fbpx

Al leer el texto Filosofías de la Educación (1992) de Octavio Fullat, viene a mi mente el dicho de que las palabras precisas de un maestro, siempre determinarán el camino de un alumno, y considero que resume de manera muy particular el pregón de este filósofo, pues, a lo largo de los ejemplos y los temas que aborda no deja de comentar el gran peso que tienen las ideas del docente a la hora de llevar a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje.

Ciertamente, los objetivos de la filosofía de la educación, es el saber qué es educar y para qué hay que educar, y, pretendiendo llegar a una respuesta para estas cuestiones, nos apoyamos en el uso de dos campos; que son el metalenguaje (lenguaje cuyo oficio es analizar otros lenguajes) y la metafísica (todo proceso mental más allá de toda experiencia posible).

El primer supuesto del que habla Fullat es sobre el metalenguaje y epistemología de los saberes pedagógicos, donde nos menciona que:

El pensamiento contemporáneo puede definirse como una reflexión centrada en el lenguaje

(2000. ´p. 60)

es así, como Ferdinand de Saussure abre las investigaciones de Levi-Strauss y de Lacan; el Círculo de Viena hace posible el análisis de Russell y de Ludwig Wittgenstein o que Heidegger haya estimulado labores como las de Jacques Derrida. Todos trabajos con enfoques muy diferentes, pero, coincidiendo sustancialmente en el análisis del lenguaje.

El proceso del educador es un acto meramente comunicativo, así que el lenguaje constituye la más alta e importante intercesión expresiva, por lo tanto, no es de extrañarnos que la filosofía de la educación se consagra al estudio de los lenguajes.

Como ya lo observó Wittgenstein, sin uso de las palabras, no hay significado de las mismas, dicho de otra manera, sin una comunicación concreta, sin usuarios de las palabras, carecemos de significados de las mismas.

Ahora, podemos comprender la trascendencia de la filosofía de la educación aplicada en los análisis del lenguaje educacional, por lo tanto, el filósofo de la educación no crea educación, su trabajo principal es reflexionar sobre esta y en el caso que trata Fullat es en pensar los lenguajes utilizados en la misma, por lo que el filósofo o el filosofar estos hechos, va a tratar de averiguar qué se dice. Por lo tanto, como menciona Fullat:

La correcta programación de los objetivos educacionales exige una precisión semántica del vocabulario harto elevada, a menos de convertirse en inoperativos.

(2000. p. 63)

Así es como una epistemología de la educación va a poder explicar qué es y qué valor posee cada una de las ciencias de la educación.

Posteriormente, ya analizada la importancia del estudio del lenguaje por la filosofía de la educación, para el proceso educacional, Fullat aborda el tópico de la antropología de la educación, siendo este un espectro muy importante de estudio, ya que se considera que tanto la actividad educativa como el estudio pedagógico están estrechamente vinculados a una visión de hombre.

La relación de entre antropología y pedagogía no es unidireccional, sino mutua.

(Fullat, 2000. p 65)

y se puede ejemplificar desde la Grecia clásica y el impacto que tuvieron los poemas homéricos para la formación de una identidad de hombre y así mismo, la educación era totalmente caballeresca tratando de que las infancias crecieran con las características de los relatos. Por lo tanto, la imagen del hombre en una sociedad está totalmente vinculada a la praxis educativa y por ello, la relación entre la antropología y pedagogía.

También nos habla de dos fundamentos antropológicos de la Pedagogía, siendo el primero que va a coadyuvar a encontrar la constitución autónoma de la pedagogía y el segundo que es el sentido antropológico que fundamenta el acto educante. Siendo así, que la antropología filosófica no sólo va a acompañar el quehacer educativo, sino también va a unificar la pluralidad de saberes de la educación.

Como ya se ha comentado en la relación de estas ciencias, Fullat nos reitera su idea, comentando que

El hombre necesita de la educación para tirar adelante y, por otro lado, la acción educativa no puede cumplir con su cometido si no tenemos a mano un hombre modelo, por cambiable que este sea.

(2000, p. 66)

El último tópico que se abarca en los objetivos de la filosofía es sobre la teología y axiología de la educación, que son los procesos metafísicos del acto educativo. Esto nos lleva a analizar a que la tarea educacional siempre se llevará a cabo para realizar un proyecto evidente o tácito y que siempre va a ser imposible educar sin un sesgo o con sólo conocimiento técnico y métodos tecnológicos eficaces, pues lo ideológico siempre estará presente en todos los procesos educativos, a lo que se le suele llamar currículo oculto.

Entonces, no se educa sobre la marcha, porque, aunque no se logre el nivel cognitivo propuesto, siempre se va a educar propositivamente para algo particular o en vista de algo propuesto.

Bibliografía

Fullat, O. (2000). Filosofías de la Educación. Sintesis.

Imagen | Pexels

Artículo de:

Omar Sánchez (autor invitado):
Estudiante de Licenciatura en Educación en la Facultad de Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Apasionado por la filosofía de la educación y pedagogías marxistas.

Cita este artículo (APA): Sánchez, O. (2022, 16 de junio). Objetivos de la filosofía de la educación. https://filosofiaenlared.com/2022/06/objetivos-de-la-filosofia-de-la-educacion
#axiología, #educar, #epistemologia, #Metafísica, #metalingüística

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!