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El siguiente texto forma parte de la segunda edición de la Revista.FilosofíaenlaRed.Com; puedes descargar la revista completamente gratis, dando clic aquí. 

Una simple concepción del mundo es un conjunto de ideas que pretenden explicar al mundo por medio de razonamientos de sentido común, matizados muchas veces de aspiraciones mitológicas, o seudocientíficas. Una concepción filosófica, en cambio, exige un grado de racionalidad, demanda una constante revisión de sus explicaciones a la luz de los avances científicos y culturales.

En este sentido, es difícil descifrar el origen del conocimiento, ya sea desde una postura científica o social, pero se puede decir, que lo más importante que se ha buscado, es la veracidad del mismo, ya que, todos asumimos una concepción del mundo, puesto que poseemos un conjunto de creencias o explicaciones, más o menos estructuradas que nos brindan una visión acerca de lo que es o, lo que se nos manifiesta como mundo.

Tener una concepción de mundo, sea cual sea, es una exigencia del mismo ser humano, puesto que él ha sentido la necesidad de explicarse el origen de sí mismo y de todo lo que le rodea, en lo que tiene al alcance de su mano o quizás, lo más distante que pueda captar por medio de su capacidad perceptiva y su capacidad imaginativa sin olvidar que, él está inmerso en una realidad, (natural o social), la cual existe independientemente de su conciencia y de su propia voluntad, ésta realidad es la que responde a sus necesidades y fines.

En los inicios de la humanidad, el hombre no podía dar explicación certera de los fenómenos que le atañían, pero esto, más tarde hizo que desarrollara la tarea de comprender las cosas con mayor objetividad, así el hombre logró acceder a su realidad enriqueciendo progresivamente su conciencia, llevándolo a cambios en su historia.

Sólo el individuo transforma la realidad de acuerdo a fines que se propone: estos fines parten de la concepción o interpretación que haga del mundo y de su vida. Para entender el mundo, el hombre ha derivado varias posturas que le han sido de gran utilidad para dar respuesta de su conocimiento del mismo. Tales como la sociedad de conocimiento, la teoría general de sistemas, el realismo, materialismo, el idealismo o el relativismo. Y no es, sino gracias a nuestros sentidos que nos damos cuenta de lo que sucede, pero, percibir la realidad, no es solamente captar, es tomar conciencia de ella. Si atendemos en primer lugar el significado de la palabra alemana Weltanschauung 1, su primer vocablo Welt es traducido como mundo, y anschauen como observar.

De esta manera, se puede decir que el hombre es un observador capaz de concebir una imagen o figura general de la existencia, realidad o mundo, según lo que observamos desde dentro o desde fuera en forma individual, en sociedad o cultura, y ésta imagen suele estar compuesta por determinadas percepciones, creencias y valoraciones sobre dicho entorno, la imagen o concepto de mundo que tiene una persona, es a partir de la cual la interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente, estas percepciones se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.

No obstante, en una visión sistémica del mundo, a mi parecer el sociólogo alemán Niklas Luhmann, ha sido uno de los responsables de adaptar y aplicar en el ámbito de las ciencias sociales y la filosofía, el conocimiento de la teoría general de sistemas, refiriéndonos a una noción de mundo, entendiendo que, socialmente el hombre ha construido el mundo a través de sistemas, los cuales le han dado un orden social político y cultural.

Así, el término sistema se muestra como el conjunto de varios elementos que están ligados con orden y finalidad constituyendo un todo, además, se puede distinguir que sistema es una multiplicidad de elementos articulados que refieren a una totalidad, es un principio ordenador que da a cada elemento su lugar y su función, éste principio de ordenación se fundamenta en la finalidad que los elementos tengan para una articulación que se basa en la función que desempeña cada elemento en el todo, esta articulación manifiesta el orden que constituye el sistema, y este conjunto de sistemas son los que hacen inteligible a la realidad2

En este caso, los elementos de un sistema pueden ser a su vez sistemas, es decir, se habla de un sistema con subsistemas, en el sistema se hacen presentes los siguientes principios que lo constituyen, en primer lugar, los elementos que lo conforman, el orden de sus elementos el sistema y los vínculos o conexiones entre ellos, también la interrelación y la interacción de los elementos unos con otros y los cambios que se dan en ellos, en su naturaleza y sus acciones y la totalidad y finalidad del todo. Entre los principios de la teoría de sistemas, se pueden mencionar la utilización de los mismos conceptos para describir los rasgos principales de sistemas diferentes, la búsqueda de leyes generales que facilitan la comprensión de la dinámica de cualquier sistema y la formalización de las descripciones de la realidad3

Ahora, para hablar de la ciencia como sistema dentro de la sociedad, en primera instancia nos remite a un conocimiento (cotidiano o científico) este es independiente a cualquier sistema funcional de la sociedad, porque el conocimiento puede ser comprendido en su uso científico, es decir por un sistema, y éste es indispensable en la autopoiesis 4 del sistema de la sociedad. Por lo tanto, la ciencia es un sistema comunicacional que se vale del lenguaje como estructura de sus operaciones de autoconstitución, expresa un lenguaje observacional y un lenguaje teórico que dan cuerpo a una estructura interdependiente de significados que se aprende desde un paradigma establecido.

