El Leviatán de Thomas Hobbes revisado desde una óptica cristiana

La obra Leviatán de Thomas Hobbes es de gran importancia en el espectro político, pero ¿qué tiene que ver con el monstruo mítico bíblico al que hace referencia? Pues bien, la obra Leviatán o la materia, forma y poder de una república, eclesiástica y civil de Thomas Hobbes fue publicada en 1651. Y como ya se mencionó, el título de la obra hace referencia al monstruo marino de diversas cabezas que se relata en los libros de Job y Génesis, también en Salmos y Apocalipsis de la Biblia. Se dice que la criatura puede ser tomada como la representación del caos y el mal, el cual ya habitaba sobre las aguas y las tinieblas desde el principio de todo. Incluso, desde el judaísmo hay quienes consideran que el Leviatán es quien sedujo a Eva y a Adán sobre la aceptación del pecado en sus vidas. Pero, en general, se atribuye el concepto de Leviatán a la humanidad en oposición con Dios.

Entonces, ¿por qué Hobbes relaciona aquella personificación del caos y la maldad con su obra?

Siguiendo a los comentaristas bíblicos de la mano del teólogo Julio Loreto se atribuye a la figura del Leviatán con las 3 naciones que oprimieron a Israel. Recordemos que esta tierra era la prometida, aquella a la que Dios mandó al primer patriarca para habitarla. Este territorio era rico en fertilidad agrícola, pero aún más codiciado por el medio de comunicación que conectaba a Asia, Europa y África. De ahí que, nos menciona Loreto, que quien poseyera dicho territorio dominaría el comercio. Ahora bien, las tres naciones que atacaban e irrumpían en el propósito divino fueron Asiria, Babilonia y Egipto, quien habla de esto es el profeta Isaías.

Por otro lado, lo anterior llevado al contexto de época de Hobbes se puede vislumbrar en la Armada Española, la cual fue una rama marítima de las más antiguas de las Fuerzas Armadas españolas. Esta hizo una expedición sobre Inglaterra al mando de Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en 1588, siendo una de las más desastrosas. Cuestión por la cual muchos estudiosos dicen que es el porqué del nombre de la obra de Hobbes.

Esto cobra un sentido importante, ya que podría ser una analogía de Hobbes sobre los hechos bíblicos mencionados. Por lo cual, desde una eiségesis meramente de mi tutoría o inferencia, concedo que Leviatán refiere a la colectividad humana realizada nación que se opone al plan de Dios alentando al pecado.

Ahora bien, a partir de aquí entraré en materia sobre la introducción, la primera parte y cuatro capítulos de la obra hobbesiana. Esto con el sentido de inmiscuirnos brevemente en el pensamiento del autor.

Introducción

El Leviatán comienza por establecer que desde el Arte se realiza artificialmente al hombre en sociedad, es decir, en la constitución del Estado. De ahí que Hobbes nombre las diferentes partes que edifican el cuerpo soberano en correspondencia con la anatomía del humano. Algunos de los cuales son: los magistrados en analogía con las articulaciones, la recompensa y el castigo como nervios, la opulencia y riquezas serían la fuerza, la seguridad del pueblo, negocios y consejeros, la memoria, la equidad y leyes a la razón. Además, la concordia, salud, sedición, enfermedad con la guerra civil y la muerte. Finalmente, lo que subyace como elemento unificador de estos serían los pactos y los convenios.

Primera parte: Del hombre

Hobbes hace un análisis ontológico del ser humano, esto con el fin de desvelar su constitución y actuar en cuanto a su naturaleza primera, para deparar qué es un miembro de la sociedad.

Primer capítulo: Del sentido

Hobbes establece que los pensamientos se dan singularmente por las representaciones que tenemos sobre los objetos. Los cuales intervienen fisiológicamente mediante una presión o movimiento en cada tipo de sensación, a saber; el gusto, el olfato, la vista, el oído y el tacto que permiten conocer el mundo. Esto provoca una imagen o fantasía que incluso puede llegar a producir concepciones irreales del mundo. Dicha concepción la contrapone con la enseñanza de distintas universidades basadas en el legado aristotélico.

