En el Proslogion San Anselmo pretende que se acepte la existencia de Dios bajo el fundamento racional, pero ¿solo la razón permite la aproximación a Dios? Desde el artículo El enigma del hombre según Anselmo de Canterbury1 escrito por André Hubert se rescata que no solo la razón nos acerca a Dios, sino también el amor.

La proposición de Anselmo presentada en términos lógicos y en la que busca que se acepte la existencia de Dios, como algo evidente y necesario, es “Tú eres aquello mayor que lo cual nada puede pensarse”. Anselmo pretende que toda persona que escuche esto y proceda consecuentemente desde los principios lógicos acepte incuestionablemente la existencia de Dios, en suma, se vuelva en el cristianismo, porque si se concede como verdadera la oración, luego también sus efectos y con ello el actuar como Jesucristo.

De esta forma Anselmo eleva la creencia de Dios en una ciencia, es decir, como conocimiento racional. Y, aunque puede parecer que la fe se transforma en certeza, Hubert dice que Anselmo es un místico racional, lo cual se puede comprobar al final del último capítulo I Iniciación del espíritu a la contemplación de Dios, que dice

No pretendo, Señor, penetrar tu profundidad, porque de ningún modo puedo comparar con ella mi inteligencia, pero deseo entender en cierta medida tu verdad, que mi corazón cree y ama. No busco tampoco entender para creer, sino que creo para entender.

(Anselmo: 1998: p, 10)

Esto es realmente importante porque, por un lado, Anselmo acepta que hay una cierta inefabilidad de Dios al estar gradualmente limitado por la inteligencia del ser humano, por el otro, concede que es por la fe que busca entender; es decir, elevar su creencia, pero jamás dejándola de lado, más bien, reforzándola.

Esto se corresponde con Romanos 10:17 donde dice “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (RV60) Aquí se expresa que no hay fe que no provenga de Dios mismo, entonces quizá la racionalidad de Anselmo está, igualmente, fundamentada sobre todo en fe. En suma, Hubert dice que:

[Estima] que más uno progresa hacia esta inteligencia, más se acerca a esta visión a la cual todos aspiramos.

El aspecto central en el artículo de Hubert es que dentro del hombre se comprende a Dios porque su Palabra trata, sobre todo, de un modo de conducta. Por tanto, habría un esfuerzo intelectual del creyente por llegar a la comprensión, pero también un sentido transformador en la vida humana que se da desde el amor de Dios lo cual me lleva al segundo momento de esta presentación.

Anselmo no se queda en la esfera de la mera aceptación de la existencia de Dios, sino que además se interesa por el cambio de conducta de los hombres al pretender que se adhieran al ejemplo de Cristo Jesús. Dicho reflejo de Dios en los creyentes que lo imitan se fundamenta contundente y objetivamente en Dios hijo quien es Dios mismo. En otras palabras, Anselmo parte tanto del entendimiento como del amor de Dios que se refleja en su conducta, lo cual se evidencia en la primera parte del último párrafo del capítulo I “Reconozco Señor, y te doy gracias, que has creado en mí esta imagen tuya, para que, recordándote, piense en ti y te ame.” (Ib.) Esto indica que hay un Creador y creaciones que participan de sus atributos por tener una dependencia óntica. Entonces:

1 – Se pretende que, al aceptar la existencia de Dios y sus consecuencias, luego nos convirtamos en cristianos

2 – Al poner exclusiva fijación en la vida y actuar de Cristo Jesús, tenemos tanto un reflejo de nosotros, como el mayor referente del cómo proceder y ser los unos con los otros, que expresa la mayor demostración del amor de Dios derramado en su creación.

Hubert comenta a esto que “Decir que soy imagen significa declarar que soy parecido al original y que, al mismo tiempo, no soy el original. Esto debe producir humildad y buscar vivir este parecido”. La misión será no hacer lo que quiero, sino buscar profundizar el parecido con el original. Pero ¿cómo buscar en el interior a Dios? Por medio de lo dicho en Romanos 5:5:

Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

(RV60)

Con lo que se evidencia que, por ser hechos a imagen y semejanza espiritual de Dios, en nosotros poseemos sobremanera de su amor. Hubert dice que:

Lo que debe hacer el hombre es estudiarse a sí mismo. El espíritu racional es para sí el espejo donde refleja la imagen de Dios porque tiene memoria, inteligencia y amor lo que es lo mejor y lo más grande.

Finalmente, al proceder consecuentemente de la noción lógica de Anselmo “aquello mayor sobre lo cual nada puede pensarse”, estamos obligados a creer racionalmente en Dios y buscarnos en Él por su amor depositado espiritualmente en nosotros. Que es lo que Marcos 12:30 nos exhorta “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (RV60) Es decir, por la Palabra de Dios se nos pide que amemos y actuemos como Cristo Jesús con certeza racional y con fe.

Notas

[1] Hubert, A. (2004). El enigma del hombre según Anselmo de Canterbury. (Vol. XLV, pp. 494-530). Universidad Católica del Norte. (Recuperado el día 8 de octubre de 2022). https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0049-34492004000400002#15

Bibliografía

El santo evangelio según San Marcos. Reina Valera 1960.

La epístola del apóstol San Pablo a los Romanos. Reina Valera 1960.

San Anselmo. (1998). Proslogion. (Trad. Judith Ribas). (Original en 1077). TECNOS.

Imagen | Pexels

Cita este artículo (APA): Gómez, C. (2023, 21 de febrero). Tanto la razón como el amor nos acercan a Dios. https://filosofiaenlared.com/2023/02/tanto-la-razon-como-el-amor-nos-acercan-a-dios
#ArgumentoOntológico, #Escolástica, #RazónYFe, #SanAnselmo

por Claudia Gómez

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Guadalajara (México).

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