El budismo zen, que proviene de la escuela chan, se enmarca dentro de la tradición mahayana. Esta es la que ha tenido más transmisión, dentro de todas las corrientes budistas, en el territorio de Asia Oriental, y se relaciona ampliamente con la transmisión de determinados textos doctrinales, y la tutela de discípulo maestro. Con todo, respecto a la doctrina gradualista de esta última, tiene la particularidad de proponer un itinerario súbito e intuitivo para la realización de la verdadera naturaleza de la realidad, en contraposición a la comprensión intelectual, lógica y analítica de esta.

La vía del Buddha

‘’La Vía del Buddha hay que percibirla a través de los sentidos y no a través del intelecto’’ (T. Deshimanu, 1982. Autobiografía de un monje zen). Es el ‘’satori’’, la ‘’percepción directa’’ o ‘’reconocimiento’’. Se explica que es como un atisbo de duración variable, que en contraposición a la comprensión conceptual y convencional de la realidad, permite obtener una visión intuitiva, aunque pasajera, de la naturaleza del absoluto.

Al principio se trataba de un concepto común a todos los enfoques del zen, pero la escuela Soto lo rechazó a partir del s.XVIII. La meditación, ‘’zen’’ en japonés: término que da nombre a la propia escuela, se considera un medio de acceso directo al estado de buddha. El zen, sin embargo, no utiliza las dos técnicas más características de la meditación según el mahayana, que corresponden a las fases de ‘’calma’’ y de ‘’visión profunda’’. Se fundamenta, en cambio, en fijar la atención de la mente pero sin centrarla en objeto alguno. El objetivo es liberarla de sus propios pensamientos ( ‘’mushin’’), y de todo contenido, para que así se desvele la naturaleza de las cosas, más allá de las apariencias. La meditación zen recibe entonces la denominación propia de zazen y adopta diversos rasgos específicos en cada escuela.

Así, en la escuela Soto, la meditación se realiza sentándose, en la rígida postura preestablecida, de cara a un muro blanco, mientras que en la escuela Rinzai se lleva a cabo en un espacio vacío. No obstante, la meditación no es el único medio de acceder a la iluminación espiritual, ya que uno de los principios fundamentales del zen reconoce la posibilidad de alcanzar el despertar espiritual de forma súbita (Véase: Enseñanzas de Daosheng en la ‘’Escuela del Sur’’, s.VII), es decir, de hacer el estado del buddha (bussho) en un instante.

Por otro lado, se destaca la importancia de los koan, uno de los medios más singulares del budismo zen. Se trata de enunciados breves, extraídos de un sutra o ideados por un maestro, que proponen una pregunta paradójica, estructurada en torno a una palabra clave. Su resolución requiere de la superación del razonamiento lógico y discursivo habitual, de este modo, conduce a la transformación de la conciencia del practicante, transformación que se considera necesaria para acceder a la comprensión última de la realidad espiritual. Empleados en China por la ‘’Escuela del Sur’’, en Japón su uso acabará siendo exclusivo de la escuela Rinzai.

Otros medios accesorios que se utilizan en la práctica del zen para alcanzar el despertar supremo es, por ejemplo, el tiro con arco, dentro del contexto general de las artes marciales. Los diferentes procesos que implica su práctica se convierten en analogías del camino espiritual. Así, la diana representa la naturaleza última de la realidad, mientras que el instante en que se suelta la cuerda, cuando hay que liberar gran tensión sin mucho esfuerzo, constituye una ocasión única para alcanzar el satori. La caligrafía, la pintura o el arte de la jardinería son otras actividades que el zen transforma en medios adecuados para acceder a la liberación espiritual, como lo es al fin y al cabo, cualquier actividad común de la vida cotidiana. De esta manera, en el transcurso de una conversación con el Maestro, durante el desarrollo de una actividad de la vida cotidiana, mientras se practica el tiro con arco, o en la transcurso de una sesión de meditación zazen, o en la comprensión de un koan; todo el mundo puede intuir o atisbar momentáneamente la iluminación final.

