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Jugando con legos: epistemología de la imaginación

En tiempos recientes, en la filosofía de la ciencia, ha surgido un interés genuino por el papel que tienen los componentes extra-lógicos en la construcción del conocimiento. Estos componentes van desde los experimentos mentales hasta los juegos de ficción de la teoría del arte (Walton, 1990; Toon, 2011; Frigg, 2010a). La mayoría de las aproximaciones actuales sobre cómo es posible resolver un problema científico a partir de actividades lúdicas que involucran la imaginación, el juego y las ficciones, han dejado de lado la lógica abductiva de Charles Sanders Peirce (en adelante C.S. Peirce).

La abducción periciana es una de las teorías filosóficas más interesantes que involucra elementos extra-lógicos en los procesos inferenciales que amplían nuestro conocimiento sobre el mundo. Es por ello que, este escrito tiene la pretensión de recuperar los antecedentes pragmatistas de las explicaciones actuales en filosofía, sobre el papel de la conjetura y la imaginación en la generación de nuevo conocimiento en la ciencia.

Siendo esto así, el escrito está estructurado en tres secciones, en la Sección I. Antecedentes, se ofrece una breve descripción de lo que se entiende por inferencia abductiva. En la Sección II. Musement, se explica el componente extra-lógico que hace posible la generación de nuevo conocimiento en la abducción. Finalmente, en la Sección III. Jugando con legos, se ofrece un estudio de caso tomado del artículo “Playing with molecules” de Adam Toon (2011) que ejemplifica el papel de la imaginación en la ampliación del conocimiento.

Antecedentes

Los primeros planteamientos occidentales sobre la abducción los podemos encontrar en los Primeros Análiticos, (II. 25) de Aristóteles en donde desarrolla una explicación sobre un tipo de inferencia conjetural que él llama apagogé, junto con otros dos tipos de inferencia, la epagogé y la apodeixis. Posteriormente, los orígenes modernos del razonamiento abductivo se sitúan en la filosofía pragmatista de C. S. Peirce, quien hace una reinterpretación de la apagogé aristotélica. La propuesta peirciana se fue modificando a lo largo del desarrollo de su pensamiento hasta ser recuperada en la filosofía contemporánea de la ciencia como inferencia a la mejor explicación (IBE), aunque sobre la aceptación de esto último existe un debate abierto.

La propuesta abductiva peircena, constituye una respuesta a la cuestión epistemológica de Kant sobre la posibilidad de los juicios sintéticos a priori, es decir, aquellos que amplían nuestro conocimiento de cara a la experiencia. Sin embargo, tal como señala Aliseda (1998) siguiendo a C.S. Peirce, el problema que pretende resolver es más general: cómo justificar los razonamientos que hacen posible la ampliación del conocimiento. A su vez, esto último conlleva el dar cuenta de una metodología o proceso de la investigación científica que hace posible la comprensión del mundo.

La abducción en tanto inferencia lógica, tiene la estructura formal de un razonamiento inverso en donde se infiere una hipótesis probable a partir de un resultado y una regla. En la propuesta de Peirce, el razonamiento abductivo es esquematizado en la forma clásica ampliamente conocida (CP 5.189, 1903):

  1. El hecho sorpresivo C es observado..
  2. Luego, hay razones para sospechar que A es verdadero.

La evolución del pensamiento peirciano implicó una segunda formulación sobre la abducción. De hecho, desde los inicios de su investigación sobre las inferencias y silogismos había concebido, por un lado, a las inferencias deductivas como la lógica de las matemáticas y por otro, a las inferencias inductivas y abductivas como la lógica propia de la investigación científica. Sin embargo, en sus investigaciones posteriores menciona que la abducción engloba “todas las operaciones mediante las cuales se engendran teorías y concepciones” (CP 5.590). Esto significa que el razonamiento abductivo en la concepción de Peirce es, por un lado, un proceso que involucra a otros tipos de inferencia, como la inducción y la deducción y, por otro, es también una etapa de la investigación científica.

