Toma asiento, unas papas, y hablemos de metodología

Este breve ensayo busca problematizar el entendimiento de “metodología” en la actualidad, trayendo a la discusión la necesidad de historiorizar y en vez de reducirlo a un proceder metodológico más conlleva a ahondar en su comprensión y alcance explicativo.

Actualmente, si bien es cierto que es posible identificar distintas formas metodológicas en áreas como la sociología y que dicha advertencia llega a ser diferente a otros de los postulados en que ha habido dos metodológicas: cualitativo y cuantitativo. Sin embargo, estas dos posturas con frecuencia no necesariamente hacen alusión a dos elementos a tomar en cuenta: la historia con la que se formuló una perspectiva metodológica y la falta de esclarecimiento y discusión en torno al término “cuantitativo”, “cualitativo” y “mixto”.

No necesariamente se busca esclarecer en esos dos postulados, sino solo referir que actualmente, cuando se menciona el “método” de observación, comparativo, analítico, inductivo y deductivo. Y en última instancia se llegan a considerar en: dialéctico, materialista y fenomenología. No obstante, como se ha sugerido, no se tiene en cuenta la historia social e incluso política correspondiente a las anteriores expresiones de pensamiento.

En otras circunstancias, se estima en la actualidad que la historia es un método aparte de los anteriores supuestos metodológicos. Quizá se considere al final que el uso de la historia es acorde con el materialismo dialéctico, aunque se busca usar la utilización de la historia y complementarlos con un marco positivista en que pueden coincidir ambos en considerar solamente los datos y la descripción histórica necesaria para un ejercicio de investigación, de hecho es de proponer que se usa la escritura descriptiva (Garnelo, 2022).

Sin embargo, reiterando la historia, que en realidad se debe pensar si es su uso de historia, llega o bien estar disociada de los anteriores recursos mencionados, o bien utilizados como apéndices para la obtención de datos estadísticos e información testimonial, entre otras, pero no se piensa en las circunstancias socio históricas en las que suscitaron una necesidad para presentar ciertas metodologías ¿y sus ontología? Hay diversos trabajos académicos o columnas periodísticas en que se encuentran limitados a la mención de datos, descripciones o testimonios y que ese conjunto se le presenta como historia (Sanginés, 2022: Sánchez, 2020: Zapata y Caldera, 2008: Stiglitz, 2012).

No se niega la relevancia que tiene ese entendimiento de la historia, aunque sí es de cuestionar si no se está reduciendo la noción de la misma a un conjunto de datos estadísticos e inclusive testimonios y declaraciones producidos en diferentes épocas. Y al igual si dicho entendimiento no termina por desembarazarse del entendimiento de historia que sugerían los formadores de las primeras sociológicas o ciencias sociales como Marx Weber y Karl Marx, entre otras y otros; ambos sí recurrían a datos estadísticos no es porque su conjunto lo consideraban la historia, sino porque es una manera de aproximación a lo concreto orientado por sus propias conceptualizaciones teóricas.

Dicho ello, quizá se tenga mayores razones por la que se cuestione un entendimiento académico actual en que hablar de metodologías (observación, comparativo analítico, inductivo y deductivo, etc.). Sin ahondar su relación con perspectivas sociológicas, científicas, sociales o filosóficas surgidas en un determinado contexto social y político, lo cierto es que son metodologías parciales, aunque es preferible considerarlas como pseudo-metodologías.

Y, se asume que las anteriores metodologías están disociadas de un pensamiento configurado por un contexto políticos, social e intelectual, refiriendo que se recurren a metodológicos sin atendimiento de sus epistemologías y ontologías. Llega a ser un ejercicio mecánico u inconsciente, en otras ocasiones un ejercicio intelectual que no queda esclarecido.

Justamente la historia, ya sea como fundamento, compete tanto considerarla una metodología que no queda esclarecida del porque su supuesta disociación con perspectivas teóricas, otro problema a mencionar para este mismo caso es que se asume que no tiene una necesidad para asociarse ya sea con perspectivas teóricas o con el pensamiento abstracto. No tiene necesidad para ser un apéndice ni tampoco para entenderlo como una matriz que le da sentido a lo que actualmente se denomina “observación”, “comparación”, “análisis”, etc. Solo es esa historia, su historia.

Finalmente, en lo que se refiere a supuestas tres formas de metodología: cualitativo, cuantitativo y mixto, en que se asume que al nombrarlas remiten a tradiciones de pensamiento identificables o en su caso a técnicas investigativas para aproximarse a lo empírico, pero difícilmente se estima si estas tres grandes formas en realidad corresponden tanto con los pensamientos a los que se les identifica así como las técnicas para acercarse a lo empírico.