La analogía del camino
hacia la Iluminación

La analogía del camino hacia la iluminación se representa tradicionalmente con una serie de viñetas bastante populares en el ámbito del zen. Estas viñetas, de ‘’el joven y el búfalo’’, son de origen chan y se remontan a la época de dinastía Song de China (s .X-XIII), pero se han dado a conocer en Occidente por medio del zen.

Las diez viñetas describen los estadios metafóricos que conducen al discípulo al momento que alcanza la iluminación. El búfalo representa la mente humana y el joven, al discípulo que practica la meditación. La primera viñeta corresponde al estado inicial del desarrollo espiritual, el joven busca al búfalo mientras se interroga por su paradero. En la segunda viñeta descubre las huellas del búfalo, lo que quiere decir que el discípulo empieza a comprender que la práctica de la meditación lo puede conducir a descubrir la verdadera naturaleza de su mente. En el tercer estadio, el joven entrevé al búfalo, pero como continúa sumido en la confusión, lo vuelve a perder de vista. En la cuarta atrapa al búfalo e intenta sujetarlo, es decir;
comienza a comprender la naturaleza real de la mente. Ya sabe qué hay que hacer, pero aún no sabe cómo ponerlo en práctica. En el quinto estadio, el joven doma al búfalo y lo amansa. En los estadios sucesivos, el joven cabalga al búfalo para volver a casa y luego lo deja, dado que ya no lo necesita. Finalmente, el discípulo supera su ‘’yo’’ fenoménico y así alcanza el perfecto conocimiento espiritual. Por último, el discípulo vuelve al mundo y ayuda a los demás seres a recorrer el camino hacia el estado búddhico.

Los pilares del budismo zen

La negación del concepto de alma, considerada como entidad eterna
presente en toda persona, que se separa del cuerpo con la muerte. El
budismo habla, en cambio, de un principio causal de conciencia,
impermanente y mutable, presente en todo individuo no iluminado.

La creencia en el carácter ineluctable del karma, el principio de causalidad
inherente a todo tipo de acto: físico, verbal y mental.

La teoría de la vacuidad metafísica, según la cual todo fenómeno (lo que se
manifiesta a los sentidos y a la conciencia), incluida nuestra misma mente, es
insustancial y vacuo en sí mismo, en tanto que es falto de naturaleza propia.

La práctica de las técnicas meditativas, como medio idóneo para llevar a
efecto la potencialidad búddhica inmanente en todos los seres.

Dentro de la corriente zen, destaca la obra de Eihei Dogen, el Shobogenzo. Eihei, también conocido como Dogen Zenji o Koso Joyo Daishi, lo cual significa literalmente, Gran Maestro (Kioto, enero de 1200- septiembre de 1253), es el fundador de la Escuela Soto del Zen en Japón. Dogen fue a China en busca de la auténtica enseñanza de Buda. Lo que él había buscado inútilmente en su país lo encontró junto al Maestro Nyojo. De vuelta a Japón introdujo la verdadera práctica del Zen. A pesar de que nunca tuvo la intención de encerrar su enseñanza en los límites de una escuela, se convirtió en el fundador del Zen Soto nipón.

Perteneciente a una familia aristocrática, Dogen estudio en primer lugar el budismo Tendai o de la Tierra Pura. Como las enseñanzas que recibía no respondían para nada a lo que él esperaba, se fue a estudiar junto a Eisai, fundador de la escuela Rinzai en Japón. Siempre insatisfecho, decidió ir a China. A su llegada, Dogen permaneció a bordo del barco durante algún tiempo preparando su periplo. Se cuenta que un viejo monje vino a comprar setas japonesas. Con más de setenta años, era cocinero en un templo de las montañas.

Su rostro reflejaba una gran profundidad y Dogen quedó impresionado. Como quería hablar con él, le invitó a pasar la noche en el barco. El monje le contestó que tenía que volver esa misma tarde al templo para preparar la comida.

En un gran monasterio como el suyo, dijo Dogen, sin duda tiene que haber otros monjes que puedan reemplazarlo. – Soy tenzo, cocinero. ¿Cómo podría dejar a otros lo que yo tengo que hacer? – Venerable monje, dijo Dogen, ¿Por qué una persona de edad como usted tendría que hacer ese trabajo tan agotador en lugar de estudiar los sutras y practicar la Vía?” El monje se echó a reír y dijo: “Joven amigo llegado del extranjero, parece usted ignorar totalmente lo que significa la enseñanza y la práctica del Zen!

