¿Tienen algo que decir los filósofos de antaño sobre la enseñanza en los tiempos de las nuevas estrategias pedagógicas que desbordan los colegios actuales? 

Las de maestro y profesor son, seguramente, unas de las profesiones más antiguas que se conocen. La evolución del ser humano a lo largo de la historia ha sido posible por sus capacidades cognitivas pero, sin duda, igualmente por su capacidad de aprender y, cómo no, también de enseñar. La pedagogía como rama de la psicología está muy en boga en nuestros días, sin embargo, sus orígenes se remontan mucho más atrás. Algunas fuentes señalan el idealismo alemán y a la ilustración como precursoras de esta reflexión acerca de las teorías educativas, empero, podemos retroceder más aún en la línea temporal y detenernos, por ejemplo, en la figura de Juan Luis Vives, alrededor del siglo XVI.

Este filósofo y humanista valenciano estudió en París, se doctoró en Oxford y tuvo amistad con Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro. Su obra, enteramente en latín, abarca estudios de filosofía, humanistas, psicológicas, teológicas, políticas, pedagógicas, etc., donde podemos encontrar una enorme preocupación por lo social y la educación desde una perspectiva más práctica que contemplativa. Podría decirse que sus ideas son precursoras del sistema de ayuda social en Europa. Del mismo modo, su obra pedagógica contempla la accesibilidad a las familias más humildes, siempre y cuando la escolarización no se convierta en la medida desesperada para darle salida a los hijos con menos interés en el aprendizaje de un oficio. 

Aunque su obra pedagógica se encuentra repartida en diversos manuscritos –De ratione studii puerilis, De ingenuarum adolescentium ac puellarum institutione, De officio mariti, entre otros- en esta ocasión nos centraremos en De disciplinis (Las disciplinas), concretamente en los capítulos del I al IV del segundo libro del tomo II. Los asuntos que aborda en estas páginas van desde la ideal localización de las escuelas hasta los sistemas de evaluación, pasando por el fin de las propias escuelas, sus relaciones con la sociedad y el retrato psicológico de los maestros aptos para enseñar a los escolares.

La propuesta pedagógica en De disciplinis

En estos capítulos Luis Vives plantea una organización del sistema educativo innovador para su época pero igualmente, con respecto a algunos asuntos, limitado por su contexto histórico. Por esto, si bien desarrolla métodos pedagógicos populares hoy en día, por otra parte, no contempla la educación femenina más allá de la orientada al hogar y la crianza, ni piensa en una educación básica obligatoria universal, ambas conquistas evidentes hoy día. 

Salvando estos casos, normales en su momento, pero irregulares en el nuestro, el método de Luis Vives es más que interesante de analizar y tener en cuenta en las aulas actuales. Sin ir más lejos, hoy sabemos la importancia que tiene el entorno para el aprendizaje, por lo que se buscan emplazamientos y distribuciones de aula que optimicen los procesos cognitivos de los estudiantes. El filósofo valenciano sitúa, en el primero de los capítulos, el lugar donde se deben construir los colegios. Deben estar alejados del bullicio de la ciudad para minimizar las distracciones y garantizar la concentración y la salubridad, pero no muy a las afueras para que todos los escolares puedan llegar fácilmente y con seguridad. Tiene en cuenta que la institución debe velar porque las condiciones de pobreza de algunos de los estudiantes no les aleje de las letras, por lo que debe proveer alimentos y cubrir las necesidades básicas. En ese sentido, permite un acceso universal, siempre y cuando el alumno tenga interés por aprender y aptitudes para la vida intelectual. 

En cuanto a los maestros y profesores, exige un alto nivel de competencia pedagógica y en su materia: debe tener conocimientos claros y profundos y ser capaz así mismo de transmitirlos a los alumnos. Además, debe ser un ejemplo de buenos hábitos y costumbres para los menores, por lo que se requiere que a los maestros se les examine también la pureza de su vida habitual. Considera importante mantener los vicios fuera del ambiente estudiantil, al igual que se han dejado fuera los ruidos y aires nocivos. Los vicios de los eruditos son, según Vives, la avaricia, la arrogancia y la vanidad. Para asegurar que se mantienen alejados de la erudición y que no corrompen con su maligno ejemplo, propone que el salario de los maestros dependa del tesoro público, pues si los alumnos son clientes sus hábitos estarán pervertidos por el dinero, y que se mantengan alejados de las discusiones públicas donde se refuerce la destreza al hablar, los improperios y las enemistades en lugar de la verdad y el conocimiento.

