En esta segunda parte desarrollaremos con más profundidad la filosofía de David Benatar. Puedes leer la primera entrega de este artículo aquí.

Otro de los problemas que plantea la corriente pro-natalista, en este caso operando desde el ámbito moral. En un caso práctico, en el que dos personas necesitan un trasplante de pulmón, ¿a quién se prioriza, a una persona con un hijo o a una sin ellos? La mayoría dirían que aquella que tenga un hijo debe de sobrevivir sobre aquella que no los tiene por el posible dolor que podría causarle la muerte de un padre a su hijo, pero aún así, no tendría que haber prioridad más que la médica – aquella que la medicina determine como prioritario y no aquella que se tome por las posibles consecuencias de la acción -. Sin embargo, y como bien apunta Benatar, a lo largo de la historia de la humanidad ha habido países que se han decantado por la opción contraria, aquello con lo que está de acuerdo este filósofo, esto es, las políticas antinatalistas. El mejor ejemplo de esto es la ley china de un niño por familia.

Benatar postula que siempre traer una vida al mundo va a suponer sufrimiento, pero, primero, y siguiendo la consecución lógica, debemos de responder a la pregunta: existir ¿puede – potencialmente- llegar a causar daño? El autor sudafricano nos da una serie de ejemplos y razones por las que él dice que, en algunas ocasiones, la existencia puede no ser lo deseado. En supuestos prácticos: traer una vida sin que, por este mismo hecho, se garanticen los recursos y una buena calidad de vida, alega, es innecesario. Sin embargo, hay otras problemáticas de este mismo calibre, en el que el determinante para calificar de egoísta o justo el acto de traer a alguien a la existencia, es el contexto en el que se da este hecho. Con un ejemplo: es preferible que una niña de 14 años no tenga un hijo pues, normalmente, a su edad es prácticamente imposible una plena garantía de igualdad de oportunidades, pero, si esto hubiese ocurrido cuando esta misma persona tuviese veinte años más, ella tendría mejores habilidades para cuidar a su hijo, pero el problema de este ejemplo radica en que: decida lo que decida, en el momento que sea, el individuo no va a ser el mismo, pues en un primero momento no se le serían garantizadas unas condiciones óptimas para el desarrollo pleno de la vida, mientras que en el segundo momento, el individuo, probablemente -pero no con toda seguridad-, podría vivir en mejores condiciones, pero entonces no estaríamos refiriéndonos al mismo ser humano. Este fenómeno es lo que Benatar denominó como la “paradoja del futuro individuo”.

Otro de los planteamientos más interesantes que plantea este polémico filósofo es el problema que plantea la pregunta ¿cuándo una deficiencia hace que la vida -aunque difícilmente- sea merecedora de ser vivida y cúando otra (generalmente más grave) establece que la vida no merece ser vivida? Para dar respuesta a esta difícil cuestión, el autor nos propone un razonamiento lógico que versa de la siguiente manera, para el que luego hará una contraposición de argumentos:

1) Para considerar algo cómo dañino tiene que -sí o sí- empeorar la calidad de vida de la persona.

2) Luego; el entendimiento de empeoramiento de la vida de una persona ha de ser considerado como una relación unilateral entre dos estados.

3) Entonces: la concepción de la denigración de los aspectos vitales se ha de dar en un estado, esto es, la existencia. Y el contrario a este, ha de ser uno en el que lo negativo no se dé, o no lo haga en tan gran medida.

4) El estado al que nos referíamos en el punto anterior no es otro que la no-existencia, pero no puede categorizarse como “estado” pues no es algo en el que alguien puede elegir estar, por lo que no puede compararse con la existencia.

5) Por lo que, dicho todo lo anterior, proceder a existir no puede ser peor que no hacerlo, pues no somos capaces de concebirlo.

6) Entonces: venir a la existencia nunca puede ser dañino.

David Benatar desmiente e intenta hacer falso este planteamiento inicial. En cuanto a la primera de las razones, él alega que para que algo sea considerado como perjudicial para la persona, es suficiente que esto se dé en el estado de la existencia, pero que, por el contrario, en la condición alternativa esto no se produzca. Esto es: sería considerado suficiente el hecho de que algo dañino se dé en la alternativa a la que se está viviendo, por lo que no es necesario que el mal sea el mayor enfrentado. Es por ello, que Benatar justifica que venir a la existencia siempre es negativo, pues la alternativa -aunque inalcanzable e irreal- siempre está carente de connotaciones negativas.

Bibliografía

Benatar, D. (2006) Better Never to Have Been: The Harm of Coming Into Existance. Oxford

Imagen | Pixabay

#David Benatar, #filosofia contemporanea, #filosofía en la red

por Mercedes González García

Estudiante de la carrera de Filosofía y de Educación Primaria por la Universidad de León de Castilla y León, España. Apasionada de la Filosofía y de la búsqueda de respuestas de las grandes incógnitas que han planteado la raza humana por el simple hecho de existir.

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