No dejes de leer la parte 1, la parte 2 y la parte 3 de este texto. 

En este último artículo de la serie dedicada a Nietzsche analizaremos los últimos años de la vida consciente de nuestro protagonista; en concreto el período de tiempo que va desde el año 1883 a 1889. Es decir seis años —los últimos seis años anteriores a su colapso mental definitivo—, y que serían los más productivos, desplegando una intensa actividad de escritura y de publicaciones.

En estos prolíficos años, Nietzsche apuntalaría las ideas planteadas anteriormente en sus obras y, a su vez, ofrecería para la posteridad nuevas ideas que pasarían a la posteridad como definitorias del pensamiento del protagonista.

Desde 1883 comenzaría a publicar por partes la obra que condensaría todo el pensamiento del pensador alemán y, por ende, la más carismática: Así habló Zaratustra, obra compuesta de cuatro partes y redactada de forma poética donde Nietzsche presenta sus grandes temas, los cuales, debidamente entrelazados, forman la estructura propiamente dicha de su pensamiento. Y entre los años 1886 y 1887 preparó nuevas ediciones de sus obras anteriores. Asimismo, todo este trabajo de autointerpretación de su trayectoria anterior culminaría con la publicación de Ecce homo, la autobiografía intelectual con la que Nietzsche decidió ofrecer su visión de sí mismo.

Atendiendo a sus contenidos, en las obras de estos años reaparecerán temáticas propias de los escritos anteriores junto con novedades importantísimas. Aparecerán en ellos los grandes temas de la voluntad de poder, el eterno retorno, el nihilismo, la muerte de Dios o el Übermensch.

Por tanto, será con Así habló Zaratustra —obra que ya había sido anunciada en el final de La Gaya ciencia—, donde continuaría con el recorrido llevado a cabo en las obras precedentes y pasaría a ser la obra central en la trayectoria intelectual de Nietzsche.

Si con El nacimiento de la tragedia Nietzsche esbozaba su idea de la sabiduría trágica y dionisíaca, con el Zaratustra desarrollará el concepto que constituirá el núcleo más íntimo y determinante del filósofo. La primera gran novedad de Zaratustra será presentar la convicción de que es posible partir de la crítica moderna a la cultura occidental, y así provocar una mutación radical de la civilización occidental. Las obras críticas anteriores ponían de manifiesto que las creencias metafísicas, religiosas y morales del pasado habían ido perdiendo su carácter de solución teórica y, por tanto, su utilidad práctica como superestructura de ideas al servicio de la organización de la vida. Dios ha muerto. Y esta liquidación del mundo verdadero suscita ahora una actitud de libertad de espíritu ante los errores sobre los que se fundaba necesariamente la vida, es decir, sobre las invenciones y construcciones morales, religiosas e ideológicas que han sido necesarias para vivir y organizar la sociedad.

Por ello Nietzsche atribuye a su pensamiento desde ese momento una intencionalidad práctica, una pretensión de servir como impulsor de una transformación de la época moderna en el sentido de una superación del nihilismo.

Será desde este momento cuando Nietzsche piense en el filósofo como en un legislador, un creador de valores con los que fundar una nueva época y una nueva historia. No será suficiente con la crítica, sino que será preciso «legislar» con vistas a una nueva humanidad. Este cambio de perspectiva explica la radicalidad de la crítica de Nietzsche hacia el cristianismo, desarrollada sobre todo en su obra El Anticristo. En esta, Nietzsche se confronta con el mundo de las ideas e instituciones que más universalmente han configurado la historia europea y, por tanto, con la ideología más directamente responsable del nihilismo. Entiende este nihilismo como nuestra situación contemporánea de olvido o de pérdida del valor de los antiguos valores supremos que sostenían la cosmovisión cristiana del mundo. Asimismo, el nihilismo es también el proceso activo en virtud del que se ha producido la muerte de Dios, y por ello, lo decisivo en relación con este planteamiento es que la muerte de Dios no ha consistido en ninguna práctica voluntarista del ateísmo militante ni en el ejercicio destructivo propiamente dicho del tipo de crítica teórica que el propio Nietzsche había desarrollado hasta ese momento. Es el desenlace de un proceso al término del cual ha venido a hacerse la luz.

O sea que, el nihilismo no será otra cosa que ese trabajo de desenmascaramiento-rememoración de los valores supremos y de Dios como su fundamento que la historia ha realizado, en el que la memoria acaba ganándole la partida al olvido, pues ha sido la misma exigencia de búsqueda de la verdad y autenticidad que siempre han propugnado la metafísica y la moral cristianas, la que ha terminado conduciendo finalmente a la exhumación de sus propios fundamentos nihilistas.

