La vida y la muerte en Canserbero, un artista genuino y subversivo

La vida y la muerte describen y reducen en dos palabras dos de las heridas más profundas de los seres humanos: se trata del sentir la vida, y la ausencia eterna de su sentir, la muerte.

Son dos situaciones antagónicas y necesarias, se siente la vida y el miedo a su ausencia. En ningún caso se siente su ausencia, pues el temor de la propia muerte o la de los seres queridos es característica de la vida. Ello se está sintiendo, no podemos sentir el no sentir, lo único que se experimenta es la vida y el miedo a su ausencia. Lo importante es, pues, la transición, la permutación inevitable entre sentir y dejar de sentir.  

Todo ello conmociona y da resultados culturales heterogéneos. Y el arte es sin duda una de las actividades humanas que trata este tipo de traumas, es en estas actividades cuando el humano escapa de los marcos lingüísticos y ataca este tipo de perplejidades.

El arte como fenómeno puramente estético u objeto de consumo no tiene demasiado sentido, toda expresión artística genuina de algún modo siempre va acompañada de todo lo humano, en un sentido amplio de la palabra. Siguiendo la línea de Adorno, podríamos afirmar que:

No es lo mismo la música que surge en un ritual chamánico de una determinada cultura, la música que acompaña una revolución social o la música popular que surge en un barrio popular que la música comercial.

No es lo mismo, una es una expresión artística genuina, la otra el producto o resultado de una cadena de producción de mercancías. Aunque el resultado estético fuese el mismo, seguirían siendo fenómenos distintos, pues las expresiones artísticas jamás serán puramente finalistas. Nunca podrán ser reducidas a un producto, son expresiones dinámicas, relaciones humanas vibrantes, son motivos, un regocijo del sentir, pasado, presente, futuro… un todo completo. No un goteo fragmentado exclusivo al pago de una suscripción o una entrada: esto último es comercio, no es arte. 

Se trata de algo distinto, incluso análogamente distinto —sin rechazar la posibilidad de una escala de grises—. 

Y aquí el dilema no está en la potencial intención del artista por cobrar de su trabajo, y no me gustaría que mis palabras se interpretaran como una ilusión ingenua e idealista, es sumamente reconocido que existe una cierta relación entre los trabajos artesanos y las artes, sin ir más lejos y por muy sorprendente que sea, por la capilla Sixtina, Miguel Ángel cobró. E incluso puede que la resolución económica fuese uno de sus motivos decisivos.

Tampoco considero que sea sensato excluir las artes a tan solo expresiones puras o desinteresadas, no es eso lo que intento comunicar. Incluso, según mi razonamiento eso sería imposible, pues en las dinámicas vibrantes anteriormente señaladas, aquellas que encarnan las artes. La influencia del interés de subsistencia o lucro no está descartada, puede ser un factor dentro de la expresión. Al igual que lo es la necesidad de hermandad en la música revolucionaria o el éxtasis e intención trascendente en la música chamánica.

Pero remarcando, un factor, no la totalidad de su motivación. La crítica no discurre entre las producciones individuales de expresión artística, sino entre los mecanismos de la industria de producción cultural y consumo masivo. Una crítica al arte concebido como un objeto pasivo y exclusivamente productivo. Algo que no voy a discutir demasiado porque no resulta novedoso, un tema más que diagnosticado en su momento por grandes intelectuales, como por ejemplo dentro de la escuela de Frankfurt, Jürgen Habermas y Theodor Adorno, junto a otros muchos.

Mi labor simplemente era recordar la relevancia de dicha crítica, por muy exquisito que un crítico se ponga con una serie de Netflix, el sentido productivo de este tipo de plataformas es profundamente antiartístico.

Las infraestructuras de la materialidad que rige ese medio productivo desembocan en un deterioro de cualquier dimensión realmente subversiva, humana, vibrante… Por mucho que una serie, película, pintura comercial y masiva genere “crítica social” o intente recuperar dimensiones incompatibles con el pragmatismo económico. Esa obra, desgraciadamente, será en muchas ocasiones política y socialmente inerte, pues las obras están enmarcadas en un contexto exclusivamente pasivo y consumista.

