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Rosi Braidotti: Una propuesta posthumana para la actualidad

Es común presentar la filosofía como una actividad teórica, limitada principalmente a la lectura, y auto reproducción de ideas que solo animan discusiones entre “filósofos”. Quizás, los más interesados en instalar esta imagen son los mismos que promueven la educación centrada en la productividad futura, con la pretensión moderna de utilidad como valor último. 

A propósito del fenómeno, ocurrido en distintos países, de eliminar la filosofía de los planes de estudios, se han escrito textos en los que se defiende la importancia del pensamiento crítico, de lo continente frente a lo dado por obvio. En esa misma línea, me resulta interesante evidenciar que la filosofía puede encontrarnos a partir de hechos cotidianos, aunque quizás a primera vista no resultan hechos “filosóficos”.

Un suceso político ocurrido en Chile me permitió intentar relacionar la filosofía de Rosi Braidotti, con la práctica ética y política de la actualidad en Chile. Específicamente la designación, por parte del Presidente Gabriel Boric, de su primer gabinete de gobierno. Me atrevo a interpretar, este hecho, como un profundo cambio a nivel cultural y relacional que supone poner en práctica la filosofía propositiva de la autora.

¿Qué posicionamiento ético-político
es posible desde una concepción post humanista,
esto es, lo humano entendido en clave relacional?

En términos histórico, político y cultural, la raíz de las elites de América Latina ha estado marcado por una concepción y pretensión europea, así lo expone el filósofo Santos-Herceg “Europa en América: los mismos nombres, las mismas estructuras, los mismos hombres”1. Sí damos por cierto lo central de lo planteado en la cita anterior, podremos entender porqué la concepción eurocéntrica del sujeto racional que describe Braidotti es el modelo no solo de las elites, sino, que además, se impone a partir de dispositivos de poder históricos que han estructurado el pensamiento latinoamericano. Y de ahí la importancia de recoger el llamado que realiza la autora “Es preciso hacerse promotores de un nuevo orden del discurso, que ya no sea aquel de lo universal eurocéntrico y europeo, o del sujeto racional, sino de la transformación radical de él, en ruptura con las tendencias imperialistas, fascistas y antidemocráticas europeas”2.

La ética en el actuar político, en el Chile de los últimos 50 años, ha estado marcado por una ética autoritaria, entendida esta como “la negación formal de la capacidad del hombre para saber lo que es bueno o malo; quien da la norma es siempre una autoridad que transciende al individuo”3. Por supuesto, que si recordamos que desde el golpe de estado en 1973 se instala una dictadura militar que conduce el estado por 17 años, no es extraño que varias generaciones de sujetos hayan sido cooptados en su actuar político – social y, por el contrario, hayan visto fuertemente atravesados por un modelo neoliberal que buscaba desintegrar lo social y lo colectivo para fomentar una subjetividad individualista.

Desde 1990

En un proceso que podríamos llamar de progresismo, a partir del 1990, se deja atrás la dictadura y se genera una apertura importante en los ámbitos sociales, culturales y de libertades. Sin embargo, también se mantiene muy presente la imagen arquetípica de la sociedad, de la familia y del hombre, siguiendo patrones occidentales de una sociedad capitalista: productivo, blanco, heteronormado sexualmente, etc. ejemplo de esto, es el primer gabinete que es nombrado en el retorno de la democracia.

Este momento histórico, cultural, social y ético, desde la perspectiva de la práctica, se plantea como el modelo hegemónico de los últimos 30 años en Chile, me permite relacionarlo con las posturas post humanistas reactivas, de Marta Nussbaum, que menciona Braidotti: “Ella desarrolla una precisa y actual defensa del humanismo, entendido como garantía de la democracia, la libertad y el respeto de la dignidad humana, y rechaza la idea misma de la crisis del humanismo europeo, aún menos la posibilidad de su decadencia histórica”4.

Claramente, aun cuando esta uniformidad de perspectivas, en la que una subjetividad se impone como norma de conducta ética y como modelo de lo adecuado, se debe mirar en el contexto y devenir histórico, y, en cuanto momento de superación de la dictadura, represento un paso adelante para la dignidad humana en la sociedad chilena, pero que no deja de ser una reacción a los años de dictadura.

Diría Braidotti: “el sujeto siempre está en proceso de devenir, siempre devenimos en algo”5, es así como en la política y la cultura chilena se han venido gestando proyectos colectivos, con raíces identitarias múltiples y variadas, molecularmente en términos de Braidotti. Las que durante mucho tiempo se mantuvieron fuera del establishment, forjando sus propias historias de manera subterránea, pero que poco a poco comenzaron a re-subjetivar política y éticamente a los sujetos de esta historia. 

