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Crítica a la Ley 20.380 de Protección Animal en Chile

El objetivo principal de este texto es exponer un proyecto de reforma constitucional que se fundamenta en una serie de propuestas constitucionales para la modificación de ausencias, vacíos y falencias en la última versión de la Ley 20.380 promulgada el 11 de septiembre del año 2009. Posteriormente, reformulada y promulgada el 03 de octubre de 2009 en cuestiones sobre la protección animal. Toda constitución (en esta ocasión la actual Constitución Política de Chile de 1980) y sus respectivos artículos deben responder a las preguntas: ¿qué regular y qué se debe hacer para regularlo?

Durante el desarrollo de este proyecto se contó con las referencias bibliográficas: “Derechos animales. ¿Tu perro o el hijo?” (Capítulo VII, páginas 176-191) de Gary Francione, Profesor de Derecho en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, especialista en derechos de los animales y uno de los más interesados en la teoría abolicionista de los derechos animales no humanos; así otras fuentes de información como fundamento para cada reforma.

En este proyecto se analizarán algunos de los artículos de la ley ya mencionada poco antes, con el objetivo de mejorar y especificar en ellos materias que podrían ser importantes y fundamentales al tratar la protección animal pensada de manera filosófica.

Artículos a reformar
de la Ley 20.3801

Artículo 3° del Título III: Toda persona que, a cualquier título, tenga un animal, debe cuidarlo y proporcionarle alimento y albergue adecuados, de acuerdo, al menos, a las necesidades mínimas de cada especie y categoría y a los antecedentes aportados por la ciencia y la experiencia. La libertad de movimiento de los animales silvestres no debe ser restringida de manera innecesaria, especialmente si ello le ocasionare sufrimiento y alteración de su normal desarrollo.

Uno de los axiomas según Francione2 respecto a los animales, es que tienen intereses moralmente significativos como el interés en no sufrir. Este interés contiene una obligación moral directa con los animales no-humanos de no hacerlos sufrir innecesariamente. Podemos pensar que al hablar de sufrimiento innecesario, también estamos hablando de un sufrimiento necesario como lo restante o lo que no se visualiza a primera vista. Con los animales no-humanos tenemos en común la sensibilidad y no creo que exista la necesidad —en este contexto— de ponerlo en duda. A partir de esta sensibilidad es que podemos conversar sobre el dolor, el placer y sobre muchas otras afecciones. Podemos, también, sentir estímulos desagradables que se caracterizan o bien por ser prolongados, o bien por su instantaneidad. Los animales no-humanos —y recordando que los seres humanos somos animales aparentemente evolucionados— poseen la misma capacidad de sentir a través del cuerpo, ya sea placer o sensaciones desagradables. Ahora bien, cuando hablamos de sufrimiento necesario podríamos considerarlo como tenencia responsable, en virtud del cuidado animal a través de las vacunas, los medicamentos e incluso la misma reproducción, el parto o nacimiento de las crías. Dejando esto en claro, podemos proseguir con los sufrimientos innecesarios.

El hecho de proporcionar sufrimientos innecesarios, que se pueden clasificar en restringir su libertad de movimiento, la alteración de su desarrollo, entre otros, tiene su fundamento en ver a los animales como objetos de propiedad, que indica una carencia de sentido en la prohibición de tales actos.

Se ha visto, que para tomar los intereses de los animales en consideración y dar contenido a la prohibición de causarles sufrimientos innecesarios, es necesario aplicar el principio de igual consideración al interés de los animales en no sufrir.

(Francione, G. VII pág. 176a)

¿En qué consiste este principio? No basta solo con proporcionar un principio de trato humanitario que regule tal prohibición, porque podría o no suceder la vulneración. El no sufrimiento obedece a un principio de trato humanitario. No obstante, es insuficiente para acabar con el sufrimiento. Para evitarlo en su totalidad se podría efectuar el principio de igual consideración hacia los animales no-humanos que promueve dejar de utilizar a los animales de maneras que no se utilizaría a nadie: el valor del humano radica en ser un fin en sí mismo, por lo tanto, no debe ser tratado como medio para fines de otro3, en este caso sería con las otras especies. Es necesaria la tarea de explicitar el concepto de “alteración de su desarrollo” en este artículo, que puede incluir afectar su hábitat por la presencia humana o sacando al animal no-humano de este restringiendo su libertad. De igual manera, con la explotación de ellos para su reproducción y/o experimentación y futuro lucro, visto que estaría moralmente erróneo vulnerar la dignidad humana y aquella debe extenderse a la vida animal mediante el principio de igual consideración por el interés en no sufrir que se comparte entre especies. Para esto, se debe abolir la institución de propiedad animal y así no tener ninguna obligación que permita vulnerar sus espacios y libertades.

Artículo 5° del Título III: Los circos, parques zoológicos y otros lugares destinados al espectáculo o exhibición de los animales; los laboratorios de diagnóstico veterinario; los establecimientos destinados a la producción industrial de animales y sus productos, y los locales comerciales establecidos para la compraventa de animales, deberán contar con las instalaciones adecuadas a las respectivas especies y categorías de animales para evitar el maltrato y el deterioro de su salud. Así mismo, deberán adoptar todas las medidas necesarias para resguardar la seguridad de las personas.

