La escolástica fue un movimiento de pensamiento extendido por las universidades entre los siglos XI a XIV d. C. como resultado de la vinculación de la filosofía con la teología, en donde mediante el uso de la razón se pretendía comprender la revelación divina. En la cuna de este esplendor intelectual nace Santo Tomás de Aquino en 1224 en Roccaseca, actual Italia y muere en 1274 en Fossanuova.

Y pese a que Aquino intenta dar respuesta racional a algunos postulados de Dios, esto no quiere decir que la Palabra de Dios está basada en la filosofía, pues ya desde el profeta Moisés nacido en el siglo XIV a. C. se revelaba Dios y se le pensaba como principio de todas las cosas. No obstante, algo que sí añade la filosofía escolástica es que intenta conceder fundamento certero a todas las manifestaciones de Dios, aunque, Aquino siendo modesto intelectualmente concede que Dios como ser trascendental escapa a la razón. Con esto que acepta que hay cuestiones divinas que son incomprensibles al humano.

Pero ¿cuáles son los aportes de Aquino que ayudan a la racionalidad humana para si quiera acercarse un poco más al entendimiento de Dios?

Remitámonos a aquel tiempo, un nuevo saber llegaba masivamente a las universidades; el greco árabe. Dicho pensamiento deviene del averroísmo al tratar de interpretar al aristotelismo resaltando una cierta supremacía en la razón sobre la revelación, cuestión por la cual se confrontaban y de donde surgió una “doble verdad”. Estas son, una aparentemente cierta al ser comprobable por la razón y, otra espiritual que a los ojos humanos carecía de fundamento y verificabilidad. Sin embargo, como ya se sospecha, Aquino no solo vincula estrechamente la una con la otra, sino que además supedita la filosofía a la teología. Así, Aquino rechaza la idea aristotélica del ser en tanto que ser en la que solo hay ser y, en cambio, postula dos modos de ser:

1) El ser del Dios creador: necesario, posee solo forma (acto) y,

2) El ser de las creaturas creadas: contingentes, teniendo materia (potencia) y forma (acto) o bien, únicamente forma en el caso de los ángeles.

Desde estos dos estadios del ser se concede que Dios ES, Dios es el Ser, que a Él nadie le dio el ser, pues es acto Puro, Absoluto y Realísimo. De esto y dado que se considera que la quididad está en la definición, es decir que en las cosas están contenidas las esencias, se comprende que la esencia de Dios es existencia. Por otro lado, sobre las creaturas creadas, Dios es quien les dio la existencia al ligar en el caso de los humanos la forma con el acto resultando el compuesto y respecto a los ángeles solo la forma.

Bien, el aspecto contenido en esta explicación tomista y sobre la que descansa mi disertación es que cuando Aquino cuenta las sustancias simples, es decir, los seres espirituales que son Dios, ángel y alma humana pareciera que jerarquiza poniéndolos como:

1) Dios causa de todas las cosas por ser acto puro

2) Ángeles – forma

3) Alma humana – materia y forma

El acto puro corresponde con la existencia misma, la forma con el acto y la materia con la potencia. Noto que en los dos primeros estadios hay una primacía por no tener potencialidad individualizadora, entonces se puede creer que los ángeles están más cerca espiritualmente de Dios porque sí, por su constitución natural. En cambio, el yo individual al poseer materia y capacidad de ser un aparte de todos se puede considerar que está más alejado.

Pero esto no es así, porque pese a que los ángeles carecen de materialidad, tanto ellos como los seres humanos tenemos libre albedrío, prueba de esto es que el primer ser creado que pecó fue un ángel. De esto que sea falso que los ángeles son entes más divinos y que están más cerca de Dios, si no, al contrario, ellos poseen, igual que nosotros, posibilidad de pecar y alejarse del Creador.

Sobre la palabra ángel es de origen griego y significa el mensajero. Pero pasa que nosotros también somos mensajeros y es expresado en Mateo 28:19-20 donde dice:

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

(RV60)

Esto quiere decir que Dios nos manda en calidad de emisarios a comunicar la Verdad, y no solo eso, sino que además, establece el pacto de permanecer a nuestro lado en todo momento.

Finalmente, Dios se convirtió en hombre, Dios se puso al mismo “nivel” que el ser humano, Jesucristo fue 100 % hombre y pese a ello su espiritualidad con Dios fue la más estrecha con Dios Padre.

De esto que, no es por la forma o el compuesto que se está más cerca o lejos de Dios, sino por la relación que cada uno de nosotros tiene con Él. Y, aunque está claro que en “apariencia” (encomillo la palabra porque ciertamente no hay certeza de cómo sean, incluso al ser mera forma no sería posible saberlo) los ángeles son diferentes a los humanos, no es por su disposición elemental que están más cerca y mucho menos que se les facilita entablar una relación óptima con Dios, muchísimo menos a nosotros, pero en nuestra gratitud y amor corresponde hacerlo.

Bibliografía

Reina Velera (1960). Evangelio Mateo.

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Cita este artículo (APA): Gómez, C. (2023, 07 de febrero). Nuestra relación con Dios. https://filosofiaenlared.com/2023/02/nuestra-relacion-con-dios
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por Claudia Gómez

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Guadalajara (México).

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