Pensar, un ejercicio íntimo del ser humano

Artículo publicado originalmente el 04 de diciembre del 2014 en la versión anterior de Filosofía en la Red.

Las palabras encierran un lenguaje íntimo con el pensamiento, la imaginación, van más allá de letras, formando ideas, conceptos, teorías, el hombre a lo largo del tiempo ha logrado valorar la palabra escrita, pero en nuestra actualidad los tiempos modernos hacen que nos olvidemos de pensar y reflexionar sobre lo que pasa en nuestro entorno, la tecnología y los medios de comunicación nos llevan rápidamente mucha información que nuestra mente y nuestro cerebro no puede clasificar y decodificar correctamente.

Pensar es un ejercicio cotidiano, de mente y cuerpo, pero que se vuelve confuso en una nube de cosas, precipitaciones, sentimientos, recuerdos, culpas, y pensamientos enervados que nos hacen incapaz de ordenar nuestras ideas, de organizar nuestro tiempo, nuestra vida y nuestras decisiones.

El tiempo parece un enemigo implacable que nos absorbe todo, que olvidamos de vivir y que nuestro cuerpo y mente solo existen en un plano corporal, con una presencia meramente física que abruma nuestra esencia humana y que nos hace olvidar que el pensamiento y la reflexión le dan vida al cuerpo y a la mente.

¿Qué hemos olvidado? ¿Por qué nuestra conducta y nuestro pensamiento se vuelve algo mecánico? Nuestro entorno social y cultural nos pide tener una interacción constante con el mundo y con las personas y la mayoría del tiempo este tipo de exigencia no devora nuestro tiempo, nuestras acciones y nuestros pensamientos solo son reflejo de lo que el mundo y el espectro social nos exige, nuestra conducta ha pasado a un plano mecánico, tedioso y rutinario que nos cuesta desarrollar nuestra personalidad.  

Pensamos cuando nos interrogamos sobre nuestro ser histórico esencial. Reflexionar hace visible el fundamento original del ser que somos y lo deja atrás. O sea, creer es hacer historia de esta manera peculiar. Si bien suponer es una capacidad que todos tenemos en tanto que seres humanos, ejercemos esta facultad – de la misma manera que cualquier otra capacidad humana – solamente cuando algo nos inclina a usarla.

Cuando dejamos de pensar dejamos al mismo tiempo de reflexionar y permitimos que el mundo piense y tome decisiones por nosotros, pues la publicidad, el marketing y las redes sociales nos inducen a sus experiencias, gustos. La manera como nos hablan nos llevan a decidir de una manera tácita, sin detenernos, sin balancear lo favorable o desfavorable de la situación, y nos aliena una forma de ser, de actuar, de trasgredir el mundo.

Pero pensar con convicción propia, y reflexionar te hará más libre, te hará cuestionar el mundo de una forma sana, pues como dicen, el pensar es una facultad humana de la persona, pero el ejercicio de este derecho se queda relegado por el componente social y cultural de nuestra época. Pero que en nuestra capacidad individual y personal nos sujetara a construir cosas, momentos y situaciones propias.

Pensar nos adentrará a un ejercicio constante de reflexión y valoración constante del mundo y sus conductas, como también nuestra condición de individuos, el pensar también es una actividad de aprendizaje constante que nos llevará a pulir nuestra mente, nuestra razón, pues de la “ratio” podremos ser capaces de hilar nuestras ideas de una forma lógica y filosófica.  

Las palabras tendrán un valor propio, al igual que nuestra ideas tendrán una identidad propia, hemos de aprender a ser personas con un ejercicio constante de pensamiento y reflexión.

Imagen | Pexels

Artículo de:

Litzardo Rivas (colaboración):

Abogado, escritor y poeta. Cojutepeque, El Salvador, C.A.

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Artículos publicados en la versión anterior de Filosofía en la Red (previo al 11 de septiembre del 2020). Se publican como parte del proceso de rescate de textos.

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