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Pascal es mejor conocido como un brillante físico y matemático, pero sus geniales pronunciamientos filosóficos no se quedan atrás. Siendo un precursor existencialista, Blaise Pascal es un hombre que en sus delirios tiene mundos por decirnos. Uno de los conceptos centrales tanto en su matemática como en su filosofía es el del vacío. Alrededor del año 1647 sería capaz de probar satisfactoriamente la existencia del vacío, cosa en la que Descartes no creía, y fue así como cruzaron caminos, pues le visitó durante dos días para explorar su teoría.

Blaise siempre contó con una salud muy frágil, y esto tendría una fuerte influencia en su pensar. Depresiones, dolores de muela, debilidad general, son algunos de los problemas médicos que le fueron diagnosticados. En ese mismo año comenzó una etapa turbulenta y reflexiva en su vida, pues ese verano su salud le obligó a regresar a París, y este periodo de debilidad culminaría con una experiencia mística el 23 de noviembre de 1654, que lo llevaría a su segunda conversión al cristianismo, y tras este suceso Pascal no volvería a ser el mismo. Convencido de que el camino hacia Dios estaba en el cristianismo y no en la filosofía suspendió su trabajo científico casi por completo. Aunque ya había pasado por su primera conversión en 1645 donde abrazó el jansenismo, esta nueva experiencia le sacudirá hasta lo más profundo de su ser, y la dejaría documentada en su texto “Memorial”, una nota que escribió después de su vivencia mística y que llevaría consigo hasta el día de su muerte en sus ropas.

Los temidos Pensamientos

Sus ideas filosóficas quedan plasmadas en su obra “Pensamientos”, cuyo título original era “Pensamientos Sobre la Religión y otros Asuntos”, que fue publicada en 1669 por los familiares y amigos de Pascal. Se compone de sus reflexiones sobre la religión y la naturaleza del hombre, es un trabajo inacabado, pues iba en camino de ser una apología de la religión cristiana, pero no pudo realizar un proyecto más grande debido al deterioro de su salud. No es un libro como tal, es la recopilación de un montón confuso y desordenado de apuntes que Blaise tomó en los últimos años de su vida, haciendo acopio de materiales para el proyecto que nunca llegó a hacer una realidad. En específico Carlos Pujol, en su introducción, nos dice que los fragmentos son una especie de “puzzle”, que cada editor acomoda dependiendo de cómo se tomen las oscuras palabras que Blaise dejó atrás.

En sus anotaciones Pascal nos presenta una amplia reflexión sobre el Ser Humano, y el lugar que tenemos frente a la naturaleza. Lo posiciona en medio de la nada y el todo, siendo una nada frente al infinito, ¿qué representa el hombre frente a al Universo, realmente? Pero también es un todo con respecto a la nada, pongámonos a pensar el gigante que es ser humano para una hormiga. Compuestos de alma y cuerpo, lo que define a esta frágil caña pensante de la nada es su grandeza, que identifica como su capacidad de razonar. A pesar de su pequeñez y finitud, a diferencia del Universo, el hombre tiene la facultad para poder comprender. Algún día moriremos, pero a diferencia de un árbol o del propio cosmos, nosotros lo sabremos, estaremos conscientes de ello.

A su vez, nos menciona que por mera probabilidad nosotros deberíamos de apostar por la creencia en Dios, pues si existe tendremos la posibilidad de ser salvados al llevar una vida de acuerdo a su fe, y de no ser real nada puede pasar. En el caso de que tomemos la decisión de no creer y que este Dios sí existe nosotros saldremos perdiendo, pero si esta divinidad no está no pasará nada.  A raíz de esto, se podría decir que existen tres clases de hombres para Pascal:

  • El que busca a Dios y no lo encuentra, que de todas formas deviene en tragedia, pues su búsqueda no tiene frutos.
  • Aquel que busca a Dios y lo encuentra, aunque varios de ellos van a devenir en el martirio, pues el encuentro con la divinidad es la pérdida del yo, además de que se adquiere la conciencia de que no somos nada.
  • Los que no buscan a Dios y no lo encuentran, ellos llevan una vida cualquiera, y representa la existencia más vil. 

Lo que estos hombres tienen en común serán la estrecha relación de la miseria y la grandeza, pues ésta última es el poder reconocer el propio infortunio. Todos los seres humanos estamos siempre divididos, contrario a nosotros mismos por nuestra guerra interna de las pasiones y la razón. Hay quienes han querido renunciar a las pasiones y convertirse en dioses; los otros han queridorenunciar a la razón y convertirse en bestias. La única cosa que puede consolarnos es el divertimiento, y, señala Pascal, esa es a la vez la más grande de nuestras miserias.

