fbpx

La práctica filosófica, despertando el palpitar humano

La práctica filosófica es un conjunto de propuestas contemporáneas que invitan y muestran que la filosofía no solo puede ser una herramienta valiosa para todas las personas en tanto texto o idea, sino como forma de interacción con el otro y con el mundo. La práctica filosófica nos muestra a la filosofía como una forma de interacción dentro de la vida.

Pierre Hadot afirmaba algo parecido al hablar de las escuelas helenísticas y en específico del filósofo Zenón de Elea:

Aquí no se alaba a Zenón por sus teorías, sino por la educación que imparte a la juventud, por el tipo de vida que lleva, por la armonía entre su vida y sus discursos. Las comedias de la época hacen referencia a su vida austera: ‘Un pan, higos, un poco de agua. Éste ‘filosofa’ una nueva filosofía: enseña el hambre y encuentra discípulos’. Aquí se observará que la palabra ‘filosofía’ significa en efecto una manera de vivir.

(Hadot, 1998: 115).

Así mismo, mucho tiempo después de Zenón, la práctica filosófica también nos acerca a nuestra propia forma de vivir y a la posibilidad de transformar esas formas. Hoy en día, principalmente a través de cuatro grandes tipos de prácticas: la filosofía con o para niños, la consultoría filosófica, los talleres filosóficos y la filosofía con o para organizaciones. El filósofo, además de dedicarse al campo especializado de la investigación o la docencia, puede acercarse a todo tipo de públicos para interactuar con ellos y co-construir nuevas disposiciones en sus vidas.

La práctica filosófica resulta así una especie de “despertar” para la filosofía, porque pone a nuestro quehacer delante del sujeto y no solo le dice con Kant: “ten el valor de servirte de tu propia razón” (Kant, 2004: 83), sino también junto a Levinas: “Las relaciones sociales (y la filosofía) […] se realiza del Yo al Otro en el cara a cara” (Levinas, 2002: 293), lo que quiere decir que las cosas más fundamentales y filosóficas posiblemente sucedan cuando uno se posiciona frente al otro para buscar con ellos.

De este modo, estas prácticas operan con interpelaciones que el filósofo, coordinador o facilitador actúa con los sujetos con quienes esté trabajando. Estas se expresan en forma de preguntas, lecturas, ejercicios o experiencias que invitan al otro a posicionarse en lugares diferentes. Algunas veces estas resultan difíciles de ejecutar y sumamente provocativas, otras veces solamente expanden un camino que los demás ya vienen trazando o descubriendo.

Lo importante es que este camino lo hace el consultante o grupo con el que se esté trabajando por su propia cuenta. Es posible hacer “marcaciones”, sugerir ideas, proponer dinámicas que pongan en juego elementos que el filósofo ve (eso es lo que se llama en ocasiones “el arte de preguntar” o “el arte de la práctica filosófica”), pero luego es irrenunciable que sea el Otro el que mueva, decida, construya, que dé el paso. Una consultante me dijo hace algún tiempo cuando estábamos cerrando un proceso de consultoría filosófica de siete meses: “Me siento muy contenta porque el resultado es mucho más mío que con una psicoterapia”. Este es en parte el espíritu del trabajo.

Pero la labor no apunta solamente al plano de las ideas, ¿de qué serviría cambiar mi pensamiento sobre el amor, pero seguir maltratando a los que me rodean? ¿Para qué querría yo conocer o saber más acerca de la justicia si de la misma forma robaré o dejaré que me roben?

El trabajo de la práctica filosófica ciertamente lo que busca es tocar, acercarse, afectar toda la estructura humana (Sumiacher, 2019: 115), llegar a volverse un palpitar humano (Sumiacher, 2022). Los sentidos filosóficos que nos atraviesan como seres humanos responden a redes o concatenaciones de una multiplicidad de actos o expresiones que configuran nuestros sentidos de vida, muchos de los cuales se encuentran en estados “germinales” hasta que iniciamos una labor de compromiso con nuestra propia filosofía de vida.

No existe posibilidad de cogniciones sin considerar a las emociones (Damasio, 2010) y afortunadamente una parte creciente de la filosofía hoy en día puede valorar esta dimensión emocional (Nussbaum, Sharp, Ahmed1). Pero además esta dimensión se relaciona íntimamente con el cuerpo entero. Como afirmaba Merleau-Ponty, pensar también es una expresión de nuestro cuerpo. Una mirada puede significar tanto o más que un discurso, una sola acción ser mucho más fundamental que un río de palabras en la consumación de un sentido particular de vida de un sujeto o de un grupo dado.

Así es como la práctica filosófica incorpora también las acciones corporales (Sumiacher, 2021), la percepción (Duthie, 2015), incluso la imaginación (Marinelli, 2018) de diversas formas. Estas se vuelven parte del trabajo filosófico tanto a nivel de los recursos de los que podemos disponer (como dispositivos, provocaciones, invitaciones, ejercicios o experimentos) así como en el acometido mismo de la práctica: la afectación del devenir mismo de la vida entera del sujeto con el que se está trabajando.