Segundo capítulo: De la imaginación

Dice que la retención de una imagen antes percibida es a lo que los latinos llamaban imaginación, pero los griegos lo consideraban fantasía o apariencia. No obstante, su perspectiva sobre esto es que la imaginación es el sentido debilitado, decaído, oscurecido que está tanto en los seres humanos como en otros seres no humanos, el cual puede darse en la vigilia y en el sueño. De esto que diga que la imaginación de los durmientes son los sueños, los cuales se dan por las conexiones y alteraciones que tiene el cerebro con otros órganos que se mantienen activos, haciendo la ilusión mental de estar en plena lucidez. Por otra parte, Hobbes menciona que la memoria es lo mismo que la imaginación, solo que se le ha puesto otro nombre. No obstante, habiendo imaginación simple (cosas que son mero producto de la razón) y también compuesta (el hecho específico y concreto dado en el mundo). Luego, el cúmulo de memorias corresponde con la experiencia. Además, dice que la habilidad de entendimiento es dada mediante el empleo de palabras y signos que brotan de la imaginación. Lo cual le permite formar estructuras mentales complejas en la comprensión de su voluntad.

De esto tengo dos puntos que rescatar. Primero, me parece adelantado a la época de Hobbes el que concede que ciertos animales poseen imaginación, aún más que lo remarque y puntualice en diversas líneas. Segundo, es desde mi concepción acertada el que Hobbes tenga como esencial y subyacente de toda construcción mental a la imaginación, porque ciertamente esta abre un sinfín de posibilidades, por ejemplo, en realizaciones del actuar futuro y las de prevención de consecuencias, ni se diga de la lingüística.

Por otro lado, es importante resaltar que Hobbes menciona que las fantasías imaginativas y malicia de algunas personas que como medio tienen al miedo, y basándose en sueños poderosos y visiones fantasiosas, surgen la mayoría de las religiones que veneraban a sátiros, faunos, ninfas y semejantes como hadas, fantasmas, duendes y brujas. Donde algunos de estos se basan en las posibilidades de la naturaleza que posee Dios, así, emplean este discurso para decir que ellos también lo hacen. Sobre lo cual dice Hobbes que Dios sí puede realizarlo, pero los hombres sin su autoridad no, sino solo como artificio de la maldad. Esto desde una óptica teológica se puede constatar desde el sentido de que hay dones que Dios da, pero también artimañas que el mal otorga a sus seguidores con tal de confundirlos. En suma, todo cristiano en tanto que esté en plena comunión con Dios puede por medio del Espíritu Santo estar posibilitado a generar milagros como los que hacía Jesucristo, por lo cual Hobbes acierta en decir que los hombres sin la autoridad de Dios no pueden intervenir místicamente.

Tercer capítulo: De la consecuencia
o serie de imaginaciones

Hobbes dice que la sucesión de pensamientos corresponde con un discurso mental. De estos hay de dos tipos. El primero que es inconsciente, ya que se dan pensamientos sin armonía que devienen de la irreflexión de la mente. El ejemplo que pone en este es la crucifixión de Cristo, el cual devino por un pensamiento que menciona como veloz introducido por las guerras donde se entregaban los enemigos al rey, y del mismo modo se entregó a Cristo, aunque este a modo traicionero por 30 monedas. El segundo es del tipo constante y está regulado por deseos fuertes y permanentes, así como por lo que se teme. De este surgen dos efectos. El primero, buscar las causas que lo producen (remembranza o invocación de la mente sobre los pensamientos anteriores, dice Hobbes). El segundo, buscar las consecuencias de dichos pensamientos (sagacitas y solertia, menciona Hobbes de los efectos presentes y pasados). Con lo cual desde este modo mental de proceder, Hobbes lo posiciona como “previsión y prudencia o providencia, y algunas veces sabiduría” (Hobbes, T., Leviatán o de la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, p. 18) No obstante, la previsión de las cosas provinciales corresponde únicamente a Dios y su modo sobrenatural de proceder. Con lo que lo de los seres humanos, solo pueden poseer buenas conjeturas a las que se es posible llegar de mejor forma si se tiene más experiencia. Sin embargo, Hobbes llega a admitir que hay demás habilidades que hasta el momento no menciona que son adquiridas e incrementadas por el estudio, esfuerzo y disciplina continuos. Pero, lo que sí dice es que proceden del lenguaje.