Otra de las ideas principales del pensamiento de Nietzsche que se desarrollan en Zaratustra es el pensamiento del eterno retorno. Este supone básicamente la reducción del tiempo lineal de la historia al tiempo cíclico de la naturaleza. Nietzsche lo planteará como el pensamiento que lleva el nihilismo a su consumación y, como la condición para su superación. Así pues, lo presentará como el pensamiento decisivo para la transformación del hombre nihilista, a conseguir mediante la mutación estructural de su modo de vivir el tiempo.

La idea que subyace a este propósito será, pues, la de que solo en un mundo en el que no se pensara ya según la estructura de la temporalidad lineal sería posible la felicidad plena. El tiempo lineal supone que cada momento tiene sentido solo en función de los otros, precedentes y siguientes, y esto hace imposible la felicidad, porque ningún momento vivido puede tener él mismo una plenitud de sentido. Es la temporalidad lineal la que establece igualmente la diferencia entre mundo verdadero, como mundo de la realidad, y mundo aparente como ilusión y engaño. La creencia en la temporalidad circular, por tanto, implicaría la supresión de la distinción entre mundo verdadero y mundo aparente.

El eterno retorno puede ser deseado entonces, solo por un ser humano feliz que puede darse únicamente en una época radicalmente distinta a la del nihilismo. En ese mundo, pensar en la posibilidad de que cada instante de nuestra vida pudiera repetirse eternamente hasta el infinito significaría un criterio de valoración ética, porque únicamente cuando ese instante es pleno de sentido y de felicidad se puede querer su repetición.

Y contrario, la convicción del nihilista que vive según la experiencia de la temporalidad lineal, de que la vida no es en realidad un vivir, sino solo un vano e ilusorio pasar; una apariencia de sueño cuyo trasfondo de nada la delata como sin sentido, como absurda en sí misma, siendo necesario proyectar el sentido y el valor en un trasmundo, en un «más allá», es decir en una trascendencia.

Por último, es necesario mencionar otra de las ideas fundamentales desarrolladas en los últimos años de nuestro protagonista. Esta no es otra que el Übermensch o el hombre nuevo.

El Übermensch nietzscheano, por tanto, es, el hombre que conoce, es decir, el que ha experimentado hasta el fondo el nihilismo de la cultura moderna y lo ha superado. Y esto le llevará a postular un tipo de organización política en el que el vínculo de subordinación o de pertenencia de los individuos al Estado no sería más que un acuerdo libremente aceptado.

Para terminar, debemos acudir a otra de las ideas relevantes de Nietzsche, la «voluntad de poder», que sería desarrollada al igual que las anteriormente mencionadas, en la etapa final de la vida de nuestro protagonista.

No es fácil determinar lo que Nietzsche entendía por «voluntad de poder», pero sirva como aproximación un rasgo común: el de un ímpetu o impulso que va siempre más allá, que no se detiene nunca. Nietzsche estimaba que la voluntad de poder expresaba un movimiento destinado a sustituir en el futuro al completo nihilismo, pero de tal modo que presuponía, lógica y psicológicamente, el nihilismo.

Nietzsche tratará de concentrar la noción de voluntad de poder en la idea de una fuerza universal impulsora. No tendrá simplemente un sentido orgánico o vital y no es tampoco una especie de impulso ínsito en toda materia. De alguna manera es una realidad metafísica.

La noción de voluntad de poder está estrechamente relacionada con la de «transmutación de todos los valores» o «transvaloración» y con la de «eterno retorno». Colocarse más allá del bien y del mal es el camino hacia la voluntad de poder.

Como se ha podido ver en esta serie que finaliza con la presente parte, la doctrina filosófica de Nietzsche, cuyo carácter poético y personal ha sido muy insistentemente subrayado, es también en cierto sentido, una filosofía existencial, pero de un «existencialismo» de muy distinto sentido y contenido.

Finalmente, la profunda depresión nerviosa que sufría desde hacía años produjo al inigualable pensador un súbito oscurecimiento mental y por último, le sobrevino una parálisis, teniendo que ser trasladado a la clínica psiquiátrica de la Universidad de Jena y pasando el resto de su vida en Naumburg y Weimar con su madre y su hermana, donde fallecería un 25 de agosto de 1900.

Bibliografía

Ecce Homo. Nietzsche, Friedrich. Editorial Tecnos.

El itinerario intelectual de Nietzsche. Diego Sánchez Meca. Editorial Tecnos.

Obras completas volumen I, Escritos de juventud. Nietzsche, Friedrich. Editorial Tecnos.

Obras completas volumen II, Escritos filológicos. Nietzsche, Friedrich. Editorial Tecnos.

Obras completas volumen III, Obras de madurez

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Rubén García Díaz (autor invitado):
Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. Estudiante y apasionado de la Filosofía, de la Literatura, de la Historia, del Arte y de la Cultura en general.

Cite este artículo (APA): García, R. (2023, 11 de abril). Nietzsche, últimos años. Parte 4 de 4. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/04/nietzsche-ultimos-anos
#grecia clásica, #hombre nuevo, #Nietzsche, #nihilismo, #Zaratustra

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!