En cuanto a la enseñanza propiamente dicha, Vives propone un sistema para evaluar a los estudiantes a su entrada al colegio mediante un “examen de ingenios” para orientar su formación de manera personalizada. Así mismo, cree conveniente que los profesores se reúnan en secreto cuatro veces al año para intercambiar impresiones sobre el desarrollo de los alumnos. 

Por todo ello, salvando los asuntos productos de su tiempo, las ideas de Vives son más que pertinentes en la actualidad, al punto de que muchas de ellas ya se llevan a cabo hoy día de un modo u otro. Además, aunque él no contemplaba la educación obligatoria universal, ciertamente sus métodos se pueden generalizar incluso para aquellos que quedaban excluidos de la educación en su tiempo. Son especialmente oportunas las indicaciones acerca de la enseñanza personalizada de los alumnos, a fin de potenciar al máximo sus habilidades naturales y ofrecerles un desarrollo igualmente completo, así como la cuestión capital sobre las virtudes, los vicios y la influencia del ejemplo. Efectivamente, cuanto más transitamos un mismo camino más profundos son los surcos que dejan nuestros pies y más marcada la línea sobre la tierra. Del mismo modo, cuando repetimos el mismo patrón de comportamiento hacemos de una virtud o un vicio un hábito, una costumbre que en el caso de la virtud quedará convenientemente arraigada, pero en el del vicio puede ser difícil de cambiar. Esto sumado a que, según la propia concepción de Vives, la práctica refuerza el aprendizaje más que la mera contemplación y que a edades tempranas se aprende por imitación y ejemplo, es vital que los adultos de referencia de los infantes y adolescentes sean el mejor modelo de virtuosismo y rectitud. De este modo, cubrimos y salvaguardamos tanto los contenidos intelectuales como la formación personal de los futuros jóvenes que habiten el mundo.

Los métodos de Vives en nuestras aulas

Como he mencionado más arriba, unas de las aplicaciones en el aula que Luis Vives considera imprescindible es ser, en cuanto nos sea posible, excepcionales modelos de conducta, al menos dentro del aula y entre compañeros de trabajo. Todos transitamos habitualmente caminos de defectos, pero a ser posible debemos mostrar las conquistas de la paciencia, el orden, la confianza y la mediación.

Sin embargo, no se debe caer en el error de obviar los contenidos académicos. Al fin y al cabo la institución educadora se ha erigido en pos de la alfabetización. Vives apunta que el examen de ingenios nos da muestras de las habilidades del estudiante, igual que sus puntos débiles. Conociendo los senderos mentales que transitan nuestros alumnos podemos adaptar la transmisión de contenidos o corregir atajos perezosos a tiempo. Hoy día las clases están abarrotadas, y es imposible ser el profesor particular de 30 alumnos en cada clase, que suelen ser varias a su vez. Pero se pueden observar las dinámicas y el nivel conjunto del grupo y elaborar estrategias generalizadas pero particulares para cada una de las aulas. Igualmente, habrá que prestar especial atención a algunos casos particulares.

La comunicación es también un punto clave que podemos llevar a cabo en nuestras funciones, especialmente el intercambio de información entre los profesores como compañeros de ocupación, que pueden proporcionarnos perspectivas que no apreciamos durante nuestras sesiones. Del mismo modo, se puede evitar así confundir a los alumnos, si remamos todos a una hacia el mismo puerto.

Bibliografía

Vives, J. L., (1531), De disciplinis, Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Laura Jiménez Gordillo (autora invitada):
Graduada en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Amante de los libros, la poesía y la literatura. Actualmente, se prepara para ser profesora de filosofía y planea ampliar sus horizontes académicos hacia las Ciencias de las Religiones.

Cite este artículo (APA): Jiménez, L. (2023, 09 de febrero). La pedagogía de Juan Luis Vives. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/02/la-pedagogia-de-juan-luis-vives
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por autores invitados

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