Para continuar con la serie en la que hago referencia a cuestiones que suscita el Banquete de Platón, finalizo exponiendo una analogía entre Sócrates y Eros.

—¿Pues qué entonces?
—Como en los ejemplos anteriores —dijo—, algo intermedio entre lo mortal y lo inmortal.
—¿Y qué es ello, Diotima?
—Un gran demon, Sócrates. Pues también todo lo demónico está entre la divinidad y lo mortal.
—¿Y qué poder tiene? —dije yo.
—Interpreta y comunica a los dioses las cosas de los hombres y a los hombres las de los dioses

(Banquete, 202d-e)

En este diálogo entre Sócrates y Diotima, se explica y da respuesta a la cuestión de: ¿qué es Eros? Pues bien, sostiene que Eros es un demon, es decir, un intermediario, que siempre se encuentra entre dos realidades (mortal-inmortal; hombres-dioses; sabiduría-ignorancia; bello-feo…). Con base en esto, podemos hacer una analogía de Eros con la figura de Sócrates. Y es que, este filósofo, de alguna manera, en el Banquete y en todos los demás diálogos de Platón, tiene como misión asistir al ‘’parto de las ideas’’: su característica Mayéutica. A través de este método de hacer filosofía, Sócrates aborda a sus interlocutores y les interroga, incesantemente, sobre diversas cuestiones que sus dialogantes creen saber verdaderamente.

Por medio de esto, Sócrates suele dejar en evidencia la ignorancia de sus compañeros de diálogo, ya que frecuentemente caen en contradicciones. Desde este punto, les ayuda a entrar en consciencia y desvela la carencia de sabiduría de sus oyentes. Lo que despierta en estos un deseo por conocer la verdad, por ello, cuestionan a Sócrates para saber qué es la realidad, a lo que este no suele dar respuestas directas, ya que, al igual que ellos, es mortal y también carece de sabiduría. Pero a diferencia de ellos, Sócrates no afirma ni se considera sabio, de hecho su ‘’solo sé que no se nada’’ es una clásica oración que se usa para resumir su filosofía. Por tanto, Sócrates también está en búsqueda de la sabiduría, por eso hace filosofía para que, por medio del intercambio de palabras con otros, pueda dar a luz a las Ideas: las esencias.

De alguna manera, al igual que Eros, Sócrates es también un intermediario entre las divinas Ideas y los hombres mortales, ya que sirve de puente y motiva a otros al desvelamiento de la verdad. Por otro lado, es destacable que: él mismo posee también esa carencia, porque lo que le conduce a entablar diálogos filosóficos es el deseo de llegar a la verdad y, al mismo tiempo, despierta ese deseo por la verdad a sus interlocutores. Y no solo eso, sino que deja en cada uno de ellos semillas de conocimiento que continuarán dando como frutos la revelación de más saberes; inmortalizando así las ideas que el mismo ayudó a desvelar.

Y así, el que es sabio en tales materias es un hombre demónico.

(Banquete, 203a)

Ahora la pregunta es: ¿te dejarías poseer por este demon?

Bibliografía

Platón, Fedro, Banquete (Trad. C. García Gual, M. Martínez Hernández y E. Lledó Íñigo). Madrid: Gredos.

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Patricia Lorenzo Galván (autora invitada):
Estudiante de doble grado de Filosofía y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España.

Cite este artículo: Lorenzo, P. (2022, 06 de diciembre). Sócrates como encarnación de Eros. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/12/socrates-como-encarnacion-de-eros
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