¿Qué sería de nosotros si fuéramos inmortales? Tratado a favor de la mortalidad

Empezaremos diciendo que hablar de inmortalidad solo es un supuesto inabarcable e imposible de efectuarse en los tiempos en los que estamos. Solemos asociar la mortalidad como el aspecto más negativo de nuestra existencia, pero ¿no podría ser el mejor de ellos? ¿No se trata de la autenticidad que tenemos como seres vivientes?

Este tema, sin duda, es uno de los más candentes en la filosofía existencialista de la posmodernidad, ya que, lo que algunos abogan es por la inmortalidad, esto supondría, el vencimiento de la muerte, es decir, derrotar al fin último del hombre para vivir en un limbo del que muy poco conocemos. Creo firmemente en que la vida tiene y encuentra su sentido en el propio fin de la misma—y no tanto en el inicio como algunos quieren apuntar— porque la vida se entiende como un proceso cíclico, que cuenta con un inicio y un fin y, es precisamente por ello, que la inmortalidad sería una catástrofe antinatura contra el ser humano.

El escenario de la inmortalidad del conjunto de seres humanos es, sin lugar a duda, la constatación de lo positivo que resulta ser mortal. Porque ¿qué ocurriría en el supuesto de ser inmortales? Lo más probable es que se diera la siguiente escena:

Entendiendo por inmortalidad la imposibilidad de trascender y de envejecer, seguiríamos reproduciéndonos de manera “normal”, y de la misma forma que nosotros, tampoco se les habría dado el don de la mortalidad. Es por ello que, siguiendo unas matemáticas básicas, en unas cuantas generaciones —tampoco muchas— el propio ser humano acabaría con todos los recursos naturales de la Tierra. Incluso, yendo más allá: si todavía podemos vivir (sin aire, sin comida…) y seguiríamos reproduciéndonos —aunque por puro aburrimiento— tras unas pocas generaciones la humanidad como especie estaría condenada a convertirse en una enorme “bola” que se expansionaría a unas velocidades desorbitadas, llegando a superar la velocidad de la luz. ¿Parece absurdo, no? Simples matemáticas.

Tengo la esperanza de que la mayoría de las personas que anhelan la inmortalidad lo hacen por desconocimiento, pues, estos siempre suelen asociar el tema del texto con felicidad, tiempo extra, no envejecer, no morir… pero, la contraparte es: el aburrimiento, ver todos los aspectos negativos del mundo (guerras, desastres naturales…) continuamente, tener demasiado tiempo libre, al fin y al cabo, un sinsentido… ahora y con todo dicho ¿merece la pena?

Un ejemplo muy claro lo observamos en la obra magna del escritor inglés Oscar Wilde, encontramos las siguientes palabras que resultan muy significativas para nuestro texto:

—¡Qué cosa tan triste! —Dijo Dorian—. ¡Pensar que yo envejeceré y que esta pintura quedará siempre joven! ¡Si fuera yo el que durara y él envejeciese! ¡No sé lo que daría por eso! ¡Daría el mundo entero! ¡Daría hasta mi alma!

Oscar Wilde (1890)

Bibliografía

Wilde, O. (1890) El retrato de Dorian Gray. Espasa

Imagen | Pexels

Cite este artículo: González, M. (2023, 01 de enero). ¿Qué sería de nosotros si fuéramos inmortales? Tratado a favor de la mortalidad. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/01/tratado-a-favor-de-la-mortalidad
#Inmortalidad, #mortalidad, #reflexión, #vida eterna

por Mercedes González García

Estudiante de la carrera de Filosofía y de Educación Primaria por la Universidad de León de Castilla y León, España. Apasionada de la Filosofía y de la búsqueda de respuestas de las grandes incógnitas que han planteado la raza humana por el simple hecho de existir.

error: Content is protected !!