Dogen quedó impresionado por esta respuesta que provocó una revolución en su espíritu. Comprendió que la vía está ‘’aquí y ahora’’, en la práctica de cada cosa. No hay ninguna necesidad de dar demasiada importancia a la lectura de los sutras o a las ceremonias. Zazen tiene que crear todo y ser la fuente de todas las acciones de la vida cotidiana. Tras visitar numerosos templos, decepcionado por no haber encontrado un verdadero maestro, Dogen se preparaba para abandonar China cuando se encontró con otro viejo monje que le hablo del Maestro Nyojo. Desde los primeros momentos de su encuentro les unió una profunda intimidad.

Un día, en zazen, Nyojo golpeó a un joven monje adormecido gritando: “¡Shin jin datsu raku!” (Abandonar cuerpo y espíritu). Dogen despertó súbitamente. Convertido en el sucesor de Nyojo, Dogen volvió a Japón. Cuando quisieron saber qué es lo que había traído, Dogen declaró:

He vuelto con las manos vacías. Todo lo que puedo deciros es esto: los ojos horizontales y la nariz vertical. Día tras día, el sol sale por el este y el gallo canta al alba. Cada cuatro años, el mes de febrero tiene veintinueve días”. Se retiró al templo de Kennin-ji y escribió el Fukanzazengi, “las reglas universales para la práctica de zazen”. Algunos años más tarde fundó el templo de Eihei-ji, “Templo de la paz eterna”. Después comenzó la redacción de los primeros capítulos de su obra monumental: el Shobogenzo, “El tesoro del ojo de la verdadera Ley”, la obra más importante del Zen Soto, que busca una formulación sistemática del pensamiento budista.

Es la primera vez en que los fundamentos filosóficos y la técnica están claramente reunidas. La obra, a diferencia de otros escritos Zen realizados anteriormente en el país, está redactado en japonés y no en chino; y compuesto por más de 300 koan.

Un vistazo a los escritos de Dogen

Los ensayos del Shobogenzo, que en versiones actuales se compone de 95 capítulos, han sido utilizados a lo largo del tiempo a modo de sermones o discursos.

El Fukanzazenji es la parte de los escritos de Dogen dedicada a la explicación de latécnica meditativa, provechosa y correcta. La meditación como instrumento de iluminación interior a través de sentarse (Just Siting), suspendiendo el cuerpo y la mente juntos de forma activa, realizando una actividad de no-pensar, pero sin relajarse, solamente suspenderse de cuerpo y mente. Es una no-acción activa; con claras influencias del pensamiento que desarrolla el taoísmo respecto al ’mushin’’, la acción ‘’diferente’’, ‘’sin actuar’’… Es para la autorregulación de la vida, no perder el control de la mente y ser arrastrado por los objetos que nos atraen; una reunificación del cuerpo y la mente con la totalidad del universo. Se ejecuta en
posición determinada, aunque sin sentirse oprimido por la ropa o la postura, y con las manos alineadas con el torso. Aunque así mismo nos explica que también se puede realizar el zazen en el devenir de los quehaceres diarios: charlar, barrer… También nos hace ver que no debemos ser presuntuosos o soberbios a la hora de relacionarnos con ‘’la Vía’’, y creer que ‘’ya hemos despertado’’, pues en caso de que esto se produzca, estaremos de la iluminación aún más lejos de lo que creemos.

pEn el capítulo 88 ‘’Bendowa’’ se destaca la idea de que todos los Budas han practicado Zazen, y Dogen empuja a sus discípulos a obra sin hacer distinciones entre personas (hombre-mujer, rico-pobre, monje laico). Lo importante es el trabajo y la rectitud, así como la constancia: no abandonar la verdadera práctica que llena el cuerpo y la mente, pero tampoco aferrarse a ella ni creer que la mente, independiente del cuerpo, sobrevivirá a este al producirse la muerte. Pensar esto es catalogado por Doge como superficial: pues llegarías a la conclusión de que la mente que estás usando se fundamente en el ciclo de la vida y la muerte.

