¿Existe un camino infalible para la felicidad?

Desde los griegos la palabra felicidad, en concreto: eudaimonía, siempre ha estado presente y estrechamente relacionado con la ética. Pues, ¿quién alguna vez no se ha preguntado qué es la ética?, ¿quién no ha pensado nunca que debe haber una fórmula milagrosa para poder ser virtuoso?

Por ello, en este artículo se va a exponer la virtud de la mano de Aristóteles y ese supuesto camino para alcanzar ese anhelado estado. Ya que en su Ética a Nicómaco, ejemplifica perfectamente cómo obteniendo la virtud podemos llegar a la eudaimonía.Según Aristóteles, para obtener la virtud hace falta el mesotes, que es, la adquisición del punto medio entre el hábito y el vicio.

Así pues, la moderación y la virilidad se destruyen por el exceso y por el defecto, pero se conservan por el término medio.

(Aristóteles, 2014, 1104a20-25).

A ello, se le suma el placer y el dolor de las acciones, que va intrínsecamente ligada con la educación. Mediante esta, como exponía Platón, vamos a ser capaces de saber distinguir cuando utilizar la alegría o la tristeza. La virtud es en forma general, un modo de ser, que no todo ser humano tiene que realizar de forma igualitaria, sino que va relativo a como es cada uno.

Expuesta de manera superficial el término virtud, vamos a proceder a profundizar en cómo la virtud puede llegar a darnos la felicidad. Se parte de la base de que toda actividad humana tiende a un fin, y que directamente es supuesto que se va a encaminar hacia un bien. Claro está que el concepto de bien del hombre es muy vasto, sin embargo, tan solo hemos de fijarnos en el medio que nos rodea para ver lo que la naturaleza individual persigue. Y, es que tanto cultos como incultos buscan sumergirse en el medio y encontrar la vida más plena posible.

Seamos de donde seamos, tengamos los intereses que tengamos nuestra naturaleza nos exige la defensa del propio ser.

(Lledó, 2018, p.67)

Para poder alcanzar la virtud, es fundamental la actividad, pues, sin esta va a ser imposible poder llegar a ese punto medio. También, sin recursos exteriores no podremos alcanzar una eudaimonía plena, debido a ello, algunas personas la relacionan con la buena suerte. No obstante, es sabido que es mucho más fructífero y complaciente alcanzarla mediante la diligencia que por fortuna.

Otro punto bastante interesante y destacable de la ética aristotélica es la vida contemplativa, ya que que para alcanzar el grado más alto de bienestar deben sentarse las bases; esta vida le pertenece a aquel individuo que sabe los bienes externos que le son necesarios, (comida, agua, casa…), el que sabe atenerse a la reflexión, al mesotes y al Êthos.

Y, ¿qué es ese êthos?, pues no proviene solo de la reflexión, sino que también viene marcado por las acciones. Las conexiones que se establecen entre los individuos delimitan su espacio y lo posible. Estas conexiones que se establecen desarrollan las perspectivas. Es decir, las necesidades de los otros hacen que se expanda mi visión acerca de la realidad. Estas necesidades brotan del individuo, es la capacidad que determina su instalación en la naturaleza, la existencia del otro que se refleja indirectamente en mí.

Va enhebrando, en su dinamismo, en su energía, la consistencia del êthos

(Lledó 2018, p. 26)

En definitiva, lo que nos expone Aristóteles son unas muy buenas bases las cuales podemos tener en cuenta. No obstante, este camino, como era de esperar: no es infalible. Muchas veces el no predisponer de bienes exteriores, de llegar a un punto medio, no depende de nosotros. A veces, llegar al punto medio depende de capacidades que se nos vienen dadas o no hemos tenido la oportunidad de desarrollar. Llevar la felicidad a la ejecución de acciones, puede ser un poco paradójico.

Paralelamente, todos estos pasos son firmes y adecuados si uno quiere enfocar su vida hacia el conocimiento, como expone Aristóteles: el sabio será aquel que llegue a alcanzar esa anhelada eudaimonía.

Bibliografía

Aristóteles (2014): Ética a Nicómaco, Barcelona: Gredos.

Lledó, Emilio (2015-2018): Memoria de la ética. Barcelona: Debolsillo.

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Torres, Y. (2023, 09 de abril). ¿Existe un camino infalible para la felicidad? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/04/existe-un-camino-infalible-para-la-felicidad

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por Yolanda Torres

Originaria de Málaga, España. Dieciocho años. Estudiante de segundo año de filosofía. Apasionada por la filosofía política, la Bioética y la metafísica. Paralelamente, estudia el último año de piano en el conservatorio. Forma parte del club de debate de su universidad.

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