En este escrito nos enfocaremos en el acercamiento a la reminiscencia con la ayuda del Menon de Platón, en donde averiguaremos si la virtud es un tipo de conocimiento o si es enseñable junto a la cuestión de la reminiscencia(conocer es recordar), teniendo como protagonista al maestro Sócrates, el cual fue el primero en buscar afirmaciones y plantear que la verdad es algo universal que nos traspasa a todos. Luego, como las cuatro afecciones del alma, las cuales son inteligencia, pensamiento discursivo, creencia y conjetura, están en contacto con el plano de lo inteligible, alejándose más que nada de lo sensible, lo haremos guiándonos por el texto de Conrado Eggers Land,  El sol, la línea y la caverna. Esto se realizara a partir de distintos títulos en los cuales se pasaran a explicar las distintas problemáticas en relación con lo anteriormente dicho.

La batalla contra los sofistas

El maestro Sócrates, lo comparaban injustamente con los sofistas, el no cobraba por enseñar como hacían ellos, que fueron los primeros profesores, ya que enseñaban a los hijos de las adineradas familias a cambio de una remuneración, esto en esa época estaba mal visto. Porque utilizaban el argumento erístico, el cual principalmente se guía por  engaños y paradojas, aparenta ser una opinión con análisis profundo, aceptada por la mayoría,  pero solamente desea triunfar en una discusión, endulzando maliciosamente los oídos de los oyentes. Al contrario, el maestro deseaba que las personas se conozcan a sí mismas, realizando una introspección y reflexión sobre lo que pensaban, los actos que ejercían en la vida diaria, esto se lograba consolidar gracias a la mayéutica. En efecto se trata de sacar a la luz los conocimientos a través de las preguntas del maestro, el cual llega a generar una crisis en el alumno, este puede caer en una crisis en el momento en el cual está en busca de esos conocimientos, por esto mismo está el maestro como guía. Por esto, el mismo Sócrates habla en contra del argumento erístico en el Menon:  

No debemos, en consecuencia, dejarnos persuadir por ese argumento erístico. Nos volvería indolentes, y es propio de los débiles escuchar lo agradable; este otro, por el contrario, nos hace laboriosos e indagadores

(Platón, 2018; p.300)

Refiriéndose en último término por el conocimiento a las ansias de llegar a el  y no dejarse persuadir por lo que quieren escuchar nuestros oídos, sino que a veces se debe profundizar en la búsqueda y no quedarse con lo primero que se nos presenta. Como le ocurre a Anito, quien era uno de los que estaba presente en el debate que tenía con Menon, que las reflexiones que hace Sócrates lo irritan creyendo que ataca a los sofistas, pero al contrario quiere ayudarlo a pensar con el, pero se niega apartándose del debate y demostrando que no desea ni piensa encontrar el verdadero conocimiento.

¿Por qué el Menon?

Este texto fue uno de los seleccionados porque en la segunda parte del diálogo se centra en el conocer, utilizando al esclavo de Menon, para demostrar que la reminiscencia es posible por distintas preguntas que se le vayan realizando sobre la ciencia matemática para demostrar si aprende de el o recuerda  y así afirma el maestro “hay en las opiniones verdaderas, que, despertadas mediante la interrogación, se convierten en fragmentos de conocimientos”(Platón, 2018; p. 312). En consecuencia, luego de una larga serie de preguntas, Sócrates le demuestra a Menon, que su esclavo ya posee los saberes que nadie le había explicado, sino que los había incorporado en otra vida, se “da a luz” algo que se sabía, pero que estaba olvidado, solo que necesitaba de un guía quien lo ayude a hacerlos presente nuevamente. Aquí Platón, a través de su maestro, defiende también la inmortalidad del alma, la cual siempre es eterna poseyendo el conocimiento, pero al pasar por el río letheo (el olvido), es privada de el, yendo de cuerpo en cuerpo sin recordar lo anteriormente aprendido. Así, produciéndose la duda entre sí, estamos aprendiendo algo nuevo o interiormente ya lo sabíamos. También es necesario poder investigar sobre aquello que no conocemos y no quedarse con lo que afirma la mayoría de las personas, eso seria quedarse en lo superficial del conocimiento y no profundizar en el, de esa manera lo dice el maestro “Se ha producido como una sequedad de saber y se corre el riesgo de que haya emigrado de estos a lugares hacia los vuestros” (Platon,2018;p.284).   Se refiere a que ya no se pregunta, sino que se toman los dichos o afirmaciones como verdaderas, sin indagar en ellas, dejando de lado al conocer, se debe volver a ansiar retornar al conocer, a ese asombro cuando recordamos algo que ya conocíamos.