El lenguaje científico se construye orientado a un sistema de codificación que extienda la objetividad de la representación de la realidad, el conocimiento científico se encuentra estructurado en teorías, modelos y resultados cuya aceptación debe ser consensual, y de este conocimiento surge el concepto de “verdad” siendo un elemento que da sentido a la comunicación científica y se traduce en criterios contextuales de validación del conocimiento científico5

En palabras de Luhumann:

[…] la verdad como medio simbólico generalizado de comunicación constituye una condición, y, de hecho, un catalizador en la diferencia de la ciencia como sistema…Todo lo que la ciencia comunica es completamente verdadero o falso…la ciencia se diferencia con ello de otros sistemas funcionales6

Con lo anterior, se puede decir que el conocimiento científico es una cierta visión compartida del mundo y la particularidad de la ciencia radica en el hecho que constituye el único sistema simbólico capaz de generar un conocimiento objetivo (certero) sobre los fenómenos del universo, el análisis científico nos sirve tanto para resolver problemas y para plantear nuevos problemas desde los ya resueltos.

Ahora, el carácter de científico otorgado a un tipo determinado de conocimiento, es producto de un acto consciente e intencionado de búsqueda, de una explicación más objetiva de la realidad, ya que puede ser comprobada en cualquier parte del mundo, adquiriendo su carácter de “universal”. Mientras tanto, otra parte del conocimiento está determinado por lo que las personas aceptan colectivamente, y eso puede traer consigo el problema del relativismo, porque la verdad de todo conocimiento depende de las opiniones o circunstancias de las personas, y como las opiniones y las circunstancias son cambiantes, ningún conocimiento, según esta postura, es objetivo.

Dentro de la postura de Luhumann podría plantearse que, para la sociedad moderna, el problema de la realidad no es cómo es “en sí” el mundo externo independiente de nosotros, sino cómo ese mundo y todo lo que hay en él es referido. Siguiendo esta línea, surge la pregunta ¿De qué consta el mundo? El mundo consta de objetos, y de la relación con el entorno, si la relación entre sujeto y realidad ha sido concebida de modos tan diferentes desde distintas perspectivas filosóficas, no ha de extrañar que algo semejante suceda con el concepto de verdad.

Entonces, ¿en qué consiste la verdad del conocimiento?: Un conocimiento es verdadero si su contenido concuerda con el objeto mental, pero no basta sólo eso, sino que, pueda alcanzar la certeza de que en realidad es verdadero, el conocimiento consiste en forjar una imagen del objeto a conocer, y la verdad del conocimiento es la concordancia de esta imagen con el objeto7

Por lo tanto, pueden existir varias formas de entender la verdad aún dentro del sistema de la ciencia, la concepción tradicional es la llamada verdad por correspondencia que muestra que, un enunciado es verdadero si lo que enuncia se corresponde con lo que sucede en la realidad; en este sentido, la verdad es una relación que se establece entre el plano lingüístico y el plano de lo real y la verdad estará sometida a la mejora del sistema y a un método que le sea propio, esta concepción de lo verdadero se adecúa perfectamente al realismo metafísico: “la verdad de un enunciado requiere un vínculo referencial fijo entre las palabras del lenguaje y las entidades de una realidad independiente (a entonces b)” 8. Esto lo podemos ver en los modelos matemáticos de la ciencia misma:

Cualquier porción del mundo que en cualquier momento dado puede ser descrita mediante la adscripción de valores específicos a determinado número de variables, la totalidad de estos valores constituyen un estado del sistema 9

De modo que, dentro del sistema de la ciencia, las observaciones con las cuales se constituye la realidad del conocimiento están determinadas por la estructura del observador. Los constructivistas afirman que no es posible conocer más allá de las posibilidades dadas por la estructura del observador, es decir, no se puede observar y comunicar de lo social desde fuera de lo social. Por lo tanto, el contexto y límites de la realidad del conocimiento está en su observador, quien sólo puede constituir la unidad de lo observado mediante distinciones autorreferidas a sus propias determinaciones, pues no dispone de mecanismos que le permitan distinguir algo ajeno a lo que permiten sus mecanismos de observación. Por eso, un observador no puede dejar de referirse a sí mismo en cada una de sus operaciones. Se entiende así, como el constructivismo se plantea en radical oposición con los postulados clásicos de la investigación naturalista, según los cuales se propone un mundo cuya existencia y efectos pueden calcularse como independientes a su observación. Por el contrario: toda observación es lograda por su observador, igualmente sus descripciones y explicaciones10.