En una entrevista del periodista Felipe Herrera titulada “Documental evidencia el mal estado de los animales en zoos nacionales” en Diario Publimetro4, la vocera de la ONG EligeVeganismo Isabel Collao Lemus, tomó imágenes de diferentes zoológicos en Santiago de Chile. Luego, las envió a Claire Palmer, zoóloga de la Universidad de Edimburgo, Escocia y Máster en Comportamiento animal, a las que ella responde: “Es evidente que los animales no están bien”. Se evidencian animales no-humanos extraídos de su hábitat natural, personas les lanzan comida que no deben comer, golpean jaulas que provocan una “zoocosis5”. En este contexto, los animales están siendo utilizados como entretenimiento, lo que ignora totalmente el principio de igual consideración si realmente estamos hablando de protección y derecho animal. Este principio ha sido ignorado en muchas formas por esta ley chilena, porque solo se está aplicando a especies caninas y felinas, dejando a todas las demás especies solo con un posible (o no) trato mínimo. Tampoco se excluye el hecho de que las especies “protegidas” sean vulneradas. En vista de que los zoológicos nacionales no cumplen la ley en el bienestar de los animales no humanos, estos deberían abolirse comenzando por la eliminación del concepto de propiedad y reforzar la creación de safaris (como medida provisoria), donde las personas humanas estén dentro de unas jaulas para observar la naturaleza asegurándose todas las especies en contexto, porque lo sensitivo se extiende a la multiplicidad de lo viviente. Luego, con respecto a la seguridad de las personas, recurriremos al eventual hecho en el zoológico metropolitano el día 21 de mayo del 20166. Un hombre ingresa a las jaulas de los leones y en el rescate los cuidadores mataron a un león. ¿Por qué en situaciones críticas se elige al humano antes que al animal? Primero, por una empatía de especie, los humanos podemos llegar a entender por medio de la comprensión el dolor de otro humano y se actúa por lealtad de especie. En efecto, aquí no se está vulnerando el principio de igual consideración. No obstante, “En su mayoría, los problemas con los animales son los que nosotros creamos”. (Francione, G., VII pg. 177c) haciendo de todo esto, un falso conflicto que podría perfectamente no existir. Si los intereses animales se tuvieran en cuenta, no habría animales domesticados, ni utilizados para entretenimiento, ni nada que los hiciese recursos humanos. En definitiva, si no existiesen estas vulneraciones, no tendríamos que elegir en situaciones críticas qué vida hay que salvar.

Artículo 12° del Título VI: En casos de maltrato o crueldad con animales, el juez competente para conocer del delito estará facultado para ordenar alguna de las siguientes medidas, sin perjuicio de las demás atribuciones que le competan:

a) Ordenar que los animales afectados sean retirados del poder de quien los tenga a su cargo para ser colocados al cuidado de una persona natural o jurídica que se designe al efecto. b) Disponer el tratamiento veterinario que corresponda, en caso de encontrarse los animales afectados heridos o con deterioro de su salud. Las medidas señaladas se llevarán a efecto provisionalmente, a costa del imputado. Iguales atribuciones tendrán los organismos públicos encargados de aplicar y fiscalizar el cumplimiento de las disposiciones de esta ley.

En este artículo se puede agregar una especificación en el punto A. No basta solo retirar al animal afectado del imputado, considerando que podría repetirse el delito con otro animal no-humano. Para esto es necesario que la persona imputada no pueda acceder a la adopción o compra (mientras exista la compra) de animales de forma vitalicia. Además, se puede agregar que la persona natural o jurídica que reciba al animal cuente con requisitos de protección animal. Así pues, la abolición de la noción de propiedad animal llevaría a disminuir el maltrato animal probablemente, en su totalidad. En definitiva, el artículo 291° bis del código penal: “El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales será castigado con la pena de presidio menor en sus grados mínimo a medio y multa de dos a treinta unidades tributarias mensuales, o solo con esta última”, no es suficiente para evitar el maltrato animal, es necesario especificar y agregar una prohibición vitalicia y fiscalizar el próximo hogar del animal no humano maltratado, lo que debería hacer el estado, pero lo practican instituciones particulares.

Artículo 16° del Título VII: Las normas de esta ley no se aplicarán a los deportes en que participen animales, tales como el rodeo, las corridas de vaca, el movimiento a la rienda y los deportes ecuestres, los que se regirán por sus respectivos reglamentos.

Con respecto al entretenimiento, uso y explotación de los animales, tienen que ver nuevamente con la noción de propiedad que promueven situaciones críticas en que se favorece el interés humano por sobre lo demás.

Si se reconoce que los animales tienen el derecho básico de no ser tratados como nuestros recursos y se erradican las instituciones de la explotación animal […] se dejarán de producir animales para fines humanos y consiguientemente desaparecerá la inmensa mayoría de falsos conflictos en los que hay que “contraponer” los intereses de humanos y animales.

