María Teresa Grass: metodologías para una trayectoria académica. Parte 3 de 3

Se llega a la parte 3 del trabajo académico de Grasso, se brindan seis metodologías para construir una trayectoria académica, así como reflexiones para ahondar en su obra teórica.

Es de distinguir las distintas metodologías empleadas para abarcar un rango que comenzó desde 2013 y terminó desde el 2019. Así, la primera metodología que se utilizó para trabajos publicados en 2013 se basó en el año y sin necesariamente concentrarse en el mes de publicación ya que para uno de los trabajos de la autora no se encontró dicha información. De ese modo, se observa dos posibles indicadores para tratar una trayectoria académica:

1. El año en que fue publicado el trabajo académico, sobre todo este indicador puede marcar el inicio de una trayectoria académica la cual durante su transcurso lo que le caracteriza es la simultaneidad de trabajos publicados.

2. El mes puede ser un indicador en donde muestra que trabajo pudo ser publicado antes o después, permitiendo así su ordenamiento, para este caso el mes se utilizó para optar por hacer mención del artículo a comparación de otro artículo en donde no se encontró el mes publicado1.

En ese tenor, esta metodología consistió en usar los dos anteriores indicadores para establecer un ordenamiento a los dos artículos publicados, concluyendo que contando con el mes y año puede hacerse una primera mención a comparación de un trabajo en donde se cuente con el año, pero no con el mes.

Para el segundo uso metodológico, es de apreciar que se utilizaron otros dos indicadores para establecer un ordenamiento de los artículos, dichos indicadores consistieron en la fecha que fue aceptado el artículo así teniendo el mes y el año. Así, se apunta lo siguiente:

1.  Contar con la fecha en que fue aceptado el artículo puede precisar el ordenamiento y así revelar que artículo debería ser el primero en hacerse mención, esto a partir de una comparación entre las fechas de aceptación del artículo en cuestión.

2. El no contar con la fecha de aceptación, puede ser un indicador ya que, si bien el no contar con el dato hace no establecer con certeza el ordenamiento, sí permite tener como referente aquellos trabajos publicados que faciliten la información y aquellas publicaciones que no permiten contar con dicha información.

Para la tercera metodología, se utilizó el mes en donde se publicó el artículo y constándolo con la ausencia tanto de publicación, así como de aceptación, para este caso, parece que se puede sugerir tres indicadores: el mes en donde se publicó el artículo y la ausencia de la fecha en que se publicó y la ausencia de la fecha cuando se aceptó el artículo:

1. Contar con el mes de publicación del artículo, permite precisar, dentro del año, cuando se es que comenzó la trayectoria, empero, para este cuarto tercer uso metodológico más bien indica en que determinado mes y año —agosto del 2015— es que se continuó la trayectoria académica de Maria Teresa Grasso.

2. La ausencia del mes en que se publicó el artículo, al igual, no permite establecer fiabilidad al momento de dar ordenamiento a los artículos recopilados, si permite reconocer qué tipo de información propia de las editoriales no se llegan a tener disponibilidad.

3. La ausencia de la fecha en que se aceptó el artículo, para este caso no se contaba tanto con la fecha de aceptación así como de publicación, por lo que se muestra una falta absoluta de información para asegurar la fiabilidad en el ordenamiento, empero, hay que considerar casos en donde se muestra la fecha de publicación, pero no la de la aceptación indicando precisamente no solo falta de información, sino también sin precisar cuándo es que en  determinadas fechas la que la autoría estuvo trabajando académicamente.