Sin embargo, esto no significa que ya no exista la genuinidad en el obrar artístico, simplemente que las dinámicas socio-materiales hegemónicas no suelen acompañar tal intención.

Por supuesto, siguen existiendo intenciones artísticas que pretenden cierta “rebeldía” o “trascendencia”. Sigue existiendo la música urbana, las jam(s) de jazz o blues, teatros y museos vecinales, raperos indignados y paralelos a cualquier “prostitución” de su obra artística, etc. 

Aquí es donde entra nuestro protagonista: Canserbero. O por su nombre “real”: Tirone José González Orama adquiere protagonismo.  

Él fue un artista idealista, rapero, compositor, activista… con una influencia filosófica y política clara en casi todas sus obras. Es considerado como uno de los referentes históricos más importantes para el rap en español. Ha sido compositor de obras de jazz-rap, hip-hop, rap consciencia, rap underground, hardcore hip-hop… Todo ello junto a un estilo profundamente propio. Toda su discográfica puede catapultar sin duda una inspiración incesante sobre mil y un aspectos trascendentes. Es un ejemplo clarísimo del poder subversivo de la música, un claro ejemplo de cómo el arte, y en especial la música, superan lo estético, son parte fundamental de lo humano. La razón es que no solo existen los conceptos o ideas que Canserbero de forma alocada, deformada, sugerente, subliminal, rítmica, artística… intenta transmitir. Sino también todas las interpretaciones e inspiraciones que a los oyentes nos sugiere… Como resultado, su música, muchas veces, aflora como un abanico heterogéneo de ideas y emociones muy profundas.  Muchas de ellas sobre la vida y la muerte.

No es caprichoso que sus dos álbumes más famosos se titulen de esta forma: Uno titulado “Vida” (2010) y el otro “Muerte” (2012). Lo interesante aquí es que en estos dos álbumes se narran temas de interés y discusión filosófica eterna. Que, sin embargo, y en un formato no académico, resultan claros, provocadores, fértiles…  Sirven de guía intuitiva para la “vida” y la “muerte”, narran desde la emoción, el ritmo y la pasión. Expresiones inaccesibles para cierto tipo de metodologías formales. 

Sería recomendable (aunque no imprescindible) para el lector disfrutar de las obras analizadas antes de proseguir.

Vida

Ya entrado bien su primer álbum y después de un prólogo y un par de canciones introductorias, llegamos a la primera expresión artística en la que me quiero detener. Valga la redundancia, titulada: “vida”.

Una canción que hable de amor o de rencor, canciones de protesta o de respuesta, canciones de evolución…

Se trata de una canción en la que realiza un viaje estrepitosamente rápido por todas las condiciones que el paso del tiempo tarde o temprano trata. Todo ello junto a posibles situaciones en las que una persona o sociedad pueden permutar. Se trata de un viaje intuitivo de experiencias que caracterizarían la suerte de estar vivo, “es vida lo que escribo”.

Finalmente, hace un llamamiento al respeto a la vida: “no más odio, no más hambre, no más ambición; no más desigualdades tontas, no más división; no más llanto, no más guerra, no más muerte; y más vida, más vida…”. Sigue un listado de condiciones que Canserbero contrapone a la vida, sea la ignorancia, la opresión, el fundamentalismo… hace un llamamiento a “más vida”. Finalizando con “todas mis canciones se llaman vida, al menos hasta que la muerte me enseñe la salida”.

Aceptas

Hoy tengo ganas de hacer la mejor canción del mundo, el mundo puede cambiar al luchar por lo que se quiere.

Se trata de una reclamación, un llamamiento a la acción proactiva ante los problemas vitales. Traza críticamente una descripción de varios problemas elementales con un seguido de recursos retóricos interesantes. Finalmente, habla de un sueño posible, cantando la necesidad de la recuperación de la potencialidad de los cambios, negando la impotencia de la clase trabajadora. Es una canción extremadamente crítica con el sistema de valores convencional, propone un cambio de futuro, lejos de ser proposiciones directas o prácticas, lo que inspira la canción es un espíritu de rebeldía, de injusticia, transmite inquietud y ganas de enfrentamiento contra lo normativo.

