fbpx

¿Es posible acabar con el deseo mimético?

Diariamente y casi sin percatarnos, imitamos y repetimos actitudes que observamos de los demás, pero ¿hasta que punto permitirlo?

El término mimesis fue acuñado por Aristóteles para referirse a la imitación de la naturaleza en el mundo clásico. A través de la mimesis imitamos y repetimos acontecimientos y al hacerlo nuestra afectividad asume las reacciones, tanto en lo positivo como en lo negativo.

La doctrina de René Girard tiene como punto central el deseo mimético. El deseo mimético genera un conflicto, desencadenando violencia. Esa tensión de violencia generada sólo acaba cuando se encuentra un culpable, el denominado chivo expiatorio. Para que este mecanismo funcione, todos deben de estar de acuerdo en quien es el chivo expiatorio, cuya eliminación restaurará la paz.

Debemos distinguir dos tipos de mimesis existentes. Hay una mimesis de representación, dada durante el aprendizaje del ser humano cuando ve y escucha todo lo que le rodea. Esta es fundamental para su desarrollo. Y por otro lado hay una mimesis de apropiación, dada cuando uno quiere lo que los otros tienen o son. Así diferenciamos el término imitación, que está vinculado a un aspecto positivo con el término de mimesis, vinculado a un aspecto negativo que es fuente de conflicto y violencia.

El deseo mimético funciona cuando existe un mediador en el proceso. Este es quien influye y hace llegar el objeto a la persona que lo desea. En ciertas ocasiones, quien desea el objeto no se conforma con tenerlo, sino con querer ser el mediador del objeto. Esto cobra el nombre de deseo metafísico.

Para Platón, la mimesis es solo la mera apariencia sensorial de las imágenes exteriores de las cosas, las cuales constituyen el mundo sensible. Por ello, Platón rechaza esta imitación, ya que considera que lo inmutable, infinito y esencial, se encuentra en el mundo de las ideas.

Aristóteles, expone en su filosofía que todas las artes son imitaciones. Distingue entre historia y poética, es decir, una imitación de lo real según distintos medios. El razonamiento aristotélico tiene como base de aprendizaje la mimesis.

Por otro lado, Nelson Goodman señala que es imposible imitar la realidad tal y como es, pues esta va acompañada de una interpretación bajo ciertas convicciones.

Paul Ricoeur afirmaba:

Uno de los dos rasgos que retiene la mimesis: la idea de que el “mythos” es la mimesis. Mas exactamente, la ‘construcción’ del mito, constituye la mimesis.

Ricoeur, P. (1975). La Metáfora Viva. TROTTA.

Adorno en su teoría del conocimiento expone que la mimesis se encuentra estrechamente ligada al conocimiento y sin ella, la verdad carecería de sentido. La razón necesita beber de verdad y mimesis, de lo contrario, sería algo meramente operativo.

Maslow, fue un psicólogo que formuló la pirámide de las necesidades. Argumentó que a medida que los individuos satisfacen las necesidades más básicas, se desarrollan deseos y necesidades más elevados. A partir de esto, deducimos que cuando satisfacemos una necesidad, damos paso a la siguiente y así sucesivamente. Sin embargo, la pirámide nunca se llegará a completar, porque nuestras necesidades nunca quedarán cubiertas por completo, sino que, una vez llegado al culmen de la pirámide, nuevamente se abrirá. Esto es porque nunca estamos satisfechos. Cuando obtenemos aquello que más deseábamos, comenzamos nuevamente a desear.

Ortega y Gasset, en oposición, expone que la felicidad se alcanza cuando coincide lo que se quiere ser (o tener), lo que él llama “vida proyectada”, con lo que en realidad se es, lo que él llama “vida efectiva”: 

Si nos preguntamos en qué consiste ese estado ideal del espíritu denominado felicidad, hallamos fácilmente una primera respuesta: la felicidad consiste en encontrar algo que nos satisfaga completamente.

Gasset, O. J. Y. (2021). El Espectador III y IV. Alianza.

Pero, ¿cómo enfrentar este deseo mimético?, ¿cómo reconocer algo que propiamente negamos?, ¿podemos hacer que las cosas que pasan, cambien de algún modo?, ¿cómo seríamos realmente, si ese deseo mimético no nos contagiase?.

Personalmente, no creo que haya manera de combatir ese deseo mimético a nivel social, pero sí individual. Debemos empezar por aceptar y reconocer que no podemos cambiar las situaciones que hemos vivido ni tampoco tener el control sobre todo lo que nos sucede.

Por otro lado, buscar un chivo expiatorio a toda situación, no hará que cambie. A veces, incluso no somos conscientes de que en la mayoría de situaciones, el chivo expiatorio somos nosotros mismos. Y debemos reconocerlo para poder avanzar.

Hay una parte importante que olvidamos en este deseo mimético, debido a la ceguera que nos produce ese deseo, y es que nunca sabemos cuanto le ha costado llegar a una persona a estar donde está, a ser como es, o a tener lo que tiene. Por eso es importante reconocer el mérito ajeno.

Y por último es importante también, vencer la idealización que tenemos sobre aquello que se desea. Añoramos o deseamos algo porque creemos que así seremos felices y estaremos satisfechos. Idealizamos dando un valor a ciegas. Un valor que normalmente después, no se corresponde con el real.

Bibliografía

Ricoeur, P. (1975). La Metáfora Viva. Trotta.

Gasset, O. J. Y. (2021). El Espectador III y IV. Alianza.

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Montero, G. (2022, 15 de octubre). ¿Es posible acabar con el deseo mimético? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/10/es-posible-acabar-con-el-deseo-mimetico/
#deseo, #imitacion, #mimético, #reflexión

por Gema Montero

Estudiante de primero de filosofía en la universidad. Su pasión por la filosofía comenzó en 2018 y desde entonces no puede parar.

error: Content is protected !!