Pero esto no sucede de un momento al otro. Cuestiones como la autenticidad, el amor, la equidad, la identidad o la justicia refieren a asuntos posiblemente construidos a lo largo de toda la vida. Si creyéramos que un “alumbramiento filosófico” de un momento es suficiente para generar una verdadera afectación, estaríamos ciertamente muy confundidos. Algunas veces estos “alumbramientos” son muy importantes y ocurren por supuesto en los procesos dentro de la práctica filosófica, pero el trabajo va más allá. Se requiere de “paciencia, demora y dar permiso al despliegue completo de la experiencia” como dice Barrientos parafraseando a María Sambrano (Barrientos, 2021: 115). Finalmente, la constancia, dedicación y esfuerzo es en lo que han insistido la mayor parte de los filósofos de la historia.

Una clase puede transformarse en un maravilloso foro de indagación sobre sí mismo y del mundo, un diálogo en una exploración para el conocimiento, la transformación y cuidado de sí, un taller filosófico puede llevarse a un reclusorio, a un hospital, a un espacio de marginalidad y modificar la significación y sentido de una situación realmente difícil. La filosofía puede igualmente acercarse al mundo del trabajo y hacernos vivir y relacionarnos de una manera distinta en el día a día.

En CECAPFI2 llevamos ya 13 años investigando sobre las prácticas filosóficas y desarrollando todo tipo de formaciones como Cursos o Diplomados, incluso una Maestría oficial sobre el tema3. Lo que hemos notado es que las personas, al acercarse a estas prácticas, conocerlas y aplicarlas con otros, también empiezan a transformar paulatinamente sus propias vidas. Como hemos explorado a lo largo de este breve texto, la práctica filosófica refiere a un palpitar humano en el sentido de que cuando se realiza con seriedad y constancia, transforma y afecta profundamente la vida de los individuos, grupos o instituciones con los que se aplique, pero además transforma a quien la realiza. Es una especie de “liberación” que opera de manera parecida a aquella que Freire consideraba cuando decía que:

Nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Los hombres (y las mujeres) se liberan en comunión.

(Freire, 2009: 37)

Notas

[1] A Sara Ahmed de hecho se la considera una de las protagonistas del llamado “giro afectivo” en filosofía, puede verse por ejemplo el maravilloso libro Política cultural de las emociones (2015).

[2] Visitar: www.cecapfi.com

[3] Más información en: https://www.cecapfi.com/maestria.php

Bibliografía

Ahmed, S. (2015). Política cultural de las emociones. México: UNAM.

Barrientos, J. (2021). Filosofía Aplicada Experiencial. Más allá del postureo filosófico. Madrid: Plaza y Valdez.

Damasio, A. (2010). El error de Descartes. Buenos Aires: Paidos.

Duthie, E. (2015). Dossier para formadores. Barcelona, Wonder Ponder.

Freire, P. (2009). Pedagogía del Oprimido. México: Siglo XXI.

Hadot, P. (1998). ¿Qué es la filosofía antigüa?. México: FCE.

Kant, I. (2004). ¿Qué es la Ilustración?. Madrid: Alianza.

Levinas, E. (2002). Totalidad e Infinito. Salamanca: Sígueme.

Marinelli, G. (2018). Filosofia dell’immaginazione. Il linguaggio della pratica filosofica (Immagini dal profondo). Roma: Edizioni Iod.

Sumiacher, D. (2019). Prácticas filosóficas comparadas. Filosofía para/con niños, consultoría filosófica, talleres filosóficos (Comp.). Buenos Aires: Novedades Educativas/Editorial CECAPFI.

Sumiacher, D. (2021). “Práctica filosófica con acciones corporales” en Revista HASER. nº 12, 2021, pp. 269-291, España: Universidad de Sevilla.

Sumiacher, D. (2022). Actas del I Internacional Conference on Philosophical Counseling. Nueva Delhi: Universidad de Nueva Delhi.

Imagen | Pexels

Artículo de:

David Sumiacher (Director General, Co-fundador y Presidente en CECAPFI Internacional):
Director de la Mtría. en Prácticas Filosóficas; Presidente del Colegio Mexicano de Consultores Filosóficos. Autor de más de cien publicaciones en relación con la filosofía, la práctica y consultoría filosófica, la filosofía con/para niños, epistemología y filosofía y postpandemia.

Cita este artículo (APA): Sumiacher, D. (2023, 14 de enero). La práctica filosófica, despertando el palpitar humano. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/01/la-practica-filosofica/
#cecapfi, #consultoría filosófica, #diálogo filosófico, #Filosofía contemporánea, #prácticas filosóficas

por CECAPFI

El CECAPFI es un centro educativo que se dedica a la promoción de la práctica filosófica a través de la investigación, la enseñanza y la difusión. Forma profesionales críticos, creativos e interdisciplinarios en el campo de la Educación Superior, y también ofrece espacios educativos tanto especializados como abiertos al público en general.

error: Content is protected !!