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De la civilización del espectáculo a la de la desconexión con la realidad

Mario Vargas Llosa escribe “De la civilización del espectáculo” en 2013, considerando que, a partir de todos los hechos ocurridos, nos habíamos convertido en una sociedad consumista de entretenimiento para evitar el aburrimiento que genera la cotidianidad. Y seguro que no imaginó (así como nadie en su presente puede imaginar un futuro más inesperado) que nuestra civilización avanzaría de manera agigantada en estos últimos años, al grado de convertir ese consumismo en una forma de desconectarnos de la realidad que nos acontece.

¿Qué quiere decir civilización del espectáculo? La de un mundo donde el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal.

(Vargas Llosa, 2013, p.12)

Y entonces, ¿qué significa la sociedad dela desconexión con la realidad? Simplemente la evolución inmediata de la sociedad del espectáculo.

En su texto, menciona que después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad se dedicó a convertir todo lo visual en entretenimiento. Según se ve, es justo que las sociedades se encontraran completamente traumadas por una guerra que se convirtió en una de las marcas históricas más grandes. El cine, la radio y la televisión fueron pilares de esta construcción en donde las historias de magia y aventura comenzaban a predominar más allá de las multitudes de noticias sobre decesos, guerras, conspiraciones, etc.

Su evolución fue direccionándose hacia ello, pero el ser humano constantemente cambia, por lo que, al poco tiempo, los cuentos de hadas debieron transformarse, y es posible que también sea por la curiosidad que el tiempo hace crecer de un hecho que no nos incumbe más. Cuando vemos un hecho en retrospectiva, sin el peligro de volver a vivirlo, tenemos incluso la curiosidad de ver las catástrofes, de mantener satisfecha la curiosidad que nos da comprender diferentes perspectivas del hecho.

Es cuando los medios de entretenimiento tomaron mano de la información para poder manejarla de forma en la que la sociedad pudiera distraerse y entretenerse con ella, y sin más, comenzó ala revolución desde dos puntos: la generación de información en formas completamente exacerbadas y los medios por los cuales esta llegaría al ser humano. Y en más de una ocasión la sociedad no exigía algún filtro para que esta fuera liberada, era más bien un juicio personal que filtraba lo que queríamos conocer de lo que no.

La gran cantidad de información que se generó fue casi el doble o el triple de lo que anteriormente acostumbrábamos, y es cuando comenzamos a desconectar de la realidad inmediata con escenarios que no nos correspondían. La sociedad comenzó a buscar oportunidades de crear realidades en Internet, medios como las redes sociales animaban ello, generando desconcierto en diferentes niveles de conocimiento.

Al día de hoy generamos tanta información subjetivizada, que nuestro filtro es casi inexistente para entender de donde proviene esta, y comenzamos a consumirla sin más, considerando a la sociedad como un elemento extra de una realidad que no existe. La distancia que hemos puesto entre nosotros y el ahora es gracias a nuestra poca capacidad de diseminar la información que avasalla día con día.

Bibliografía

Vargas Llosa, M. (2013) La civilización del espectáculo. Alfaguara, México.

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Ramos, P. (2022, 24 de octubre). De la civilización del espectáculo a la de la desconexión con la realidad. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/10/de-la-civilizacion-del-espectaculo-a-la-de-la-desconexion-con-la-realidad/

Artículo de:

Paola Ramos Ramos (autora invitada):
Escritora y cineasta, 24 años, CDMX. Estudiante de todo lo interesante que es la vida.

#arte, #entretenimiento, #espectaculo, #sociedad

por autores invitados

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