Para fines de este artículo me gustaría partir de la tesis de que la educación ha de ser una actividad moldeable según los requerimientos de cada región, ya que se concede que las necesidades del estudiante y sociedad no son las mismas universalmente. De ello que, idealmente, la educación permita ser aquel medio capaz de vislumbrar las carencias sociales para posteriormente tender su resolución. Me refiero no solo con lo concerniente con los problemas laborales, sino de cualquier índole en la que se necesite un fortalecimiento, pues la educación no debería ser un peldaño que nos conduce únicamente con la participación capitalista del trabajo. Por el contrario, la educación al estar inmanentemente ligada con la construcción de yo nos permite abonar en la construcción personal, tener entendimiento sobre las relaciones sociales y la historia de la humanidad, llegar a una reflexión; el develamiento de una conciencia crítica, el análisis a la misma sociedad, y un centenar de etcéteras.

Por lo que, si se llegasen a rastrear e incluso si se pudieran anticipar aquellos aspectos que necesitan ser estudiados bajo una lupa reflexiva y, que en suma son de orden personal y colectiva, entonces el fortalecimiento de los individuos desde sus distintos estadios de la vida sería efectivo en un nivel práctico de la vida. Quizá hasta se podría traspasar la barrera educativa postmoderna que se experimenta de manera herméticamente; la educación no sale de cuatro paredes que contienen butacas y un pizarrón. Es preciso vivir la educación fuera de las aulas. Que la transmisión del conocimiento sea efectivo haciendo algo con él, no dejándolo en el cuaderno de notas, sino formar una identidad, transformar la vida desde los valores.

De tal suerte que la educación no se limitaría a ser, lo que muchas veces parece, un “ente teórico”, aún más cuando se habla de carreras especulativas como lo es la Filosofía.  De esto que se les ve con una óptica prejuiciosa, dejando de lado todas las habilidades de pensamiento y posibilidades teóricas que podrían permear en la transformación personal y colectiva.

No obstante, para llegar a ello es prioritario comenzar con un análisis de lo que la educación en México es hoy en día para al menos tener indicios sobre el terreno a que hay que abonar. Así que he de partir de Los jóvenes y la educación Encuesta Nacional de la Juventud 2010 (IMJUVE)1 que la Secretaría de Educación Pública (SEP) nos ofrece a manos del Dr. Rodolfo Tuirán.

Rescato que habría que formular medidas que incentiven a los jóvenes estudiantes, pues desde la gráfica titulada La gran mayoría de los jóvenes se está formando o realiza alguna actividad productiva actualmente se menciona que un 78.4 % de estudiantes estudian y trabajan simultáneamente. De ello que me pregunte ¿qué calidad se está obteniendo al ser una actividad no primaria? Desde el sentido de que la educación formal no es la única prioridad, sino que además se tiene que laborar, esto sin mencionar que hay un gran cúmulo de elementos mentales-internos y físico-externos que intervienen en la conformación de un estudiante, los cuales pueden repercutir ampliamente en su aprendizaje. Considero que, si se llegase a resolver la situación de índole económica por la que los estudiantes tienen que trabajar y estudiar a la par, quitaría un gran peso que puede sumar de manera positiva al carácter educativo que se está recibiendo y desempeñando.

Otro punto por considerar es lo que aparece en la gráfica titulada La asistencia a la escuela disminuye con la edad, en particular a partir de los 15 años de edad sobre la asistencia a la escuela de los 12 a los 14 años, hay un 94.1 % de niños y un 93.8 % de niñas que estudian. No obstante, entre los 25 y 29 años de edad solamente el 14.7 % de los hombres y el 11.1 % de las mujeres que estudian. De esto que cuestionemos sobre la disminución educativa al pasar de los años desde las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que impide a los hombres y las mujeres a estudiar?, ¿qué actividades se realizan que no permiten que los hombres y las mujeres estudien? Aún más ¿por qué hay más hombres que mujeres estudiando?, o ¿a qué se debe que las mujeres sean más propensas a dejar de estudiar?

Teniendo en cuenta los dos puntos expuestos anteriormente me permito tomar la encuesta titulada Las diversas expresiones de la desigualdad (social, regional o de género) inciden sobre el abandono escolar que versa sobre las razones por las cuales los jóvenes no asisten a la escuela. Los factores toman en cuenta: razones económicas, razones académicas y razones familiares; y concentrándome en la tabla del estado de Jalisco, se puede sustraer que el 32.4 % de los jóvenes que no estudian lo hacen por razones económicas, el 13.2 % por razones académicas y el 10.5 % por razones familiares. De esto, me permito a expresar que el mayor factor por el que los jóvenes no estudian lo es por la economía. Aún más, al vincular estos datos con la primera encuesta se puede decir que la mayoría de los jóvenes que sí estudian siguen trabajando. Finalmente, en la encuesta titulada La manutención de los jóvenes durante sus estudios descansa principalmente en las familias se vislumbra que el 20.0 % de los hombres se pagan por sí mismos su educación superior y el 15.8 % de las mujeres se pagan por sí mismas su educación superior.

De esto y grosso modo, permítaseme exhortar a prestar atención a los niveles de omisión educacional en jóvenes, pues como se revisó el mayor factor de ausencia educativa es por razones económicas. Sería pertinente que si partimos de los datos recabados por Los jóvenes y la educación Encuesta Nacional de la Juventud 2010 sobre la mayor razón por la que los jóvenes no estudian, y siguiendo la tesis planteada aquí, de que los modelos educativos deben ser moldeables según los requerimientos de los individuos, entonces habría que pensar en qué puede ayudarnos a combatir la posición en la que se encuentran los jóvenes de México frente a dos grandes aspectos: lo económico y lo educativo. Estos aspectos se engarzan, además si tomamos como factor insoslayable que la institución educativa es una empresa que no deja de ser económica. Pero, si suponemos lo que la institución educativa es, igualmente, un plano del desarrollo personal que permite a los jóvenes generar, transformar, avanzar, moldear áreas intelectuales, prácticas y emotivas de su yo, entonces el apoyo gubernamental tendría que ser con total plenitud efectivo y gratuito.

Notas

[1] Tuirán, R. (2011) Los jóvenes y la educación Encuesta Nacional de la Juventud 2010. IMJUVE. Consultado el 30 de septiembre, 2022, en: https://docplayer.es/3266001-Los-jovenes-y-la-educacion-encuesta-nacional-de-la-juventud-2010.html

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Gómez, C. (2023, 28 de enero). Sobre la situación de la educación en los jóvenes de México. https://filosofiaenlared.com/2023/01/sobre-la-situacion-de-la-educacion-en-los-jovenes-de-mexico
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por Claudia Gómez

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Guadalajara (México).

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