Para la cuarta metodología, tiene una especificidad importante de mencionar y ello es que se llegó a configurar para la cantidad mayor de trabajos publicados — a diferencia de los anteriores años, en 2014 se encontraron cinco trabajos publicados— , esto implicó establecer los siguientes indicadores: la continuación de publicaciones anteriores, el mes en donde se publicó,  y trabajos sin fecha de publicación o de aceptación:

1. La continuación de publicaciones anteriores,  puede mostrar consideraciones tales como que si bien para el ordenamiento se requiere una específica fecha ya sea de publicación o de aceptación, la continuación permite darle seguimiento a  los temas que había iniciado la autoría y así indicar las conclusiones actualizadas como los cambios sustanciales que realizó en sus sistema de pensamiento — pues de una mención de subjetividad y objetividad en el año 2014, posteriormente se va a distinguir dicotomías en el año 2016—.

2. El mes donde se publicó el artículo, para este caso, este indicador en vez de precisar en qué determinado tiempo del año se llegó a publicar el artículo, más bien indica cuándo es que se comenzó a abordar otros temas que, a su vez, no derivan del ahondamiento como lo significó para el primer indicador — el caso más ejemplar es que la autora optó por abordar el tema de la prensa inglesa y no necesariamente tratar el tema de la subjetividad y objetividad así como plantearlo como una dicotomía—.

3. Los trabajos sin fecha de publicación o aceptación, este indicador prevé que ya no solamente se trata de identificar qué trabajos cuentan con el año de publicación, pero sin indicar la fecha exacta (entendiéndolo como el mes, año  e inclusive el día) pero que sí cuentan con la fecha de aceptación, al contrario, se busca poder categorizar  ya en su conjunto los trabajos que no cuentan tanto con la fecha de publicación como de aceptación, revelando que mientras se tenga el mes y el año llega a ser más preciso que aquel trabajo en que solo se tenga el año de publicación o de aceptación.

Así, es conveniente establecer que estas cuatro metodologías corresponden tanto a la cantidad de trabajos publicados, el inicio como la continuación de una trayectoria académica y los datos propios de las fechas con las que se cuentan. Sumado, la manera en establecer un ordenamiento de trabajos académicos publicados permite poder construir la trayectoria académica de la investigadora o investigador.

Para la quinta metodología, a diferencia de las tres metodologías es que se recurrió a un recopilado de trabajos de la autora en donde ya está un ordenamiento propio, esto incluso se diferencia de la cuarta metodología en el entendido que no se trató de rastrear una continuación de trabajos publicados en diferentes casas editoriales, más bien consto de identificar el orden de los artículos establecidos por una casa editorial, esto desprende los siguientes indicadores:

1. Si la recopilación de artículos depende de una casa editorial —que para el caso que nos atiende, es un libro—, así llega a determinar un ordenamiento de artículos y posiblemente sujetas a una misma fecha, que es la que se publicó el libro.

2. Si la recopilación constó de diferentes casas editoriales —las combinaciones son variadas, pueden constar de revistas, libros, artículos, etc., —entonces cobra relevancia los otros indicadores tales como la fecha de publicación o de aceptación así como los meses y su ordenamiento cronológico.

Finalmente, para la sexta metodología, hay una variable particular y que no se pudo apreciar en las anteriores metodologías, eso es la publicación del libro impreso siendo distinto el proceso de maquetación si se compara al de una revista de índole digital, lo anterior hace enunciar estos indicadores:

1. Como se comentó2, contar con un libro impreso significa mayor tardanza en publicarlo a diferencia de un trabajo publicado digitalmente, posiblemente el trabajo académico de la autora ya venía formulando con antelación y encarnando en el libro, posteriormente trabajó en el artículo, esto demuestra que no necesariamente un libro publicado posteriormente que un artículo significa que las ideas presentes en el primero sean las más actualizadas.

2. La publicación digital, como se ha sugerido en el anterior indicador más que mostrar que son la última actualización de las ideas, en vez de ello, advierte de la inmediatez con la que se publica y que no necesariamente se cuenta con la versión final de las formulaciones teóricas, siendo diferente al tiempo que se espera en otras formas de publicación (se ha referido en el caso de libro impreso, pero no hay que dejar de considerar casos de libros electrónicos en donde si bien el tiempo de espera de publicación es mayor al de un artículo, a su vez, puede ser menor al de un libro impreso).