¿Y ahora en 2022?

Llegamos así, al centro de la pregunta respecto de ¿Qué posicionamiento ético-político es posible desde una concepción post humanista, esto es, lo humano entendido en clave relacional?, agregaría además la siguiente pregunta: ¿Y como este posicionamiento se puede ligar con el hecho político del nuevo gabinete de gobierno?.

Y es acá donde, desde mi interpretación, aparecen puesto en juego en la vida real política, en la “Realpolitik”, algunos de los conceptos que más destaco y me llaman la atención de la propuesta de post humanidad de Rosi Braidotti. 

Lo primero que aparece en este hecho de la elección presidencial y del gabinete, es el concepto de poder. Poder político, cultural y social. Braidotti, debido a la escuela post estructuralista que ella misma menciona como su marco teórico referencial, nos plantea que el humanismo está cargado de relaciones de poder, y en ese sentido instalar una mirada y un posicionamiento ético – político post humanista como eje central de las relaciones sociales es sin duda un ejercicio de poder. 

En el discurso de esta nueva generación de políticos existen múltiples identidades referenciadas a varios ejes de pertenencia y que en muchos casos se entrecruzan, por de pronto: jóvenes, mayores, ministros hombres, ministras mujeres, ministres LGTBIQ+, ellos y ellas provienen de movimientos regionalistas, feministas, de la academia, desde la ecología, de la política partidistas, todas estas identidades puestas en juego sin perder identificación, sino más bien en una relación de poder que hizo posible la amplitud y las miradas distintas. 

En este ejercicio hermenéutico del hecho ético político y su clave relacional, considero que el concepto de Rizoma de Deleuze, entendido como la interacción de múltiples individuos conectados de forma horizontal, sin inicios claros y sin final definido, aparece puesto en práctica de forma clara y nítida. Como dice Braidotti, en «Revolución es un concepto fascista», son ensamblajes colectivos que ayudan a redefinir lo que somos capaces. 

Estas relaciones entre sujetos colectivos identitarios reafirman la identidad de cada uno de ellos en su multiplicidad, en palabras de Braidotti y su definición de sujeto posthumano:

A través de una ecofilosofía de las pertenencias múltiple, como sujeto relacional determinado en la y por la multiplicidad, que quiere decir un sujeto en condiciones de operar sobre las diferencias, pero también internamente diferenciado y, sin embargo, aún arraigado y responsable. La subjetividad posthumana expresa, por ende, una forma parcial de responsabilidad encarnada e integrada, basada en un fuerte sentimiento de la colectividad, articulada gracias a la relación y a la comunidad.

Rosi Braidotti, “Lo Posthumano”. Barcelona: Gedisa 2015, pp 64.

Aquí también aparece otro factor importante en el aspecto político, y es que son colectivos que trabajan desde la base, en ese sentido responderían a la perspectiva de acción “molecular” que realiza pequeños cambios paso a paso, a diferencia de la maximización política conservadora de izquierda, o bien con la pretensión del humanismo de representar a toda la raza humana en un sujeto determinado. Esta acción molecular y su paso a paso, hace pensar en el devenir histórico, en los procesos de superación de miradas tradicionales y en la creación de subjetividades nómades.

Dos factores discursivos y prácticos que emergen con fuerza en este nuevo momento político cultural chileno y que podemos vincular con la teoría posthumanista de Braidotti, son el feminismo y la ecología y medio ambientalismo. 

Feminismo y Ecología

Una revalorización del papel central de la mujer, identidad feminista puesta en práctica, activa en acción, con protagonismo inédito en ámbitos de poder político en Chile – quizás en el mundo también – por cantidad y por potencia multiplicadora de otras identidades conjuntas: feminismo – regionalismo, feminismo – académicas, feminismo – ecologismo, etc. Hacen de este hecho político, un hecho cultural potente para la subjetividad colectiva nómade, hace posible imaginar y suponer otras relaciones, no cabe duda que el humanismo siempre estuvo equivocado si solo se pensaba a la humanidad con el hombre europeo (acá en Latinoamérica con raíces europeas), blanco, productor, terrateniente y heterosexual. En contraposición con esa línea conservadora, el nuevo gabinete tiene mayoría mujeres (14 en total, 10 hombres), varias de estas mujeres provienen de movimientos feministas y de movimientos LGTBIQ+, abierta y públicamente auto reconocidas como parte de ese colectivo.  