Piensa que sólo si sus enseñanzas son comprendidas por los maestros, entonces
podrán divulgarse correctamente.

En el primer capítulo se ha denominado Genjokan: ‘’la Plenitud de la Presencia’’. El título sería traducido algo así como ‘’el koan de la pequeña presencia’’, lo que quiere decir que todo lo que percibimos depende de nuestra realización interior.

Este es un ejercicio de ‘’darse cuenta’’, resolver en sí el koan, lo cual constituye una cualidad inherente en el sujeto. Esta percepción logrará trascender al sujeto y al objeto. Se trata de una actualización respecto a la idea de ‘’iluminación’’ budista.

Nada es permanente, por lo que no debemos fiarnos sólo de la percepción sensorial. Nuestra propia Naturaleza es Eterna, cósmica y así como el Universo no cambia con la primavera, tampoco la Vida cambia con la Muerte; esto es, el ‘’no devenir’’ o la ‘’no destrucción’’. Cuando algún ser sintiente alcanza, la iluminación es como la Luna reflejada en el agua: ninguno de los dos resulta afectado o mojad

Dependiendo de los distintos puntos de vista vemos las cosas de diferentes maneras:para lograrlo debemos estudiar nuevas características, aspectos… lo mismo ocurre con la Vía del Buda, descubrirla es descubrirse a uno mismo, llegar más allá.

Por otra parte, el pensamiento poético-realista otorga un valor genuino a la idea que expresa de ‘’vivir bien’’:

Conocimiento de la buena vida. Es una actitud de la mente: se es feliz porque desarrolla su actividad, no con el fin de conseguir bien futuro, sino por realizar una vida organizada, ”hacer bien las cosas”, no grandes cosas extraordinarias necesariamente.

Pensar cosas es una consecuencia de pensar bien. Conseguir la felicidad o no depende de las consecuencias vida: todos tomamos decisiones constantemente. Enseña a la autorregulación propia, es una orientación práctica.

Añade un valor peculiar: aprender dependiendo o no de lo que originalmente quería el autor transmitir o enseñar, pues en la época que lo escribió tendría diferentes motivaciones.

El mundo de Dogen muy organizado y fácil de comprender con resultados efectivos: cuerpo y mente funcionan objetivamente:nay una totalidad absoluta y un autocontrol de la mente. Es el desarrollo de esto lo que propiciará la felicidad (ejemplo de transición budista).

Otros capítulos

Sin embargo, la lejanía en el tiempo, las tradiciones e idiomas diferentes… hacen difícil reconocer el mundo mental completo que propone Dogen: metáforas con elementos de la época, palabras técnicas…

Busca justificar el budismo zen como algo que justifica el mundo al verlo y comprenderlo, quitando de la actividad mental todos los prejuicios y complejos y que, con la actividad de no pensar, se lleva a olvidar esto. No busca crear un acceso moral extraordinario o una mística; sino tener la mente y actitud para poder constatar el mundo y, por ende, la presencia (lo que hay). De esta forma se pasa de una percepción forzada a una realizada paulatinamente al ir viendo poco a poco el objeto; no sacando conclusiones con poco a través de una realización interna de lo que hay fuera. La realidad es nada, pero suceden cosas reales que no dependen de los caprichos propios.

Obviamente, critica el ego, ya que la única forma de conocer la realidad completa y sus potencialidades, uno de hacerlo a través de desprenderse de los deseos y reconocer las cosas, siendo iluminado. Aquellos que continúan la práctica del budismo zen de forma continuada a lo largo de su vida; vinculando la iluminación de reconocer la verdad a ámbitos tan banales como preparar la comida o trabajar.

Para conocerse a uno mismo, uno debe de olvidarse de uno mismo, reconociendo y siendo reconocido por el entorno y la realidad. Así, se vuelve a la conexión con la naturaleza. Por tanto, al estar unido a la naturaleza, el ser humano es igual que cualquier ente natural y, en consecuencia, nos suceden las mismas cosas que a ellos (nos devuelven la ‘’mirada’’).