Con lo comentado, es de distinguir como estas metodologías van a corresponder a las fechas, incluida los meses, de publicación o de aceptación, la ausencia absoluta o relativa de información, las casas editoriales donde se publicó y la manera en cómo se publicó, teniendo estos elementos necesarios para la construcción de una metodología y que está, a su vez, permita poder construir las distintas etapa investigativas que conectada mutuamente da a concluir una trayectoria académica.

Ya considerado varios aportes metodológicos, ahora se continúa indagando los aportes investigativos de Grasso con la perspectiva de hablar de que dichas publicaciones integran la denominada trayectoria académica.

Cuatro ejes en torno
al fenómeno de la austeridad

El movimiento social anti-austero, como se ha mencionado, no se concibe como un variopinto de elementos “novedosos“, estos últimos propios de los movimientos contraculturales y “tradicionales”, en donde estos son característicos de movimientos que tiene como demanda lo salarial y que puede involucrar a los sindicatos.

Al contrario, si bien el movimiento anti-austero cuenta con elementos novedosos y tradicionales, le caracteriza otros elementos tales como estar en contra de medidas austeras propias del neoliberalismo, aunque tampoco se niega que también surjan por medidas austeras implementadas por Estados tales como el Bienestar.

Así, lo distintivo para un movimiento social anti-austero, no solo es que deriva de medidas austeras, sino también de elecciones austeras, dando a cuatro suposiciones:

1. Que las medidas austeras sean las que exclusivamente motivan a una movilización anti-austera.

2. Que la movilización austera surja exclusivamente por elecciones austeras.

3. Que posiblemente se hayan celebrado elecciones austeras y con lo cual dio a un gobierno —probablemente neoliberal— que al implementar medidas austeras motiven a las movilizaciones anti-austeras3.

4. Que después de la implementación de medidas austeras se celebren elecciones austeras y así dicho panorama motive a una movilización anti-austera.

Indicando estas cuatro posturas, ahora se va a ahondar en otra propuesta teórica de la autora, para así poder llevar a cabo una sistematización de aquellas líneas que dedica a la PP. A continuación se abordará en esto.

PP anti-austero
y PP pro-austero

Con dichos cuatro referentes, es de indicar que la PP y ha sido entendida desde “dentro” de un movimiento social anti-austero, lo que queda por explorar es la manera en cómo la PP se efectúa durante las elecciones austeras y, probablemente, la PP característicos de las medidas austeras. Suponiendo que si se trata de reformas neoliberales y esto entendido como “medidas austeras” implica reconocer la PP de los congresistas (probablemente para el caso mexicano) y de los representantes del parlamento (puede ser propio del caso inglés).

De ese modo, el trabajo teórico de Grasso parece que estuvo orientado a distinguir la PP del movimiento social anti-austero, pero ahora se identifica la PP realizada por las medidas austeras y por elecciones austeras, encontrado así al menos dos tipos de PP realizadas y que, inclusive, se pueden confrontar. De hecho, aquí ya se puede indicar la relevancia de la noción de “clase social” y que no necesariamente fue tratado, en su complejidad, por su autora en los artículos que publicó.

Pues, si se distingue una sociedad dividida en clases sociales, es de encontrar la manera en cómo dos PP están en confrontación y en el escenario actual referir que es una PP pro-austeridad en contra de una PP anti austera, Ahora, aquí parece que se hace importante establecer la manera en cómo se viene involucrando la “autopercepción de clase” y la “clase social” propiamente.

Así, se pasa al siguiente apartado, en donde se trabaja en la noción de autopercepción de clase social y pensar en una noción de clase social teniendo como referencia las líneas que llegó a apuntar Grasso.