(Francione, G., VII pág. 178b)

Si los derechos animales se tomaran en cuenta realmente, no serían un recurso humano. El verdadero derecho animal se basa en no hacer con ellos lo que no haríamos con una persona humana, como principio de igual consideración con todas las especies que interactúan sin ninguna excepción, es decir, especismo entre ellas mismas. Pues, la Ley 20.380 solo está hecha para animales domésticos (felinos y caninos, entre otros) intentando insuficientemente regular el cuidado de los animales silvestres. Por ejemplo, en este artículo se señala que no se aplicará esta ley para los deportes con animales dejándolos en el reglamento interno de cada institución de explotación, evidenciando una falsa y nula preocupación, ni vigilancia de su protección. Nuevamente, es solo un trato humanitario temporal y si se aplicara aquí el principio de igual consideración se debería cuidar de los animales mediante su alimentación, sus espacios, etcétera y no alterando su reproducción natural según el lucro, cuidando netamente de los ya existentes en el mundo, permitiendo su progreso natural y no forzando más para nuestro uso. Usar los derechos animales y convertirlos en ley, es reconocer su derecho a procesos jurídicos. Sin embargo, esta ley no es suficientemente clara, posee contradicciones y discriminaciones de especie, haciendo de su protección y derechos una falsa preocupación estatal hacia ellos al permitir que se sigan empleando animales para el entretenimiento humano de cualquier tipo, “[…] no se pueden originar estos conflictos y después pretender que los intereses de los animales se tomen en consideración”. (Francione, G., VII pg.187c). Es probable que, si se diera real importancia a los efectos de tales vulneraciones a los animales en los humanos, aquellos disminuirían indudablemente. Pues la individualidad humana, tiene el mismo interés en no sufrir, lo que tampoco sería contradictorio con el principio de igual consideración. Por último, si importa la salud humana se debería dejar de consumirlos, porque sus componentes —en muchos casos— provocan la obstrucción de arterias que podrían causar la muerte. En virtud del derecho animal habría que abolir esta discriminación especista al comer unos y a otros tratarlos con cariño: esto es netamente una contradicción moral. “La razón de reconocer que está mal crear esos problemas es dejar de crearlos, no perpetuarlos convirtiéndolos en problemas legales, en lugar de morales”. (Francione, G., VII pg. 179a).

Notas

[1] Congreso Nacional de Chile. (2018, 13 agosto). Ley 20380 Sobre la protección de animales. Biblioteca Nacional del Congreso Nacional de Chile. https://bcn.cl/37x7p

[2] Francione, G. (2016, 7 diciembre). Entrevista a Gary Francione. AnimaNaturalis. https://www.animanaturalis.org/n/44638/Entrevista-a-Gary-Francione

[2] Si bien esto lo menciona Francione para explicar el principio de igual consideración, podemos establecer relación con la noción kantiana del hombre como fin en sí mismo establecido en La fundamentación a la metafísica de las costumbres. De manera que, el hombre jamás debe ser un medio para conseguir algún fin, sino que este es un fin en sí mismo. El hombre no contiene un valor o precio relativo, sino que contiene un valor en sí mismo llamado “dignidad”. No se puede defender la dignidad de un hombre mientras se la niega a otro, a raíz de esto es que para afirmar una acción como moralmente válida no debe ser producida por una libertad racional según el principio de autonomía, sino que debe ser según la ley general, vale decir, que todos actúen según el imperativo categórico y que puedan querer la ley de igual manera.

[3] Redacción (2022, 6 septiembre). Documental evidencia el mal estado de animales en zoos nacionales. Publimetro Chile. https://www.publimetro.cl/cl/nacional/2014/02/07/documental-evidencia-mal-animales-zoos-nacionales.html

[4] Término acuñado por el zoólogo Bill Travers en 1992, que corresponde a una neurosis animal que puede provocar el suicidio, desde paseos constantes y rutinarios, movimientos de cabeza, etcétera.

[5] Redacción. (2016, 21 mayo). Hombre ingresó a la jaula de los leones en el Zoológico Metropolitano y permanece grave. https://www.24horas.cl/nacional/hombre-ingreso-a-la-jaula-de-los-leones-en-el-zoologico-metropolitano-y-permanece-grave–2021869

Bibliografía

Francione, G. (2009). Introducción a los derechos animales: ¿tu hijo o el perro? Aut lulú aut nihil. (Obra original publicada en 2000). Capítulo VII, páginas 176-191.

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): López, T. (2023, 03 de abril). Crítica a la Ley 20.380 de Protección Animal en Chile. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/04/proteccion-animal-en-chile-reflexion-filosofica

Artículo de:

Marisol Trinidad López Marambio (autora invitada):
Estudiante de último año de Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Chile. Certificada en Neurociencias aplicadas en el aula por EducaChile, y en Francés A1 por el CCDM de la Universidad de Chile. Actualmente, estudiante de Alemán A1-2.

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por autores invitados

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