Libre albedrío y destino son de los temas que apasionan a la filosofía. Más allá de caer en la polémica del si elegimos o no realmente en el mundo contemporáneo, o del cómo se dice que los grandes poderes (empresas y gobiernos) se afanan en hackear nuestro cerebro1, quisiera profundizar en algo un poco más complejo, aunque con su pertinente dosis de ciencia ficción.

Hace algunos días volvía a mirar Escape from the Planet of the Apes (Fox, 1971) y una de sus escenas capturó particularmente mi atención. Resumiendo un poco la trama, la tercera entrega de la saga original del Planeta de los Simios (Fox, 1968 – 1973), nos lleva a los Estados Unidos de los años 70´s. Cornelius y Zira, dos de los simios protagonistas, viajan a su pasado en el que se topan con un mundo en el que los seres humanos son la raza dominante e inteligente (la primera película planteó una Tierra en el 3978 en el que los simios son inteligentes, capaces de hablar y dominan al ser humano, especie que incluso perdió la capacidad del habla y es tratado tal cual fuese una especie salvaje). Tras una serie de peripecias, la pareja llega a ser tratada como celebridad, causando admiración y curiosidad. Desafortunadamente para ellos, tras una confesión de Zira involuntaria, se descubre que en el futuro lejano los seres humanos seremos dominados y esclavizados, así como que la Tierra pasará a ser “controlada” por los de su especie. Saber esto aterra a medio mundo y se barajan diversos planes para evitar dicho suceso.

¿Es válido querer alterar la historia, cambiar el destino?

Esto va más allá de la típica disyuntiva del, si tuviéramos la capacidad de viajar en el tiempo, retroceder al pasado y eliminar a un Hitler bebé2. En primer lugar, porque en el escenario planteado por la película, realmente no se necesita tener una tecnología futurista: es decir, no involucra un hipotético viaje en el tiempo. Simplemente, la resolución de una comisión fue: asesinar al bebé que espera Zira, y esterilizar a la pareja. Curiosamente, de haberse realizado, sí hubiese implicado un cambio sustancial en la historia, ya que, una película adelante, se nos mostrará que fue el hijo de este par el que desató la revolución simia.

¿Pero esto sería lo correcto?

Uno de los problemas que también se tocan en la trama son los actos que los simios realizan, en su tiempo, a los humanos: esclavitud, sometimiento a experimentos de laboratorio, ser cazados por deporte… nada diferente a lo que nosotros hacemos con otros animales en el siglo XXI, pero claro, al escuchar que eso le sucede a la raza humana, escandaliza.

Frente a lo anterior, hay un diálogo que me encantó. El encargado de liderar la comisión para decidir el futuro de Zira y Cornelius, en algún momento refiere los actos que los simios cometen en su época contra los humanos, y que estos de cometerse en 1970 evidentemente serían catalogados como horrendos, pero cierra con lo mejor:

¿Los actos que ahora vemos como algo malo, serán considerados así en mil años?

¿Una victoria para el relativismo moral3? Puede ser. Pero esta afirmación, lo que encierra, va más allá de la moral tradicional, ya que se están juzgando actos de otras especies en un tiempo futuro. ¿Todas las especies deberíamos de tener el mismo código ético?, ¿Lo que se castiga hoy deberá castigarse mañana?

Volviendo al punto inicial de esta reflexión: ¿qué hacemos con el destino?

La idea de alterarlo es tentadora, desde luego, y más cuando en teoría lo hacemos por un bien mayor, aunque ¿el fin justifica los medios? Además, volviendo a lo del Hitler bebé, una de las opciones que se plantea frente los hipotéticos viajeros del tiempo asesinos es no matarlo, sino darle una buena vida4.