Por otro lado, los pragmatistas han adoptado una concepción de verdad en la ciencia, la cual no es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar satisfacciones vitales. Luego, la verdad no es inmutable: lo verdadero lo es aquí y ahora, pero puede dejar de serlo en la medida en que deje de resultar fructífero para los fines perseguidos del desarrollo de la ciencia. Dicho de otra manera:

Un sistema se define como una porción de realidad que mantiene algún tipo de organización frente a las perturbaciones externas, y que, a la vez, también mantiene su identidad pese a los cambios que tienen lugar11

Pero independiente de cada postura que se pueda mencionar, el conocimiento surge a partir de nuestros encuentros con la realidad y está continuamente sujeto a una corrección retroalimentadora a partir de tales encuentros.

Ciertamente nuestra posibilidad de ser sorprendidos de esta forma, de ser confundidos en nuestras expectativas, constituye un argumento importante en contra de una teoría puramente idealista del conocimiento12.

Así, dentro del proceso de producción del conocimiento encontramos que:

No se puede presentar el conocimiento como un fantasma desconectado de las experiencias de los hombres en relación con el mundo material que los rodea13

En este sentido, es imposible que el conocimiento científico sea absoluto, como lo expreso Federico Engels:

Solo puedo llegar a conocer bajo las condiciones de la época en que vivimos y dentro de los ámbitos de estas condiciones14

De modo que, el camino que también podría complementar esta indagación es aquel, que la sociología del conocimiento enmarca, ya que trata al conocimiento como algo básicamente dentro de lo social, como parte de la cultura que se trasmite de generación en generación, y como algo que se desarrolla y modifica activamente en respuesta a contingencias prácticas. Decir lo anterior implica examinar la generación del conocimiento dentro de su contexto social y la teoría de sistemas, y como parte de la historia de una sociedad particular y su cultura. Los hombres en diferentes culturas y sistemas sociales pueden representar la realidad de maneras diferentes, incluso contradictorias.

Si nos preguntamos por ese conocimiento y la veracidad de éste y por la realidad, al decir que el conocimiento es una construcción social y cultural, tendríamos que hablar que, el conocimiento es, lo que los hombres toman por razón, es aquello que es aceptado colectivamente. Y si nos referimos al conocimiento que se toma por razón en una comunidad, estaría sumergido el problema de la verdad, donde estas afirmaciones tendrían que corresponder a la realidad y tendrían de igual forma que plasmar la manera en que las cosas existen en el mundo, pero también, la necesidad de rechazar lo que algunos hombres dicen y afirmar lo que otros dicen, es un problema sin resolver, ya que esta verdad sería vaga y difícil de caracterizar entre la relación de correspondencia, entre el conocimiento y la realidad sobre la cual giran, ya que no hay forma de definir el concepto de verdad.

Aun cuando el camino del relativismo es vago, el sustento de la sociología del conocimiento fundamentaría mejor las posturas de una concepción del mundo, respetando así la cosmovisión de cada individuo, de cada sistema y una relación con la verdad. De modo que, entre el observador y el mundo que pretende describir, se puede prever que cada individuo expresa su propia construcción de la realidad conforme a la estructura interna de su composición (estados biológicos, cualidades primarias y secundarias) esto permite poner a prueba la creencia acerca de la existencia de una realidad absoluta, preexistente y extrínseca al observador.

En otras palabras, nuestras observaciones sobre el mundo no revelan su realidad, sino que la construyen bajo categorías intrínsecas y contingentes. Si el observador (por sus restricciones cognitivas, psíquicas y sociales) permanece ciego a la naturaleza de las cosas, entonces nuestro saber no puede corresponderse ingenuamente a la realidad tal y como se nos presenta. El camino que propone entonces el constructivismo es estudiar la manera en que percibimos, ordenamos y clasificamos esa realidad a partir de los mecanismos que tenemos para interpretarla: ya sean de carácter sensorial (biológico) o comunicativo (social).