El recurso de la ecología y medioambientalismo es otro de los conceptos presentes que hacen posible vincular la teoría posthumanista y un posicionamiento ético político real derivado de la práctica política chilena de estos días. “La alternativa medioambientalista consiste en una nueva aproximación holística que combina cosmología, antropología y espiritualidad feminista post laica con el fin de reafirmar la necesidad de formas de respeto benévolo con relación a las diferencias, tanto de rasgos humanos como no-humanos”7

Esto, visto con ojos actuales bajo el nuevo régimen político y social que comienza a irrigar en las subjetividades del país, representa una mirada amplia con fuerte raigambre en los pueblos originarios del territorio, también en el gabinete se expresa esa multiplicidad de origen con la nueva ministra del interior (el cargo político más relevante del equipo) quien es mujer, médica de origen aimara pueblo del desierto en el norte de Chile. Esto no solo tiene efectos en el ámbito de subjetividad cultural y social, sino que impulsa una nueva postura ética en el vivenciar el vínculo con los pueblos originales, el respeto por los humanos y no humanos, que históricamente han sido víctimas de la explotación desenfrenada de recursos naturales, y que habitan las denominadas “zonas de sacrificio” del país. Lo que en el imaginario colectivo de este nuevo tiempo desemboca “en una perspectiva holística, estas invocan un re-encantamiento del mundo (1993, 18), o una curación de la tierra y de todo aquello que ha sido maltratado cruelmente”8.

Filosofía puesta en juego hoy

Finalmente, el que junto a las identidades colectivas y múltiples, el feminismo, el auto reconocimiento de pueblos originarios, se hable de un Estado plurinacionalidad, también genera un posicionamiento ético-político muy relevante. Junto a la plurinacionalidad, las ideas sobre los conocimientos, las cosmovisiones, lenguas y modos de relacionarse entre humanos y no humanos representan, bajo mi mirada, una invitación sin retorno hacia una filosofía posthumanista, en el pleno sentido de la corriente que plantea y defiende Rosi Braidotti. Por supuesto que, en ninguno de los discursos públicos conocidos, estas nuevas autoridades han hecho mención o proclamado un programa de gobiernos post humanista, sino que este ha sido mi intento de responder a la pregunta respecto del posicionamiento ético – político en un modo práctico, utilizando e interpretando los principales conceptos de la autora Rosi Braidotti.

Notas

[1] Jose Santos-Herceg, “Conflicto de representaciones. América Latina como lugar para la filosofía”. Santiago: FCE 2010, pp 43.

[2] Rosi Braidotti, “Lo Posthumano”. Barcelona: Gedisa 2015, pp 68.

[3] Erich Fromm, “Ética y Psicoanálisis”. México: FCE 1953, pp 22.

[4] Rosi Braidotti, “Lo Posthumano”. Barcelona: Gedisa 2015, pp 52.

[5] Rosi Braidotti: «Revolución es un concepto fascista» . Canal CCCB disponible: https://www.youtube.com/watch?v=A6PLJqtDp6Q&t=46s

[6] Rosi Braidotti, “Lo Posthumano”. Barcelona: Gedisa 2015, pp 64.

[7 ]Rosi Braidotti, “Lo Posthumano”. Barcelona: Gedisa 2015, pp 63.

[8] Rosi Braidotti, op. cit.

Bibliografía

Braidotti, R. (2015). Lo Posthumano. Barcelona: Gedisa.

Fromm, E. (1953). Ética y Psicoanálisis. México: FCE.

Santos-Herceg, J. (2010). Conflicto de representaciones. América Latina como lugar para la filosofía. Santiago: FCE.

Rosi Braidotti: «Revolución es un concepto fascista» . Canal CCCB disponibe: https://www.youtube.com/watch?v=A6PLJqtDp6Q&t=46s

Imágenes | Pixabay; Primer gabinete ministerial (1990). Biblioteca del Congreso Nacional; Primer gabinete del presidente Gabriel Boric, año 2022. Gobierno de Chile.

Artículo de:

Igor Suazo Aroca (autor invitado):
Psicólogo. Diplomado en Neuropsicología y Neuropsiquiatría. Estudiante del Máster en Filosofia (Universitat Oberta de Catalunya).

Cite este artículo (APA): Suazo, I. (2022, 18 de octubre). Rosi Braidotti: Una propuesta posthumana para la actualidad. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/10/rosi-braidotti-una-propuesta-posthumana-para-la-actualidad/
#filosofía, #humanismo, #política, #reflexiones

por autores invitados

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