La concepción peirciana de la abducción como inferencia y como proceso metodológico, constituye una de las grandes aportaciones que hace Peirce, a partir de la reconceptualización aristotélica de los procesos inferenciales para la construcción del conocimiento.  La investigación peirciana de la lógica de la ciencia establece que la abducción es la única vía inferencial que es capaz de aportar una idea novedosa en el curso de una investigación, sea como hipótesis o como proceso.

Siguiendo la línea argumentativa de Peirce, la lógica que subyace a la innovación y el cambio científico es el razonamiento abductivo, el cual depende del conocimiento de fondo del investigador, de sus habilidades, su experiencia y su capacidad de conectar los datos disponibles de una manera totalmente novedosa y creativa en el contexto epistemológico donde se desarrolla.

Siendo esto así, para Peirce, la gran aportación de la abducción es la creatividad, la cual asocia a los procesos inferenciales que siguen un patrón de razonamiento que, como menciona Schurz (2008), funciona como una estrategia de búsqueda que nos lleve, para un determinado tipo de escenario, en un tiempo razonable a una conjetura explicativa muy prometedora que luego se somete a más pruebas.

Musement

Las nuevas aproximaciones sobre la abducción, basadas en las aproximaciones originales de C.S. Peirce, establecen que la abducción es un razonamiento estratégico que mediante pistas contextuales restringe la investigación científica con el fin de orientarla a la resolución de “rompecabezas” epistemológicos. Las hipótesis pragmáticamente fértiles son aquellas que resuelven el puzle en el menor tiempo posible y con el menor gasto de recursos materiales e intelectuales, pero con una mayor amplitud y profundidad epistémica.

La capacidad creativa del agente que está intentando dar cuenta de un hecho que le resulta sorprendente o anómalo de cara al conocimiento de fondo, es el ingrediente principal de la abducción que propicia la inferencia de hipótesis plausibles. Sin embargo, la hipótesis inferida no resulta de un acto instantáneo, ocurre en el curso de un razonamiento que va de lo que Peirce llama el juicio perceptivo, que sería un razonamiento no controlado, hacia la construcción de una premisa en un intento controlado de crear una hipótesis que responda a la anomalía o sorpresa derivada del juicio perceptivo (CP 6.476; CP 7.48, c).

El paso de la premisa inicial a), donde es el hecho sorpresivo es registrado, a la premisa b) donde se hipotetiza una respuesta plausible, es el punto central para solucionar los rompecabezas científicos. A menudo, en los estudios epistemológicos de la abducción se deja de lado este proceso que conecta ambas premisas, y que Peirce llama guessing, inspirado en la estética de Schiller.

El proceso mismo de conjeturar no es puramente lógico, sino como menciona Barrena (2007), “las hipótesis creativas no nacen de ningún razonamiento lógico en sentido estricto, sino de una peculiar mezcla de sentimiento, imaginación y razón, de ese libre juego de las facultades, de ese peculiar estado que se produce cuando el hombre considera las maravillas del universo”.

En los escritos que pertenecen a los estudios estéticos y éticos de C.S.Peirce, hay un punto de referencia, el musement, que explica la naturaleza creativa del proceso conjetural, el cual Peirce describe como una actividad lúdica del razonamiento porque no tiene reglas, excepto la misma ley de la libertad, cuyo propósito epistemológico y cognitivo es la recreación de las ideas con el fin introducir una innovación en el conocimiento habitual. Esta actividad recreativa, en conjunción con el conocimiento de fondo y el hecho anómalo registrado en el juicio perceptivo, es el detonante de las nuevas ideas que permiten desorganizar y reordenar las experiencias ajustándolas con los hechos.

