Una pequeña reflexión: introducción a la filosofía política de Hannah Arendt

Política. Un término tan complejo como toda actividad y creación humana. ¿Por qué es tan compleja? No consideramos que sea difícil entender en la actualidad lo que es la política, lo difícil es, como en muchas otras cuestiones filosóficas, ponernos de acuerdo sobre cuál es realmente la esencia y la finalidad de la política. Actualmente la mayoría de las personas entienden por política únicamente los acuerdos y discusiones que los “políticos” llevan a cabo entre ellos mismos, prometiendo y asegurando que dichas acciones son por un bien común. Ciertamente la esencia y finalidad de la política han cambiado o han sido pensadas de manera diferente a lo largo de los siglos a través del desarrollo de la propia filosofía política y del quehacer político.

Todo gran pensador ha reflexionado sobre la política y en el siglo XX no hubo excepciones. Hannah Arendt fue y sigue siendo una de las mentes más influyentes dentro de la filosofía política contemporánea. 

Arendt busca dar respuesta a la importancia, la esencia y la finalidad de la política acercándose a la Antigüedad, específicamente a los griegos. Para Arendt la política no es una necesidad humana como suele afirmarse en la actualidad, o como todo político o profesor de ciencia política gusta decir; Arendt tiene que claro que puede haber actividad humana sin existir política en ella. Entonces, para comenzar a hablar de política nos hemos de enfocar en la polis y la concepción griega clásica de ésta, además de acercarnos de nueva cuenta a los postulados filosóficos de Aristóteles. Solemos repetir que el hombre es un animal político, el famoso zoon politikón, tal como dijo Aristóteles, pero nos hemos equivocado al momento de pensar y exponer el significado de dicha afirmación. No todas las personas ejercen política y no en todos los lugares podemos encontrar política.

Para que exista la política es necesario que se dé cierto contexto en el cual exista una convivencia humana regida por la igualdad y la libertad, pero no una igualdad y una libertad tal como la conocemos. “lo político en este sentido griego se centra, por lo tanto, en la libertad, comprendida negativamente como no ser dominado y no dominar, y positivamente como un espacio sólo establecible por muchos, en que cada cual se mueva entre iguales” (Arendt, 1997). Ahora, entendemos entonces que la política, a los ojos de los antiguos griegos y bien entendida por Arendt, es una actividad para un pequeño grupo que goza de una especial igualdad y de una libertad diferente a las libertades tal como las entendemos en la actualidad. Para nosotros es difícil comprender la igualdad y libertad griegas, pues en nuestro presente hemos unido los conceptos de igualdad y justicia, en lugar de unir igualdad y libertad, malentendiendo así nuestro sentido de igualdad ante la ley. Respecto al repaso que Arendt hace de la política desde la perspectiva de la Antigüedad, nos dice (1997):

Esta libertad de la que se habla con tanta efusividad debe ser entendida como un río que fluye libremente, no como algo que sólo se localiza sobre la persona que actúa. Otra característica importante de la libertad que aporta mucho a nuestra reflexión es la idea que por la libertad se debe estar dispuesto a arriesgar incluso la vida. Esta fuerte convicción no ha desaparecido de nuestra conciencia. Arendt afirma al respecto que la valentía es la primera de todas las virtudes políticas y que aún forma parte de las picas virtudes políticas actuales. “Si bien en el mundo que se abre a los valientes, los aventureros y los emprendedores surge una especie de espacio pública, éste no es todavía político en sentido propio” (Arendt, 1997). ¿En qué momento este espacio público se torna político? Esto ocurre, según nuestra autora, en el momento en que dicho espacio se da y se establece en una ciudad, no una ciudad cualquiera, sino en una polis, remitiéndonos de nueva cuenta a los antiguos griegos. La polis nos ofrece un lugar en el que se puede ser libres e iguales. Esta es la importancia de la concepción de la polis, idea que nació desde el origen mismo de la antigüedad griega con Homero, de donde entendemos que la polis debe fundarse para asegurar a la grandeza de los hechos y de las palabras humanas una permanencia más fiable.

La más importante de estas ideas, que también para nosotros pertenece todavía irrecusablemente al concepto de política en general, y que por eso ha sobrevivido a todos los virajes de la historia y a todas las transformaciones teóricas, es sin duda la idea de la libertad. Que política y libertad van unidas y que la tiranía es la peor de todas las formas de estado, la más propiamente anti política, recorre como un hilo rojo el pensamiento de la humanidad europea hasta la época más reciente.

Arendt, 1997

Hechos y palabras. Arendt nos recuerda algo más que importante. Para los antiguos griegos los hechos y las palabras son de igual condición, y son en éstos donde el verdadero quehacer político reside. Recordemos entonces. La política, a la luz de los pensamientos de Hannah Arendt, no se encuentra en todo acto humano, se encuentra específicamente en aquel lugar que reúne las cualidades de la polis, en donde personas libres e iguales actúan y discuten sobre los asuntos propios de su comunidad.

A partir de esta breve introducción a la filosofía política de Arendt podemos comenzar a reflexionar nuevamente sobre la esencia de la política, su utilidad e importancia. ¿La política es importante? Por supuesto que sí, pero el que sea importante no significa que sea necesaria. Según Arendt solamente algunas civilizaciones, y en épocas muy específicas, han conocido y realizado un verdadero quehacer político.  La política nace con la palabra, con el hablar, que para los griegos es una acción creadora, “donde acaba el habla acaba la política” nos afirma Arendt (1997). La finalidad de la política para Arendt es alcanzar lo individual, y, si seguimos al pensamiento aristotélico, la finalidad de todo gobierno es el bien común. Las finalidades del Estado no son política, todo lo contrario, ya que el Estado ejerce coacción y para Arendt no hay política cuando la violencia está presente. Otro punto de importancia: no se debe confundir el poder con la violencia.

La política, sea como sea entendida, está presente en nuestro actuar humano, ya sea que nos apeguemos a las posturas de Arendt o a la idiosincrasia en la que se habla que la política se encuentra siempre en toda persona y en todo lugar. La política es algo muy humano, es una actividad, una acción que nace de la libertad humana. Es por esto por lo que merece toda la atención del mundo filosófico. El estudiar actualmente la política desde la filosofía nos permite desarrollar mejor los conceptos y entender los hechos políticos de nuestros días. La llamada “enfermedad profesional de los filósofos” siempre será, en mi opinión, junto a la ética, uno de los grandes temas de la filosofía actual.

Bibliografía

Arendt, H. (1997). ¿Qué es política? Paidós.

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Brandon A. Martínez (autor invitado):
Lic. en Derecho (Ibero), estudiante de último cuatrimestre de Licenciatura en Filosofía por la UACH y de último año de Maestría en Ciencia Política por la UPAEP. Docente en Universidad Tecmilenio Laguna y participa activamente en la política de la región.

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por autores invitados

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