Autopercepción de clase social
y clase social

Grasso concibió que la autopercepción de clase implica el percibir su propia situación en la sociedad a partir de la crisis (como se ha visto, se alude a la crisis de la década de los 70, aunque no es de ignorar que puede englobarse a la crisis de la década de los 2000, específicamente la de 2008). Empero, puede que esta autopercepción no surja en una crisis, incluso puede surgir en tiempos de estabilidad económica y por otras condiciones (como puede ser el enfrentamiento político entre elecciones orientadas por la PP pro-austera y la PP anti-austera).

Ahora, es conveniente tener presente la noción de clase social, en donde parece que para Grasso no llegó a tratarlo conceptualmente, en vez, lo abordó de una manera operativa refiriéndose a variables con un matiz objetivo — la ganancia salarial—.

No necesariamente implica anotarlo como una dicotomía entre lo subjetivo (la autopercepción) con lo objetivo (la clase social), más bien puede que en esta autora hay una concatenación en donde el concepto autopercepción sugiere este reconocimiento subjetivo de una situación económica y de índole objetiva. Sin embargo, todavía en el trabajo de Grasso no se propone esa relación entre autopercepción de clase con una clase social.

Lo que se puede sugerir es que la clase social, entendida como ese conjunto de variables con un matiz objetivo, pueden influir para darse una autopercepción de clase, esto es, que partir de contar con un ingreso salarial ello puede motivar a percibir una ocupación en la sociedad. Desde luego, prever que no es mecánica esta relación, pues bien puede suceder que al percibir un ingreso no puede derivar a percibir su ocupación en la sociedad, puede derivar a tener una aspiración de movilidad social, etc.

Así, se encuentra la fórmula que consta en que la clase social per se llega a ser un antecedente la de la autopercepción de clase, con las otras aportaciones tales como los activistas con mayores recursos y activistas con menores recursos. Con lo anterior es de que considerar que esta la clase social per se que pueden ser las condiciones objetivas en donde se encuentran los activistas.

Aquí hacer hincapié que una clase social obrera en ella puede derivar tanto activistas con mayores recursos, así como activistas con menores recursos, similarmente, en una clase social burguesa en ella se da artistas con mayores recursos y activistas con menores recursos, el reto consiste en ahondar en cómo en estas dos clases sociales —de percepción netamente marxista—, derivan dos tipos de activistas.

En cuanto a la autopercepción de clase social, la fórmula se complejiza, pues ya se está en que en una clase social como la obrera hay activistas con mayores recursos puede derivar a una autopercepción de clase social, sin embargo, también está el resultado contrario, que el activista con mayores recursos no cuente con una autopercepción de clase social. 

Con la clase burguesa llega a ser similar, pues en ella hay activistas con mayores recursos y que cuentan con una autopercepción de clase social, al igual se presenta lo contrario, activistas con mayores recursos que no tiene una autopercepción de clase social.

Para el caso de la clase obrera en que hay activistas con menores recursos estos pueden tener una autopercepción de clase social, lo diferentes es que en la clase obrera los activistas con menores recursos no cuenten con una autopercepción de clase social. Es importante distinguir estas triadas:

1.Clase social (CS), activista con mayores recursos (AMR) y autopercepción de clase social (AP).

2. Clase social (CS), activista con menores recursos (AMNR) y autopercepción de clase social (AP).

3. Clase Social (CS), activista con mayores recursos (AMR) y no autopercepción de clase social (NAP).

4. Clase Social (CS), activista con menores recursos (AMNR) y no autopercepción de clase social (NAP). 

Con estas cuatro fórmulas, para complejizar se involucra a la PP, pero estableciendo que en cada una de estas tres categorías hay un distintivo PP.

1. PP de la Clase Social (CS), PP del activista con mayores recursos (AMR) y PP de la autopercepción de clase social.

2. PP de la clase social (CS), PP del activista con menores recursos (AMNR) y PP de la autopercepcion de clase social.

3. PP de la clase social (CS), PP del activista con mayores recursos (AMR) y PP de la no autopercepción de clase social.

4 PP de la clase social (CS), PP del activista con menores recursos (AMNR) y PP de la no autopercepción de clase social.

Con las cuatro subformulas, conviene dar algunas líneas en torno a la PP de la autopercepción de la clase social. Lo entiendo como esta intervención política coherente con una propia asimilación en la sociedad, en cambio, la PP de clase social implica una intervención política que no necesariamente es coherente con una situación en la sociedad o bien, una intervención política que está relacionada con una situación en la sociedad.