Hubo momentos concretos en la vida de Adolf que redefinieron su vida, y por ende, alimentaron su deseo antisemita. En la saga del Planeta de los Simios ocurre algo similar, hubo un momento concreto, en Conquest of the Planet of the Apes (Fox, 1972) que alteró toda la historia y detonó el Planeta de los Simios. Si los humanos, en lugar de asesinar a los padres de César y de intentar asesinarlo a este cuando era bebé, le hubiesen dado una buena vida, la historia probablemente hubiera cambiado sin recurrir al asesinato de inocentes.

Porque esa es otra cuestión: ¿debemos juzgar a alguien por actos que aún no comete, es decir, por actos que está en potencia de hacer, pero que puede no hacer? Tanto Zira y Cornelius como su bebé eran inocentes. Sí, quizá Zira había cometido en nombre de su ciencia actos inhumanos, pero en su contexto histórico practicar lobotomías en seres humanos no era algo malo, sino una praxis aceptada en pro de comprender dicha especie. ¿Por qué juzgarles por algo que, poniéndonos quisquillosos, incluso no han cometido porque lo hicieron cientos de años después, en el futuro de quiénes los juzgan?

Está también algo que pudiéramos pasar desapercibido: cambiar nuestro futuro como especie. Sí, quizá al mezclar la idea con los simios puede generarnos cierto conflicto, pero ¿cuántas veces no hemos estado luchando, sin viajes en el tiempo, por alterar el destino al que parece que estamos destinados?

¿Calentamiento global?, ¿Vacunas?

Si somos tajantes, el que ahora apostemos por energías limpias porque hemos descubierto5 que seguir con el uso indiscriminado de combustibles fósiles puede traernos graves consecuencias, ¿no es alterar el destino? ¿Haber iniciado una carrera por conseguir en tiempo récord una vacuna contra el COVID-196 no fue alterar quizá el destino de la humanidad?

Quizá sí o quizá solo fue una respuesta de nuestro instinto de supervivencia. En cualquiera de los casos, estamos reaccionando a futuros hipotéticamente planteados en nuestra realidad. ¿Está mal? ¿Deberíamos dejar que la naturaleza-el destino decida lo que nos sucederá?

Libertad y destino, como decía al inicio, son temas que nos obsesionan. Scheler decía7 que “el destino es una puerta fenomenológica a una noción de libertad superior al libre albedrío“. Pero, ¿qué sucedería si tuviéramos la capacidad de conocer con certeza nuestro futuro?

¿Intentarías cambiar conscientemente algo que aún no has vivido? ¿O dejarías que el tiempo haga su trabajo sin intervenir?

Notas

[1] Noah H., N. (2019, 6 enero). Los cerebros hackeados votan. El País. https://elpais.com/internacional/2019/01/04/actualidad/1546602935_606381.html

[2] Burnett, D. (2018, 22 febrero). Time travellers: please don’t kill Hitler. The Guardian. https://www.theguardian.com/science/brain-flapping/2014/feb/21/time-travellers-kill-adolf-hitler

[3] McCombs School of Business at the University of Texas at Austin. (2018, 12 diciembre). Relativismo moral. Ethics Unwrapped. https://ethicsunwrapped.utexas.edu/glossary/moral-relativism?lang=es

[4] Petri, A. (2015, 24 octubre). You should not kill Baby Hitler. Try this instead. Washington Post. https://www.washingtonpost.com/blogs/compost/wp/2015/10/23/you-should-not-kill-baby-hitler-try-this-instead/

[5] Redacción. (2019, 18 noviembre). Consecuencias del Uso de Combustibles Fósiles. Twenergy. https://twenergy.com/ecologia-y-reciclaje/medio-ambiente/la-electricidad-frente-al-combustible-2734/

[6] Redacción. (2021, 10 febrero). En la carrera por la vacuna contra la COVID-19, ganamos todos o perdemos todos. Unicef. https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/en-carrera-por-la-vacuna-covid19-ganamos-todos-o-perdemos-todos

[7] Alonso-Bastarreche, G.. (2017). Libertad y destino según Max Scheler. Tópicos (México), (52), 319-353. https://doi.org/10.21555/top.v0i52.775

Imagen | Unsplash, IGN España

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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