¿Por qué hablamos de derechos de los niños, igual que hablamos de derechos de las mujeres, de derechos de los trabajadores, o de derechos de los discapacitados, en lugar de hablar simplemente de derechos humanos? La razón está en que, en la historia de los derechos humanos, solemos distinguir tres grandes fases.

La fase declarativa, que tiene lugar a finales del siglo XVIII. A continuación, la fase de positivación, de incorporación de esos derechos naturales al derecho positivo de cada país, que se produce a lo largo del siglo XIX. La tercera, la fase de internacionalización, que se produce en el siglo XX. Y, muchos autores añaden la cuarta fase, que sería de especificación. Especificación de los derechos humanos, bien por el sujeto —mujeres, trabajadores, indígenas o niños—, o bien por el objeto —derecho a la intimidad, derecho al medioambiente, derecho a la protección de datos personales, etc.—. Ese proceso de especificación, en mi opinión, no es una cuarta fase, porque en realidad recorre transversalmente el momento de la declaración, el momento de la positivación y el momento de la internacionalización.

En cualquier caso, la especificación de los derechos tiene un origen común —sea para las mujeres, los trabajadores, los esclavos o los niños—, que es la concepción de la persona como titular de derechos naturales. Esa concepción ilustrada es una concepción abstracta de la persona humana cuya dignidad moral deriva de la autonomía de su voluntad. Por eso, desde un principio y a lo largo del siglo XIX, va apareciendo la reivindicación por lo que podríamos llamar la extensión del sujeto: la reivindicación de la emancipación de los esclavos, de la igualdad de derechos de las mujeres, de los derechos de los trabajadores y, finalmente también, de los derechos de los niños. En este proceso de extensión del sujeto, de reivindicación de los derechos, los derechos de los niños parecen tener menos visibilidad e importancia. La reivindicación de los derechos de los niños no aparece hasta principios del siglo XX, y se debe principalmente a la activista británica Eglantyne Jebb.

La mujer que salvaba a los niños

Eglantyne Jebb nace en 1876, en el seno de una familia próspera de terratenientes en el condado de Shropshire en Inglaterra, tuvo una infancia feliz y afortunada, y recibió una excelente educación, lo cual, no era muy usual en las mujeres de la época. Sentía pasión por la enseñanza a los niños y con 19 años empieza a estudiar historia en el Lady Margaret Hall de Oxford, un selecto colegio para mujeres donde se gradúa. Tiene claro que quiere ser maestra para ayudar a la infancia y empieza a asistir a las clases de magisterio del Stockwell Training College de Londres.

Con motivo de la guerra de los Balcanes en 1913, la joven maestra se traslada allí embarcada en una campaña humanitaria. Allí contempla por primera vez, los horrores de la guerra. Poco después en 1914, estallaría lo que hoy conocemos como primera guerra mundial, entonces la Gran Guerra. Eglantyne fue un rayo de luz en la oscuridad. Ella y su hermana Dorothy empiezan a publicar un periódico con fragmentos de informes de la Cruz roja y de la prensa europea, para que el gobierno actúe ante el desamparo de millones de niños y niñas. Fue arrestada y multada por repartir folletos donde denunciaba la situación que padecía toda la infancia, incluida la de los países enemigos a causa de la guerra. Sin embargo, convenció al fiscal de que contribuyera a la causa que defendía, de la necesidad que los niños y las niñas tenían de alimentos, medicinas, refugio seguro, protección y cuidados.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en algunos países se carecía de ropa, zapatos, abrigos, y los gobiernos actuaban tan lentamente que Eglantyne determinó que urgía crear una fundación para salvar a la infancia. Fue así que en 1919, Eglantyne y Dorothy constituyen la Save The Children Fund como fundación independiente para recolectar fondos y donativos. Otro de sus objetivos fue dar a conocer mundialmente las consecuencias de las guerras y contrató a un publicista profesional para realizar impactantes anuncios publicitarios usando todos los medios de comunicación disponibles, prensa, fotografías, grabaciones con cámara de cine e ilustraciones.

Save The Children atrajo la atención de médicos, empresarios, periodistas y personas voluntarias. Sus campañas publicitarias lograron la actuación de la gente, pero quedaba por hacer mucho más. Eglantyne viajó a Ginebra, donde comprobó la terrible situación que sufrían los niños y niñas, e involucró a más naciones, y entonces en 1920 funda la Save The Children International Union, con sede en Ginebra y con una perspectiva universal. En este contexto, Eglantyne Jebb da un paso más y redacta el que sería su mayor legado, la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de la Infancia, fue firmada el 28 de febrero de 1924 durante la ceremonia celebrada en el Museo de Arte e Historia de Ginebra. Fue su legado por la niñez. La Sociedad de las Naciones, organismo internacional por la paz y precursora de la ONU, adoptó la declaración como su carta de la infancia y aunque no obliga jurídicamente a los estados, al menos recomendaba que se siguieran sus principios.

Eglantyne Jebb, falleció en diciembre de 1928, e ignoró entonces que había creado el texto base de lo que sería la Convención sobre los Derechos de la Infancia, el más importante y universal de los tratados internacionales, basado en cuatro principios fundamentales y con 54 artículos referidos a los derechos de niños y niñas de todo el mundo.

Bibliografía

UNICEF. (s.f.). Por qué son importantes los derechos del niño. Recuperado el 29 de noviembre de 2021, de https://www.unicef.org/es/convencion-derechos-nino/por-que-son-importantes.

UNICEF. (s.f.). Explicación de los derechos humanos. Recuperado el 29 de noviembre de 2021, de https://www.unicef.org/es/convencion-derechos-nino/explicacion-derechos-humanos.

Save the Children. (s.f.). Presentamos la biografía de nuestra fundadora Eglantyne Jebb. Recuperado el 29 de noviembre de 2021, de https://www.savethechildren.es/actualidad/presentamos-la-biografia-de-nuestra-fundadora-eglantyne-jebb.

Hernández González, M. C. (s.f.). La maestra que salvó la infancia-Eglantyne. Recuperado el 29 de noviembre de 2021, de https://fdocuments.ec/document/la-maestra-que-salv-la-infancia-eglantyne-jebb-biografa-.html

Lectura recomendada

Rivera, I. (2020). La mujer que salvaba a los niños. Fondo de Cultura Económica.

Imagen | Save the Children

Cite este artículo: Postigo, M. (2023, 08 de marzo). Los niños olvidados: Eglantyne Jebb. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/03/quien-fue-eglantyne-jebb
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por Maria Lucio

Estudiante de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Interesada también en filosofía, literatura y arte.

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