No cabe duda que desde el lenguaje, se puede construir una visión del mundo o de la realidad de la que dependemos. Cuando nombramos algo con palabras hacemos referencia a una vivencia o a lago representado, y más tarde esas palabras pueden cobrar sentido en las experiencias de los demás.

Un ejemplo claro, es cuando apareció el término “indio”, palabra utilizada como un genérico con el cual los españoles definieron a los habitantes del “Nuevo Mundo” conquistados en el siglo XVI, tras el destino original de su expedición que eran aquellas tierras orientales, la India. Esto determinó que los diferentes pueblos de nativos del continente americano fueran designados históricamente con este apelativo1.

La representación

Así, se puede comprender que al nombrar al nativo del Nuevo Mundo como “indio”, se da origen a la formación de una base léxica que serviría para hablar de un tipo de ser humano “natural”, forjando la idea de un personaje esencial para establecer un relato de los hechos de un pasado sobre los pueblos conquistados.

También, desde el arte, la palabra “indio” se impone como una categoría de representación, donde el lenguaje se unifica para plasmar una imagen de orden social y colonial que aparecería en las obras de varios artistas a lo largo de muchas épocas.

Dentro de estas representaciones dominantes europeas, se muestra una construcción compleja de un sujeto conquistado, apareciendo por vez primera retratado en la ilustración de Storia della Inventione delle Nuove Insule di Chanaria Indiane Tracte duna Pistola di Xpofano Colombo, donde gráficamente los indios americanos, según las descripciones, se encuentran en desnudez, con cabellos largos, utilizando hojas por vestido.

Pero como lo ha explicado el historiador Jesús Bustamante en sus investigaciones:

Dichas imágenes solo buscaban comunicar una idea, más que ofrecer la representación servil de una Naturaleza que se desconocía.

De esa manera, la nueva humanidad aparece en esta representación con los rasgos formales de un personaje tradicional del imaginario occidental: el salvaje.2

Representado en sociedad

También, Stacie Widdiefield, en su obra “El indio re-tratado”, nos señala que, desde la condición histórica, se habla la construcción simbólica de una mirada en el arte que recae en el contexto de lo social y político sobre un grupo vulnerable en específico, miradas que obedecieron a intereses específicos: cultural, político, social y religioso; de estas se inserta a nuestra cultura la imagen del indio que parte del discurso sociopolítico y cultural desde 1519 hasta iniciar los levantamientos de independencia3.

Sin duda alguna, este retrato simbólico del indio marcaría la base de la organización social, por un lado, tenemos la imagen visual del indio que abre una distancia entre la imagen visual de los españoles y los negros. En consecuencia, entendemos que el arte se producía a través de un sistema jerárquico, donde estaba determinado quien era apto como artista para crear las imágenes y saber cómo debían de lucir.

 Y no olvidemos que la imagen del indio sería retomada con mayor precisión para su reproducción, tras la llegada de viajeros artistas extranjeros e inversionistas, que también buscaron establecer una codificación y mercadotecnia de la imagen.

Uso de la representación

Así, fue el contexto etnográfico, el recurso por el cual se logra suscitar la imagen del indio para distinguir al otro por el énfasis en el color y el detalle de la cultura material, es lo que se puede mirar en los detalles de una pintura de castas: clasificación visual y ordenamiento jerárquico.

De forma particular, lo encontramos en el retrato de este hombre español y su mujer indígena, que muestran a su hijo como un mestizo, la imagen revela una tríada visual que manifiesta el proceso de mezcla interracial y su historia genealógica.

De esta manera, se entiende que cada casta, independientemente del individuo en particular que representara, no solo tenía su lugar propio dentro de la mencionada pirámide social, sino que también, se colocaba preferentemente en una ubicación espacial física concreta; podía ser representado en el interior de la ciudad o en el ámbito rural.

También, contaba con un vestuario determinado e incluso un oficio o una alimentación específicos, manifestando los roles socioeconómicos impuestos por el poder colonial. No se pintaba por pintar, existen escenas de carácter rural y urbano, de costumbres, oficios o trabajos que, de acuerdo al color de la piel y la ropa, configuran una narrativa inscrita en los cambios producidos por la representación “del otro”.

El otro

Ya para el transcurso de la formación del nuevo Estado Nación, la representación del indio se seguía basando dentro del orden nacional para establecer una cultura, vista primero desde el nacionalismo criollo, y ya posterior del siglo XIX, el indio es representado como elemento de la reorganización de la sociedad contemporánea y su historia, imagen que funcionó para el contexto de la apropiación de una identidad.

Así, los detalles que más se pueden analizar dentro de la representación pictórica del indio, son los rasgos iconográficos que definen al “otro” y que sirvieron para representar al indígena americano desde y para Europa, conformando una serie de elementos simbólicos, por un lado, su idealización como nativo conquistado y su conversión cultural. Pero, no solo la imagen estereotipada del indígena, sino también los propios modelos iconográficos utilizados por los pintores novohispanos y artistas extranjeros, se adaptaron para recrear otras iconografías que, sin duda, en la Nueva España, transmitían mensajes implícitos.

Por lo pronto, no nos resta más que decir que, el indio como representación de lo social y lo histórico, se ha construido como toda una imagen idealista, que sirvió para ser contrastada posteriormente a las narrativas del indigenismo, resguardando su proceso original, integrar al indio en una nueva sociedad.

Notas

[1] Stacie Widdiefield, “El indio re-tratado” en Hacia otra historia del arte en México. De la estructura colonial a la exigencia nacional (1780-1860) Tomo I, Esther Acevedo, coordinadora.

[2] La invención del Indio americano y su imagen: cuatro arquetipos entre la percepción y la acción política.

[3] Ana Luz Ramírez Zavala. INDIO/INDÍGENA, 1750-1850. El Colegio de México. p.1643

Imágenes | Wikipedia 1, 2, 3.

Cita este artículo (APA): Amezcua, P. (2022, 10 de noviembre). El Indio representado. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/11/el-indio-representado
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por Paulina Amezcua

Licenciada en filosofía, Maestra MADEMS. Especialista en historia del arte por la UNAM.

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