Sobre la contingencia, la accidentalidad y la necesidad: reflexiones en torno al nombrar en Kripke

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A través de los años recientes, la filosofía del lenguaje ha crecido exponencialmente con respecto a las investigaciones realizadas, causando una marea de críticas y reflexiones en torno a los problemas más básicos de la práctica filosófica. Dentro de la enorme gama de propuestas, se encuentran las que abogan por teorías descriptivistas de la referencia, particularmente las de Russell y Frege, quienes proponen a los entes (a los objetos) como el resultado de la conjunción de propiedades específicas y niegan la existencia de nombres propios.

Opuesto a las teorías descriptivistas, Kripke propone la teoría de referencia directa, la cual rescata a los nombres y quita del camino la rectoría a las propiedades de los objetos. Sin embargo, consecuencia de la eliminación del problema de la referencia, surge un problema aún mayor: puesto que las propiedades no determinan el ser de las cosas, ¿qué es lo que hace a una cosa ser esa cosa? En este sentido, el presente escrito tiene como objetivo mostrar cómo entiende Kripke la accidentalidad, la contingencia y la necesidad, con el fin de responder qué determina el ser de las cosas según su teoría de la referencia directa.

La metodología a emplear será la siguiente: en primer lugar, se expondrán brevemente las ideas fundamentales de las teorías descriptivistas de la referencia, con la intención de señalar la importancia de las propiedades de los objetos; en segundo lugar, se explicará la postura de Kripke, quien aboga por una teoría directa de la referencia, y resalta la importancia de los nombres propios, con la intención de manifestar por qué las propiedades de los objetos no determinan el ser de las cosas; en tercer lugar, se mostrará cómo entiende Kripke la accidentalidad, la contingencia y la necesidad, con el fin de hacer patente de qué manera se determina el ser de las cosas. Finalmente, se hablará de las conclusiones.

La teoría descriptivista
y la importancia de las
propiedades de los objetos

La problemática surgida en torno a cómo debe referirse correctamente a los objetos trajo consigo el apoyo de filósofos de grandes magnitudes, como lo son, en principio, Frege, y posteriormente Russell, quien pulió y solidificó aún más la teoría descriptivista fregeana. Dicha teoría, en pocas palabras, pretende demostrar que, para hacer referencia a un objeto, es preciso determinar sus propiedades por medio de la formulación de proposiciones que definan al sujeto, a esto se le conocerá posteriormente como Descripciones Definidas.

El sujeto es lo que interesa a la discusión planteada, pues para la teoría de las descripciones, es necesario señalarlo por medio de estas Descripciones Definidas, es decir, descripciones que sean capaces de definir al objeto que hará el papel de sujeto en nuestras oraciones gramaticales. En este sentido, Russell propone el siguiente método (Morris, 2017:54): imaginemos que hablamos del profesor de lógica, quien trabaja en la Facultad de Estudios Superiores ‘X’. Acto seguido, formulamos la oración gramatical “El profesor de la asignatura de Lógica III es trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’”.

La oración gramatical anterior contiene en su estructura un sujeto (el profesor de la asignatura de Lógica III) y un predicado (es trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’), y puede descomponerse en términos de Descripciones Definidas de la siguiente manera, según Russell:

  1. Existe algún x, tal que x es profesor de la asignatura de Lógica III.
  2. No existe más de un x, y si existe un y que sea profesor de la asignatura de Lógica III, entonces es idéntico a x.
  3. Quienquiera que sea x, es trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’.

De unir las proposiciones 1, 2 y 3, lo que queda es la siguiente formulación: existe una sola persona que imparte la asignatura de Lógica III, y quienquiera que sea esa persona, es trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’. Con este procedimiento analítico es posible determinar, al menos aparentemente, parte de las propiedades que hacen al profesor de Lógica III ser quien es, todo esto sin mencionar siquiera su nombre.  