La virtud:
¿Una enseñanza o un saber?

En el diálogo, Sócrates quiere que Menon descubra junto a su ayuda si la virtud puede ser enseñable o es un tipo de saber, primeramente el error que comete Menon es querer encontrar variedad de virtudes y no la virtud. Sócrates le recuerda a él, que andan en la búsqueda de lo que la virtud “es” y no ante la exposición de un enjambre, dejando así desconcertado al discípulo de Gorgias que tan acostumbrado estaba con su maestro a responder rápidamente a cada pregunta que le realizaran. A la vez que el maestro se reconoce ignorante del tema, así nuevamente vuelven desde el inicio a buscar su definición, a lo que Menon afirma  “Pues me parece, entonces, Sócrates, que la virtud consiste, como dice el poeta, en «gustar de lo bello y tener poder». Y así llamo yo virtud a esto: desear las cosas bellas y ser capaz de procurárselas” (Platon,2018; p.294). Luego de esto el maestro le retruca comparando si ocurría lo mismo con las cosas malas,  si se puede llegar a conocer el mal en sí y que alguien puede estar ejecutando el mal, pero lo hace para conseguir el bien, diciendo finalmente que uno siempre aspirara a las cosas buenas y nunca a las malas.  

Luego Sócrates hablo con Anito sobre si era enseñable o no la virtud, tomando de ejemplo a los sofistas, lo cual molesto a Anito, siendo poco tolerante, el maestro llego a la conclusión de que no era enseñable. Con esto Platón quería demostrar que estaba muy arraigado en la cultura la figura de los sofistas, por este motivo Anito no tuvo la apertura o claridad para escuchar atentamente al maestro porque se encontraba acostumbrado a decir lo que querían escuchar los demás. Este mismo siguió hablando con Menon, luego de que Anito saliera de la conversación ofendido, le expreso lo que decían los poetas “Y junto a ellos bebe y come, y con ellos siéntate, y procura agradarles, que tienen gran poder. Porque de los buenos, cosas buenas aprenderás; más si con los malos te mezclas, también tu juicio has de perder” (Platon,2018; p.329)con esto quería mostrar que Anito había perdido el juicio por aceptar como verdad única lo que decían los sofistas.  En efecto, uno debe ocuparse de mantener su juicio y aprender por sí mismo, cualidades que comparten los sabios. Y el maestro dice que hay dos cosas que nos conducen al bien, la opinión verdadera  que permanece quieta, pero en determinado momento se escapa  “también las opiniones verdaderas, mientras permanecen quietas, son cosas bellas y realizan todo el bien posible; pero no quieren permanecer mucho tiempo y escapan del alma del hombre, de manera que no valen mucho hasta que uno no las sujeta con una discriminación de la causa” (Platon,2018; p.332). Aquí ya se deja de lado la reminiscencia porque aparece la discriminación de la causa que es ephiste (conocimiento)  junto al discernimiento que es saber elegir lo correcto de lo incorrecto, ayudando a ver con claridad una determinada situación, como se debe actuar sabiendo que nuestros actos deben tender siempre hacia el bien. Luego, para cerrar, Sócrates llega a la conclusión con Menon de que la virtud,  no es enseñable porque  proviene de algo divino que se da a los hombres y queda en ellos buscar y averiguar que es en sí la virtud.

La metafísica de Platón (la alegoría de la línea)
junto a las cuatro afecciones y el plano inteligible