La solución a los rompecabezas epistemológicos, si bien son producto de un proceso inferencial también tienen este componente cognitivo no-lógico que acompaña la ampliación del conocimiento. Es interesante esto, porque Peirce menciona que la actividad conjetural, no sólo está al inicio de la investigación cuando se propone una hipótesis plausible, sino que acompaña todo el proceso científico hasta resolver el problema (CP 7.38, CP 2:898-899).

La actividad conjetural, aunque esté al inicio del proceso inferencial no forma parte de juicio perceptivo, sino que es posterior al registro de que algo no está acorde con las creencias habituales del agente epistémico. Por lo cual, el musement o guessing es una reacción posterior al juicio perceptivo que indica que algo no hace match con lo esperado y detona el proceso de innovación en la ciencia, cuando se abordan problemas cuya solución no se encuentra en el conocimiento habitual y necesitan de la imaginación de conjeturas plausibles (CP 7.37).

Ahora bien, el musement o guessing permite un salto del pensamiento de la experiencia (juicio perceptivo) a una hipótesis plausible, tal como menciona Peirce en sus ejemplos de las conjeturas de Kepler sobre la órbita de Marte (CP 1.71-74,) y el caso del descubrimiento de fósiles lejos de tierra firme (CP 2.625), en los cuales existen pistas que nos indican la solución a un enigma o rompecabezas. Esto es así, porque el agente epistemológico tiene que conectar el conjunto de experiencias, conceptos, representaciones, signos y símbolos que conforman su conocimiento de fondo, con la percepción sorprendente o anómala que ha dado pie para echar a andar un proceso imaginativo para solucionar un enigma.

El guessing, como se ha dicho, no es un proceso cognitivo propiamente lógico, sino que combina una actividad tipo daydreaming en el que hay un juego mental que permite asociar libremente objetos y experiencias. Es un proceso de invención en el que, por un momento, se olvidan las reglas hasta encontrar asociaciones que antes no se habían pensado para explorar situaciones posibles. La descripción de Peirce es muy clara y sugerente: “Sube al bote del musement, empújalo en el lago del pensamiento y deja que la brisa del cielo empuje tu navegación. Con tus ojos abiertos, despierta a lo que está a tu alrededor o dentro de ti, y entabla conversación contigo mismo, para eso es toda meditación. Sin embargo, no es una conversación sólo con palabras, sino ilustrada con diagramas y experimentos como una conferencia (CP 6.461).

Resumiendo, la abducción tal como la describe Peirce a lo largo de su obra, es un tipo de razonamiento muy amplio que involucra aspectos lógicos y no-lógicos para la solución de rompecabezas epistemológicos. Entre los aspectos extra-lógicos está el musement o conjetura de soluciones plausibles que se ejerce haciendo uso de todo el conocimiento de fondo ya que “es la idea de juntar lo que nunca antes habíamos soñado juntar lo que hace brillar la nueva sugerencia ante nuestra contemplación” (CP 5.181). En esta etapa lúdica, si bien no hay reglas, la abducción nunca deja de ser un razonamiento lógico que ejerce una forma de control limitado e indirecto sobre la facultad del guessing para construir una hipótesis (CP 7.45, c.1907).

Jugando con legos

En las secciones anteriores, se ha desarrollado una explicación abductiva del papel de los elementos extra-lógicos en la solución de los problemas que se presentan en el curso de la investigación científica. Entonces, en este apartado se presenta un ejemplo que pretende ilustrar cómo a partir de la imaginación, la ficción y la representación es posible llegar a soluciones conjeturales (hipotéticas) en la ciencia.

El estudio de caso que se presenta en Playing with molecules de Adam Toon (2011) puede parecer muy básico, sin embargo, es un ejemplo que nos puede ayudar a entender lo que C.S. Peirce entiende por musement, ese componente que hace posible la inferencia abductiva. A continuación, lo describo.

