Del determinismo e indeterminismo ¿depende de ti? Parte 2 de 2

Como mencioné en la primera parte de este trabajo, la libertad es solo una ilusión y alegué que todo está supeditado a una ley que justifica todo lo que puede estar pasando en nuestra vida y en nuestra realidad. Es por ello que podemos llegar a pensar que no somos libres, y que, todo lo que hacemos y pensamos está previamente predeterminado. Nosotros no creamos — ni nada parecido— leyes generales, simplemente las aplicamos según las circunstancias, y como expliqué, incluso la forma subjetiva, individual y única con la que lo aplicamos está, igualmente, predeterminada.

Esto nos posiciona en un mundo completamente determinista donde todo está escrito y no hay espacio ni oportunidad para escapar de un escenario predeterminado. Claro está que el ego humano es incapaz de soportar un mundo así. El ego humano debe sentirse importante, debe ser omnipotente, saber que tiene el control sobre sus circunstancias, que es libre, que puede tomar sus propias decisiones y que, últimamente, puede influir en el curso de su vida y del universo. El ego necesita nuevas emociones, nuevos horizontes para explorar, nuevas situaciones a las que enfrentarse. Dile a alguien que no hay libertad y que todo está escrito, ¿cómo reacciona? Posiblemente, le destruyas todas las expectativas de vida, y eso es lo que mata al ego, que todos sabemos, intenta sobrevivir ante cualquier circunstancia. Por lo que, proponer que una vida está regida por el determinismo supone —como poco— un choque vital.

Y este choque puede derivar en muchas reacciones o consecuencias diferentes. El primer camino que se nos plantea es el de darse por vencido y sucumbir a la apatía, porque ¿cómo puedes vivir con alegría y entusiasmo si todo está ya predeterminado en lo más profundo de tu ser, sin nada por descubrir y sin oportunidad para sorpresas? ¿Por qué luchar, trabajar y esforzarnos a diario si nuestro destino ya está predeterminado? La segunda de las vías es entrar en una crisis existencial, ¿cuál es el sentido de la vida, si todo está escrito, si solo somos fútiles marionetas jugando a un juego en el que hay ganadores y perdedores incluso antes de que este comience?

Eliminar el indeterminismo
(todo depende de nosotros)

En medio del panorama “desolador” anteriormente mostrado, surge una anticorriente, alimentada por un nuevo movimiento científico: la física cuántica.

Desde que Heisenberg publicó su principio de incertidumbre a principios del siglo XX, otros científicos, como Schrödinger, comenzaron a hacer descubrimientos en la misma línea temática, que trajeron a la vida un grato rayo de esperanza ante la incertidumbre. Según Heisenberg, es imposible medir simultáneamente, con absoluta precisión, los valores de posición y momento de una partícula. Para resolver este problema, se desarrolló un sistema de pronóstico probabilístico.

Posteriormente, se planteó una teoría del caos que defendía la imposibilidad de predecir a largo plazo los efectos de determinados eventos en un sistema —como el universo mismo— debido al ingente número de variables involucradas. Precisamente de estas teorías surgen conceptos como el efecto mariposa, introducido por E.N Lorenz, quien argumenta que un pequeño cambio puede tener consecuencias abismales e inesperadas, aunque sean duraderas y se den en el otro lado del universo.

Luego, la teoría de la incertidumbre de Heisenberg se convirtió en una teoría de la certeza, la teoría del caos se transformó en una teoría del orden y la perfección, y el efecto mariposa se puede describir con tanta precisión que podemos saber las consecuencias con sumo detalle.

Probablemente, la respuesta a esta diatriba la encontremos también en el término medio, citando al filósofo estagirita:

La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.

Aristóteles (Ética a Nicómaco, 2014)

Bibliografía

Aristóteles (2014). Ética a Nicómaco. Alianza Editorial.

Imagen | Pixabay

#destino, #determinismo, #filosofía en la red, #Indeterminismo, #reflexión

por Mercedes González García

Estudiante de la carrera de Filosofía y de Educación Primaria por la Universidad de León de Castilla y León, España. Apasionada de la Filosofía y de la búsqueda de respuestas de las grandes incógnitas que han planteado la raza humana por el simple hecho de existir.

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