Hace falta soñar

En esta canción Canserbero fluye junto a una base de jazz igual de protagonista que sus palabras, narra de nuevo una serie de hipocresías sistémicas que afloran en la vida de las personas, los síncopes rítmicos de la melodía acompañan la confusión que él trata de transmitir con sus palabras. Concluye su letra con la importancia de las “utopías reales”, la necesidad de imaginar alternativas para el futuro: “a donde rallos se han ido nuestros sueños…”, “sin soñar jamás lograremos cambiar…”, “hace falta soñar…”. Estas afirmaciones, alternativamente a su interpretación “new age”, comunican algo muy presente y real en la vida: la imaginación de realidades distintas y futuras, la inquietud ante la ambigüedad, el deseo de alternativas.

Añade a la imaginación el factor de “posibilidad”, es decir, dibuja horizontes de inspiración, “utopías reales”, todo ello más allá de relatos ideológicos. La letra finaliza en el minuto tres de la canción, justo a la mitad, los siguientes minutos son exclusivamente la base de jazz, aquella que deja tiempo para reposar todo lo que Canserbero ha surfeado.

Pensando en ti

Como cientos de dominoes en fila, cuando algún dedo al primero derriba, como una casa hecha con cartas alta, hasta que una tormenta sopla su puerta de forma agresiva, como empujar a un niño de un año y medio de vida, sin una maldita razón, como un paracaidista que olvidó el paracaídas, Así se derrumbó este amor.

Las calles que transito, los lugares que visito, La ropa que visto, insisto, todo me hace verte aquí, Ayer creí que te vi y al notar que no eras, Supe que aunque pueda, no quiero vivir sin ti, No te diré que creo que moriré sin ti, porque no creo, no creo, no creo, no creo, Tú sabes que soy un guerrero, No te diré que no puedo vivir sin ti, porque sí puedo, sí puedo, sí puedo, sí puedo, Sencillamente es que no quiero.

El amor, tema inevitable si se trata la vida y la muerte El amor representa la mejor de las bendiciones y el peor de los castigos: Canta la decepción, la injusticia, la confianza, la mentira, la idealización, los sueños y sus juegos, la felicidad, el envejecimiento, el sentido, el motor vital… Todo un viaje sentimental, entre alguien que puede vivir, pero no quiere hacerlo sin el otro. Recuerda, que el amor es la fuerza más importante, es el mayor sinsentido con sentido. El “yo” no adquiere significado sin el “nosotros”.  

Y la felicidad que

Parece que el ser humano, en ocasiones y debido a la fuerza inercial, mantiene situaciones que no tan solo son inertes a nivel existencial, sino que además son un atentado a la felicidad. La felicidad es un tema crucial si se habla de vida, se trata de un tema extremadamente complicado, i, sin embargo, intuitivamente certero.

Recuerdo lo que dijo el amor de mi vida, el día en que su madre, Justamente perdió la suya, Dijo que nos preocupamos por tonterías, Tonterías que hacen que la felicidad se destruya.

Canserbero describe la felicidad en un sentido negativo, es decir, consigue trazar una guía entre aquello que la asesina. Como si en algún momento de la historia, como si en algún momento de nuestra vida, olvidáramos que lo único que importa es ser feliz (en un sentido amplio del término).

Si lo estudiamos notamos que el amor es segundo plano, excepto el amor por lo que tengamos, claro, como el carro, la casa y toda esa paja, que no nos podremos llevar cuando durmamos en la caja.

Únetenos

Aquí Canserbero narra la importancia de la unidad y colectividad, la importancia del tejido social en la vida. Narra también la importancia de la consciencia de clase, la importancia del rap como medio subversiva pide la reflexión y la unión entre personas con fines y objetivos comunes. Una reivindicación de la dependencia social, de nuevo y reitero por su significancia: el “yo” no tiene sentido sin el “nosotros”.

Si de tres personas que oigan, dos escuchan, solamente, y de esas dos una entiende, Y ya para nosotros es suficiente, no me sigas, acompáñanos, abre los ojos, reflexiona, únetenos.

