La ciudad es, cada vez más, un tema filosófico de gran relevancia para comprender la realidad social, moral, política y medioambiental, entre otras muchas facetas que se relacionan con la vida urbana. Los estudios que abordan de manera crítica la concepción de la ciudad, o que proponen una perspectiva filosófica sobre asuntos urbanos, son cada vez mayores. Autores como Kevin Lynch, David Cooper, Francesco Careri o Izaskun Chinchilla han realizado grandes contribuciones a ello. En 2019 se editó The Routledge Handbook on Philosophy of the City, un volumen que recoge una gran cantidad de contribuciones desde la historia de la filosofía, la estética, la política, la ciudadanía y el medioambiente.

Entre todas estas perspectivas, queremos destacar aquí la importante revisión de nuestro concepto de ciudad con base en diversas investigaciones y, especialmente, su efecto en la reconstrucción de nuestro habitar urbano. Para ello, tendremos muy en cuenta la aportación de Izaskun Chinchilla en La ciudad de los cuidados, pero también algunos fundamentos que nos ayudan a trazar el camino hasta su propuesta.

Imagen de la ciudad

La percepción que tenemos del lugar que habitamos nunca es completa ni imparcial. Estamos familiarizados con unas prácticas que nos relacionan especialmente con unos u otros elementos del ámbito urbano, con unas vías preferidas, unos edificios habitados y unos puntos de referencia que empleamos para guiarnos (un monumento, un cruce en particular, una señal, etc.). Cada persona elabora sus recorridos y sus relaciones con el entorno dependiendo de sus hábitos, que no llegan a ser idénticos a los de sus vecinos.

Kevin Lynch ha trabajado estas relaciones entre los elementos que componen la ciudad (calles, edificios, plazas, monumentos…). Para Lynch, el estudio de la imagen de la ciudad no es absoluto; no se trata de conocer el conjunto de sus elementos o la estructura general de la ciudad, sino también cómo se percibe cada elemento por separado, cómo se relaciona con otros elementos particulares y cómo estos, a su vez, configuran otro tipo de relaciones. Es decir, trazamos diferentes imágenes de la ciudad cuando pensamos en un edificio, cuando pensamos en la relación entre ese edificio y las calles a su alrededor, cuando pensamos en los trayectos entre puntos lejanos, o cuando pensamos en la relación entre dos o más barrios. Todas estas perspectivas, que no son reductibles entre sí, nos permiten conocer cómo habitamos y reflexionamos la ciudad.

Particularmente, los estudios sobre algunos de los elementos urbanos ayudan a profundizar en la imagen concreta que tenemos de ellos. Por ejemplo, David Cooper ha realizado una muy interesante investigación sobre los jardines, esos espacios urbanos que combinan características artísticas y naturales. Su filosofía del jardín ahonda en cuál es la finalidad de los jardines, para qué los empleamos y qué significación tienen en la cultura.

Un paseo filosófico urbano

Ahora bien, ¿cómo podemos profundizar en la comprensión de los elementos de la ciudad? Para ello hay diferentes métodos que pueden combinarse y producir resultados enriquecedores. Un plano de la ciudad nos proporciona una información más general y técnica, a partir de la cual indagar en peculiaridades locales, sociales, personales y medioambientales. Pero un plano no permite por sí mismo profundizar en la percepción del entorno urbano. Para ello, una opción es el diálogo con los ciudadanos, la puesta en común de diversas perspectivas sobre los mismos lugares. Junto a ello, el paseo es una herramienta ideal para desplazarse, transitar diversos sitios, aproximarse a zonas poco conocidas y acompañar a los ciudadanos por sus rutas más familiares.

El paseo, trabajado recientemente por muchos autores en el ámbito filosófico, puede proporcionar un método muy concreto y pragmático para comprender estos entornos urbanos. Es una actividad que combina la desocupación y la independencia del individuo, que se separa de sus quehaceres cotidianos, con la capacidad para moverse, acercarse y alejarse, mediante una continua inquietud, con observaciones penetrantes y una especial libertad para elegir sus intereses en cada sitio: aquello que le resulte más inusual o más característico. Junto a la reflexión o deliberación propia de la filosofía, estas son algunas de las nociones fundamentales del paseo como método filosófico para el conocimiento de lo urbano1.

