La incidencia de los discursos hegemónicos patriarcales en las prácticas sociales de violencia de género  

El siguiente texto forma parte de la segunda edición de la Revista.FilosofíaenlaRed.Com; puedes descargar la revista completamente gratis, dando clic aquí. 

Vivimos en sociedades  interconectadas a través de la comunicación, en ese proceso comunicativo operan los discursos y tienen una estrecha relación con la reproducción de poder, más precisamente me refiero a la dominación del poder hegemónico patriarcal, y este produce  a su vez  la transmisión de ideas, valores y prácticas en la sociedad. Así también en esa relación de poder y dominación, existe la otra cara de la moneda, y es la posibilidad de resistencia y deconstrucción como generación de nuevos espacios en la búsqueda de los sujetos para reinventarse desde la igualdad y libertad.

Como punto de partida es importante abordar como premisa: “todo discurso es sexual”. ¿Qué quiere decir esto?, se trata de los discursos presentes en la sociedad, en la relación entre sujetos, en torno a las masculinidades y femineidades. A través de los discursos se construyen subjetividades, por lo tanto, están siempre presentes los sentidos sobre el sexo y las relaciones de género en todo acto comunicativo, y entendiendo que la sexualidad incluye no solo comportamientos sexuales, relaciones sexuales e intimidad; sino también refiere a cómo elegimos expresarnos como hombres y mujeres (incluyendo la forma en que hablamos, vestimos y relacionamos con los demás); orientación sexual, valores, creencias y actitudes, es decir son formas de ser y sentir.

Para poder realizar un análisis más profundo sobre los discursos he tomado algunos aportes conceptuales que son los siguientes:

Dese Alicia Entel, la Escuela  de Birmingham, sostiene el proceso de comunicación como un circuito de circulación. “Es posible pensar este proceso en términos de estructura producida y sostenida a través de la articulación de momentos relacionados pero distintivos (producción, circulación y distribución).” (p.177)

Esto llevaría a pensar el proceso como una “estructura compleja dominante” sostenida a través de la articulación de prácticas conectadas.

“La forma discursiva del mensaje tiene una posición privilegiada en el intercambio comunicativo y que los momentos de “codificación” y “decodificación” son momentos determinados, a través de una “autonomía relativa”, en relación con el proceso de comunicación como un todo.

Ese todo tiene como objeto el significado y los mensajes en la forma de vehículos de signos de una clase específica organizados a través de códigos dentro de la cadena sintagmática de un discurso.” (p.178)

Continúo con el siguiente interrogante: ¿Cómo operan los medios de comunicación en los discursos?

 La escuela de Frankfurt  propone desde la crítica: “que los medios masivos tienen mucho que ver con una nueva cultura” (Entel. p.118), es decir que moldeará ideológicamente a los sujetos que están dirigidos.

“Los medios tienden a imponer la cultura dominante y a homogeneizar a la masa.” (Entel. p.118) También remite a que colabora para transformar el sentido de lo nuevo.

Desde la filosofía de la comunicación, Marta Rizo nos plantea que “en la comunicación intervienen los discursos. En la comunicación se manifiesta el lenguaje, y este a su vez en la conciencia individual, coincidente con la conciencia a una comunidad.  En la comunicación de las relaciones humanas hay intercambio de información y significados recíprocos o de comprensión, englobado todo ello en un proceso intersubjetivo de interpretación.” (p. 19)

Hay otra cuestión que está contenida en el fenómeno de la comunicación, la verdad, pero se trata de una verdad relativa, ya que en el lenguaje, se comunica a otros, hay una mediación de lo que se dice entre unos y otros, como ya anteriormente se mencionó juega también la subjetividad en los significados al ser transmitidos.

Intervienen también en esa complejidad de relaciones humanas y su comunicación, el poder y la manipulación de la información.

Ese poder, desde la perspectiva de Michelle Foucault, es un dispositivo de sometimiento de unos sobre otros, el poder se ejerce para domesticar lo humano y naturaliza la desigualdad desde las posiciones de poder.