Y aunque no soy la vacuna para el cáncer, ni el plato ‘e comida pa’l niño en Somalia, Y las desgracias, Sé que no van a cesar solo por lo que yo les cante, este es mi grano de arena, únetenos, esta es mi gota de agua, únetenos, porque solos no podemos hacer médanos, porque solo yo no puedo hacer océanos.

Perdiendo la fe

La implicación e importancia de la fe en la vida, narra la contradicción que supone la muerte y el sufrimiento con la existencia de un dios bondadoso. La religión, la incertidumbre, la verdad como motor de confianza y sus contradicciones.  

Y si estoy equivocado, perdón te pido, porque en el fondo en ti quiero confiar, pero si existes no creo que estés conmigo, Y si es mentira lo que digo, entonces envíame una señal.

Por eso no doy gracias cuando me despierto, ya que quizá esté ofendiendo a tantos inocentes muertos, que me digan, ¿Qué hay de justo que yo coma cuando quiera, mientras en las aceras nuestros indígenas su adiós esperan?, por eso no doy gracias cuando estoy comiendo, puesto que quizá esté ofendiendo a los que de hambre están muriendo.

Y yo sé que es necesario tener la fe en algún dios, pa’ en momentos duros, a su nombre alzar la voz, pero cuando sé de tantos inocentes que han matado, Me pregunto si Dios estaba ocupado.

Muerte (álbum)

Sin seguir con el análisis de su álbum “muerte” tan solo hay que mencionar que sigue sus advertencias hechas en “vida” hasta el extremo, narra las consecuencias desgraciadas de la inestabilidad, narra la victoria de la muerte. Un vuelco aún más intenso, levemente cínico, ácido, controvertido y sobre todo muy personal. Son canciones tristes, algunas deprimentes, en las que las situaciones casuales y particulares toman protagonismo. Casos basados en las experiencias nefastas de Canserbero en un barrio de Venezuela. Narra delirios y guerras entre bandas de narcotraficantes (“Llovía” o “Un Día en el Barrio”), ajustes de cuentas y viajes al infierno (“Mundo de Piedra”, “Es Épico”), la muerte de seres queridos (“El primer trago”), una autobiografía desgraciada (“Y en un espejo vi”), las lecciones impotentes de su propia muerte (“De Mi Muerte”), hasta una oda al resentimiento y la desconfianza (Jeremías 17:15).

Estas canciones son solo un pequeño ejemplo del poder subversivo de las obras de Canserbero, quiero recordar que no son la totalidad, se trata de canciones representativas, hay mucho más.

También hay que advertir que la edición de las obras de Tirone fue independiente. Ninguna discográfica famosa o comercial ha manejado las obras del autor, y, sin embargo, consiguió ser uno de los referentes mundiales del rap en español, algo admirable. Ha supuesto todo un movimiento, demostrando de nuevo que las cosas no están perdidas… que ante las dinámicas de sumisión, homogeneización, domesticación que surgen tras lo mercantil y consumista, existe resistencia.

Existen personas exprimiendo hasta el último ápice de creatividad y originalidad humana por una causa mayor, por un resentimiento mayor, por una sensibilidad mayor. Sirviendo al cometido genuino del arte. 

Es aquí donde – si realmente las actividades artísticas fomentan la confianza y resultan ser un fenómeno universal y necesario encarnado a la estabilidad de toda cultura saludable, por motivos más allá de lo estético, consumista y pasivo— se muestra la necesidad de una recuperación y reivindicación del arte y el ocio como andamiaje existencial. Como elementos que deben resultar genuinos, desinteresados, para su función cultural.

Falta tan solo argumentar a favor de la afirmación puesta entre guiones, de momento poco justificada. Haciendo alusión, ya por fin, a mi propuesta inicial. 

Para ello quiero citar el libro: “Música, una historia subversiva (2020)”, se trata de un libro escrito por Ted Gioia, se trata de una narración académica sobre la historia de la música, explora ampliamente sus lazos inseparables con cuestiones culturales, su importancia antropológica y su implicación más allá de lo estético, racional, creativo o normativo. Trata a la música como un órgano social imprescindible para las sociedades humanas.   Para mostrar sus principales postulados he recogido unos extractos literales de la obra que a mi parecer son profundamente elocuentes y vislumbran el cometido del autor:

1. La música es un agente de cambio en la vida humana, una fuerza transformadora y hechizante.

2. La música es universal en la medida en que la gente tiene similares necesidades, aspiraciones, imperativos biológicos y demandas evolutivas en relación con su comportamiento. Negarse a admitir las cualidades universales de la música de una comunidad es equivalente a negarle la pertenencia a la comunidad humana.

