Las condiciones socioculturales que configuran a la humanidad y nuestra realidad en concreto, han impedido que mujeres participen en medida de igualdad que los hombres en todos los campos del saber, incluido el arte y la vida en general.

En el caso del arte mexicano, en el ámbito de la pintura encontramos varias historias que dan testimonio de cómo estas grandes mujeres se les impidió un libre desarrollo de las prácticas artísticas, excluyéndolas como mujer artista, condicionando o limitando su producción.

Nace una mujer artista

Así, nos encontramos con la vida de una de las artistas más significativas de nuestro país, María Izquierdo, donde hallamos en su obra, imágenes que reflejan el arte de la sociedad mexicana de 1920 a 19301, además cuestiones de género que promovieron la presencia positiva de las mujeres, adoptando un nuevo estilo y enfatizando la mexicanidad.

 Ella fue llamada María Cenobia Izquierdo Gutiérrez, nació en San Juan de los Lagos, Jalisco el 30 de octubre de 1902, hija de Rafael Izquierdo Montoya e Isabel Gutiérrez de Izquierdo. Toda su infancia transcurrió en provincia, bajo un ambiente impregnado de costumbres religiosas. Entre sus recuerdos más entrañables se ubican las festividades de San Juan de los Lagos de las cuales se cuentan dos anécdotas que serían fuente de inspiración para su obra.

La primera relata que cuando era niña fue atropellada por unos caballos, accidente que le dejó una huella imborrable que luego se convirtió en fascinación por estos animales que surgirían como elemento recurrente para sus pinturas. Otra anécdota cuenta que se extravió por un día completo en el interior de una carpa de circo ambulante, hasta que fue encontrada por su abuelo2.

Lamentablemente, a la muerte de Rafael Izquierdo Montoya, madre e hija se encontrarían en una situación de desamparo, ya que dependían del sostén familiar masculino y dicha situación empeora drásticamente por las circunstancias de la violencia desatada por la lucha revolucionaria3.

Debido a esto, emigraron a la ciudad de Torreón donde la madre, buscando asegurar el futuro de su hija de 14 años, arregla un matrimonio con Cándido Posadas Sánchez, un militar que le doblaba la edad y con el que se convierte en madre de tres pequeños: Carlos, Aurora y Amparo.

Formación artística

Un aspecto importante a destacar es el que se menciona en la siguiente cita:

María, una joven de 25 años le gustaba mucho diseñar y confeccionar sus propios vestidos y de los de sus hijos, y con ello continuaba cultivando su espíritu creativo con la benevolencia de Cándido posadas. Tal afabilidad mostrada por su esposo, se debía quizás a que esa era una buena manera de cumplir con ciertos condicionamientos sociales que recordaban las características de la feminidad existente entre los siglos XIX y XX en las burguesías europeas, modelo al que aspiraban las élites de la sociedad mexicana del siglo XX4.

Con la cita anterior como guía, se comprende que gracias al permiso de su esposo, María pudo retomar sus estudios de pintura, no porque se apoyara su talento, sino porque era una buena idea que ella cumpliera con una actividad femenina que fuera acorde con lo que se esperaba de una mujer de la clase social a la que pertenecía, y fue así como ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, la Antigua Academia de San Carlos.

Tiempo después, María Izquierdo tomaría la decisión de separarse de su pareja, sin olvidar que el estigma social sobre la mujer divorciada pesaría sobre ella mucho tiempo y el condicionamiento social en el que no cabía la existencia de una actividad propia, privada para las mujeres. Pero las ganas de destacar como artista le posibilitó seguir adelante para la formación de su carrera, teniendo después su primera exposición individual en la ciudad de México en 1929 y sucesivamente muestra su trabajo en el Arts Center de Nueva York.

La imagen de la artista y mujer

Tras sus triunfos, ese mismo año se involucró sentimentalmente con Rufino Tamayo, y durante algunos años estarían como compañeros compartiendo estudio. Sin embargo, en repetidas biografías de la pintora se encuentra la siguiente cita:

[…] Nadie hubiera dicho que era guapa, con su rostro ancho, la frente amplia, prominentes pómulos, labios carnosos, ojos rasgados y hundidos. Más bien baja de estatura, los miembros cortos […] entretejía flores o trenzas de estambre, al estilo oaxaqueño, en su larga cabellera negra, vestía desusadas enaguas de encaje, blusas de seda bordadas a mano, finos rebozos de colores, botines acharolados5.

Sin duda, María Izquierdo, había roto por completo con la idea tradicional de lo que se esperaba que fuera una mujer de su época, incluso, en la forma de vestir, actuar y de luchar por sus propios ideales y su autorrealización.

Hasta aquí, cabe resaltar lo profundo de su trabajo, ya que las obras producidas por la artista estarían marcadas bajo influencias estilísticas muy particulares para la época de los veinte y comienzos de los treinta. Cada obra logró cierta representación temática como naturalezas muertas, retratos y desnudos. Proponiendo una intensidad de colores que reflejaría el carácter y personalidad de María.

Ya en los años treinta, estéticamente la obra de esta artista adopta algunos principios del surrealismo, debido a su amistad con el poeta Antonin Artaud, que visitaba México en ese tiempo. Por lo cual, este definiría el trabajo de Izquierdo bajo la influencia de las ideas de vanguardia, así, como de diversas manifestaciones de la cultura popular.

Como mujer y artista sufrió por el monopolio de los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, quienes bloquearon constantemente los esfuerzos por pintar murales en la ciudad de México. Lamentablemente, Izquierdo muere de una embolia en 1955 y su legado artístico se da a conocer años más tarde de su muerte, aun cuando ya había sido una mujer reconocida por su amplia trayectoria, ella junto con otras artistas de su época quedarían en el olvido.

Una estructura a vencer

El arte como estructura o modelo impregna distintas formas de ver la realidad en todas las sociedades, propaga ideologías, por lo que, tanto hombres como mujeres dan vida a sus obras en el tiempo desde lo que creen y lo que tienen. La sociedad en la que nos encontramos debería hacer un esfuerzo por recuperar el trabajo de las grandes artistas mexicanas, que debido a su época no pudieron ser vistas como iguales.

Lo cierto es que con el tiempo algunas mujeres han logrado acceder al ámbito público, teniendo una oportunidad de autorrealización por medio de una profesión desde el arte, no obstante, se invita a seguir analizando la historia de cada sociedad para permitir que las artistas mujeres salgan a la luz y pueda ser cuestionado el orden establecido durante los siglos para que este no se siga repitiendo.

Notas

[1] Ver: UNAM. (s.f.). Cultura y vida cotidiana 1920-1940. Recuperado el 29 de noviembre de 2021, de https://www.unamenlinea.unam.mx/recurso/81910-cultura-y-vida-cotidiana-1920-1940.

[2] Entre el amor y color, mujeres en la plástica mexicana. Repositorio institucional de la UAM Xochimilco. p.96

[3] La mujer en el arte: Su obra y su imagen. Universidad Nacional Autónoma de México, p. 46

[4] Entre el amor y color, mujeres en la plástica mexicana. p.93

[5] Entre el amor y color, mujeres en la plástica mexicana. p.90

Imagen | Wikipedia

Cite este artículo: Amezcua, P. (2023, 08 de marzo). Un legado infinito: María Izquierdo. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/maria-izquierdo-artista
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por Paulina Amezcua

Licenciada en filosofía, Maestra MADEMS. Especialista en historia del arte por la UNAM.

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