Desde estos aportes, se puede pensar que los sistemas sociales se construyen a partir de la comunicación, y los medios de comunicación cumplen un gran papel en ello, como elemento cultural y transmisor de ideas, en este sentido construyen discursos y posiciones dominantes, e intervienen de una manera directa en la formación de la subjetividad, de las significaciones, de los sentidos de la realidad, del sentido común porque son formadores de opinión, y ello conduce a tomar como “verdades” hegemónicas ciertos valores, por ejemplo los estereotipos de sexo y género, belleza, roles masculinos y femeninos.

Esas “verdades” hegemónicas en consonancia con la hegemonía patriarcal, contextualizando en la modernidad y posmodernidad, los discursos y prácticas patriarcales siguen dominando la esfera de la vida social, desde el tradicionalismo arraigado en lo cultural, y los medios de comunicación han sido aliados en fortalecerlo, desde discursos sexistas, es decir discriminación sexual o de género, prejuicios basados en el sexo o género, también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales, presentes​ en las noticias, en la publicidad, en programas de radio y televisión, en el cine, en las producciones tanto de series como novelas.

Pensar ya en la posmodernidad con el avance de nuevos grupos sociales y la gran diversidad, con nuevas miradas emancipadoras, ¿Cómo es posible que aún se mantengan las viejas estructuras hegemónicas patriarcales?, quizá la liquidez de la que habla Zygmunt Bauman tenga respuesta, ya que alude a la falta de solidez, es decir lo transitorio y lo momentáneo dificulta las certezas, el individualismo y la falta de solidaridad son características de una sociedad erosionada, dando lugar al poder hegemónico de seguir solidificándose, y debilitando las masas creando la conocida sociedad de consumo, intentando desintegrar de alguna manera las nuevas resistencias al poder, como bien lo expone Foucault, todo poder genera resistencia, y el poder está en la debilidad. Desde mi perspectiva, como todo proceso, lleva su tiempo, y los cambios al ser estructurales son complejos.

Las estructuras poderosas y opresoras, generan en la resistencia de los sujetos la búsqueda por reinventarse, la búsqueda de libertad en la realidad cotidiana. Si bien en los medios de comunicación hegemónicos se ejerce poder desde los discursos y prácticas machistas patriarcales, en como trasmiten por ejemplo la violencia de género, re victimizando a la víctima, desde discursos aludiendo a “crímenes pasionales” y no como femicidio, o caracterizando a la víctima como posible “culpable” de su muerte, y justificando al asesino por tal acto.  También están las resistencias, que han comenzado a ser transmisores de nuevos valores para la construcción de la igualdad, poco a poco van ganando algunos lugares en los medios para visibilizar por ejemplo la violencia de género desde la deconstrucción, aportando conceptualizaciones desde los medios de comunicación, redes sociales, programas de radio, canales de YouTube específicos que proponen la lucha contra violencia de género.

Las redes sociales son un nuevo medio en auge, usadas para comunicar mediante imágenes, textos y videos,  una herramienta que ha servido para que las nuevas generaciones puedan acceder y crear contenido con un efecto multiplicador. No tan solo se hace uso superficial de una cultura de la imagen en las redes, sino también permite la visibilización de realidades de violencia de género, que antaño eran realidades omitidas, ocultadas. 

Por otra parte, tomando palabras de Rita Segato, dando claridad a porque la violencia de género se lo toma como algo normalizado, nos dirá que en la noticias nos bombardean como actos cotidianos; sin embargo, son crímenes que nunca fueron normales, ni lo son, pero los medios masivos de comunicación así lo muestran, también como un espectáculo. “A su vez estamos viendo que la sociedad está siendo avisada y se está volviendo más sensible en relación con las agresiones, a los acosos, a las distintas formas de abuso de género y esa es una buena noticia.” (Segato, Entrevista 2017)

Dentro de lo que Rita Segato alude como espectáculo, también podemos identificar a la cosificación de la mujer como uso de los medios para aumentar su audiencia.