5. Las listas de las canciones más vendidas pueden leerse como un índice en el que figuran los principales indicadores sociales. Lo que va a suceder en la sociedad mañana puede escucharse en la radio hoy.

8. Las innovaciones musicales casi siempre proceden de los marginados —esclavos, bohemios, rebeldes y otros individuos excluidos de las posiciones de poder— porque ellos son quienes menos lealtad sienten hacia las formas de actuar y las actitudes dominantes de las sociedades en las que viven. Esto genera inevitablemente nuevos modos de expresión musical.

11. Si las autoridades no intervienen, la música tiende a ampliar la autonomía personal y la libertad humana.

13. A corto plazo, los gobernantes y las instituciones son más poderosos que los músicos. A largo plazo, las canciones tienden a prevalecer incluso sobre los dirigentes más autoritarios.

21. La música siempre es más que las notas. La música está hecha de sonidos. Confundir estas dos cosas no es una cuestión menor.

30. La música siempre ha estado vinculada al sexo y a la violencia. Los primeros instrumentos estaban manchados de sangre. Las primeras canciones trataban de fomentar la fertilidad, la caza, la guerra y cosas similares. La mayor parte de la historia de la música oculta esta vinculación y suprime ciertos elementos que la posteridad considera vergonzosos o poco dignos.

32. Incluso las canciones de amor son canciones políticas, porque las nuevas formas de cantar sobre el amor tienden a amenazar el statu quo. Todas las figuras de autoridad, desde los padres hasta los monarcas, captan esta amenaza de algún modo, aunque no puedan expresarla claramente con palabras.

33. Las instituciones y las empresas no crean las innovaciones musicales; se limitan a reconocerlas cuando ya se han producido.

34. Normalmente, tratan de ocultarlo —con el propósito de exagerar su importancia—, y a veces lo logran.

35. Si uno realmente quiere comprender la música de nuestro tiempo, no debe fijarse en el escenario, sino en el público.

36. La música en otras épocas formaba parte de la vida de la gente; en la actualidad, proyecta el estilo de vida de la gente. Esto puede parecer una diferencia pequeña, pero la distancia entre estas dos cosas es tan grande como la que hay entre la realidad y la fantasía.

37. La música entretiene, pero nunca puede reducirse a un mero entretenimiento.

38. El público nunca es pasivo y siempre emplea la música para algo.

39. Las canciones siguen cargadas de magia, incluso para quienes han olvidado cómo acceder a ella.

40. Quienes se dedican a la música vocacionalmente —sean intérpretes, profesores, estudiosos o cualquier otra cosa— pueden ignorar esta magia o pueden desempeñar un papel a la hora de recuperar su poder. En otras palabras: con la música, todos podemos ser magos.

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Artículo de:

Daniel Luque (Revista We Are Davinci):
Estudiante de ciencia, tecnología y humanidades en la UAB (tema central: filosofía de la ciencia y técnica), estudiante de física en la UNED. Amante del rock progresivo, y el arte subversivo.

Cita este artículo (APA): Luque, D. (2023, 31 de marzo). La vida y la muerte en Canserbero, un artista genuino y subversivo. https://filosofiaenlared.com/2023/03/la-vida-y-la-muerte-en-el-arte

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por Revista da Vinci

Revista sin ánimo de lucro, de divulgación interdisciplinar, plural y cercana. Las temáticas que se diluyen y operan en conjunto son el arte, la filosofía, la ciencia y la historia. Quieren motivar en las personas la creatividad, el cuestionamiento heterogéneo y holístico, el humanismo… por un sentir completo. Intentan recuperar el espíritu polímata, crítico, subversivo. El proyecto nace de la asociación Wearedavinci, una asociación que pretende ser una red de tertulias cercanas interdisciplinares, un movimiento cultural con los valores anteriormente mencionados.

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