La POS-VERDAD y su impacto directo en la sociedad

¿Estamos ante la era de una realidad invertida?, ¿hasta qué punto nos pueden llegar a influenciar los medios de comunicación? ¿Acaso es nuestro deber el saber informarnos? Este concepto filosófico salta a la luz con Lee McIntyre (profesor de ética en Harvard), en el año 2016.

Puede ser que el termino pos-verdad nos suene al equivalente de mentira, pero no todas las formas en las
que se subvierte esta verdad tiene por qué desembocar en ella. La pos-verdad tiene un objetivo claro: es el de interferir en las masas, dañar hasta que la verdad desaparezca o por lo menos, se diluya. McIntyre expone en su libro, que no hay nada más extendido en los siglos XX- XXI que el entusiasmo global hacia la mentira. Tan solo tenemos que alzar un poco la cabeza para darnos cuenta de que el mundo en el que vivimos está invadido por la inmediatez. La tecnología, además de proporcionarnos herramientas indispensables, nos ha traído a primer plano la superficialidad y la banalidad. Hay una parte de la población que se conforma con dar tres clics, que valida su opinión con la de otros, pero no indaga demasiado en el trasfondo de su pensamiento.

Y, es por ello, que la Pos-verdad puede llegar a ser tan peligrosa: “equivale a una forma de supremacía ideológica, a través de la cual sus practicantes intentan obligar a alguien a creer en algo, tanto si hay evidencia a favor de esa creencia como si no1.

Claramente, la pos-verdad está propulsada por un factor determinante de nuestra estructura cognitiva: el sesgo. Y en concreto respecto a la Pos-verdad se habla del razonamiento motivado, que significa básicamente que tendemos a opinar con más facilidad aquello que anteriormente habíamos considerado.

Ejemplos en los que
se refleja la pos-verdad:

Suele relacionarse este termino tan nuevo a la actualidad, pero en realidad podemos ver sus precedentes
en los conflictos del siglo XX. El mismo George Orwell, en 1938, antes de la publicación de 1984 y de
Rebelión en la Granja, expuso su preocupación de la verdad objetiva cuando en un viaje a España durante
la Guerra Civil pudo presenciar como los periódicos contaban cosas totalmente ajenas a los hechos2. No hace falta aclarar, que no es ninguna sorpresa que encontremos engaños en los
medios durante una Guerra. Paralelamente, el trasfondo residente es que con esa declaración, Orwell
exponía la facilidad con la que la mentira “corriente” podía expandirse ante hechos relevantes.

Y, si nos vamos más hacia el siglo XXI, el expresidente estadounidense Donald Trump ejemplificó a la
perfección la relación entre poder—verdad, ya que se dedicó, tanto en su campaña electoral como en su
mandato, a recoger noticias que le favoreciesen y a obviar las que no. A estas últimas, las nombraba en
público como fake news. Incluso llegó a establecer que los trabajadores de prensa estaban “entre la más
deshonesta de la Tierra”3.

Los límites de la influencia

Esto nos lleva a preguntarnos hasta qué punto deben influir las figuras de poder en nosotros, y hasta qué
punto las instituciones que conforman nuestro estado pueden estar diciendo la verdad. También ha de
resaltarse esa manía que tenemos constantemente de establecer lo que dice la ciencia es verdad. Y, como
defendían tanto Derrida como Foucault4 esta no tiene ni muchísimo menos el monopolio de lo absoluto.
Al fin y al cabo, es nuestra la labor de emplear los valores de forma correcta; de saber cuándo hemos
investigado lo suficiente y cuando hemos cuestionado lo que las altas esferas nos presentan.

Que se hable de pos-verdad nos da cuanto menos un aviso del mundo que nos depara. Informarnos de
manera inteligente, contrastar, saber la naturaleza tanto de nuestros recursos como del
conocimiento, va mucho más allá del periodismo: es el reflejo de lo que somos como sociedad.

Notas

[1] McIntyre, L. (2020). POSVERDAD (L. M. Valdés Villanueva, Ed.; L. Álvarez Canga, Trans.; Cátedra) [Review of POSVERDAD]. (Original work published 2018), p. 42

[2] Rubio Núñez, R. (2018). Los efectos de la posverdad en la democracia. Revista De Derecho Político, p.199.

[3] McIntyre, L. (2020). POSVERDAD (L. M. Valdés Villanueva, Ed.; L. Álvarez Canga, Trans.; Cátedra) [Review of POSVERDAD]. (Original work published 2018), p.105.

[4] Ibidem, p.160

Bibliografía

McIntyre, L. (2020). POSVERDAD (L. M. Valdés Villanueva, Ed.; L. Álvarez Canga, Trans.; Cátedra) [Review of POSVERDAD]. (Original work published 2018)

Rubio Núñez, R. (2018). Los efectos de la posverdad en la democracia. Revista De Derecho Político1(103), 191–228. https://doi.org/10.5944/rdp.103.2018.23201

‌Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Torres, Y. (2023, 23 de febrero). La POS-VERDAD y su impacto directo en la sociedad. https://filosofiaenlared.com/2023/02/la-pos-verdad-y-su-impacto-directo-en-la-sociedad
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por Yolanda Torres

Originaria de Málaga, España. Dieciocho años. Estudiante de segundo año de filosofía. Apasionada por la filosofía política, la Bioética y la metafísica. Paralelamente, estudia el último año de piano en el conservatorio. Forma parte del club de debate de su universidad.

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