La palabra origen puede jugarnos un traspié interesante, ya que al escuchar el término podemos reducirlo únicamente a los inicios históricos de la filosofía. En este caso, entendida desde un contexto preciso, aunque este origen limita mucho porque para comprenderlo debemos de apoyanos de la convergencia de una serie de elementos concretos: individuos, pensamientos, lugares, lapsos de tiempo. Filosofar, querer hacerlo, va más allá de un contexto histórico. Las motivaciones del ser humano por reflexionar pueden ir desde un mero interés teórico o práctico, es decir, un “saber por saber, para satisfacer las exigencias intelectuales1“, hasta simplemente curiosidad.

Por tanto, al hablar del origen de la filosofía, podríamos entenderlo mejor como aquellas motivaciones que tenemos los sujetos por filosofar. Con esta vaga definición, lo que origina a la filosofía pueden ser diferentes detonantes. Es importante señalar, también, que no es lo mismo hablar de orígenes de la filosofía a inicios de la misma, ya que esta última es entendida sí en un plano histórico-cultural.

El asombro

Es el origen tradicional, pero este asombro no debe comprenderse bajo la óptica actual: es un asombro intelectual, una impresión generada a raíz del deseo de saber. Es aquel sentimiento que se experimenta cuando se observa desinteresadamente la naturaleza, a las personas, lo que nos rodea.

La felicidad

San Agustín mencionaba que el origen de filosofar estaba en el deseo de felicidad, un deseo que mueve al ser humano a buscar, mediante la razón, respuestas que satisfagan su espíritu.

La duda

Encabezada por Descartes. Cuando se duda de lo que se observa, y se permite a uno caer en contradicciones o afirmaciones, surge la necesidad de búsqueda, ya sea para confirmar aquello de lo que dudamos o para encontrar una nueva respuesta.

Satisfacción
de las necesidades humanas

Recientemente, se ha hablado de que la base de la filosofía está en satisfacer las necesidades materiales humanas, esto nos ha llevado -se sostiene- a investigar, conocer, a describir. Aunque esta satisfacción, su base, descansa netamente en el deseo de alcanzar la verdad.

Conmoción

Las situaciones límites son, para la filosofía contemporánea, la catarsis motivadora del pensamiento. Lo que nos impacta, aquellas cosas de las cuales no podemos salir o alterar, nos llevan a filosofar; por ejemplo, la muerte, la culpa, el destino.

Notas

[1] Artigas M, Introducción a la filosofía. 4ta ed. Pamplona: EUNSA; 1995.

Bibliografía

García, M. Lecciones preliminares de filosofía. Buenos Aires: Lozada; 2004.

Revisión

Mariana Stefania Serrano Ramírez

Imagen | Unsplash

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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