Empezaremos diciendo que como dice Platón hay que poder distinguir nuestras propias ideas mentales, de las ideas metafísicas, las cuales son la causa del mundo sensible. Estas últimas se hallan más allá de lo humano, subsisten en otro plano, el cual  se denomina  el mundo de las ideas, Y es imitando o copiando ideas, pues, como el mundo físico ha sido constituido por parte del Demiurgo, quien es el artífice y ordenador del mundo. De este modo, la realidad suprasensible formada por las ideas es la causa última de todo lo que existe y percibimos porque no podemos quedarnos solamente con la ciencia y los datos empíricos (visibles). Es así como Platón diferencia y dispone de dos planos de ser, separados, pero conectados; la realidad material que percibimos es el efecto de una causa no material. Estos dos planos son el fenoménico, el plano visible, de los sentidos, y el inteligible, accesible  tan solo por la mente. Están jerarquizadas entre sí, forman de esta manera una especie de pirámide en cuya cima se halla la idea del Bien, la idea Suprema. Toda idea verdadera participa del Bien, y este supone la causa y la comprensión de todas ellas. Hay tantas ideas como realidades distintas hay en el mundo sensible; por esto, toda idea mental propia, concepto o pensamiento, ya sea moral, estético, matemático o filosófico, así como todo cuerpo u objeto, presentan su versión en el mundo suprasensible. No obstante, las ideas platónicas son mucho más ‘reales’ que aquello a lo que nosotros denominamos como tal, porque aquellas son la causa y la posibilidad del mundo físico. Aquellas existen, por sí mismas, independientes, pero este no tendría lugar sin ellas, es dependiente directo de su existencia porque no hay que olvidar que estos dos planos siempre se encuentran conectados. En el texto de la Alegoría de la línea se encuentran dos especies, la visible y la pensable, que se encuentran divididas por una línea, esto se enfoca a que el alma como se encuentra atrapada en un cuerpo, porque para Platón el cuerpo es la prisión del alma donde más específicamente lo explica es en su texto el Fedon. Siguiendo con la Alegoría de la línea “El alma, sirviéndose como imágenes de las cosas antes imitadas, se ve forzada a buscar a partir de supuestos” (Conrado Eggers Lan, 2008; p.29) en efecto debe buscar, en parte, el conocer a través de lo sensible  no pudiendo ir a los principios esto sería desde la concepción de lo visible, ya que se queda con lo observable,  lo material. Luego, desde la dimensión  pensable “avanza hasta un principio  no-supuesto y bien ha partido de supuestos y sin recurrir a imágenes, como en la otra, hace el camino de las ideas mismas” (Conrado Eggers Lan,2008; p.29) esto quiere decir que se acerca más al plano inteligible por guiarse desde ya  por el pensamiento conducir al conocer por ese camino en vez de guiarse por las cosas visibles. Porque recordaremos que para Platón, es regla primera aspirar siempre al conocimiento que posee el alma y no dejarse avasallar por lo sensible que nos puede distraer o confundir con lo que percibimos. Por esta razón debemos tener una buena conjetura, la cual es el juicio u opinión que realizamos de los datos supuestos que recibimos de lo observable, siempre aspirando a la inteligencia suprema (el bien supremo). En consecuencia, el intermediario entre estos dos es el pensamiento discursivo, un saber excelente, ya que es fruto del ejercicio de la razón, la cual siempre llega a una conclusión sin recurrir en ningún momento a lo sensible, con este pensamiento se está refiriendo al mundo de las ideas. De esta forma se nos presenta como un saber eterno, absoluto y por sobre todo siempre verdadero, este debía ser el estado mental de los geómetras que ingresaban a su Academia, la gran escuela de Platón, en donde era requisito para entrar saber sobre ciencias exactas, luego de este se hace presente la creencia cerrando de esta manera las cuatro secciones que genera del alma “ordénalas en cuanto más participan de la verdad y la claridad” (Conrado Eggers Lan, 2008; p.31). En efecto, como el alma siempre tiende a la verdad y claridad por ser eterna, en primer lugar iría la inteligencia suprema, en segundo el pensamiento discursivo, en tercer lugar la creencia y por último la conjetura.

Conclusión

Pensamos que es sumamente importante poder aspirar a que el conocimiento sea más del tipo ontológico, no quedándonos con lo empírico de la vida diaria, sino poder profundizar en cada cuestión, en cada concepto. Poder preguntarnos, una y otra vez, seguir investigando, como lo hacían en el Menon, en donde Sócrates no se conformaba con suponer que podía llegar a ser la virtud, sino buscar que era en sí, aunque en la búsqueda pudiese equivocarse y tener que volver desde el principio, el pudo lograr que Menon, discípulo de Gorgias, pueda salir da la sequedad del saber logrando que busca e indague con el maestro los distintos caminos que podían conducir a la virtud. Desde ya siempre desde el conocimiento, pero reconociéndose ignorante del tema, como lo reconoció Sócrates. También haciéndole ver que los sofistas no tenían todas las respuestas y solamente eran palabras agradables las que decían. Y de la segunda obra destacamos la distinción entre lo visible y lo pensable, desde luego como se aspira a llegar a la inteligencia suprema a partir de las cuatro afecciones del alma, que desde nuestra humilde opinión la conjetura es una de las más trabajosas porque es difícil poder realizar un juicio desde la razón, no teniendo en cuenta lo sensible, ya que estamos atados a ello.

Bibliografía

Menon, Platón. Editorial Gredos

El sol, la línea y la caverna. Conrado Eggers Lan. Editorial Coligue

Imagen | Pexels

Artículo de:

Sol Maria Catolino Carísimo (autora invitada):
De Buenos Aires, Argentina. Profesora de filosofía egresada del instituto Pbro. A. M. Sáenz y lic. en filosofía en la UCALP de la ciudad de la Plata.

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por autores invitados

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