En la actividad de varios comentaristas, y en especial Andrónico de Rodas, se pusieron a examinar e interpretar los textos de Aristóteles, sin conocer ni el orden efectivo de su composición ni el que pretendía Aristóteles darles, estos escritos fueron redescubiertos en el siglo I a. C., tuvo un esfuerzo el comentarista de unificar y completar.

La asimilación de “metafísica”, su denominación es postaristotélica, ordinariamente se explica por la obligación que tenían los editores de Aristóteles de inventar un título, a falta de una designación expresamente indicada por el propio filósofo. Pero de hecho, esa designación existe y se encuentra en los escritos plasmada como “filosofía primera o teología”. Nos hallamos en presencia de tres términos referenciados “ciencia del ser en cuanto ser, filosofía primera (o teología) y metafísica” (P. Aubenque p.32) estos son sinónimos.

En lo que concierne al nombre de la metafísica, no puede creerse que haya nacido del azar, pues se ajusta tan bien a la ciencia misma: si se llama φυσική (física en griego) a la naturaleza y si solo podemos llegar a conceptos acerca de la naturaleza mediante la experiencia, entonces ciencia que viene a continuación de esta se llama metafísica (μετὰ, trans, y physica). Es una ciencia que de algún modo se halla fuera, es decir, más allá del campo de la física.

(P. Aubenque p.33)

De hecho, la interpretación intrínseca de la rúbrica metafísica es la única que encontramos en los comentaristas griegos, los cuales, si bien se equivocaban al atribuir el título al mismo Aristóteles, no por ello dejaban de estar mejor informados que nosotros acerca de las tradiciones vinculadas con aquel.

Los primeros comentaristas atendieron al sentido obvio de meta, vieron en él la indicación de una relación cronológica, la metafísica se llama así porque viene después de la física en el orden del saber. La preposición “meta”, ya no significaría un orden jerárquico en el objeto, sino un orden de sucesión de conocimiento. Dicha justificación y el orden mismo al que refieren están lejos de ser arbitrarios.

Otra cuestión es que Andrónico de Rodas les colocó “después de los escritos físicos”, razón por la que se repite a menudo que metafísica habría nacido por azar, pero quizá el azar no lo es tanto, como con frecuencia se cree. Nada impide que el término haya podido tener un significado que no era el bibliográfico para los primeros que lo utilizaron, como ya vimos anteriormente cuál era el sentido que se dio.

El saber meta ta physika podría designar, por una parte, la dignidad de una ciencia que se refiere a un objeto suprasensible, y por otra, el orden cronológico de una ciencia que iría después de la Física, en la progresión del conocimiento, el estudio de la naturaleza acabaría conduciendo ella misma a una ciencia “metafísica” que se preguntaría por principios más elevados aún, encadenamiento de ideas que es, la del texto de la Física de Aristóteles, que en su octavo y último libro desemboca en la hipótesis de un primer motor inmóvil, de hecho parece que esta lectura cronológica fue la que consiguió el favor de los comentaristas más antiguos de Aristóteles, pero este filósofo nunca se plantea en él la cuestión de una metafísica o de un orden.

Pero hay ciertamente en Aristóteles una ciencia que parecía más fundamental y más universal que las demás, a la que él llama generalmente, prote philosophia, filosofía primera. A esta ciencia luego le añadieron como vimos el nombre de Metafísica. 

En los escritos llamados Metafísica, la filosofía primera recibe diversas caracterizaciones que se presentan a lo largo de los libros. En el libro IV de la Metafísica, habla de una ciencia que remitiría “al ser en cuanto ser” y que contemplaría el ser en toda su universalidad, la metafísica toma aquí la forma de una Ontología universal. En el libro I, por su parte, la idea de ciencia de las primeras causas y de los primeros principios, por lo tanto, podemos llamar una Aitiología o una teoría de las causas. En el libro VI, identifica la ciencia primera con una investigación que trataría de las causas del ser y de los seres en cuanto seres, de las causas primeras, inmóviles y separadas de la materia, se habla aquí de una Teología. En el libro VII, desarrolla la idea de una ciencia general de la sustancia, que se interesa también por las sustancias del mundo sensible, la Ousiología.

