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La educación filosófica es uno de los temas que aborda el filósofo peruano Augusto Salazar Bondy, quien ha manifestado la importancia de no enseñar filosofía sino a filosofar, de ahí se desprenden una multiplicidad de interpretaciones con relación a la educación filosófica. Este tipo de educación sólo ha estado en el ámbito universitario, aunque hubo un tiempo en que el curso de filosofía se impartió en los colegios, pero no prosperó. En varios países de Latinoamérica el panorama ha sido distinto, porque la filosofía ha sobrevivido, mientras que en el Perú continúa la lucha por su regreso a las aulas de la educación básica. Es importante resaltar que la filosofía siempre es una provocación, es un aliento constante para pensar la libertad desde lo cotidiano y eso supone un peligro para cualquier tipo de poder.

Filosofía y educación

Desde los inicios de la filosofía, esta estuvo íntimamente ligada a la educación, en ese sentido Sócrates dialogaba con sus conciudadanos en las plazas, el mercado o en cualquier lugar de la ciudad, todo espacio era una oportunidad para utilizar la mayéutica o la ironía, es decir se hacía filosofía en la calle. A lo largo de la historia de la filosofía desde Platón en adelante, filosofía y educación han camino juntos, porque muchos de los filósofos se han dedicado a la enseñanza, sea en colegios, la universidad o de forma particular, pero al fin y al cabo enseñanza. En el caso del filósofo peruano no fue la excepción, dado que también se dedicó a la enseñanza de las nuevas generaciones de filósofos y a la producción intelectual, lamentablemente la muerte lo sorprendió tempranamente. Sin embargo, durante su corta vida la filosofía y la educación estuvo fuertemente ligada, pues dirigió el colegio cooperativo Alejandro Deustua, además fue profesor universitario en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Escribió varios libros sobre el tema, entre ellos destaca la didáctica de la filosofía y En torno a la educación. Libros en los que señala las formas de enseñanza de la filosofía, la importancia del profesor de filosofía y de cómo se puede articular dentro de los planes de estudio escolares a la filosofía. Fue que en base a esos textos y otras propuestas que se desarrollaba el curso de filosofía en la educación básica. Pero a medida que pasaba el tiempo se desvirtuaba el punto originario de la filosofía dentro de las escuelas.

La educación filosófica

Salazar Bondy no es el único que planteó una educación filosófica, sino que existen varios autores Latinoamericanos y europeos que también han pensado sobre la importancia de una educación filosófica que ayude a los estudiantes a pensar críticamente, de forma autónoma y reflexiva. En ese sentido, Salazar Bondy (1967) sostiene que:

La educación filosófica coincida con la adolescencia, pues ésta predispone al alumno a la interiorización y la problematización de valores, hechos e ideas. El adolescente no es, por cierto, un filósofo ni mucho menos. Sólo que la etapa psicológica por la que atraviesa lo predispone a determinado tipo de conciencia que, cuando es correctamente cultivada, produce muy positivos frutos teóricos. Las cualidades del adolescente son sólo posibilidades filosóficamente utilizables, pero son posibilidades que ofrecen una virtualidad muy a pro­pósito para el desarrollo de la reflexión, por lo menos en con­traste con los caracteres del alma infantil.

(p. 61)

De manera que, el momento idóneo para la educación filosófica es la adolescencia, es decir cuando el estudiante está en la educación básica, es ahí cuando se le puede introducir a esos aspectos filosóficos que lo lleven a pensar críticamente, pero es importante que el docente de filosofía esté al pendiente del estudiante que se adentra a la filosofía para poder guiarlo a través del sendero del conocimiento.

Mucho se menciona que se debe educar en el pensamiento crítico, pero poco se toca cuál es la ruta por seguir para generar ese tipo de pensamiento en los estudiantes, quizá empezar desde los primeros años de vida de los estudiantes, cuando están despertando al conocimiento y tienen su mente predispuesta al aprendizaje de nuevas cosas. Por eso, los gobiernos deben apostar por una buena educación, pero también los maestros deben dejar de lado sus ideas personales y comprometerse seriamente a una educación filosófica desde la infancia, a través de cuentos incompletos o historietas sin inicio, de forma que los menores construyan los posibles finales o inicios.

Un pueblo educado

Un pueblo educado no se deja engañar, lamentablemente durante muchos decenios los gobiernos han actuado a espaldas del pueblo, han castrado intelectualmente a aquellos que los eligieron para gobernar, de manera que, al dejarlos sin educación de calidad, están a merced de cualquier politiquero que turno que viene a embaucar el poco conocimiento que tienen sobre su realidad. En ese sentido, se debe educar culturalmente a los nuevos ciudadanos, porque “… el maestro es un importantísimo agente de cultura” (Salazar, 1965, p. 13). El cual debe defender la educación del estudiante, porque de ello depende la formación de nuevos ciudadanos éticos y con conciencia histórica, crítica y reflexiva. El maestro tiene que enseñar en la realidad del estudiante, no fuera de ella, debe involucrarlo en su realidad, es decir “…hay que educar para el desarrollo del país” (Salazar, 1965, p. 40). Y no para alimentar los intereses particulares de unos pocos que pretenden gobernar y saquear el conocimiento de nuestros ciudadanos. Es hora de que los pueblos Latinoamericanos se levanten contra aquellos que pretenden apoderarse de nuestra cultura y pretenden pisotearla, por eso los gobiernos le temen a un pueblo educado, porque este reclamaría lo que le corresponde, que es ser educado con calidad y no con politiquería.

De manera que, urge que en los colegios se geste una educación filosófica, que reclame una enseñanza de calidad, pero dejando de lado cualquier tipo de alienación que tenga atado al sujeto de la educación a las patas de cualquier televisor. De ahí que “El aprendizaje de la filosofía supone sin duda un esfuerzo notable de rigor y de estudio…” (Hegel, 1998, p. 63). Pero que esto no se asuma como un obstáculo para empezar a educar al pueblo.

Conclusión

La educación filosófica no debe ser una opción, sino una obligación de cada gobierno para que se eduque la mente de los estudiantes a través del pensamiento crítico.

Es importante enseñar a pensar críticamente utilizando diversas herramientas que permitan el completo desarrollo del cerebro desde la primera infancia.

Los gobiernos no deben escatimar esfuerzos para educar a su pueblo, porque de lo contrario la historia hará justicia frente aquello que se dejó de hacer.

Educar implica un compromiso pleno no en la transmisión de conocimiento, sino en la formación de personas, nuevos ciudadanos para un país en constante crecimiento.

Bibliografía

Hegel, G. (1998). Escritos pedagógicos. México.

Salazar Bondy, A. (1965). En torno a la educación. Lima.

Salazar Bondy, A. (1967). Didáctica de la filosofía. Lima.

Imagen | Grandes Educadores

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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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