Teniendo en cuenta que Platón representa un puente hacia la inscripción fundacional de la metafísica de Aristóteles intentaré describir cómo se prefigura el campo epistémico de lo metafísico, destacando que encuentro un vínculo llamativo con los predecesores.

Orfismo: la idea del alma
y su contemplación de la vida de ultratumba

El orfismo es la primera doctrina que determinó o entendió una clara distinción entre el alma y el cuerpo. El cuerpo es entendido como “tumba” del alma y debe, en vida, pasar por ritos y cultos de liberación.

Afirman también los antiguos teólogos y adivinos que, por algún castigo, el alma está agregada al cuerpo y sepultada en este como en una tumba.

(Clemente de Alejandría, Stromata, III, 433).

Aunque el orfismo es el rastro más antiguo que se tiene sobre la transmigración de las almas, Heródoto cree que esta derivación es de origen egipcio. Pero la diferencia se encuentra en que en los egipcios había una posibilidad de “resurrección” donde los cuerpos vestidos de los muertos ingresaran en el salón de los vivos. En el orfismo esta concepción es distinta, ya que la búsqueda del alma se encuentra por escapar de la carne y por fin acabar con el ciclo.

Encontramos en estos rituales de purificación órfica, una significación ética. La salvación del alma viene de un saber experiencial metafísico. Luego los pitagóricos, formalizaran este estudio ético en una doctrina de saber teorético. 

Pitagóricos:
transmigración de las almas

El estudio desarrollado en las ciencias de Pitágoras, a quien le valdría el título de “filosofo”, tiene relación a la idea de una búsqueda por la depuración del alma.

Tal rama ha sido marcada por la religión órfica donde la limpieza se debía dar por medio de ritos y la participación en distintos cultos sagrados. Hallamos, en cambio, en Pitágoras, un ideal de clarificación que viene por el culto de saber, por un amor al conocimiento.

La relación que existía entre estas dos doctrinas, se encontraba en que no creían en la desaparición de las almas, sino que esta se trasladaba de un cuerpo a otro. Esto incurría en la idea de que ningún ser era “completamente nuevo”.

Se refiere que un día, encontrándose en presencia de un perro que era castigado, se conmovió y pronunció estas palabras: “cesad de castigarlo, porque es el alma de un amigo mío, que he reconocido al sentirlo llorar.

(JENÓFANES, frag. 7).

Parménides:
la relación en el ser en Platón

Platón considera el “mundo de las ideas” semejante a la concepción parmenídea del “ser”. Inmutable, igual a sí misma. Las cosas, sin embargo, se encargan de tener participación ontológica en ellas.

Diferencia clara que hallamos con Parménides, es que este ser es único e imperecedero. En Platón vemos que no es único, sino que las ideas son diversas y conforman un orden jerárquico en grado ontológico, completitud y perfección.

Las ideas son entes en sí (separados): la participación (métexis) de las cosas a las ideas o presencia (parousia) de las ideas en las cosas. — Ella (la idea) es por sí, para sí, consigo, siempre inmutable; y las otras cosas. . . participan de ella en tal forma, que, ahí donde ellas nacen y perecen, ella ni crece, ni disminuye, ni sufre ningún otro cambio.

(Banquete, XXIX, 211 b)1

Sócrates y su vínculo con Platón

En Sócrates nos encontramos en lo que va a ser la enseñanza en el modo de hacer filosofía. La invención del concepto y la búsqueda de la formalidad le van a ir dando molde a un Platón que luego, plantará esa formalidad en el mundo inteligible.

Con Sócrates no solo nace el concepto, sino que Platón descubre el sistema por medio del cual va a buscar este ideal: la dialéctica como sistema metafísico.

El intercambio de argumentos dentro de la dialéctica, haría que llegara poco a poco hacia las ideas, hacia el mundo inteligible.

E igualmente sucede con las virtudes, aunque sean muchas y de múltiples especies. En todas, sin embargo, resplandece una misma idea, por la cual son virtudes: y en la que bueno es que tenga su mirada quien responde a otro que pregunte acerca de la virtud, para explicarle lo que ella es: ¿me entiendes?. . . Supón que te interrogue alguien sobre lo que yo hablaba antes: ¿qué es la figura, Menón? Y tú respondieras: es el círculo; y como yo, el otro insistiese: el círculo, ¿es la figura o una figura? Dirías tú que es una figura. . . Nosotros nos encontramos siempre con muchas cosas, pero no es esto lo que yo deseo; pues a estas múltiples figuras, aunque contrarias entre ellas, tú las llamas con un mismo nombre, y dices que todas son figuras, quiero saber ¿qué es lo que tú llamas figura? . . . ¿No entiendes que yo busco lo que hay de igual en lo redondo y en lo recto y en todas las demás figuras de las que hablas?

(Menón, IV-VII, 72-75)

Lo metafísico
y la doctrina de las ideas en Platón

Lo metafísico va a hallar en Platón una relación con lo existencial (en la idea de moral y la salvación).

Platón nos muestra como la doctrina de las ideas gobierna sobre lo existente, de manera que los actos justos son lo que reina sobre la realidad.

El sistema metafísico que se plantea empieza en una relación con lo existencial, donde los actos buenos, justos, píos, se nos muestra como una forma de comportamiento humano en el mundo sensible.

En Platón encontramos una jerarquización de las ideas. Para él existe una concepción de la búsqueda en “lo alto” de una verdad completa. Cuando hablamos de completitud lo hacemos en referencia a lo ontológico. Para él, las ideas que más completas, ontológicamente hablando, eran las de Bien, Belleza y Verdad.

