Artículo publicado originalmente el 27 de septiembre del 2014 en la versión anterior de Filosofía en la Red. Artículo re-editado del original. 

Latrofilosofía es una palabra bastante extraña. No parece hacer referencia a nada, excepto, claro, a que parece ser una disciplina filosófica. Sin embargo, suena más misteriosa de lo que en realidad es: iatrofilosofía es sinónimo de filosofía de la medicina, la rama de la epistemología (o filosofía de la ciencia) que se ocupa de reflexionar sobre los problemas semánticos, lógicos, metafísicos y éticos de la medicina.

La iatrofilosofía es una de las ramas especializadas de la filosofía de la ciencia más fascinantes y a la vez una de las menos usuales en tesis y trabajos de investigación. Por alguna razón que no sé exponer, la iatrofilosofía es poco conocida. Es menos conocida que otras disciplinas como la filosofía de la historia, la filosofía de la sociología, la filosofía de las matemáticas o la filosofía de la tecnología. Tal vez es poco conocida dado que la medicina suele verse demasiado lejana de las humanidades, o porque los interesados en filosofía de la ciencia se van casi siempre por las ramas más comunes, es decir, la filosofía de la física, la filosofía de la biología, la filosofía de la mente y la filosofía de la lógica.

Como es habitual, cuando alguien no conoce algún concepto y después se da cuenta de que este involucra cosas extrañas como la metafísica, la semántica y la deontología, suele presentarse algo de escepticismo sobre si es legítimo definir a “ese algo” (en este caso la iatrofilosofía, que analiza los mecanismos y principios de la medicina) como una disciplina seria. ¿Pues qué no se ven esos principios y mecanismos en la carrera de medicina? ¿No se supone que los médicos saben definir bien los conceptos y problemas de su propia especialidad? ¿No se trata más bien de un enredo conceptual para que los filósofos metiches metan sus narices en la praxis médica?

Lo cierto es que estas preguntas son en efecto válidas, y sin duda cuando un filósofo intenta hablar sobre medicina sin tener experiencia o conocimientos en esta ciencia, es una señal para mirar con desconfianza dicho discurso. No han faltado los que presentaron (y presentan aún) ponencias, conferencias o ensayos sobre cosas como, la relación entre fenomenología y la praxis médica; o asegurado que no existe algo como “LA medicina”, sino que lo que hay son “las medicinas” y que cada una tiene la misma validez de acuerdo a sus paradigmas (de modo que medicina y brujería serían igual de válidos); o los que niegan la existencia de las enfermedades mentales, de los gérmenes o la efectividad de inventos en beneficio de la sociedad, como lo son las vacunas. También están aquellos que rayan en la paranoia asegurando tonterías como que la industria farmacéutica es la que decide qué enfermedades se curan y qué enfermedades permanecen, o incluso si se “crea” una nueva enfermedad para “estabilizar el mercado” y cosas parecidas.

Para poner un ejemplo claro sobre mala filosofía de la medicina, me viene a la mente la conferencia magistral impartida por el maestro Enrique Uribe Avín en el último día del Primero Congreso Jalisciense de Filosofía, celebrado en septiembre de 2013 en las instalaciones del CUCSH (Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la U de G.) En su conferencia1, Uribe Avín afirmóo que lo que autores como Ruy Pérez Tamayo o Mario Bunge llaman “La medicina” no existe. Lo que existe son muchas formas de medicinas, y cada una tiene su validez en su propio contexto, con sus propios paradigmas inconmensurables, o sea, imposibles de comparar entre sí. Todo esto con base en la idea de paradigma de Thomas Kuhn.

Uribe Avín afirmó basándonos en esto que la medicina practicada por Hipócrates en la antigua Grecia, era igual de válida y verdadera en sus postulados (y en su época), que lo es hoy en día para nosotros la medicina basada en la ciencia (a la que se refiere erróneamente como alopática). Según prosiguió, la medicina científica es igualmente válida que “otras medicinas” como la homeopatía y la acupuntura. Las afirmaciones de Uribe Avín son un buen ejemplo de mala filosofía, y todo por su tesis central: el relativismo cultural malinterpretado de la obra de Kuhn.