Las teorías descriptivistas, en este sentido, pretenden demostrar dos cosas: la primera, que todos los sujetos de nuestras proposiciones tienen propiedades a partir de las cuales podemos identificarlos y definirlos; la segunda, que no es necesario emplear nombres, ya que estos no son más que Descripciones Definidas disfrazadas y abreviadas.       En conclusión, según la teoría descriptivista, con ayuda de las Descripciones Definidas, podemos determinar y definir a los objetos que aparecen en nuestras proposiciones por medio de sus propiedades, que se expresan en descripciones, por ejemplo: “El A [objeto señalado y sujeto gramatical de la oración] es B, C, D y E [descripciones que definen a nuestro sujeto]”. El sujeto de una proposición será, a su vez, el objeto acerca del cual se formula una oración, en el ejemplo anterior, A es sujeto gramatical de una oración, pero es un objeto en el mundo, en otras palabras, un ente. Dicho objeto tiene propiedades que se expresan, en una oración, a manera de predicado, es decir, de descripciones que lo definen (Ludlow, 2018:4-5).  El objeto será, en resumen, sus propiedades.

La insuficiencia de las descripciones
para determinar el ser de las cosas:
Kripke y los nombres

¿Qué ocurre cuando el sujeto gramatical al cual hacemos referencia en nuestras proposiciones no tiene las propiedades que anteriormente tenía? ¿Cómo referimos a un objeto en situaciones que no son las reales? El gran problema de la teoría de las descripciones es su insuficiencia para dar cuenta en cualquier situación del ser de las cosas. Supóngase la siguiente situación: el profesor de la asignatura de Lógica III ahora es luchador profesional en una muy conocida franquicia de lucha libre y, por lo tanto, ya no es trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’. A este tipo de situaciones que no forman parte de la realidad factual, Kripke las llama “situaciones contrafácticas” (Valdés, 2005:123-124).

Con base en la situación contrafáctica establecida anteriormente, las proposiciones 1, 2 y 3 expuestas en el capítulo I del presente escrito serían falsas. La solución que propone Kripke a este problema es dar la importancia merecida a los nombres propios. En este sentido, el profesor de la asignatura de Lógica III ya no tiene las propiedades de ser profesor, de impartir la asignatura de Lógica III ni de ser trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’; actualmente tiene las propiedades de ser luchador profesional, trabajar para una conocida franquicia, y vivir en Estados Unidos.

Supóngase ahora que esta persona ya no fuera luchador profesional, sino un muy reconocido chef que participa en concursos de cocina y es ganador de diversas estrellas Michelín: las propiedades de este x han cambiado una infinidad de veces, sin embargo, se sigue refiriendo a este objeto en nuestras formulaciones gramaticales y, por lo tanto, en nuestras proposiciones. El nombre propio, por lo tanto, da solución a este problema, según Kripke.

Supóngase que el profesor de Lógica III, quien posteriormente se convirtió en luchador profesional y actualmente es un reconocido chef se llama Eutidemo. Kripke propone en este sentido el término de designador rígido y designador no rígido. Un designador rígido es aquel que designa al mismo objeto en todos los mundos posibles en los cuales existe dicho objeto; un Mundo Posible “está dado mediante está dado mediante las condiciones descriptivas que asociamos con él” (Kripke, 2005:47). El designador no rígido, por otro lado, son las descripciones, ya que no refieren al mismo objeto en todos los mundos posibles, pues estas determinan los mundos posibles dentro de los cuales se encuentra el sujeto.  Un Mundo Posible no se descubre, se estipula.

Supónganse dos mundos posibles y además el mundo actual, a los cuales se denominarán W1, W2 y Wa, respectivamente. En el W1, Eutidemo es profesor de la asignatura de Lógica III, en el W2 Eutidemo es luchador profesional, en el Wa Eutidemo es un muy reconocido chef. Como podrá observarse, designamos como “Eutidemo” al mismo objeto en todos los mundos posibles en los que Eutidemo existe mientras que, en cada uno de los mundos posibles, la propiedad que se atribuye al objeto es diferente: en el W1 tiene la propiedad de ser profesor de Lógica III, en el W2 tiene la propiedad de ser luchador profesional, mientras que en el Wa tiene la propiedad de ser un muy reconocido chef.