Al final de este capítulo habla sobre la finitud e infinitud, atribuyéndole a Dios incomprensibilidad sobre su ser y grandeza, de la cual menciona que solo se le puede honrar. De ahí que todo aquel que piense que es capaz de dar discurso alguno sobre la Verdad, los tilda de absurdos y engañadores o engañados.

Esto último me parece una prueba de su sencillez intelectual y una resolución bastante aceptable, ya que ciertamente cualquier intento por entender con plenitud a Dios es imposible. Pues este trasciende la esfera racional, nulifica el principio de identidad y las leyes biológicas y espacio temporales. Él está por encima de todo como el artífice de la creación misma. En una sentencia extraída de San Anselmo: Dios es aquello sobre lo cual nada puede pensarse.

Cuarto capítulo: Del lenguaje

Hobbes dice que sobre la invención de las letras no hay autor. Pero, menciona que fue de gran beneficio para mantener la memoria sobre el tiempo, esto como un medio que permita vincular a la humanidad de toda época y sobre cualquier región. No obstante, en otro momento dice que Dios fue el primero en hacer uso del lenguaje, y desde mi concepción, dado que Dios es el creador de todo, entonces también lo es el lenguaje. Así, este instruyó a Adán para que nombrase a las criaturas y demás cosas contenidas en el mundo. Sin embargo, dice Hobbes que este lenguaje (del tipo universal) se perdió en la torre de Babel para dar paso a la multiplicidad de lenguas.

Ahora bien, Hobbes establece que el uso del lenguaje es el de transformar el discurso mental en verbal. Como se dijo anteriormente como medio de rememoración de los pensamientos, pero también para otorgar orden y conexión entre los signos. De esto que se expresen para el deleite e igualmente para agravar a otros. Pero, sustancialmente, para registrarlos a modo de regla universal y así, haya prescripciones tendientes a dar orden a todo ámbito humano. Por ejemplo, para llegar a acuerdos, convenios, cálculos, otorgar verdad o falsedad a las proposiciones, etc.

Hobbes pone demasiada estima sobre el lenguaje al conceder que quien aspira a tener exactitud del conocimiento ha de comenzar por examinar las definiciones, entre otras cosas, para evitar el error en las investigaciones. Siendo esto una ciencia, una ciencia creciente, ya que dice que en la medida en la que se diversifique el lenguaje va creciendo la sabiduría de los humanos en su capacidad de razonar; de dar cuenta y categorizar lo que se piensa y siente.

Finalmente, he de decir que, por lo escasamente revisado, Hobbes me parece un autor edificador. Esto es, que va desde los peldaños más básicos de la constitución del ser humano, abarcando sus estructuras mentales sagazmente hasta los elementos más complejos de este con la intención de culminar en una idea del Estado (pese a que esta breve revisión no alcanzó para entreverlo). Esto para determinarlo sabia y reflexivamente haciendo uso de un discurso mental constante, desde un análisis de las causas y consecuencias del pensamiento humano. Donde la imaginación tiene la autoría de toda construcción político-estatal. No obstante, dando su lugar al creador de todo; Dios. Alejándolo de todo actuar humano y, al contrario, responsabilizando a este último lo concerniente con lo que considera artificial en el estado de naturaleza del hombre; el Estado. Lo cual es de suma importancia ante un panorama antiguo y actual en el que se cuestiona la existencia de Dios con la impronta del por qué no evita el sufrimiento humano, la pobreza, las muertes, las guerras, etc. Por lo que desde Thomas Hobbes se diría que esto es dado por el libre albedrío y la construcción política social del hombre que por lo revisado analiza desde las concepciones más elementales.

Bibliografía

Hobbes, Thomas. (1980). Leviatán o de la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil. (original en 1651). Fondo de Cultura Económica.

Loreto, Julio. (2022). Las serpientes y el dragón.

Imagen | Wikipedia

Cite este artículo: Gómez, C. (2022, 26 de diciembre). El Leviatán de Thomas Hobbes revisado desde una óptica cristiana. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/12/el-leviatan-de-thomas-hobbes
#Biblia, #Leviatán, #Thomas Hobbes

por Claudia Gómez

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Guadalajara (México).

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