La imagen que quiero compartir en esta reflexión es una dispuesta sobre una puerta encontrada en Gaza en el año 2015. Ésta aparece suspendida en medio de las ruinas de lo que en algún momento fue una casa; es lo único que queda en pie. Sobre ella interviene un graffiti del artista Banksy, muestra a una mujer en cuclillas, su brazo está apoyado sobre una rodilla y la mano sostiene su cabeza, tapando su rostro; el otro brazo se extiende hacia el piso buscando apoyo. La imagen fue plasmada haciendo un guiño a otra en lo que parece ser una escultura. En ella se hace alusión a Níobe, esposa de Anfión, rey de Tebas. Es importante tener presente el mito que envuelve este par de imágenes.

En la mitología griega se cuenta que Níobe pierde a sus hijos a consecuencia de la soberbia. Recibe un castigo por ofender a Leto, madre de Apolo y Artemisa, jactándose de su fertilidad, ya que ella había tenido siete hijos y siete hijas y Leto solo dos. Esto le vale para adjudicarse el culto que normalmente se le daba a la diosa, por lo que Leto pide venganza a sus hijos. Serán Apolo y Artemisa quienes serán artífices de la matanza. Ante el horror, Níobe llora desconsolada por sus hijos y es transformada en roca de la que emanan lágrimas. 

Esta imagen desplazada a las ruinas dejadas por los bombardeos en Gaza, permite pensar en el lamento por las vidas perdidas en la guerra, lo cual remitiría a la soberbia de quienes la ejecutan. El graffiti forma parte de un conjunto de intervenciones documentadas por el propio Banksy en un video que muestra toda su operación: un gato, columpios que giran alrededor de una torre de vigilancia y una frase que alude al conflicto. En conjunto, salta también como una denuncia a la situación de los habitantes, sobre todo de los niños, quienes pese a todo juegan entre los escombros.

En el video titulado “Make this the year YOU discover a new destination”, una persona pregunta “qué hay de [sus] hijos”, de los niños que viven en medio del conflicto y ante quienes no podemos mantener una posición neutral. La imagen de Banksy se posiciona, desde las ruinas, desplazando el sentido de lo que hay allí, de lo que acontece.

Como la imagen de Banksy, muchas otras se plantan en una posición militante que toman por sorpresa al enemigo; adquieren una postura que congela al que mira porque detienen el tiempo y desplazan el sentido de lo visto. Interrumpen el fluir del tiempo monótono en el que nos encontramos, permiten abrir un espacio desplazado de esa misma monotonía en la que nos cuestionamos si las cosas podrían ser de otro modo, en la que ponemos en marcha el pensamiento a través del choque visual de algo que no debiera ser parte del paisaje (de lo que miramos). Nos pone físicamente, a través del choque corporal-táctil, en un ordenamiento distinto del que debiera ser. 

De este modo, las imágenes nos sacan de la actitud pasiva que mantenemos cuando nos habituamos a las cosas, y nos mueven a la reflexión y a la acción mediante el choque que imprimen en nuestras conciencias. Abren la posibilidad de dar un primer paso hacia la praxis, hacia la posibilidad de un “futuro diferente” mediante la actitud intranquila, activo-política que despiertan.

Pensar estas imágenes, en términos del filósofo Walter Benjamin, es pensarlas como imágenes dialécticas, como ese momento constructivo de la redención. No se deshacen de los materiales, sino de su conceptualización, es decir, de la manera en que han sido usadas por un modo determinado de pensamiento totalizante que responde a la homogeneidad y al emplazamiento de los objetos. Las imágenes dialécticas también implican una transformación de la mirada; una que despierta de la ensoñación del mundo circundante arropado por el tiempo homogéneo y los espacios acondicionados. En este sentido, las imágenes dialécticas educan la mirada, la vuelven revolucionaria, promoviendo una actitud activa del que las mira.

Y es curioso que los niños son protagonistas de este modo de pensar.  Ellos muestran cómo funcionaría esta transformación, pues están despiertos ante el mundo y lo comprenden, tomándolo entre sus manos, haciendo cosas con él. Entre su mirada y la cosa no hay distancia, se da de manera simultánea en la experiencia de asirla y transformarla. Las cosas no tienen un sentido unívoco y total, sino que son la oportunidad para la alteración, para multiplicar sus sentidos a través de la imaginación.

Y es que los niños tienen una actitud “ingenua” cuando juegan, pues las cosas mantienen un sentido simple; ellas les dan la posibilidad también de experimentar una mirada sencilla frente a las ellas porque miran los cuerpos en su materialidad; pueden mirar cómo aparecen, cómo se mueven en la capa (film) que muestran ante ellos. Esto es lo que les posibilita desmontar y remontar los objetos, exprimiendo la multiplicidad de sentidos y enfoques que les puede dar.

La imaginación les permite deformar los objetos a través del montaje y desmontaje; destruir un modo de mirarlos para abrir la forma caleidoscópica de su composición, pues no hay una sola forma, a cada vuelta del objeto aparecen múltiples formas, múltiples imágenes que se yuxtaponen y cobran nuevos enfoques.

Educar la mirada es devolverle la infancia, es decir, recobrar la actitud despierta y activa frente a las cosas para poder trasformar la experiencia que tenemos de ellas y de su historia, y con ellas de la historia en general. Las imágenes dialécticas serían esas oportunidades mesiánicas de tomar una posición distinta ante los acontecimientos, que de pronto nos hacen un guiño de que podrían ser de otro modo.

No son un medio para el pensamiento, sino un medium: no son un medio por el que el pensamiento se comunica o se le comunica algo, sino medium en tanto que son ellas mismas la posibilidad de su modificación. Las imágenes dialécticas son una especie de entrenamiento para la mirada, pues ellas permiten hacer historia desde otro lugar, volver a ver los acontecimientos posicionándonos desde un tiempo y un espacio mesiánicos que dejan repensar la historia.

Desfigurar una puerta ya de por sí desfigurada es un acto revolucionario que transforma un sitio de guerra. De la ruina se hace un guiño a toda la historia de la humanidad, no de la forma habitual en la que se cuenta una historia con un hilo, sino en la que se cuenta una historia de un golpe, rompiendo las reglas.

Vocabulario

Imagen dialéctica: La imagen dialéctica supone un tiempo histórico en el que el pasado y el presente se encuentran, pero también supone una extensión espacial por la que se da ese encuentro. Así como cae un rayo en la tierra y se abre un espacio, y ese espacio deja una huella, así el encuentro entre el pasado y el presente deja una huella que habrá de leerse.

Film: superficies tomadas de los objetos como evidencia de su realidad material. Film=superficie=cara=capa.

Bibliografía

Benjamin, Walter, “La enseñanza de lo semejante”. Iluminaciones IV. Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Taurus, pp. 85-89.

Buck-Morss, Susan, “Estudios visuales e imaginación global”. En Antípoda. Revista de antropología y arqueología. Número 9, Julio-Diciembre 2009,
Bogotá, pp. 19-46.

banksyfilm. (2015, 25 febrero). Make this the year YOU discover a new destination [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=3e2dShY8jIo

Imagen | ENews (se usa solo con fines divulgativos, NBCUniversal Group es la titular de los derechos).

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por Erika Tellez

Lic. en Filosofía (UCSJ) y egresada de la Maestría con especialidad en Estética (UNAM). Actualmente, docente en el Centro Universitario de Integración Humanística y en el Diplomado de Historia del Arte de la Universidad Anahuac. También, colabora en la Editorial Progreso como autora, revisora en el área de libros de texto de Bachillerato.

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