Para el caso de la PP de la no autopercepción de clase social, no implica que sea una PP de autopercepción de clase social, en realidad la primera puede ser una intervención política que no está vinculado a una situación en la sociedad, en cambio la segunda, en su sentido estricto, es la intervención política coherente con su propia situación de clase social. Finalmente, se llega a considerar la intervención de distintos sistemas en cada una de estas etapas establecidas.

La influencia
del sistema antagónico

El sistema antagónico se le infiere como una oposición entre dos sistemas políticos —como lo fue en el caso de Inglaterra—, así es de considerar la manera en cómo este sistema antagónico interviene, a través de input/output en las distintas fases anteriormente expuestas:

1. Sistema antagónico:

1.1. Clase social (CS), activista con mayores recursos (AMR) y autopercepción de clase social (AP).

Aquí, se está considerando que hay un sistema antagónico que interfiere en la clase social, en los activistas con mayores recursos y en la autopercepción de clase social, es de considerar que fue muy propio del caso Inglés en el sentido que al haber dos sistemas políticos en oposición implicó una configuración en los tres rubros mencionados.

2. Sistema antagónico:

2. 1. Clase social (CS), activista con menores recursos (AMNR) y autopercepción de clase social (AP).

Es decir, que dos sistemas en confrontación conllevan alteraciones en la clase social, en los activistas con menores recursos y en la autopercepción de clase social, aquí es de sugerir  que en el caso Inglés es de tomar en cuenta que su confrontación entre sistemas llego a tener implicaciones para los activistas de menores recursos y no necesariamente a los de mayores recursos.

3.1 Sistema antagónico:

3. Clase Social (CS), activista con mayores recursos (AMR) y no autopercepción de clase social (NAP).

Una oposición entre sistemas puede desembocar en perturbar a la clase social, a activistas con mayores recursos y a la no autopercepción de clase social, para este caso puede depender de los símbolos o bien discursos que logre articular cada oposición para dar a no autopercibirse como clase social, posiblemente ello se presentó en el neoliberalismo Thacheriano es que se establece preeminencia al individuo y se negó a percibir una situación en la sociedad. 

4. Sistema antagónico:

4. 1. Clase Social (CS), activista con menores recursos (AMNR) y no autopercepción de clase social (NAP).

Esta oposición entre sistemas que implica cambios en la clase social, en activistas con menores recursos y en la no autopercepción de clase social, para los dos anteriores casos si bien puede afectar a los activistas de menores recursos ello desemboca a no percibir su ocupación en la sociedad y como clase social.

Continúo, ahora infiero en un sistema antagónico y su manera de interactuar a través de output/input en la PP de los tres rubros considerados, en el entendido de que es un sistema antagónico una causa y qué efectos se hacen presentes en dicho proceso:

1. Sistema antagónico:

1. 1. PP de la Clase Social (CS), PP del activista con mayores recursos (AMR) y PP de la autopercepción de clase social.

Aquí se asume que la confrontación entre dos sistemas políticos puede derivar a establecer una PP, pero sin alterar a la clase social, al igual puede alentar al PP de activistas con mayores recursos sin que haya influido en los sujetos en cuestión, finalmente motiva a una PP de autopercepción de clase social sin alterar la autopercepción de clase 

2. Sistema antagónico:

2. 1. PP de la clase social (CS), PP del activista con menores recursos (AMNR) y PP de la autopercepción de clase social.

La confrontación entre dos sistemas políticos al igual motiva a darse una PP en la triada, pero para el caso de activistas con menores recursos, es de distinguir como dicha confrontación alentó una PP en dicho sector y no necesariamente motiva una PP en activistas con mayores recursos.