También de la creencia en el Uno Supremo radica en el corazón, la fe es esto, Dios sensible al corazón y no a la razón. El corazón del hombre ama naturalmente al ser Univeral, es por ello que somos dignos de Dios (pues este amor es naturaleza primera), pero indignos a la vez por la corrupción de la caída. Y sin este misterio, nosotros mismos somos incomprensibles.

La filosofía de Pascal radica en la existencia, en la inquietud, la incertidumbre, él se aleja de la seguridad y la firmeza. Es por ello que reconoce que la mera existencia de la verdad es una paradoja, si no es posible entonces no hay verdad en los corazones de los hombres. Pero si sí la hay, entonces el hombre no sería más que una humillación, pues hay cosas que no podemos cuantificar, como nuestra parte divina. Observar objetivamente a la naturaleza es una fantasía, al realizar dicha observación a lo infinito ésta se convierte en perspectiva, pues se parte de un lugar no sólo subjetivo, sino también finito: el hombre mismo.

Los trazos existencialistas

Carlos Pujol, en su presentación a la obra, expone el espíritu de la misma a la perfección: “Y eso son los Pensamientos, la apasionada lamentación lírica de una condición humana que sufre.” Al leer la obra de “Pensamientos” me fue imposible no inundarme de angustia, no caer en las “razones del corazón que la razón no entiende” como bien Pascal lo dice. Este sentir inevitablemente me remite a pensar en que pone en evidencia una profunda angustia ante la indeterminación del hombre y la autonomía con la que podemos tomar o no nuestras elecciones respecto a la vida y su fe, la realidad de la libertad como posibilidad antes de la posibilidad.1

El tinte existencialista de Pascal (aunque es importante mencionar sería un existencialista cristiano, como Kierkegaard lo sería años más tarde), se evidencia en su idea de hombre, pues nunca nos presenta al hombre como sustancia acabada, este hombre no nace hecho, se hace. No se va a vislumbrar una “naturaleza” en el hombre, diría que sólo hay costumbres. Además de que no será ni un ángel ni una bestia. He de ahí también su angustia ante la miseria y las decisiones que puede tomar. Me atrevo a pensar que su vida es un testimonio de ello, pues aprendió a ser un sabio antes que ser Hombre. Que llevase su “Memorial” en la manga de su chaqueta después de su experiencia mística no era algo gratuito, él lo sabía, la inquietud inunda la vida y ésta demanda su reconocimiento.

Constantino Lascaris citando a Blaise nos dirá que …nada es más insoportable al hombre que estar en completo reposo, sin pasiones, sin negocios, sin diversiones. Entonces siente su nulidad, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su importancia, su vacío. En el acto, del fondo del alma saldrá la tristeza, el disgusto, el despecho, la desesperación.” Es la diversión la salvación que tenemos de caer en la abrumadora vida. Se nos pondrá en vista una existencia concreta que se estuvo pensando cómo angustia, y que será desesperación por todos los años que se está viviendo, demostrando que no se puede vivir plenamente. Ortega y Gasset lo anunciaría años más tarde, refiriéndose a la utilidad de las artes y los juegos, compartiendo este sentir con Pascal:

Este traerse de su vida real a una vida irreal imaginaria, fantasmagórica es dis-traerse. El juego es distracción. El hombre necesita descansar de su vivir y para ello ponerse en contacto, volverse a ó verterse en una ultravida. Esta vuelta o versión de nuestro ser hacia lo ultravital o irreal es la diversión. La distracción, la diversión es algo consustancial a la vida humana, no es un accidente, no es algo de que se pueda prescindir.2

J. Ortega y Gasset

Aún así habrá de tener cuidado con ella, es una ayuda que termina envenenando a largo plazo, según Blaise aunque la diversión nos consuela de todos los males también es el mal más grande, pues nos volvemos insensibles, y así llegaremos a la muerte.

