Todas las personas estamos ligadas de alguna forma a la educación. Desde los primeros años de nuestra vida, la educación ha formado parte íntegra de nuestro crecimiento como personas. Por eso, es importante que en estos tiempos podamos pensar desde la educación y no fuera de ella, una educación que pueda moldear al nuevo ciudadano, que sea capaz de reflexionar en torno a su cotidianeidad.

En este ejercicio del reflexionar, es necesario que los estudiantes se vean involucrados como parte fundamental de la tarea educativa y con mayor fuerza cuando esta actividad también es filosófica, en tanto que permite que estudiantes y maestros formen parte del mismo equipo de trabajo, dado que los estudiantes también se conviertan en maestros de sus propios profesores. Por eso, necesitamos una nueva revolución educativa, donde la principal arma sea la acción educativa en favor de la formación de los estudiantes.

Cabe señalar que muchos educadores han planteado que la educación se encuentra en crisis, es evidente que sí, sin embargo, es necesario que hagamos un alto a nuestras actividades para poder reflexionar esta realidad que nos concierne a todos los que nos dedicamos a la tarea educativa. Vivimos en un tiempo en que la realidad virtual va ganando terreno en todos los aspectos de la vida humana, pero si no controlamos este boom de la tecnología, de pronto nos termine aplastando y generando más pérdidas que ganancias.

Los más perjudicados serían nuestros estudiantes, quienes embargados por la ola tecnológica estarían más expuestos al control mediático de las redes sociales, quienes en su afán consumista buscan en el fondo la alienación de los más indefensos mentalmente.

Por eso, es necesario preparar a nuestros estudiantes en el pensamiento crítico para que aprendan desde edades tempranas a diferenciar lo que es real de lo virtual.

Pensar la educación desde la filosofía

La actualidad de la educación nos obliga, más que nunca, a que la pedagogía y la filosofía se encuentren más unidas con relación a la formación del pensamiento crítico, dado que, muchas escuelas latinoamericanas se ven sumergidas aún en el tradicionalismo educativo, lo cual nos obliga a pensar en nuevas formas de educar a la generación del siglo XXI. Por otro lado, con el avance de la tecnología, nuestros estudiantes se vuelven más hipersensibles.

Les hemos dejado que sean ellos los que eduquen su atención, hemos dejado que niños en periodo formativo autorregulen un elemento tan importante para su desarrollo como es la atención y las consecuencias están siendo sencillamente catastróficas.

(Ruíz, J. C., 2020, p. 42)

Es necesario que, los docentes puedan formar a los estudiantes en las nuevas tecnologías y no dejarlos a merced de ella, más aún cuando están en edades muy tempranas, pero no solo es tarea docente, sino de los padres, quienes deberían regular el uso de estas para evitar que a futuro tengamos drogotecnológicos, quienes desarrollarán nuevas adicciones.

En el fondo, estamos creando a los nuevos monstruos, quienes buscarán dominar la nueva realidad que estarán construyendo. Por eso, educar constituye un reto, que supone ir en contra de los estereotipos que la sociedad busca imponer.

Si logramos que nuestros hijos aprendan a pensar por sí mismos, estaremos educando a una persona mentalmente fuerte, difícilmente influenciable y además será capaz de tener criterio propio.

(Ruíz, J. C., 2020, p. 157)

Nuestros niños necesitan una formación que les permita poner en marcha el pensamiento crítico, de manera que, no sean engañados por las nuevas formas de gobierno que pretenden minar el pensamiento de nuestros estudiantes. Ahora bien, en tanto que aprendan a formarse su propio criterio, podrán afrontar todas aquellas mentiras que les tratarán de vender como si fueran verdad.

De esta manera, cabe la necesidad de una educación filosófica desde los primeros años de vida escolar, que permita que los estudiantes crezcan con criterios sólidos, que no sean manipulables y/o fácilmente influenciables, por el contrario, sean los futuros ciudadanos que necesitamos. Se debe reflexionar la educación desde la filosofía, pero no bajo los parámetros ideológicos, sino que la filosofía sea accesible a todos los estudiantes.

Una mirada a la libertad desde la educación

Hablar de libertad es abrir nuevos tópicos de debate en torno a ella, pero si partimos desde el ámbito educativo, entonces podremos notar que la educación casi siempre ha enarbolado las alas de la libertad, pero también la ha censurado en múltiples ocasiones.

Los padres de familia están llamados a formar niños de cara a la libertad y no a espaldas de ella. Desde edades muy tempranas deben enseñarles, lo importante que es la expresión de sus emociones y que en la escuela todos deberían tener el mismo trato con la diferencia de los cargos que llevan las personas. Por otro lado, la escuela está llamada a educarlos también en la libertad, educar al estudiante con el estudiante y no fuera de él.

Que se vea involucrado con su realidad, una educación que pueda replantearle su libertad como ser humano, que no lo restrinja en sus ideas, sino que, le ayude a desarrollarse como un sujeto pensante y no como oprimido. Por eso, la educación debe involucrar a los estudiantes en el cuestionamiento constante de la realidad.

La educación de la que hablo es una educación del ahora y una educación del mañana. Es una educación que todo el tiempo nos pone a preguntarnos, rehacernos, indagarnos.

(Freire, 2016, p. 47)

Esa es la función de la educación, que se torne problematizadora, que lleve al estudiante hasta su potencial más alto, de manera que, pueda explorar aquellas zonas cerebrales que antes no tenía claro. Todos somos inteligentes, solo que la sociedad se ha encargado de segmentar a los estudiantes en buenos y malos, categorizándolos en dos grandes áreas: matemática y comunicación. Pero se olvidan las demás áreas de humanidades, arte y ciencias.

Es necesario repensar nuestro papel docente dentro de la enseñanza, de manera que, a los estudiantes, se los eduque en la libertad y con libertad, sin coacciones sobre su aprendizaje. Pero, teniendo en cuenta su desarrollo cognitivo, los estudiantes también estarán aptos para la formación de su pensamiento crítico.

Bibliografía

Freire, P. (2016). El maestro sin recetas: El desafío de enseñar en un mundo cambiante. Siglo XXI.

Ruíz, J. C. (2020). El arte de pensar para niños. Toromítico.

Imagen | Pexels

Cite este artículo (APA): Sosa, V. (2022, 26 de octubre). Filosofía desde la educación. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/10/filosofia-desde-la-educacion/
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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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