El pensamiento filosófico ha sido el encargado de zurcir los malestares sociales provocados por la ideología dominante. Para la práctica filosófica ha sido necesario recurrir a la abstracción. Y, ¿a qué se le nombra abstracción?, ¿Cuáles son aquellos objetos que la abstracción distingue? Un diccionario común1 sitúa la praxis de la abstracción como el acto de «Formar mediante una operación intelectual una idea mental o noción de un objeto, extrayendo de los objetos reales particulares los rasgos esenciales, comunes a todos ellos».

Pero, ¿de dónde se extraen las ideas mentales de dichos objetos?, ¿Qué se pretende con la abstracción?, ¿Qué le precedió a la abstracción? Es necesario ubicarnos en la experiencia práctica para rastrear los primeros indicios del sitio de donde se extraen las abstracciones. Cuando uno produce abstracciones las extrae de la realidad, pero no siempre es de toda la realidad, suele ser de una parte, para encaminar las operaciones mentales. Por ejemplo: Los científicos para tomar en cuenta aspectos de la realidad en los que se especializan, hacen una abstracción y evitan resto.

La abstracción es dicha separación de un fragmento específico de la realidad, del resto de la realidad. Lo abstracto es el opuesto a lo concreto, en tanto la parte separada se diferencia del todo. Si uno abstrae o extrae un fragmento de la realidad, dicho fragmento sigue siendo real, ya que la parte abstraída tiene su origen en lo real. Una autobiografía es el resultado de una serie de abstracciones: puesto que abstrae fragmentos específicos de la vida del autor. Pero dichas situaciones abstraídas solamente competen al autor de dicha biografía.

Las abstracciones se construyen gracias al lenguaje, las abstracciones cobran sentido en el pensamiento de quien abstrae, ya que los símbolos y/o cadenas significantes asociadas a la abstracción, combinadas con ruidos agremiados a caracteres gráficos producen en la mente el sentido mancomunal entre el trozo de la realidad y el significado en diferencia a la realidad misma. “Zorro” [Θorro] es un ruido transformado en palabra porque ya se le ha asociado al animal.

Los sonidos que emanan de nuestra boca representan pedazos de la realidad o representan a la cosa, y no por ello son la cosa o el pedazo de realidad, solamente son su representación abstraída. No hay ninguna relación estricta naturalmente entre los ruidos de las palabras y el sentido de las mismas. Si alguien dice que le gustan los escarabajos, o The Beetles, alguien lo podría asociar al cuarteto de Liverpool, a los insectos o a un modelo de automóvil.

Con lo anterior podemos concluir que tampoco hay asociaciones específicas a las palabras o sonidos emanados. Es así que para un grupo de personas a la garúa la puede denominar como llovizna o chispear. Y ninguna expresión es propiamente correcta, simplemente cada grupo asocia de manera diferente el acto de las gotas al caer de los celajes nublados.

La relación entre ruidos, palabras y objetos de la realidad, la instituyeron los humanos. Para que los humanos nos pusiéramos de acuerdo para compartir los mismos registros de significados, hacía falta vivir en sociedad. Y para formar dichos convencionalismos igualmente hacía falta el propio lenguaje.

La lengua es un sistema de diferencias, ya que a partir de esta se puede identificar palabras específicas de otras, letras específicas en comparación a otras, significados en diferencia a otros, y porque las abstracciones igualmente son diferencias de la realidad que intentan representar, podemos concluir lo siguiente:

  1. Todos aquellos que se comunican por medio de un lenguaje, hacen abstracciones.
  2. Los significados solamente cobran sentido con las personas que comparten las asociaciones de los significantes.
    • No hay palabras correctas para designar abstracciones de la realidad.
    • Diferentes sociedades pueden diferir en cuanto al nombramiento de la abstracción, incluso si hablan el mismo idioma.
  3. Las abstracciones están ligadas a lo concreto. Las abstracciones provienen de lo concreto y éstas pueden variar.
    • Lo concreto solamente cobra sentido como abstracción por medio del lenguaje.
    • La relación general entre abstracción y la realidad (lo concreto), hace que la abstracción domine lo concreto, para definir lo concreto propiamente dicho.
    • Sin acuerdos mutuos, y sin sistemas de comunicación, no habría nada concreto (del cual se extrajeran abstracciones), para los humanos.

Notas

[1] Española, R. A. (2016). Diccionario de la lengua Española. Vigesimotercera edición. Versión normal (NUEVAS OBRAS REAL ACADEMIA). Espasa.

Bibliografía

Hegel, G. W. F., Leyva, G., Roces, W., & Guerra, R. (2021). Fenomenología del espíritu (2.a ed.). Fondo de Cultura Económica.

Rousseau, J. (2019). Discurso Sobre El Origen Y Los Fundamentos De La Desigualdad De Condiciones Entre Los Hombres. Wentworth Press.

Saussure, F. D. (2022). Curso de lingüística general. EDITORIAL AKAL.

Imagen | Starryai

Artículo de:

Jorge de Jesús García Aguiluz (autor invitado):
Estudiante de Filosofía y Comunicación; autor del libro «Lingua et Mortem: La fenomenología de la redención»

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por autores invitados

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