Queda entonces en claro que la filosofía primera o la metafísica para Aristóteles, es todo lo que refiere a: Aitiología, Ontología, Teología y Ousiología  

Una ciencia de
los primeros principios

La filosofía primera es la ciencia de los primeros principios, en el primer libro de la Metafísica, comienza con la siguiente declaración “Todos los hombres por naturaleza (Physei) desean saber”, y es de esta evidencia “natural” de donde Aristóteles va a extraer, la idea de un saber universal, que trate de los primeros principios. Aquí es preciso evidenciar que se habla de saber, cuando se conoce el porqué de las cosas.

Si toda ciencia es ciencia del porqué, es evidente que la sabiduría más elevada será aquella que se ocupará de “las primeras causas y de los principios”.

Aristóteles dirá que la ciencia por excelencia será la de lo “cognoscible en grado sumo” es decir, de los primeros principios y las causas. Gracias a esos primeros principios se conoce todo lo demás.

Teoría de las causas

Otro punto importante a destacar es sobre la Teoría de las causas, plantea Aristóteles que para explicar la Physis, al ser la naturaleza tan compleja, solo es posible hacerlo distinguiendo varios sentidos de la noción de causa.

1) La causa designa ante todo la “materia” (Hypokeimenon, sujeto o sustrato) de qué están hechas las cosas. El sentido es “aquello que está puesto debajo”. La materia es nombrada en primer lugar no solo porque es la causa más elemental de las cosas, sino también porque es esta especie de causa material que los primeros fisiólogos habrían buscado.  Ejemplo de este principio sería, agua, aire, fuego, etc. La argumentación de Aristóteles se apoya en la evidencia del movimiento, si todo depende de un solo principio (material) ¿cómo se explica que puedan producirse cambios? en términos de Aristóteles “porque, ciertamente, el sujeto mismo no se hace cambiar a sí mismo”, se requiere un principio distinto de la causa material si hay que explicar de dónde viene el cambio.

2) Este principio será el de la causa eficiente, que designa el principio o el inicio del movimiento, esta causalidad por ejemplo la semilla es la causa de la planta.

3) La tercera causa, la formal, Aristóteles la llama a menudo eidos, también ousía.

4) La cuarta causa es “ese para qué o el fin de una acción”, en otro sentido causa es el fin, aquello para lo cual es algo. Esta misma orientación teleológica de la acción humana la encuentra en el conjunto de la naturaleza, por ejemplo las hojas están para proteger al fruto. Este teleologismo es esencial en el pensamiento de Aristóteles, incluida su ética, es en virtud de la misma teleología por lo que puede decirse tanto que los cuerpos  se dirigen por naturaleza hacia abajo como que los hombres aspiran a la felicidad.

El gran mérito de Aristóteles ha sido, distinguir entre las diferentes acepciones de la noción de causa, siguiendo las maneras de expresar el “porqué”, que son también las del lenguaje.

La teoría de las causas es una teoría de las maneras de decir la causa, la explicación de Aristóteles, es más semántica que propiamente causal. Aristóteles no siempre precisa de cuales causas efectivas habla cuando distingue las grandes acepciones de la noción de causa.

Por lo que permanece en pie, el problema del objeto de la filosofía primera, que lo replanteará luego en su abordaje sobre la ciencia que trata del ser.

La ciencia que trata
del ser en cuanto ser

Para Aristóteles, hay una ciencia que trata del ser en cuanto ser, veremos a que se refiere.

Su intención de distinguir entre ciencias especiales y una ciencia más general del ser es muy clara:

Hay una ciencia (episteme) que estudia el ser en cuanto ser, y los atributos que esencialmente le pertenecen. Esta ciencia, por lo demás, no se confunde con ninguna de las denominadas particulares, porque ninguna de estas ciencias se ocupa en general del ser en cuanto ser, sino que, tras seccionar una parte del ser, estudia solamente los atributos de esta parte.

(J. Grondin p.101)

Parménides había hecho ya del éon (el ente) el único objeto digno del pensamiento, y Platón había asignado a la dialéctica la tarea de pensar el ser verdadero (el onto on y la ousía). Pero nadie antes de Aristóteles  había hablado del ser “en cuanto ser”. La fórmula de Aristóteles designa “el ente y, en él, o del él, el hecho de que sea ente” (J. Grondin p.102).

Aristóteles distingue este orden de consideración del que caracteriza las restantes ciencias, que consideran más bien el ser en cuanto es tal o cual (el ser matemático, físico, etc.). Mientras que estas ciencias son particulares, la ciencia que contempla Aristóteles aspira a la universalidad. La Ontología se interesa ante todo por todo cuanto depende del ser en cuanto no es más que ser.