Más aún si las segundas son acordes con las primeras, es decir, si una técnica investigativa para acercarse a lo empírico era la intención de autores como Marx, Weber, Comte, entre otros. Una supuesta división en tres partes que resulta semejante a la arbitraria división en la poesía:

La división en poesía dramática, épica y lírica es errónea si supone que cualquiera de ellas, normalmente, excluye a las restantes.

(Bentley, 1992, p. 98)

Si usar datos estadísticos o descriptivos está concatenado con el pensamiento marxista1 y si es válido llamarlo una metodología cuantitativa, o bien si una serie de entrevistas orientadas por el pensamiento de la acción social y significativa de Max Weber2 y con ello llamarlo metodológico cualitativo, a pesar de que tanto para Marx como Weber llegan a tener una perspectiva distinta de lo cualitativo y cuantitativo y no necesariamente lo contraponen.

O bien que se busca emplear tanto la entrevista a profundidad como las encuestas y orientados por la perspectiva de sociedad de Durkheim, llamarlo una metodología mixta sin esclarecer que alude a una combinación de “metodologías”, pero disociado de su pensamiento. ¿Qué tan válido es que cuando se habla de estas tres grandes formas se piense que son independientes de una vasta y compleja historia del pensamiento sociológico y, en su caso, de una perspectiva teórica muy propia de diferentes autores del entorno?

De algunas apreciaciones a proponer es que la metodología se le ha presentado como un apartado en el que se presentan acciones, con lo que hay una sujeción a lo empírico suponiendo que ello es un ad homminem o bien conocimiento objetivo y subjetivo apropiado.

Antes ello, es de discutir, en vez de hablar de esta sujeción al “dato”, conviene creer si el dato es un elemento que no necesariamente fortalecer el pensamiento, sino que se integra en un proceso dinámica de creación, sea filosófica o científica. De la acepción instrumentalista de la metodología, más bien es ese espacio en la que se expresa el pensamiento, en ocasiones autónomo de otras tradiciones filosóficas o científica, con lo que no es un acercamiento o validez de lo empírico. La expresión de una ontológica es su forma de reflexionar en la que se ahonda en el nivel cognitivo alcanzado.

Notas

[1] Para el caso de Marx, es de sugerir que entre sus escritos las siguientes líneas: “Yo afirmo que el desarrollo económico de la sociedad, el crecimiento y la concentración de la población, que vienen a ser las condiciones que impulsan al granjero capitalista a aplicar en máquinas y otros inventos, harán cada día más que la nacionalización de la tierra sea ‘una necesidad social’” (Marx, 1986, p. 306).

[2] En Weber, es más evidente la crítica de solo observar lo cualitativo de un fenómeno empírico, sin complementarse con fenómenos de mayor abstracción, y en ese sentido, el concepto de “creatividad” (este término Weber lo interpreta, pues el quien lo llegó a plantear fue Wundt) “cuando no es identificado simplemente con las ‘novedades’ relacionadas con cambios cualitativos, en cuyo caso sería un concepto sin color, no es un mero concepto empírico, sino que, por el contrario, está ligado a ideas de valor, a través de los cuales observamos los cambios cualitativos de la realidad” (1985, p. 60).

Bibliografía

Bentley E. (1992). “3. DIÁLOGO”. La vida del drama. Paidó. México: 77-101.

Garnelo, I. (2022, 12 de septiembre). La doble escritura. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/09/la-doble-escritura/

Marx K. (1986). “C. MARX. LA NACIONALIZACIÓN DE LA TIERRA”: C. MARX. F. ENGELS. Obras Escogidas. (Tom II). Editorial Progreso: pp. 305-309.

Stiglitz E. Josephe. (2012). “El problema de Estados Unidos con el 1 por ciento”. El precio de la desigualdad. Titivillus.

Sánchez, J. A. (2020). Breve nota personal en torno a Don Pablo González Casanova. Utopía y Praxis Latinoamericana, 25(91), 13-17.

Sanginés P. S. (2022, 14 junio). La Jornada: Indigenismo para neoliberales. La Jornada. Recuperado 21 de agosto de 2022, de https://www.jornada.com.mx/2022/06/14/opinion/016a2pol

Weber, M., & Blanco, J. M. G. (1985). El problema de la irracionalidad en las ciencias sociales. Madrid: Tecnos.

Zapata, G. y Caldera, J. (2008). “La complejidad de las organizaciones: aproximación a un modelo teórico”, en: Revista de Ciencias Sociales, Vol. XIV, No. 1, Universidad del Zulia, Venezuela: 46-62.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo: Garnelo, I. (2023, 02 de enero). Toma asiento, unas papas, y hablemos de metodología. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/01/hablemos-de-metodologia

Artículo de:

Irving Garnelo Pérez (autor invitado):
Lic. en sociología de la UAM-I. Actualmente cursa la maestría en UAM-C. Autor del recopilado de cuentos “Girasol y otras semillas del 68… otros cuentos”.

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