En este sentido, el objeto es el mismo en todos los mundos posibles, en cada una de las situaciones contrafácticas donde tenga diferentes propiedades y, en cada uno de ellos, se le designará por medio de su nombre, mientras que las atribuciones de propiedades se darán según el Mundo Posible en el cual el sujeto se encuentre:

[…] incluso si hubiese un conjunto puramente cualitativo de condiciones necesarias y suficientes para ser [Eutidemo], la tesis […] no exigiría que descubriésemos esas condiciones antes de poder preguntar si [Eutidemo] podría haber ganado las  elecciones, ni exige que reformulemos la pregunta en términos de tales condiciones (Kripke, 2005:49).

A pesar de la interesante propuesta de Kripke, queda por resolver un problema importante: si las propiedades de los objetos no determinan su ser, y si el nombre es el designador con el cual puede identificarse al mismo objeto en todas las situaciones posibles en las cuales exista el objeto, ¿lo que determina el ser de las cosas es el nombre? La solución final de Kripke se encontrará en las nociones de accidente, contingencia y necesidad.

Accidentalidad,
contingencia y necesidad

Según Kripke (2005:40-41), una verdad contingente es aquella que es verdad en el mundo actual, pero no en todos los mundos posibles, por ejemplo: “Eutidemo es un muy reconocido chef, quien ha ganado tres estrellas Michelín”; una verdad accidental (o posible) es aquella que se da en algún Mundo Posible sin contradicción, por ejemplo: “Eutidemo es profesor de la asignatura de Lógica III, y es trabajador de la Facultad de Estudios Superiores ‘X’”; una verdad necesaria es aquella que no puede ser sino verdadera en todos los Mundos Posibles, por ejemplo: “Si alguien ganó tres estrellas Michelín, el ganador de tres estrellas Michelín ganó tres estrellas Michelín”.   

Recuperemos las situaciones contrafácticas anteriormente planteadas y formulemos ahora oraciones gramaticales que expresen proposiciones:

  1. Eutidemo es profesor de Lógica III y trabaja en la Facultad de Estudios Superiores ‘X’ [W1].
  2. Eutidemo es luchador profesional y vive en Estados Unidos [W2].
  3. Eutidemo es un reconocido chef ganador de tres estrellas Michelín [Wa].
  4. Si alguien ganó tres estrellas Michelín, el ganador de tres estrellas Michelín ganó tres estrellas Michelín.

Formulemos ahora, a manera de tabla, la exposición de las verdades contingentes, accidentales y necesarias, según el caso respectivo, en donde “V” significará verdadera y “F” significará falsa, “Wn” será el mundo y “(n)” significará el número de proposición:

  1. En el Mundo Posible 1 (W1):

(1) “Eutidemo es profesor de Lógica III y trabaja en la Facultad de Estudios Superiores ‘X’” = V

(2) “Eutidemo es luchador profesional y vive en Estados Unidos” = F

(3) “Eutidemo es un reconocido chef ganador de tres estrellas Michelín” = F

(4) “Si alguien ganó tres estrellas Michelín, el ganador de tres estrellas Michelín ganó tres estrellas Michelín” = V

  1. En el Mundo Posible 2 (W2):

(1) “Eutidemo es profesor de Lógica III y trabaja en la Facultad de Estudios Superiores ‘X’” = F

(2) “Eutidemo es luchador profesional y vive en Estados Unidos” = V

(3) “Eutidemo es un reconocido chef ganador de tres estrellas Michelín” = F

(4) “Si alguien ganó tres estrellas Michelín, el ganador de tres estrellas Michelín ganó tres estrellas Michelín” = V

  1. En el Mundo Actual (Wa):

(1) “Eutidemo es profesor de Lógica III y trabaja en la Facultad de Estudios Superiores ‘X’” = F

(2) “Eutidemo es luchador profesional y vive en Estados Unidos” = F

(3) “Eutidemo es un reconocido chef ganador de tres estrellas Michelín” = V

(4) “Si alguien ganó tres estrellas Michelín, el ganador de tres estrellas Michelín ganó tres estrellas Michelín” = V

Con base en el análisis anterior, las proposiciones (1), (2) y (3) son accidentales y contingentes según sea el Mundo Posible, no obstante, la proposición (4) es necesaria, pues su verdad se da en todos los Mundos Posibles y su negación implicaría contradicción. En este sentido, es posible afirmar que, para Kripke, las cosas son lo que son gracias a su nombre y no en virtud de sus propiedades.         Cuando hablamos de Guillerme, cuando formulamos oraciones gramaticales acerca de él, cuando generamos proposiciones que lo contienen como sujeto lógico, es acerca de él de quien hablamos, y sus propiedades no representan más que agregados, completivos del sujeto en cuestión. Ninguna propiedad resulta necesaria, pues no dotan a los sujetos de su ser, sino que describen a los objetos en el mundo de ocurrencia.

