Hace poco participé en una pequeña charla que consistía en definir a la filosofía y su quehacer, por lo que voy a presentar lo que, para mí, daría respuesta a estas dos interrogantes. Reflexionando detenidamente he podido formular una analogía que, me parece, es un buen punto de partida: ¡la filosofía es un brócoli!

Puede parecer una relación algo extraña, pero si me permiten, puedo explicarla brevemente. A menudo, cuando a un estudiante de filosofía le preguntan: ¿qué es la filosofía? Directamente, repiten su definición etimológica1; sin embargo, además de estar quemadísima, genera una sensación de que se ha expuesto algo profundo, cuando, por el contrario, no sé ha dicho gran cosa sobre la filosofía. Por lo que quiero aproximarme a la pregunta central desde otro punto.

El brócoli y el hedonismo global

De chico, cuando mamá cocinaba, había veces que preparaba brócoli, el cual, no me gustaba y me rehusaba a probar. Al ver esto, mi madre me decía que aunque no era de mi agrado, era necesario que lo comiera, puesto que él me ayudaría a que creciera sano y fuerte.

Actualmente, parece que estamos en un tipo hedonismo global. El gozar y disfrutar son dos mandamientos que el sistema nos obliga a experimentar y practicar. Muy pocas veces alguna empresa o comercial, si ustedes se dan cuenta, incentiva al displacer o al sufrimiento y quizá esto suene muy lógico, pero debemos ponernos a pensar ¿por qué hacen esto?, ¿qué hay en el desagrado?, ¿qué lo hace indeseable?

Pienso que el placer es un modo fácil de mantener cierto orden sobre la población2. Cuando existe desagrado y miedo impera el caos y es cuando la gente es más difícil de dirigir3. Al sistema le interesa que todos estén felices y que en el proceso se sientan bien consumiendo sus productos, así no representan una amenaza al orden establecido. ¿Acaso el viejo refrán: al pueblo, pan y circo, no expresa dicha situación?

En este tenor, la filosofía y su pensamiento crítico representan ese desagrado e incomodidad de enfrentarte a la realidad que el presente parece rehuir. Y es que basta con cuestionarse el motivo por el que uno es feliz para poder dejar de serlo: la felicidad es, en el capitalismo actual, un momento de inconsciencia, una forma de evadir la realidad (uno no sabe por qué es feliz realmente, solo goza de los placeres obtenidos por los productos y servicios tecnológicos).

La filosofía y lo desagradable

Preguntar siempre surge de una ausencia, una falta (¿dónde están mis llaves? ¿De qué color es el pasto?, etc.). Esa misma falta es la que se evade cuando uno se entrega al goce excesivo que impera en el mundo actual, en donde el placer producido por un like o un comentario parece completarnos por al menos unos momentos y cuando acaba queremos más y así sucesivamente4. Como respuesta a ello, me animo a relacionar la filosofía con el brócoli, porque el brócoli es ese momento, desagradable, incómodo, como la filosofía; que te orilla a cuestionarte lo que considerabas cierto, obvio, lógico, natural, con el objetivo, quizá, no de llegar a la verdad, sino más bien darte cuenta en donde estás parado. Y aunque a esta y a próximas generaciones les interese más disfrutar los nuevos trends, la música del cantante en turno, grabar tiktoks, etc. un día van a tener que tomar decisiones difíciles, muchas de ellas desagradables (y uno que otro brócoli) y ahí estará la filosofía como soporte para que, al menos, sepan desde dónde las están formulando. Por lo que, si queremos crecer fuertes y sanos como humanidad, debemos de aprender a comer ese extraño vegetal llamado filosofía.

Notas

[1] Hablo de la definición etimologica: “amor por la sabiduría”.

[2] Aquí se ve una clara influencia de la obra “Psicología de las Masas” de Sigmund Freud pero tambien podemos ver un poco de Marx y su critica hacia la ideología.

[3] ¿No es justamente lo que pasó con las compras de pánico a principios de la pandemia en donde la gente empezó a comprar papel higiénico al por mayor como una manera de enfrentar la contingencia sanitaria?

[4] En referencia a esto, Lacan desarrolló el concepto de objet petit para explicar la manera en que la búsqueda de placer nunca es del todo satisfecha, por lo que siempre se emprende de nuevo la empresa de llenar cierto vacío cuál Sisífo del placer.

Bibliografía

[1] Freud, S. (2020). Obras completas de Sigmund Freud. Tomo IX – Psicología de las masas y análisis del yo (Spanish Edition). AMORRORTU.

[2] Lacan, J., & Miller, J. A. (1995). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidós.

[3] Marxs, K. (2016). Manuscritos Economicos y Filosoficos de 1844 (Spanish Edtion). Van Haren Publishing.

Imagen | Pixabay

Artículo de:

Arturo Roman Cesar Sanjuan (autor invitado):
Egresado de la licenciatura de Filosofía en la Universidad Autónoma del Estado de México. Sus intereses son la filosofía política y filosofía de la ciencia.

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por autores invitados

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