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Llamamos Renacimiento a la época que nos traslada desde la Edad Media hasta la Ilustración. Nace aquí un ser humano que quiere deconstruirse, que se revuelve de las cadenas del dogma escolástico abrazándose a los libros antiguos. Aquellos clásicos anteriores a la época medieval estaban esperando volver a ser descubiertos, desnudos, desmaquillados de las adaptaciones que durante demasiado tiempo impuso la Iglesia. La pureza de los textos clásicos estaba oculta y los llamados Humanistas dieron sus vidas por sacarlos a la luz. Y, aunque arraigados a fuertes vínculos medievales, consiguieron profundas rupturas que cambiarían el panorama epistemológico desde ahí en adelante.

René Descartes y su Discurso del Método no surgieron de la nada. Aquel gran acto inaugural de la Modernidad solo se puede entender sobre los parámetros de un largo proceso de gestación. Ello es debido a que cuando hablamos de épocas históricas no debemos crearnos la imagen mental de que unas y otras se sucedieron como al cambiar del color negro al blanco. Debemos suponer que hay una densa escala de grises entre ambos colores y que si profundizas en ella hace casi imperceptible un momento de cambio tajante respecto al inmediatamente anterior.

Filología como arma deconstructiva

La pasión que sentían por los libros, su meticuloso cuidado en la recepción de las fuentes clásicas, que se les asemejaba al nacimiento de un manantial, y la perspectiva profundamente filológica de los humanistas, removieron las mentes y surgió la crítica, la ruptura del principio de autoridad, el criterio propio, el sentido histórico… Estas pautas se asentaron y pasaron consolidadas a la modernidad, que no podría haber emergido sin los humanistas.

El humanismo fue la primera filosofía que se percató de que la forma literaria determinaría su posibilidad de éxito. Se desarrolló una técnica filológica que les proporcionó un profundo conocimiento de lo histórico, desconocido por la Edad Media. Limpiar el texto del manoseo del pasado era la única vía para encontrar su sentido. Hallar su verdad tal y como fue dicha en su momento, su espíritu. La virtud del filólogo consistía en devolver al texto su voz original, de modo que hablara al presente, pero sin perder su genuina voz del pasado. Sensibilidad filológica era, al mismo tiempo, sensibilidad histórica, respeto absoluto al verdadero sentido de los textos de los sabios del pasado. Se trataba de volver a conectar con el origen y construir un presente depurado de engaños.  

Algunos nombres propios

En Lorenzo Valla (Roma, 1407-1457) la filología adquiere un alto nivel de eficacia en diversos ámbitos. Los textos antiguos se habían manipulado al antojo de la Iglesia y él no supo ni pudo permitir impunidad ante lo que estaba descubriendo. Llegó a la conclusión de que el tiempo estaba corrompiendo lo más valioso, la verdad misma.

Su “Refutación de la Donación de Constantino” fue el mayor ejemplo, de aquella maravillosa época, de la potencia política y moral que la filología podía llegar a poseer. El hombre solo puede acceder a la verdad cuando puede acceder a las palabras de aquellos que la pronuncian. Lo que hizo el clero en este caso fue exponer la supuesta donación del emperador Constantino de su propio Imperio a la Iglesia Católica, legitimándose por encima de emperadores, reyes y naciones. Los errores de redacción del falsario son demostrados por Valla uno a uno, derrumbando toda la serie de argumentaciones que la Iglesia había venido invocando para defender su derecho a ejercer el poder temporal sobre los pueblos de la cristiandad. El documento no solo era filológicamente una chapuza, sino que, desde el punto de vista histórico y filosófico-político, era indefendible.

Si Valla quiso despojar los textos sagrados y clásicos de corrupciones y de falacias, Erasmo (Róterdam 1466-1536, Basilea) querrá hacer lo propio con la vida cristiana. La filosofía escolástica y el poder eclesiástico habían llenado el cristianismo de un número enorme de ritos y costumbres completamente ajenos a la sencillez de la vida cristiana original. La verdad de cristo estaba en los orígenes, todo lo demás eran añadidos que vinieron a corromper la virtud cristiana. La filología cumpliría un papel fundamental también con Erasmo. El regreso al cristianismo primitivo no podría lograrse sin una comprensión filológicamente contrastada de la Biblia.

Desiderius Erasmus, conocido como Erasmo de Róterdam, es quizá el mayor representante del humanismo; su figura alcanzó una preeminencia universal. En 1516 se publicó en Basilea su edición del Nuevo Testamento traducida al latín junto con el texto en griego. Rompía así con la Vulgata, que venía imperando en occidente desde hacía siglos, y no era más que una traducción llena de errores. No iba a las fuentes originales, sino que se basaba en la autoridad de otros intérpretes.

Lo que hizo Erasmo de Róterdam fue proporcionar a todas las personas la posibilidad de leer los textos sagrados de manera autónoma, sin tener que seguir las interpretaciones impuestas por los eclesiásticos. Implicaba devolver al cristianismo a cada uno de los cristianos, ni más ni menos.

Esto han sido dos ejemplos paradigmáticos de entre muchos otros. Leonardo Bruni, Poggio Bracciolini, León Battista Alberti, Juan Luis Vives o Michel de Montaigne son otros nombres propios que entregaron sus vidas a la batalla contra la técnica escolástica sin más armas que una filosofía humanista y la filología más precisa que pudieran alcanzar.

En lucha

La dicotomía entre civilización y barbarie, entre la luz de la razón y el oscurantismo de la fe, entre la libertad del individuo y la esclavitud de las masas, entre el librepensador y los poderes fácticos, constituyeron los esquemas básicos sobre los que nació y se desarrolló la ilustración hasta el estallido de la Revolución Francesa.

Si decimos orgullosos que somos hijos de la Ilustración, es justo ser conscientes de que somos nietos del renacimiento.

Bibliografía

Herrera, R. (2020). La primera filosofía moderna: el Renacimiento. Tecnos.

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Almansa, F. (2023, 10 de febrero). Humanismo: filosofía en potencia. https://filosofiaenlared.com/2023/02/humanismo-filosofia-en-potencia

Artículo de:

Francisco Almansa (autor invitado)
En el corazón de Castilla la Mancha. Emprendedor y amante de la naturaleza, lleva su propio negocio de venta de frutas y verduras, mientras cursa un grado en Filosofía.

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por autores invitados

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