La perspectiva onto-teológica
de la metafísica

Con respecto a la perspectiva onto-teológica de la metafísica, Aristóteles sostiene en la metafísica, que la filosofía primera deberá tratar de las sustancias inmóviles y separadas de la materia. Distingue en ese contexto, tres ciencias teóricas o teoréticas, es decir, ciencias a las que uno se dedica por simple amor al saber, a diferencia de las ciencias prácticas o técnicas que se practican con otro fin. Son la física, la matemática y la ciencia teológica. La física trata de los seres móviles y no separados de la materia.  La matemática trata sobre los seres inmóviles, pero probablemente inseparables, no se hallan sometidas al movimiento, pero existen de una manera separada, autónomamente.

La ciencia primera trata, por su parte, de los seres a la vez separados (de la materia) e inmóviles.  A esta ciencia, Aristóteles la llama “teología”, porque si lo divino está presente en alguna parte, estará presente en esta naturaleza inmóvil y separada, y la ciencia más elevada tiene que tener por objeto el género más elevado. Esta es la orientación teológica de la filosofía primera, esta ciencia identificada aquí con la teología, trata por completo de un objeto particular, que es también el primero de todos.

Se llama primera por razón de primacía, o del estatuto principal, de su objeto, pero esta ciencia no es solo particular, posee también una dimensión universal por cuanto comprende el estudio del primer ser y de todos los seres que fluyen de este principio. Tratar de todos los seres que son primeros es a la vez tratar del conjunto de lo que es, desde el punto estricto de su ser. La teología comprenderá así toda la ontología.

El ser se entiende
en muchos sentidos

Seguiremos con otro punto de análisis, el ser y su polisemia, el ser se entiende en múltiples sentidos, y Aristóteles destaca cuatro grandes acepciones.

1) Ser se dice primero del ser por accidente, se trata del ser que “accede” o deviene en alguna cosa. Este ser no existe de manera autónoma, como la sustancia, pero se predica de una sustancia. El ser cualitativo por ejemplo, la blancura de esta hoja, que no goza de una existencia independiente, pero expresa algo que es. El ser por accidente respecto de algo que existe de una manera más autónoma.

2) Ser puede decirse también, de acuerdo con los esquemas de la categoría. Las categorías son para Aristóteles, las grandes secciones según las cuales es posible decir y pensar el ser. Aristóteles, enumera por lo general diez: la sustancia (ousía), cualidad, cantidad, relación, lugar, tiempo, posición, posesión, acción, y pasión.

3) Ser se dice también según el acto y la potencia. Generalmente, se percibe en esta tesis una respuesta al inmovilismo de Parménides, que negaba la existencia del movimiento o del cambio por la razón de que implicaba un paso del no-ser al ser y, por lo tanto, de la existencia al no-ser. Tesis que sería fatal para la física, cuyo propósito no es otro que dar cuenta del movimiento. Al distinguir entre acto y potencia, acaba subrayando que el cambio no hay que entenderlo necesariamente en el sentido de un paso del no-ser al ser, puede ser comprendido también como un paso al acto de aquello que solo estaba en potencia.

4) Ser se dice, por último, en el sentido de “ser verdadero”. Cuando en griego se dice “esto es”, se quiere decir simplemente esto “es verdad”. Es una función del verbo ser.

5) Se trata de al parecer de un sentido semántico o de una distinción ontológica, tendente a distinguir diferentes clases de ser, ya que puede expresar una realidad ontológica del ser mismo.

La filosofía primera
como Ousiología

Pasamos a seguir profundizando sobre la filosofía primera de Aristóteles, ahora la veremos como Ousiología.

En la Metafísica, Aristóteles recuerda que el sentido fundamental del ser ha de buscarse por el lado de la noción de sustancia:

El ser se dice en múltiples sentidos, siguiendo las distinciones que hemos hecho anteriormente, en un sentido significa el qué-es la cosa, la sustancia, y en otro sentido, significa una cualidad o una cantidad, o cualquier otra cosa que se predica de este modo. Pero, de entre todas esas acepciones del ser, está claro que el ser en sentido primero es “lo que es algo”, noción que no expresa más que la sustancia (ousía).

Si la sustancia (ousía) expresa el significado primero del ser, la filosofía primera no puede ser sino Ousiología. “Y en verdad el objeto eterno de todas las investigaciones, presentes y pasadas, el problema siempre en suspenso, ¿Qué es el ser?, se convierte en ¿Qué es la sustancia?”.