Muchos incluyen a Pascal entre los moralistas franceses, en sus Pensamientos se toca el tema de la moral, y su postulado se encuentra en el fragmento 264: “Esforcémonos, pues, por pensar bien: éste es el principio de la moral.”3 En base a ella podemos afirmar que el peso de la significación del hombre caerá con fuerza en nuestras decisiones morales, tendiendo un puente con el existencialismo cristiano de Kierkegaard, encontró que la angustia es un camino para poder salvarnos. Al tomar la decisión de qué hombre seré estoy haciendo ética. Pero esto no significa que sea un intelectualismo moral, sino que el pensamiento debe ocuparse de las  propias acciones y lo anterior a estas, su motivación afectiva e intencional. Nos menciona que la maldad es fácil, y que existen varias formas que puede tomar. Pero el bien es casi único, y nosotros podemos decidir sobre ambos. Este autor realizará una apología en el cristianismo no sólo en ideologías, también en sus acciones, pues va a sostener la idea de que esta religión contiene una forma de comportarse que es correcta. Su razón es la siguiente:

Para que una religión sea verdadera es preciso que haya conocido nuestra naturaleza. Tiene que haber conocido la grandeza y la pequeñez, y la razón de una y de otra. ¿Quién la ha conocido salvo la religión cristiana?4

Blaise Pascal

¿Salvación o Rendición?

Las soluciones planteadas por Pascal en su obra son tentadoras, y hermosas en momentos, pero me parecen insuficientes. Más que una salvación, me parece una rendición no sólo ante Dios, sino la rendición del hombre mismo. Naturalmente amamos a Dios, y al ser nosotros sus criaturas estamos condenados a amarnos a nosotros mismos. Podemos ver que, entonces, para este autor la clave se encuentra en el amor. Esta posición es ampliamente desarrollada en el artículo “De la “Cura amoris” en Pascal, un vistazo ético-antropológico a “Les Pensées” de José Gómez Serna y Conrado Giraldo Zuluaga, donde se llega a la conclusión de que Pascal concibe al hombre desde sus limitaciones y a la vez desde su capacidad para el bien, y que las facultades de pensar y amar son fundamentales para la felicidad del ser humano, siendo la felicidad el fin de la moralidad. Además, encuentran que la cura amoris implícita en su obra, la cual resumen en tres momentos: conocerse, amarse y educarse.

El amor se cuida pensándolo, reflexionando el cómo y por qué se ama. Reconciliando el corazón con la razón. Una parte de mi está de acuerdo con el camino que toman en esta obra, el amor hacia Dios es un eje fundamental en Pascal, lo salva del horror existencial y le impulsa no sólo a creer y amar al Uno Universal, sino así mismo, a la humanidad y a la angustia misma. Quizás el amor es arrodillarse sabiendo que cuentas con el poder de distinguir tu muerte en el Cosmos sin fin. Tal vez el amor es la única salvación del Ser ante los silencios infinitos, siendo así la única palabra que pueda ser pronunciada en este aterrador espacio.

La forma en que vamos a decidir vivir con la angustia no sólo va a definir el significado que le damos al aterrador silencio e indiferencia del Universo ante nuestra existencia, si no que también se trata de la forma de vida que adoptaremos, tiene una relación directa con nuestra con nuestras acciones. Lo que se piense con respecto a lo que suceda después de la muerte tiene implicaciones en la conciencia moral y actuar ético. Considero necesaria la rendición al amor, de lo contrario la vida no podrá tolerarse, pero no puedo evitar pensarlo, ¿será realmente salvación, o nos enamoramos tanto de ello al no tener a que aferrarnos, y en nuestro afán de olvidar el cruel vacío lo disfrazamos de algo menos ácido?

Pero esta vida, siendo angustia, deja muy poco espacio para ser vivida. Pascal nos dirá que quizá que al hombre le conviene ignorarse para ser feliz. Sí, podemos recurrir a la diversión para sacudirnos de este sentimiento, quizás ignorarnos sí sea la única forma de ser felices, pero en esta angustia es donde pienso que recae nuestra grandeza, aquella que nos anunciaba Blaise al poder reconocer nuestra muerte en el Cosmos, y negarla sería negarnos, la autenticidad del hombre viene al aceptarnos como esa misma angustia. Aunque no sólo da la respuesta de la diversión ante ese sentir, sino que también pondría a la religión como respuesta, se encuentra convencido de que puede llenar el vacío que siente el hombre cuando está retraído en sí mismo.

No puedo evitar preguntarme, ¿qué teme encontrar el hombre dentro de sí, para huir de forma tan violenta de sí mismo y desocuparse de la manera en que lo hace? Pascal representa el repudio del horror vacui en la física, pero no en la existencia misma. Va a rechazar el vacío después de la muerte, hay un cielo y un infierno. La nada aterra profundamente al autor, puede aceptar el vacío en la física pero no en la religión. Encontrará una salida a esta angustia en la vida después de la muerte, que me parece, intenta con todas sus fuerzas creer.

