La pérdida del pasado. Una queja hacia el abandono de los archivos

Los archivos históricos son aquellos lugares que almacenan cientos y cientos de documentos en diferentes formatos; bazares de información que pueden estar tanto organizados correctamente como en un desorden monumental. Estos responden a las necesidades de los investigadores por almacenar la información “importante” sobre los hechos históricos.

A pesar de que la memoria almacenada en los archivos nos pertenece a todas y a todos, la verdad es que llegan a ser inaccesibles según el lugar donde se encuentren. Poniendo el ejemplo de México, el Archivo General de la Nación (AGN) es un sitio caótico del que no se pueden pedir prestados ciertos documentos sin ser investigador y donde no se sabe lo que se tiene en stock; las herramientas de búsqueda que ofrecen limitan aún más el encontrar archivos y lo peor de todo es el mal estado en que se encuentran los objetos que deberían de resguardar y proteger.

En otros lugares del planeta, existen archivos bellamente clasificados, donde el orden y la pulcritud resaltan, hablando de archivos físicos y digitales. Un ejemplo es el portal Pares, un acervo español que a digitalizados miles de documentos haciéndolos accesibles para todo el mundo y del cual se puede adquirir información valiosa de la historia de España, pero también de otros sitios como México, ayudando así a los investigadores de distintas disciplinas, pero, sigue sin solucionarse el problema de la accesibilidad para toda la población.

¿Por qué es importante el dar acceso a la información?

En principio es nuestro derecho, nadie nos debería impedir el conocimiento de ninguna temporalidad; además, el poder consultar los documentos nos acerca a nuestro pasado en común y el pasado de otros que ha afectado nuestro presente, podemos formarnos nuestras propias ideas y participar en los debates, así como cuestionar ya sea un comentario en Twitter o algún discurso político. La información nos libera y nos condena, al igual que la ignorancia; deberíamos tener las posibilidades de darle utilidad para nosotros mismos o no, es por ello que la apertura de archivos es importante, pero, no suficiente, si no existe una enseñanza del uso de la información esta no nos servirá para nada.

Con accesibilidad no me refiero a que sea posible descargar o tener prestado un documento en cualquier formato (original, copia física, digital), sino que se trata de enseñar qué hacer con ello, explicar su importancia, su utilidad, análisis de las fuentes (nos referimos a un “nivel básico” y no necesariamente un curso intensivo). En las escuelas de educación básica se puede intentar interesar a las niñas y niños en su pasado y dónde encontrar información sobre él. Accesibilidad también se refiere a que sea de fácil uso, para esto sería necesario enseñar a utilizar las herramientas de búsqueda, y las formas de depurar información, de usar palabras claves e ideas similares para una mejor búsqueda.

La accesibilidad a la información, en este caso a los documentos históricos, implica un cambio educativo en todos los niveles de enseñanza. La formación de conciencia histórica no es algo que se dé en una sola clase, es un proceso que requiere la participación de todos. Sin embargo, la conciencia histórica más enseñada podría terminar en un patriotismo tóxico lleno de xenofobia y racismo. No se trata de odiar al otro sino de comprender el lugar que cada quien ocupó en los hechos del pasado y entender qué no debe ser una carga para nosotras las personas del presente.

Regresando a los archivos como lugares físicos, ¿por qué se les ha menospreciado en nuestro país?, ¿por qué no se les da mantenimiento y se organizan de forma en que los documentos puedan ser encontrados fácilmente? Hablo de los archivos públicos que están subsidiados por el gobierno, los archivos privados cuentan con mejores condiciones tanto de almacenamiento como de mantenimiento y orden, hasta llegan a ser de más ayuda que un archivo público, es más, ya en Internet hay distintas herramientas para la búsqueda de archivos de todo el mundo: Google Académico es una excelente herramienta de búsqueda al alcance de muchos. El problema de los archivos no debería resolverse ignorándose y ocupando otros en su sitio.

Sin archivos no hay memoria documental para llevar a cabo investigaciones, y esto afecta a muchas disciplinas de ciencias sociales y humanidades. Afecta a la población que no tiene acceso a ello, afecta a las libertades y al aprendizaje. Si queremos formar una verdadera conciencia histórica, deberíamos apuntar hacia los recintos del conocimiento, repensar los archivos y bibliotecas como templos del saber que necesitan ayuda porque no son entes que puedan realizar todo por sí mismos. Los archivistas hacen una gran labor al preservar los archivos, sin embargo, sin el financiamiento y sin las herramientas necesarias, se torna difícil su tarea.

Pensar en el archivo es una tarea urgente que debería estar en la parte superior de la lista de pendientes del gobierno y de los investigadores mismos, al ignorarlos ignoran también a la población y a las necesidades de conocimiento. Sin archivos perdemos parte de nuestros patrimonio y de nuestro pasado.

Imagen | Collage realizado por la autora con imágenes obtenidas del banco de imágenes de Canva.

Artículo de:

Beatriz Alvarado (Fundadora y directora de la revista cultural La Memoria Errante):
Estudiante de Historia y Arte en el Instituto Cultural Helénico (ICH) y de Comunicación y medios en la Universidad Tecnológica de México (UNITEC). Se ha interesado por la difusión de la historia, el periodismo cultural y el estudio de la opinión pública.

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Cita este artículo (APA): Alvarado, B. (2023, 11 de enero). La pérdida del pasado. Una queja hacia el abandono de los archivos. https://filosofiaenlared.com/2023/01/el-abandono-de-los-archivos
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por La Memoria Errante

La Memoria Errante (LME) es una revista cultural y digital que surgió en 2020 ante la necesidad de crear un espacio donde artistas y humanistas pudieran compartir sus creaciones fuera del mundo académico. Actualmente, cuenta con escritoras y escritores de distintas partes de la República Mexicana y América Latina. Tiene convocatorias abiertas a todo público y busca hacer promoción de la lectura y la escritura haciendo uso de las diferentes redes sociales.

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