Cecilia Canevari, en “Autonomías de otres” nos plantea que la violencia contra las mujeres tiene ancla­jes patriarcales en la medida en que se susten­ta en el supuesto de que “la mujer es un obje­to”, propiedad del varón o diferentes poderes (estado, empresas, jefes), a quien debe obe­diencia y servicios incondicionales. La libertad de las mujeres es una amenaza al orden pa­triarcal; y los varones corporativamente reci­ben el mandato de ser custodios del mismo. Con respecto a esto último, Rita Segato coincide en que los hombres están obligados a ese mandato, y quienes no lo cumplan son blancos de violencia por ello, es decir, también los hombres son violentados por el patriarcado.  “La erradicación de la violencia contra las mujeres requiere de esfuerzos mancomu­nados, del Estado junto con la sociedad ci­vil en su conjunto. Requiere desmontar los mandatos de género que hemos recibido las personas, pero particularmente desmontar el mandato de masculinidad” (Segato, 2018) que habilita la violencia, la promueve, la jus­tifica, la ampara. Es preciso que los varones se permitan la interpelación de aquello que el patriarcado les impone y se sumen con su es­fuerzo a las transformaciones necesarias para la construcción de una sociedad más justa, li­bre de abusos y violencias.

Para concluir este análisis, los discursos desde los medios de comunicación tienen una gran influencia en la cultura de las sociedades, ejercen poder y reproducen miradas sobre la realidad, hoy en día asistimos a una masificación del intercambio de información que nos interpela a diario, los medios hegemónicos ya no son los únicos existentes, lo que devela que nos encontramos frente al surgimiento de nuevas alternativas de medios que aportan a la deconstrucción de las viejas estructuras, como las redes sociales y canales de YouTube, en menor medida, pero también TV y radio.

Estos nuevos espacios permiten debatir y entender las problemáticas de género, y reflexionar sobre ello de manera crítica, para construir una sociedad con conciencia de las realidades de desigualdad y violencia, es decir, visibilizar estas problemáticas, e informar responsablemente, ya que lo que encontramos de manera masiva es desinformación y el trato amarillista como espectáculo.

Esos espacios nuevos son creados por las resistencias que emergen de la opresión, son nuevas fuerzas que crean espacios de libertad, y que son posibles porque son fuerzas activas, es lucha contra los privilegios de la hegemonía.

Estamos ante algo conflictivo porque tenemos diversos discursos contrarios, pero ante esto tomo una posición positiva, por la alternativa de esos espacios creativos, de reinventar miradas responsables, consientes de generar discursos que erradiquen la violencia de género, no cabe duda que todavía es un desafío a lograr, pero que hayan surgido resistencias, esa oposición a lo que aparentemente ya estaba legitimado y normalizado es un horizonte de cambio. Y esto tiene una gran importancia por la toma de conciencia, que puede llevar a la transformación en las estructuras de pensamiento, de hábitos, de costumbres, de significados que se transmiten.

Los medios de comunicación en nuestros tiempos son monopolizados por unos pocos con gran poder, y son formadores de sentido común en las sociedades, entonces capturan las subjetividades de los receptores y pueden hacer creer lo que ellos determinen que se debe creer.

El poder comunicacional, es parte de una gran industria que es consumida e impone a la sociedad una realidad, una verdad, un modo de ser en el mundo, es ideología difundida, y esto es ese poder hegemónico que venimos abordando, lo que deviene en que los individuos reproduzcan modos de ser, modos de sentir.  

Pero vivimos en un mundo diverso, y esto permite que ciertos sectores de la sociedad, aunque minorías, puedan producir una ruptura ante el pensamiento hegemónico, aquí el problema en el que nos encontramos como sociedad, una lucha desigual contra el poder,  intentar lograr un sistema de ideas distinto a lo que impera.

Es necesario que las subjetividades dejen de ser colonizadas por los medios de comunicación, y dar paso al pensamiento crítico, por ello es importante que existan alternativas y no una uniformidad, ante este panorama tan complejo, queda el camino de seguir combatiendo con alteridad, con otredad, pensar en conjunto sociedades más justas, construir un mundo que pueda sostener lo plural, sin dominar hegemónicamente y privilegiar por géneros, alentar la transmisión de discursos sin violencia de género, para la transformación de las praxis, de modos de vivir en comunidad.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo (APA): Picón, L. (2022, 27 de agosto). La incidencia de los discursos hegemónicos patriarcales en las prácticas sociales de violencia de género . Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/08/la-incidencia-de-los-discursos-hegemonicos-patriarcales

Artículo de:

María Laura Picón (autora invitada):
Profesora de Filosofía, actualmente cursando la Lic. en Filosofía en UNSE (Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina), bailarina de tango, dibujante y pintora abstracta, escribo.

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por autores invitados

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