No puedo sino empatizar con Pascal, y el terror que le invade ante el vacío y la existencia misma. Enfrentada con su sueño de delirio, no puedo evitar preguntarme, ¿vale la pena la pérdida del Yo ante la rendición de la fe? Aunque claro, él no plantea eso, sino más bien un reconocimiento, su Memorial me hace creer lo contrario: “Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob y no de filósofos y sabios. Certeza. Certeza. Sentimiento. Alegría. Paz.5

Si me lo preguntan a mi, sin duda alguna el amor es la mejor apuesta que podemos hacer, no por Dios, sino por los espacios infinitos y la angustia misma. ¿Qué podría ser peor, el vacío de la infinitud, o mirar dentro de nosotros mismos y no poder reconocernos? Quizás, este vacío que mora en el cosmos no es tan distante al que embarga a nuestras almas y nos conduce a la angustia. Quizás ni Dios ni el hombre sean la respuesta. Puede que lo único que tendremos sea el silencio. Pascal, en su sensibilidad, lo expondrá mejor que yo:

¿Qué debo hacer? Sólo veo oscuridad en todas partes. ¿Creeré que no soy nada? ¿Creeré que soy Dios?6

Blaise Pascal

Notas

[1] El concepto entendido en este trabajo será el propuesto por el autor Søren Kierkegaard en su obra “El Concepto de la Angustia” (1844), que firmó con su seudónimo Vigilius Haufniensis.  

[2] J. Ortega y Gasset: Idea del teatro (conferencias en Madrid y Lisboa, 1946). Obras completas, VII, pág. 469.   

[3] Pascal, B. (2014). Fragmento 264, pág. 65. Pensamientos (C. Pujol, Traductor.). Tellus. Recuperado 13/10/2020 de: https://www.academia.edu/24696090/Pensamientos_Blaise_Pascal

[4] Pascal, B. (2014). Fragmento 426, pág. 99. Pensamientos (C. Pujol, Traductor.). Tellus. Recuperado 13/10/2020 de: https://www.academia.edu/24696090/Pensamientos_Blaise_Pascal

[5] Pascal, B. (2017). The Memorial of Blaise Pascal. Recuperado 10/10/2020 de: https://www.vofoundation.org/faith-and-science/wp-content/uploads/2017/07/Pascal-Memorial.pdf

[6] Pascal, B. (2014). Fragmento 353, pág. 82. Pensamientos (C. Pujol, Traductor.). Tellus. Recuperado 13/10/2020 de: https://www.academia.edu/24696090/Pensamientos_Blaise_Pascal

Bibliografía

Gómez Serna, J. y Giraldo Zuluaga, C. (2019) “De la “Cura amoris” en Pascal, un vistazo ético-antropológico a Les Pensées”. Escritos 27: 198-221. Recuperado 13/10/2020 de: http://www.scielo.org.co/pdf/esupb/v27n59/0120-1263-esupb-27-59-198.pdf

Kierkegaard, S., Aranguren, J. L. (1982). El concepto de la angustia: Una sencilla investigación psicológica orientada hacia el problema dogmático del pecado original. Madrid: Espasa-Calpe

Láscaris, C. (n.d.). Pascal Existencialista. Recuperado 1/09/2020 de: http://www.inif.ucr.ac.cr/recursos/docs/Revista de Filosofía UCR/Vol. III/No.12/Pascal Existencialista.pdf

Pascal, B. (2014). Pensamientos (C. Pujol, Traductor.). Tellus. Recuperado 21/04/2022 de: https://www.academia.edu/24696090/Pensamientos_Blaise_Pascal.

Pascal, B. (2017). The Memorial of Blaise Pascal. Recuperado 21/04/2022 de: https://www.vofoundation.org/faith-and-science/wp-content/uploads/2017/07/Pascal-Memorial.pdf

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Blaise Pascal. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado 25/09/2020 de: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pascal.htm

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por Mayra Ortiz Franco

Estudiante de sexto semestre en la licenciatura de Filosofía en la Universidad de Guanajuato. Entusiasta de la estética, la música y la filosofía medieval. Integrante de la Red Mexicana de Mujeres Filósofas (ReMMuF).

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