Aristóteles distingue varias acepciones de la sustancia:

1) La sustancia designa en primer lugar la “quididad”, esto es, “que algo es lo que siempre fue”. Aquí la idea es que la sustancia de una cosa es ante todo lo que es en el sentido de qué es lo que se puede indicar con su definición. Algo así como decía Platón, con el eidos, que expresaba la esencia de las cosas.

2) La sustancia también puede designar el universal, “lo que se toma según el todo”, lo que equivale por “todos” los seres de tal o tal tipo, o del tal o tal especie, por ejemplo todos los hombres tienen en común la misma sustancia universal y las propiedades que las acompañan.

3) La sustancia podría ser también el género, acepción para pensar inmediatamente en las “sustancias segundas” del tratado de las categorías, que reconocía un estatuto de sustancia a los géneros y a las especies.

4) Por último, la sustancia puede designar el sujeto o el sustrato, designa aquello que está, lo que subyace debajo o sirve de fundamento de… (idea de substancia y sujeto).

La teología
de la metafísica

Avanzamos sobre el último punto de análisis, la teología de la metafísica, si bien ya hemos mencionado brevemente sobre lo teológico, es momento de revisar más ideas sobre esto.

Toda la teología de Aristóteles se contiene en el esfuerzo de explicar en lo que hallamos en la Física y en el tratado Acerca del cielo, pero cuya versión más clásica se puede ver en el libro XII de la Metafísica.

Se trata de un texto absolutamente fundador para la teología occidental por dos importantes razones:

1) Al hablar del primer motor que es causa del movimiento de los astros, Aristóteles es, de hecho, el primero en ofrecer una explicación causal y racional del universo físico por hacerla depender de un primer principio divino.

2) Aristóteles, es también el ancestro de la teología occidental al decir que este primer motor es acto, que no puede, sino ejercer la más elevada actividad que pueda darse, que es la de pensar. Por vez primera en la historia de la metafísica, “Dios” es concebido a la par como un principio de explicación del mundo y como inteligencia suprema, características que seguirán siendo suyas para toda la metafísica que se las ingenie para hablar de lo divino.

El punto de partida de la teología en la metafísica es físico, ¿Cómo explicar el movimiento de los cuerpos celestes? A diferencia de las sustancias sensibles, los astros se mueven con movimiento circular, continuo y eterno. Ese movimiento no puede haber sido causado por un principio que le fuera anterior, es decir, por una causa eficiente, porque no tiene comienzo. Pero todo movimiento acusa una cierta finalidad, en cuanto tiende a algún fin. Este papel de causa final lo tendrá también el primer motor, que mueve, por tanto, “como objeto de amor”. Motor que a su vez no es movido, de lo contrario sería preciso hallar otro principio para explicar su movimiento, puesto que hay que detenerse y no proceder hasta el infinito, el primer motor representa este punto de parada. Ese motor es también único.

 Luego de este recorrido, hacia este final del eje sobre la teología que servirá para terminar de comprender la cuestión metafísica en Aristóteles, desemboca en el ocuparse de aquella ciencia de todo, en el sentido global, universal, como vimos esto nos remite a un conocimiento de un rango superior a la física, al estudio del ser en cuanto ser, que poco a poco nos demuestra cómo estudia sus causas, un recurrente examen de la noción de ente o sustancia, sus clases, sus relaciones. La metafísica es una ontología, un estudio de la realidad bajo la denominación más amplia del ser. El núcleo de su interés se configura en el ser, los sentidos en que se dice que algo es, por lo tanto, el análisis del concepto de lo que es (to ón), es decir tal como se señaló, metafísica para Aristóteles sería sinónimo de ontología.  Es la filosofía primera, una ciencia sobre los primeros principios y causas de todo lo existente, sobre el ser en general, sobre la esencia. 

Bibliografía

Grondin, J. Introducción a la metafísica. Herder. 2006. Barcelona

Aubenque, P. El problema del ser en Aristóteles. Taurus.  1981. Madrid

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Artículo de:

María Laura Picón (autora invitada):
Profesora de Filosofía, actualmente cursando la Lic. en Filosofía en UNSE (Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina), bailarina de tango, dibujante y pintora abstracta, escribo.

Cita este artículo (APA): Picón, L. (2023, 24 de abril). La metafísica de Aristóteles. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/04/la-metafisica-de-aristoteles
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