  • El capítulo 21, Juki, nos habla de la ‘’Predicción de la Budeidad’’. Este Juki, se refiere a la transmisión de los conocimientos de Maestro a Discípulo. Esta predicción también se revela a los que han despertado su mente buscadora de Buda. También se entiende como el ‘’progreso espiritual’’ que se alcanza antes de ser un Buda, y permite apreciar la verdadera forma de las cosas.
  • En el capítulo conocido como Kuge, o ‘’Flor del vacío’’, Dogen nos deja claro
    como todo en el Universo tiene un porqué y un función: nada es carente de sentido
    porque todo proviene del vacío. Esto se comprueba, como él ejemplifica, al observar cómo florecen las flores en la primavera: el surgimiento de más esencia de las cosas, que forma la realidad (Nirvana, como estado de iluminación búddhico, y Samsara). Para poder percibir esto, Dogen remite al abandono de los sentimientos y pasiones que nos atan y nos acortan la percepción de la verdadera realidad. Que las interrelaciones armoniosas originen otras diferentes, es desapego. Por otra parte, indica como toda intención religiosa debe partir de la mente de Buda y dirigirse a la realización de la verdad, tal y como es. Si logramos esto, alcanzaremos la iluminación: el despertar del sueño de la mente.
  • En el capítulo 91, Shoji, la temática es sobre ‘’Vida y Muerte’’. Se dice que cuando el Buda está entre ambas, estas ya no están, ni tampoco la ilusión de ellas. Debemos aceptar ambas, sin buscarlas ni huir de ellas para alcanzar la verdadera iluminación (desapagados de ellas, lo que depende de nuestro estado mental). La vida, por otro lado, no cambia con la muerte, puesto que es existencia absoluta con tiempo propio, presente, pasado y futuro, del mismo modo ocurre con la muerte cuando la vida cesa (no-destrucción). Ambas, juntas, conforman la Vida del Buda, porque las acepta como son, sin aborrecerlas o esperarlas.
  • El capítulo conocido como Zenki nos habla sobre ‘’la total actividad de la vida y la muerte’’. Nos recuerda el fin último de liberación del Camino del Buda, y como tanto la muerte como la vida son plenas en sí mismas y tienen ‘’total actividad’’. La experiencia de ambas, que se complementan entre sí, son la verdadera apariencia de la verdad. La realización de la iluminación es igual a la libre y plena actividad: esta no se abarca con el conocimiento, sino que es la propia vida. La muerte y la vida aparecen sin pensarlo, y a cada momento. Si logramos esforzarnos lo suficiente, podemos distinguir su apariencia. En el momento de la realización, aparecen completamente claras.
  • El capítulo 29 o Sansuikyo se introduce como ‘’Montañas, ríos y sutras’’. Estos elementos naturales mantienen el Camino de los antiguos Budas: pues mantienen su forma y su virtud real. Por ejemplo, la montaña al no tener raíces está siempre en movimiento, desapegada, y es eterna: en un movimiento que nunca se detiene ni se opone a otros. Este capítulo también nos habla de que no debemos hacer miradas unilaterales ni estrechas y discriminar entre mente y naturaleza, al igual que no lo hacían los Antiguos. No debemos tampoco tener sólo una apariencia de fortaleza, pero por dentro ser huecos o estáticos: nuestra propia virtud logrará iluminar a los demás. Ellos se encontrarán así mismos al encontrarnos, descubriendo que nos hemos encontrado a nosotros mismos.

Bibliografía

Deshimaru, T. , Carcamo, L. (2007). Autobiografía de un monje zen.

Bendriss, E. (2014) Breve historia del budismo, Ediciones Nowtilus.

Byung-Chul Han (2015), Filosofía del budismo zen, Herder.

Dogen, E. (2015) Shobogenzo, Kairós.

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Martín, E. (2022, 05 de septiembre). Antiguo budismo zen en Japón. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/08/antiguo-budismo-zen-en-japon/

Texto de:

Esther M. Martín Sánchez (autora invitada):
Grado en Estudios de Asia Oriental por la Universidad de Sevilla. Especialista en Fenomenología de las Religiones de Japón y China, y gran amante de todo lo relacionado con cuestiones lingüísticas y culturales.

#budismo zen, #filosofía

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!