En primer lugar, es falso que la validez y veracidad de la medicina se deba a sus conceptos y el marco teórico en el que se desarrollan, si no que son válidos y verdaderos en función de que reflejen un respeto por los hechos empíricos y muestren coherencia y consistencia en sus teorías con estos mismos. Vamos, no podemos asegurar que la medicina científica sea igual de válida que la homeopatía o la brujería, porque por lo menos la medicina científica se basa en hechos y teorías científicas corroboradas, no en especulaciones de algún autor en específico.

Como es evidente, la filosofía es en muchos casos (como el anterior) una horrible cuna para poner cómoda a la pseudociencia y la superstición. Pero eso no significa que debamos descartarla, sino que como en todo, debemos tener los ojos bien abiertos ante aquellas afirmaciones que no se basen en el mundo real. La iatrofilosofía, para que funcione, debe reflexionar con base en el conocimiento médico-científico, no especulando fuera de este. Así es como podemos llegar a tener interesantes preguntas filosóficas sobre medicina, que, desde luego, no pueden ser contestadas por aquellos ajenos a la actividad médica. Por tanto, la iatrofilosofía, como toda filosofía especializada de la ciencia, no es un asunto solo de filósofos con intereses científicos, sino también de científicos (en este caso, médicos) con intereses filosóficos.

Solo para dejarlos con algo en qué pensar, postulemos algunas de las preguntas más interesantes de la filosofía de la medicina, algunas de las cuales las tomo de las reflexiones de Mario Bunge2: ¿Qué es la medicina: ciencia, técnica o tecnología? ¿Es la medicina predominantemente empírica, intuitiva o racional, o una combinación de las tres? ¿Qué clase de saber es el saber médico y qué clase de praxis el ejercicio de la medicina? ¿En qué consiste la verdad de un diagnóstico o de un pronóstico médico? ¿En qué difiere el conocimiento médico del biológico? ¿Cómo se ponen a prueba las teorías médicas? ¿Será posible pensar en que algún día podrá ser posible hablar de un “Newton de la medicina”? ¿Qué es una enfermedad? ¿Debe seguir intentándose salvar la vida a todo coste o es preciso tener en cuenta los factores psicológicos y económicos? ¿Es moralmente lícito el ejercicio privado de la medicina en áreas donde la enorme mayoría de la población carece de acceso a servicios médicos? ¿Debería un médico certificado recomendar y practicar pseudomedicinas como la homeopatía, solo porque sus pacientes consideran que son efectivas o debería informar adecuadamente a sus pacientes?

En fin, les diré sencillamente que la iatrofilosofía es de esas cosas de las que uno no solo debería interesarse por cultura o por conocer de filosofía, sino que además es un asunto que habría que conocer por nuestro bienestar y salud.

Nota

[1] Redacción. (2013, 13 septiembre). Enrique Uribe Avín Dicta Conferencia Magistral: Iatrofilosofía. Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades. http://www.cucsh.udg.mx/noticia/enrique-uribe-avin-dicta-conferencia-magistral-iatrofilosofia

[2] Redacción. (2010, 7 octubre). ¿Qué es la Medicina?, ¿ciencia, técnica o multidisciplina”. IntraMed. https://acortar.link/bsK6fJ

Imagen | Unsplash

Artículo de:

Daniel Galarza Santiago (colaboración):
Lic. en Filosofía (Universidad de Guadalajara), con especialidad en filosofía de la ciencia. Creador de los blogs “El escéptico de Jalisco” y “La pipa de Russell”.

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Artículos publicados en la versión anterior de Filosofía en la Red (previo al 11 de septiembre del 2020). Se publican como parte del proceso de rescate de textos.

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