3. Sistema antagónico:

3. 1. PP de la clase social (CS), PP del activista con mayores recursos (AMR) y PP de la no autopercepción de clase social.

Al igual, la confrontación entre sistemas políticos implica motivar a la PP en la triada, pero con la especificidad de qué motiva a una PP que no se autopercibe como clase social, posiblemente sea una intervención política que es concomitante a los movimientos contraculturales o ecologistas.

4. Sistema antagónico:

4.1. PP de la clase social (CS), PP del activista con menores recursos (AMNR) y PP de la no autopercepción de clase social.

Como se ha dicho, la confrontación entre dos sistemas políticos no conlleva alteraciones en la clase social, no influye en los activistas de menores recursos y en la no autopercepción de clase, más bien, como hipótesis se asume que alienta su respectiva PP, pero es de distinguir como esta confrontación generó una determinada reacción en activistas de menores recursos y siendo diferente a los de mayores recursos, además de que su PP puede ser absolutamente diferenciada de la PP de no autopercepción de clase social.

Pues bien, la segunda PP implica hablar de un involucramiento en una movilización social o bien en su grupúsculo particular, en cuanto que la tercera PP no implica establecer una relación con el otro, aunque sí conlleva asimilar que se ocupa una misma situación en la sociedad con el otro.

Si se ha llegado a esta consideración es por medio de la investigación de años de Grasso, su trabajo con varias referencias empíricas permiten llegar a estas reflexiones que tratan de abarcar el conocimiento que la autora nos ha legado y que permiten señalar un trasfondo en su trabajo conceptual.

Notas

[1] Para acercarse a los artículos de la autora véase la primera parte de este análisis: https://filosofiaenlared.com/2021/12/la-trayectoria-academica-de-maria-teresa-grasso/

[2] Para referirse a la consideración de que el indicador “libro impreso” implica una modificación en la trayectoria académica véase la parte 2 de este estudio: https://filosofiaenlared.com/2022/01/etapas-investigativas-de-la-trayectoria-academica-de-maria-teresa-grasso-parte-2-de-3/

[3] Sin duda, estos supuestos pueden emplearse para analizar el caso del movimiento estudiantil CEU en México que precisamente fue una reacción en contra de los recortes presupuestarios implementados por la burocracia universitaria y el entonces Rector Carpizo Mggregor (Nivón, 1987) y, al igual, tratarse para el caso de la movilización estudiantil mexicano en 1999 surgido por los mismos recortes presupuestarios implementados por dicha burocracia y el Rector  Francisco Barnés (Dorantes, 2004).

Bibliografía

Dorantes, G. L. (2004). La opinión de los estudiantes en el conflicto de 1999 por las reformas al Reglamento General de Pagos de la UNAM. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 47(191), 177-227.

Nivón, E. (1987). El movimiento del CEU. Notas sobre cultura e ideología. Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 7(14), 131-146.

Pérez, I. G. (2021, 26 noviembre). La trayectoria académica de María Teresa Grasso: un análisis conceptual. Parte 1 de 3. filosofía en la red. Recuperado 14 de abril de 2022, de https://filosofiaenlared.com/2021/12/la-trayectoria-academica-de-maria-teresa-grasso/

Pérez, I. G. (2021, 26 noviembre). Etapas investigativas de la trayectoria académica de María Teresa Grasso. Parte 2 de 3. filosofía en la red. Recuperado 15 de abril de 2022, de https://filosofiaenlared.com/2021/12/la-trayectoria-academica-de-maria-teresa-grasso/

Imagen | Flickr

Artículo de:

Irving Garnelo Pérez (autor invitado):
Lic. en sociología de la UAM-I. Actualmente cursa la maestría en UAM-C. Autor dl recopilado de cuentos “Girasol y otras semillas del 68… otros cuentos”.

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por autores invitados

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