En su versión más radical, el constructivismo no se conforma con suspender nuestras creencias sobre un mundo preexistente, avanza un paso más allá, en tanto sostiene que no es posible para un observador llegar a resultados concluyentes acerca de una realidad objetiva por fuera de sus operaciones de observación. No obstante, la postura del constructivismo se encuentra muy lejos de negar la realidad del mundo. Lo que niega es nuestra capacidad para validar objetivamente esa realidad concreta tomando en cuenta las inexorables restricciones que debemos enfrentar para ´acceder` a ella directamente. Se trata más bien de un problema de adecuación con el mundo.

Notas

[1] Weltanschauung o Cosmovisión: Se refijiere a la expresión alemana introducida por el fijilósofo Wilhelm Dilthey en 1914 a través de su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften (“Introducción a las Ciencias del espíritu”2). Dilthey, creía que la experiencia vital se constituía tanto a nivel intelectual, emocional y moral mediante el conjunto de nociones propias a la sociedad y la cultura de cada momento. Consultado en: https://zaguan.unizar.es/record/15170/fijiles/TAZ-TFG-2014-964.pdf

[2] Eguzki Urteaga (2010)” La teoría de sistemas de Niklas Luhmann”, Universidad del País Vasco Departamento de Sociología, Revista Internacional de Filosofía, vol. XV pp. 301-317. ISSN: 1136-4076 Departamento de Filosofía, Universidad de Málaga, Facultad de Filosofía y Letras Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España). Consultado en: https://www.uma.es/contrastes/pdfs/015/ContrastesXV-16.pdf

[3] La defijinición general de un sistema es la que nos dice que los supuestos de una teoría tienen que explicarse, y que la derivación de conclusiones tiene que ser rigurosa para garantizar la posibilidad de una crítica de todo el sistema teórico en cuestión.

[4] (αυτο-ποιησις, creación por sí mismo) Neologismo propuesto en 1971 por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela para designar la organización de los sistemas vivos en términos de una dialéctica fundamental entre estructura y función. Aunque el término surgiera en biología, más tarde sería usado en otras ciencias, entre la que cabe destacar el uso dado por el sociólogo Niklas Luhmann. Puede decirse que la →TUI toma y reelabora el concepto en categorías más diferenciadas (auto-reestructuración, auto-reproducción y auto-recreación). Consultado en: https://www.revistaespacios.com/a17v38n46/a17v38n46p31.pdf

[5] Julio E. Rubio. (octubre 1998 – enero 1999). Lenguaje y Comunicación en la ciencia. Razón y Palabra, Número 12, año 3, 30/Consultado en: http:// www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n12/leng12.html

[6] Luhmann, Niklas, 1927-1998 – Puntos de vista políticos y sociales; Luhmann, Niklas, 1927-1998 – Contribuciones a la ciencia política; Luhmann, Niklas, 1927-1998 – Crítica e interpretación; Ciencias sociales. / Consultado en: http://ri.ibero.mx/handle/ ibero/449

[7] Johannes Hessen. (1986) “Teoría del Conocimiento”. México: Espasa Calp. p.69

[8] Putnam, H. (2016). Cómo renovar la fijilosofía. Revista de Filosofía. p.129.

[9] Eduardo E. Saxe Fernández, Fernández. Filosofía y teoría general de sistemas en el pensamiento de A. Rapoport. p.440.

[10] Quien observa (por ejemplo, como etnólogo, sociólogo, terapeuta familiar, consejero empresarial o ciudadano de un Estado) un sistema social (por ejemplo, un Estado, una organización, una institución, una familia, una tribu de aborígenes), primero debe ver hasta qué punto puede definirse a sí mismo como observador exterior: los fenómenos que ha de observar, ¿se podrían observar si él no estuviera como observador? ¿Cambia 135 el sistema si se abstrae a este observador junto con sus métodos de observación específicos? Si diferentes observadores pueden describir el mismo fenómeno con diferentes métodos, entonces en su explicación pueden hacer como si fueran observadores exteriores de una realidad más dura, independiente de ellos, “objetiva”, cuyo surgimiento y sostén no puede atribuirse a ellos.

[11] El papel de las matemáticas en la TGS.p.442

[12] Olive León. (1985.) “La explicación social del conocimiento”. México: UNAM. p.69

[13] Ídem., p.142.

[14] Ídem., p.205.

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Cite este artículo: Amezcua, P. (2022, 17 de septiembre). Concepción sistémica del mundo. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/09/concepcion-sistemica-del-mundo/
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por Paulina Amezcua

Licenciada en filosofía, Maestra MADEMS. Especialista en historia del arte por la UNAM.

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