En el salón de clases se pretende comprender la configuración de ciertos compuestos químicos, así también, cómo se enlazan sus átomos, qué elementos intervienen en su conformación y demás propiedades. Para tal fin se utiliza un modelo tridimensional Molymod de esferas y palos que representan átomos y enlaces. Con el conocimiento de fondo y la guía del profesor, se le pide a los estudiantes de grado inicial que manipulen los modelos con el fin de conjeturar la orientación de los átomos, sus enlaces y su estructura final.

En este ejercicio de manipular e imaginar cómo estaría estructurado el compuesto químico, los estudiantes iniciales se expresaron con frases como “imaginar cómo”, “representar que”, “jugar con”, “diversión” y “manipular” las cuales describían la forma en cómo incorporaron un conocimiento novedoso al corpus que ya tenían previamente establecido. Esto nos da una pista de cómo los estudiantes elaboran hipótesis conjeturales, que luego someten a revisión, sobre estados de cosas de cosas en el mundo, en este caso la configuración de los elementos químicos.

El juego de “hacer como si” las esferas y los palos fueran de hecho átomos y enlaces, se parece mucho a lo que Peirce llama “musement” y recientemente Toon (2011) siguiendo a Kendal Walton ha llamado la teoría del “make believe”: uno puede imaginar algo que es verdadero con elementos falsos. La representación cognitiva que lograron los estudiantes, mediante modelos de “falsos” átomos y enlaces es justamente lo que Peirce menciona: “Sin embargo, no es una conversación sólo con palabras, sino ilustrada con diagramas y experimentos como una conferencia” (CP 6.461, 1908).

Esta actividad lúdica de conectar, representar, imaginar y conjeturar elementos epistemológicos no sólo sucede con estudiantes que se inician en la aprehensión de algo novedoso para ellos. Este juego del guessing, es habitual entre las y los científicos que pretenden solucionar rompecabezas que surgen en sus áreas de estudio. Sucede habitualmente en biología al conjeturar escenarios evolutivos, en física al simular el decaimiento de los átomos, en química para elaborar nuevos materiales, en matemáticas para solucionar problemas de gran abstracción. En este sentido, los científicos juegan como si las evidencias que tienen a la mano fueran piezas de Lego que forman una figura completa. Al conjeturar la posición de cada pieza, echan mano de su conocimiento de fondo para encontrar patrones que les den un panorama completo hipotético para resolver los enigmas que surgen a lo largo de su investigación.

Bibliografía

Aliseda, A. (1998). La abducción como cambio epistémico: C. S. Peirce y las teorías epistémicas en inteligencia artificial. Analogía, v. 12, n. 1, p. 125-144.

Aliseda, A. (2021). The Place of Logic in Creative Reason. 10.1007/978-3-030-61773-8_7.

Barrena, S. (2007). La razón creativa. Crecimiento y finalidad del ser humano según C.S. Peirce. Rialp, Madrid, 2007.

Peirce, C. S. [CP]. Collected Papers of Charles Sanders Peirce, edited by C. Hartshorne, P. Weiss, and A. Burks, 1931–1958, Cambridge MA: Harvard University Press.

Peirce, C.S., “Un argumento olvidado en favor de la realidad de Dios” Citado en El amor evolutivo. Y otros ensayos de ciencia y religión Charles S. Peirce.  Edición y traducción de Sara Barrena. Marbot Ediciones, Barcelona, 2010.

Toon, A. (2011). Playing with molecules. Studies in History and Philosophy of Science Part A 42 (4):580-589

Imagen | Unsplash

Cite este artículo (APA): Martínez, E. (2022, 30 de julio). Jugando con legos: epistemología de la imaginación. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/07/jugando-con-legos-epistemologia-de-la-imaginacion

Artículo de:

Elizabeth Martínez Bautista (autora invitada):
Doctora en Filosofía de la Ciencia-UNAM. Con intereses en la filosofía de la biología y la Epistemología de las inferencias en la ciencia.

por autores invitados

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