Este método pedestre ha sido especialmente desarrollado por Francesco Careri, pero también ha sido expuesto por Walter Benjamin (en El libro de los pasajes) como una forma de explorar los mercados y aproximarse a las concepciones locales de la economía, como un “explorador del capitalismo”. El desplazarse a pie por la ciudad es también propio de las metodologías de antropología social y sociología a la hora de recopilar información sobre fenómenos sociales específicos. El acto físico de pasear no solo acerca a lugares, sino que ayuda a establecer mejores vínculos con él y sus habitantes, y a alcanzar una comprensión íntima.

Ciudad, diversidad y medioambiente

Movernos reflexivamente por la ciudad no solo como acto ocioso o puramente contemplativo, sino como actividad comprometida con el punto, nos conduce a reflexiones muy importantes acerca de nuestro habitar. La reflexión sobre el entorno urbano va más allá de cómo conocemos nuestra ciudad, profundizando en cómo nos relacionamos con otros a través de ella, qué servicios nos ofrece, si tales servicios responden o no a nuestras necesidades, y cómo repercute toda esta actividad fuera de la ciudad, en el medioambiente.

Tal es la perspectiva que propone Izaskun Chinchilla, quien nos presenta la necesidad de reinterpretar la arquitectura relacionalmente, atendiendo a la finalidad del diseño urbano y su funcionalidad. Lo que la autora denomina la “ciudad de los cuidados” no es sino la protección de lo vitalmente más valioso: la búsqueda de una urbe virtuosa no solo por su estética, sino también por cómo cuida de los más jóvenes, de los mayores o de las minorías; cómo se adapta a las necesidades de diversos colectivos y permite la creación de espacios comunes en los que puedan expresarse. Requiere:

Acciones de transformación de la ciudad donde las diferencias biológicas, físicas y cognitivas entre los y las ciudadanos son valores a impulsar y preservar a través del diseño.

(Chinchilla, 2021, p. 64).

Pero Chinchilla también se preocupa por el porvenir, por el cuidado del entorno que habitamos, de los lugares en los que están situados las ciudades y de los que se nutren. Buscar ciudades sostenibles es fundamental y solo puede hacerse comprendiendo en detalle las prácticas urbanas, esas formas de habitar que hemos asimilado y aceptado en nuestro día a día pese a su grave impacto ecológico.

Conclusiones

Con esta breve exposición he pretendido dar una visión general de las formas en las que diversos autores han abordado el estudio de la imagen de la ciudad, es decir, la concepción del espacio urbano y nuestras relaciones cotidianas con él. Una filosofía urbana, que profundice en las ciudades, su diseño y su arquitectura, puede permitirnos comprender con detalle la idiosincrasia de lo civil y la convivencia situada, concreta, de comunidades específicas, y trasladar ese conocimiento a un saber trascendente. La filosofía realiza una importante aportación al urbanismo al no centrarse solo en los aspectos técnicos, sino buscar interdisciplinarmente la importancia individual, social y medioambiental de las diversas características urbanas y explorar sus problemas éticos y sus posibilidades.

Notas

[1] Para un desarrollo más detallado de estos conceptos, véase: Clares, D. (2021). “El paseo como método filosófico”. Enrahonar 67 (https://doi.org/10.5565/rev/enrahonar.1258).

Bibliografía

Benjamin, W. (2007). El libro de los pasajes. Madrid: Akal.

Carreri, F. (2016). Pasear, detenerse. Barcelona: Gustavo Gili.

Chinchilla, I. (2021). La ciudad de los cuidados. Madrid: Catarata.

Clares, D. (2021). “El paseo como método filosófico”. Enrahonar 67, pp. 9-27. https://doi.org/10.5565/rev/enrahonar.1258

Cooper, D. (2008). A Philosophy of Gardens. Oxford University Press.

Lynch, K. (2001). La imagen de la ciudad. Barcelona: Gustavo Gili.

Imagen | Pixabay

Cite este artículo: Clares, D. (2023, 15 de febrero). Pensar el entorno urbano: filosofía de la ciudad. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/02/pensar-el-entorno-urbano-filosofia-de-la-ciudad

Artículo de:

Diego Clares Costa (autor invitado):
Dr. en Filosofía (España). Cursó el Grado de Filosofía y el Máster de Investigación. Creador de la web “Thoreau en Castellano“. También emite en directo en Twitch, charlando sobre filosofía, literatura y cine.

#arquitectura, #ciudad, #filosofía, #medio ambiente, #urbanismo

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!