Pero Platón ponía por encima la idea del Bien, como fin último necesario a alcanzar. Podemos ver aquí una unión entre este aprehensión ético-espiritual que supondría la idea del bien y que tanta búsqueda causó en este filosofo.  

Dialéctica y
prefiguración de la ontología

La dialéctica es tomada en Platón como contemplación de la metafísica, también entendida como teoría del ser más real.

El alma cumple el rol más relevante dentro de esta doctrina. El alma formó parte en un principio de los tiempos, del mundo eidético. Encontrándose ahora en el cuerpo humano, resignificaría el puente entre las ideas y las cosas.

Para el filósofo el alma es concebida por medio de la inteligencia. Las ideas que se encuentra en el mundo inteligible se deben entender como entes reales, y no como meros conceptos.

La contemplación intelectual de las ideas. — La esencia veraz, que no tiene color, no tiene figura, y no puede ser tocada; que solo puede ser contemplada por la inteligencia, regidora del alma; que es objeto de la ciencia veraz, tiene esta sede (el mundo hiperuranio). Y, como ¡a razón de Dios se nutre de intelección y ciencia sincera, así la de cada alma, que se halla por conseguir la condición que le conviene, viendo durante algún tiempo el ser, lo ama, y contemplando los entes veraces, se nutre y goza de ellos! Y ve a la misma justicia, ve la prudencia, ve la ciencia; no la mudable, sino más bien la ciencia que existe verdaderamente y está en Aquel que es verdadero ente.

(Fedro, XXVII, 247)

Platón ve que la purificación del alma, no era de forma de ritual o de culto religioso. La salvación del alma se daba por medio de todo el espíritu, aclarando que es de orden moral. El problema que vemos es, cómo la virtud y el bien suscitan el paso del alma hacia la eternidad.

Distinción de la doxa
y episteme

Platón, al ser el primer filosofo sistematizante, discute fuertemente la distinción entre la ciencia y la doxa. Esto ocurre debido a que su noción epistemológica superponía a la ciencia por sobre la opinión (doxa). Dentro de la famosa alegoría de la línea se nos puede dejar en claro cómo se halla en una degradación ontológica la episteme o el conocimiento que es verdadero, hacia la opinión o aquello que pretende ser conocimiento.

Platón ilustra que ciertamente la evidencia que se debe tener sobre el conocimiento no debería incitar a dudas. El conocimiento es siempre verdadero, y trae consigo el aprendizaje necesario y universal de la ciencia.

La opinión y la ciencia: la opinión verdadera y falsa —la ciencia como sistema conjunto de conocimientos—. — ¿Consideras tal vez, la misma cosa saber y creer, ciencia y creencia, o bien cosas distintas? —Diversas creo, Sócrates—. Piensas bien, y lo conocerás de lo siguiente. Si alguien te preguntase: ¿hay una creencia falsa y una verdadera, Gorgias?, contestarías que sí. —Sí. — ¿Y qué? ¿Hay una ciencia falsa y una verdadera? —De ninguna manera—. Es claro, entonces, que no son la misma cosa

(Gorgias, IX, 454)

Relación con los espacios virtuales
de Platón y Aristóteles

Por último, nos encontramos en Platón con la relación del espacio virtual(llamado así por se “actualiza” el objeto metafísico) para Aristóteles. Esto lo podemos ver claramente en el Libro alfa de la metafísica, donde Aristóteles muestra su concepción aún platonizante.

Ambos opinaban a la naturaleza como ciencia verdadera y la dirección de una causa creadora o Dios como primer proyecto de filosofía.

Vemos un predominio en un saber intelectual y místico que se da en Platón (cómo recurre a distintas alegorías para plasmar sus ideas y su concepción de la filosofía) y que tiene relación con la inteligencia, quien va a ser la que aprehenda aquellas ideas morales y éticas; jugando un papel importante también el entendimiento. Por otro lado, el entendimiento completaría lo que sería el grado superior para formalizar una ciencia teórica, sirviendo de medio para la comprensión de las ideas.

Aristóteles, de todas formas, se empieza a separar de esta idea de concebir a la filosofía en los que serán los siguientes libros. Esto funcionó como un primer proyecto aristotélico en el ámbito de la metafísica en relación con lo teológico. En el libro alfa vemos como hay un ligamiento a lo místico que es arrastrado por su presencia en la academia.

Ahora bien, únicamente esta ciencia posee esas dos condiciones: pues Dios parece ser causa y principio de todas las cosas, y puede ser posesión de Dios una ciencia semejante, o solamente ella, o por encima de todas las demás. Luego, pueden ser más necesarias todas las demás; pero ninguna mejor.

(Metaf., I, 2, 982)2

Notas

[1] Mondolfo, R. (1942). El Pensamiento Antiguo Historia de la Filosofía Greco-Romana.

[2] (Ídem)

Bibliografía

Mondolfo, R. (1980). El pensamiento antiguo I. Losada.

Mondolfo, R. (1980). El pensamiento antiguo II. Losada.

Imagen | Flickr

Cite este artículo: Figueroa, M. (2023, 17 de enero). Platón: doctrinas que marcaron su camino. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/01/platon-doctrinas-que-marcaron-su-camino

Artículo de:

Manuel Figueroa (autor invitado):
Estudiante de Filosofía y aficionado a todo tipo de conocimiento. Originario de Argentina.

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por autores invitados

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