Tian, Ion o “Única entre las estrellas” (Einzige unter den Sternen): Karoline von Günderrode

La verdadera identidad de Karoline von Günderrode siempre se esconderá ante nosotros como un vibrante misterio: a pesar de su prolífica obra y correspondencia epistolar, a pesar de sus múltiples y variadas influencias filosóficas, literarias y mitológicas, siempre habrá algo indescifrable en su pensamiento. A saber: una onda estética capaz de seguir brillando y danzando sin esfuerzo a horas tardías de la noche, precisamente cuando el resto de los mortales nos encontramos en una fase del sueño profundo.

Karoline von Günderrode (1780-1806) nació en Karlsruhe en el seno de una talentosa familia de poetas y escritores. Contra toda convención ligada a los roles de género de la época, papá y mamá —en igualdad de condiciones— habían cultivado el noble oficio de la palabra. La familia vivió una cómoda prosperidad económica hasta la muerte del padre y, entretanto llegaba la triste noticia de su fallecimiento, las niñas mayores ya habían recibido, a lo largo de sus primeros años, la educación propia de las capas más educadas de la sociedad alemana (Bildungsbürgertum) bajo la tutela de profesores y pedagogos privados.

El entusiasmo de ambas por la literatura tenía el aspecto de una joven y naciente curiosidad por el ser humano y el mundo: Klopstock, Kosegarten, Woldemar y Tieck, entre muchos otros, rellenaban sus altísimas estanterías. Tampoco faltaban los más grandes: Goethe, Schiller, Hölderlin o Jean-Paul se convirtieron en sus más grandes guías, de cuyas obras discutían ávidamente y sin descanso. Muy a menudo la correspondencia epistolar de ambas se convertía en el noticiero en torno a las grandes novedades literarias del momento: ya fuera el Wallenstein de Schiller, el Titán de Jean-Paul o el Hiperión de Hölderlin, ¡había que hacerse con un volumen y leerlo!

Sin embargo, la muerte del padre vino a complicar la vida de la familia Günderrode para siempre, y con ello su situación económica. En 1797, tras más de una década de viudedad y dificultades económicas, la madre de Karoline decidió mandar a su hija de diecisiete años a un convento para jóvenes solteras y viudas pobres en Frankfurt. A partir de entonces la joven Günderrode tuvo que luchar contra la característica e intrínseca desigualdad del mundo: había nacido mujer y, aunque no había nacido pobre, se había convertido en pobre. Había nacido mujer y, aunque debería de haberse casado, su primer amor había sido el conocimiento. Había nacido entre libros y, aunque debería de haber nacido rodeada de niños que cuidar e hilos y telas que coser, ya había mordido la manzana.

Lejos de adaptarse a las mustias limitaciones y leyes del convento, la poeta ejerció la rebeldía con el mayor de los convencimientos, de tal modo que, poco a poco y a buen ritmo, la mordedura se fue agrandando: pronto no quedó rastro ni de la manzana misma. Su primer cuaderno de estudios e investigaciones data de 1799: es fascinante la cantidad de apuntes, dibujos y anotaciones aclaratorias que escribió en torno a los tres volúmenes de la obra Physiognomik, de Lavater. O los versos que anotó de varios poemas de Novalis, a quien veneraba profundamente, y a quien dedicó los suyos propios. O las obras filosóficas de Schelling, Herder, Fichte y Kant, de cuyas ideas se imbuyó hasta la médula con ferviente dedicación y entusiasmo.

Por eso no es ninguna casualidad que su obra, en general, se enmarque dentro de la búsqueda constante del Absoluto: este estado previo a la consciencia se convirtió en el punto de partida de una gran cantidad de poemas y dramas en los que reflejó las inquietudes metafísicas de su tiempo y sobre todo, una teoría filosófica propia y original que fue desarrollando a lo largo de toda su vida.

Explicar en esta entrada la totalidad de su pensamiento es, evidentemente, una tarea que excede el carácter divulgativo del mismo, así es que haremos un breve bosquejo de lo que fue y sigue siendo una idea central de su cosmos:

Para Günderrode, lo inmortal existe en el plano espiritual, que identifica con un organismo eterno capaz de proyectarse sobre los elementos materiales de la vida.

En este contexto, la muerte ocupa un lugar esencial, ya que une lo que en vida siempre se ha manifestado en formas separadas: en la disolución que es la muerte, “el frágil recipiente” del mundo material y “el todo-tiempo” del espiritual logran entrar en contacto, uniéndose bajo una misma identidad indivisible.

Así, la vida es inmortal y, como tal, siempre se halla recorriendo, una y otra vez, el sendero de un armónico intercambio de elementos —los suyos propios—, cuya perfección se va desarrollando cada vez más.

Das Reich der Töne (1802/1803) o El reino de los sonidos gravita sobre este concepto fundamental, de corte casi panteista:

Una vida misteriosa habita en toda la materia, pero está aprisionada en ella, enredada en sus firmes lazos, de los que no puede escapar sola. Sin embargo, al tocar la materia, el impulso externo los debilita. Los sonidos brotan de sus mazmorras, abrazan el aire con temblorosa alegría y fluyen entremezclándose en armoniosas vibraciones. Cuando todas las cosas estaban todavía mezcladas en masas brutas, el espíritu vivo se cernió sobre la materia y, al abrazarlas, nació de su mezcla una serie de figuras armoniosas (Günderrode, 2006, p. 441).

Esta idea es fundamental en toda su obra y explica en gran medida la motivación de su suicidio, pero no es, ni mucho menos, la única ni la más original de todas las que aportó en sus poemas, dramas y reflexiones.

Bibliografía

Christmann, R. (2003). Zwischen Identitätsgewinn und Bewußtseinsverlust. Das philosophisch-literarische Werk der Karoline von Günderrode (1780-1806). Peter Lang.

von Gersdorff, D. (2011). Das Leben der Karoline von Günderrode. Insel Verlag.

von Günderrode, K (2006). Sämtliche Werke und ausgewählte Studien. Historisch-Kritische Ausgabe. vol 1. Ed. Walter Morgenthaler. Basel, Frankfurt am Main: Stroemfeld/Roter Stern, 1990–1991.

Imagen | Flickr

Artículo de:

Julia Köwitz García
Estudiante de Filología Alemana en la UCM. Apasionada por la literatura, la filosofía, la música y la física. Miembro de International Society of Boredom Studies.

Cite este artículo: Kowitz, J. (2023, 08 de marzo). Tian, Ion o “Única entre las estrellas” (Einzige unter den Sternen): Karoline von Günderrode. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/03/biografia-karoline-von-gunderrode
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