Conclusiones

La teoría de las descripciones permitió, en el momento de su propuesta a manos de Frege, un profundo análisis de la referencialidad; la consolidación de esta teoría, a manos de Russell, permitió la reflexión en torno a la manera en la que referimos a los objetos. De la mano de las Descripciones Definidas, los descriptivistas dieron un duro enfoque a las propiedades de los entes, las cuales, hasta el momento, determinaron el ser de las cosas.   

El problema surge en el momento en que los objetos son despojados de sus propiedades, de la mano de las situaciones contrafácticas, pues las descripciones ya no son suficientes para dar cuenta de la determinación de los sujetos gramaticales y los sujetos lógicos. Kripke, en este sentido, propone olvidarnos de las Descripciones Definidas, hacer a un lado la importancia de las propiedades de los entes, y posar la mirada sobre los objetos en sí mismos, haciendo un llamado a fortalecer el nombre.

Un nombre siempre será nombre propio, y con base en él se determinarán las propiedades de los objetos que señalamos; el proceso nunca ocurre de la manera inversa, pues es necesario el objeto si se quiere describirlo. Las propiedades son mudables, pueden cambiar, y no pueden considerarse como necesarias para ningún objeto, pues cuando describimos a un sujeto dentro de una oración gramatical, o cuando realizamos una proposición que contenga a dicho objeto como sujeto lógico, hablamos de ese objeto y de lo que le pasaría en determinada situación.

La teoría de los nombres ofrece un fortalecimiento teórico a la reflexión ontológica, debido a que dota de diversas formas de considerar a las entidades: la accidentalidad, contingencia y necesidad, colaboran ampliamente en la resolución de conflictos. Las propiedades no son necesarias, el centro ontológico está en el objeto designado por un nombre, que designará al mismo objeto en todas las situaciones contrafácticas donde dicho sujeto exista. 

Bibliografía

Donnellan, K. (2005). “Referencia y descripciones definidas”, en La búsqueda del significado (Comp. Luis M. Valdés Villanueva). España: Tecnos. (pp. 85-104).

Frege, G. (2005). “Sobre sentido y referencia”, en La búsqueda del significado (Com. Luis M. Valdés Villanueva). España: Tecnos. (pp. 28-49).

Ezcurdia, M. (2014). Los indéxicos y la semántica de Kaplan (Comp). México: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Filosóficas.

Kripke, S. (2005). “Identidad y necesidad”, en La búsqueda del significado (Comp. Luis M. Valdés Villanueva). España: Tecnos. (pp. 121-152).

Kripke, S. (2005). El nombrar y la necesidad (Trad. Margarita M. Valdés).  México: Universidad Nacional Autónoma de México.

Ludlow, P. (Fall 2021 Edition). Descriptions, The Stanford Encyclopedia of Philosophy.(Ed.) Edward N. Zalta. Recuperado de: <https://plato.stanford.edu/archives/fall2021/entries/descriptions/>

Morris, M. (2007). An introduction to the Philosophy of Language. UK: Cambridge University Press.

Russell, B. (2005). “Descripciones”, en La búsqueda del significado (Comp. Luis M. Valdés Villanueva). España: Tecnos. (pp. 50-60).

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Bryan Iván González Islas (autor invitado):
Mexicano. Pasante de Filosofía y estudiante de Derecho por la UNAM. Coordinador del Seminario de Investigación en Filosofía del Lenguaje y del Seminario de Investigación en Filosofía de la Ciencia. Miembro activo del Proyecto Delfos: Filosofía Aplicada.

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