El siguiente texto obtuvo el segundo lugar en la categoría disertación de la XIII Olimpiada Filosófica de Madrid, 2023.

En 1977, Estados Unidos lanzó al espacio el Voyager I1. En ella, se recogía un mensaje introductorio2 que enfatizaba, junto a nuestros avances científicos y matemáticos, la humildad y la disposición a cooperar en una “Federación Galáctica” con quienquiera que encontrase aquel mensaje. Sin embargo, la situación actual da lugar a la pregunta de qué se encontrarán al llegar, posiblemente en cientos o miles de años si no más. El mundo afronta guerras, hambrunas, plagas, el cambio climático y muchas otras catástrofes. Si queremos realmente perdurar como personas, debemos tratar de localizar y resolver estos problemas. Al fin y al cabo, somos los únicos humanos que quedan.

Para empezar, distinguiremos entre las cuatro principales vertientes de la globalización: económica, social, cultural y política. Económicamente, el problema está claro y va ligado a su vez a la rama social: existe una desigualdad exagerada entre los ciudadanos de distintos países, pero también dentro de los propios países. En cuanto a cultura y política, el problema consiste en encontrar un equilibrio entre una política y cultura global y las culturas locales, permitiendo un mundo justo, racional y globalizado que mantenga lo más valioso de nuestra especie, sus culturas.

En el campo de la justicia socioeconómica, analizaremos distintas teorías éticas para extraer de ellas una conclusión y posible solución. En primer lugar, trataremos el libertarismo de la mano de autores como Nozick. En esta corriente de pensamiento, la libertad es, como indica el nombre, su principal preocupación. Son partidarios de que, mientras no atente directamente contra la libertad de otro, uno puede hacer lo que desee, asemejándose casi al estado de naturaleza aunque limitado y algo más controlado. Sin embargo, este sistema prioriza la libertad a la vida. Para explicar esto, trataremos una situación hipotética. En ella, usted se dispone a perder un riñón. Se le presentan entonces dos opciones: donarlo a un hospital y salvar una vida o venderlo a un coleccionista, que le compensaría cuantiosamente por ello. Aquí se ve reflejado el problema fundamental: si todo es posible y todo está a la venta, también lo está la vida.

En segundo lugar, trataremos el utilitarismo, por el cual el fin último, la acción buena, será aquella que en suma otorgue más felicidad, reduciendo así la ética y la moral a una práctica medible, cuantificable y, en su raíz, una simple ecuación. Esta es la gran ventaja de este sistema: es simple y directo. Sin embargo, esta misma simpleza lo traiciona, pues sacrifica el bien común y los derechos humanos.

Trataremos, finalmente, el ejemplo de dos tribus: los Kwakiutl3 y los bosquimanos4. En el caso de los Kwakiutl, una tribu del noroeste americano, su sistema es redistributivo, es decir, que ciertos “grandes hombres”, como los llaman, tienen el poder sobre la riqueza y la distribuyen a los demás, los trabajadores, a cambio de su trabajo.Los bosquimanos, en cambio, presentan un sistema reciprocitario, en el que todos participan en los trabajos y todos reciben sus frutos, sin necesidad ni intención de establecer una figura controladora. En ambos sistema se refleja una versión básica de los posibles sistema económicos, y en ambos es viable, pues aunque por las condiciones de sus entornos hay muerte, hacen lo posible para proteger a todos sus miembros.

De los cuatro sistemas vistos, podemos extraer bases para un sistema justo: libertad, bien común e igualdad. Sin embargo, se plantea una cuestión: ¿por qué ayudar a los demás? Para contestarla, MacIntyre propone un sistema ético basado en la naturaleza del hombre5, parecido a la teleología aristotélica y la ley natural de Santo Tomás de Aquino. En él, distingue que el hombre tiene tres tipos de obligaciones. En primer lugar, los deberes morales, equivalentes a la ley natural, como el elemental “no matarás”, parte de la naturaleza humana como ser social. En segundo lugar, las obligaciones voluntarias, que incluyen los contratos, acuerdos entre dos o más partes. En tercer lugar, defiende la existencia de obligaciones solidarias, acuerdos tácitos en los que uno se hace responsable de su comunidad, al igual que todos los demás miembros, desde círculos tan pequeños como las familias a otros tan colosales como la propia raza humana.

Además, el cómo también tiene respuesta, y es a manos de Peter Singer. Este defiende un argumento con cuatro premisas: la muerte, el hambre y a enfermedad son malas; los lujos no tienen valor moral; las ayudas y donaciones ayudan a reducir los susodichos males; y si uno puede ayudar a erradicar lo malo sin sacrificar nada moralmente necesario, no es supererogatorio –esto es, voluntario– sino obligatorio. Con esto, concluye que es nuestro deber ayudar directamente a los demás, compartiendo y ayudando a los que no tienen.

Con esto, concluimos que una globalización justa en lo social y económico deberá basarse en la libertad, la igualdad y la búsqueda del bien común, pues todos somos personas y debemos buscar nuestra proliferación como sociedad, en honor al pasado, a manos del presente y a favor del futuro.

No obstante, aún queda por tratar la justicia política y cultural. Para ello, especificaremos lo que es una nación, lo que es un Estado y los problemas que su coexistencia conlleva, analizando tres posibles posiciones.

Una nación consiste en una comunidad que comparte su cultura, su historia y, generalmente, etnicidad. Existen naciones sin Estado, como se puede observar en el continente africano, donde más de 3.000 naciones conviven en tan solo 54 Estados. Además, la nacionalidad no es excluyente: uno puede ser una combinación o incluso una superposición de ellas.

Un Estado, en cambio, es una comunidad que comparte un gobierno, territorio y leyes. Estos sí son excluyentes a superposición, pues una persona no puede ser primero de uno y, por encima, de otro.

Teniendo clara la distinción, surgen dos problemáticas: si tenemos cierto deber o responsabilidad de mantener las culturas; y si las naciones tienen el derecho de ser su propio Estado. A raíz de cómo responden a estas cuestiones, se distinguen tres ramas de nacionalismo: nacionalismo radical, nacionalismo multicultural y cosmopolitismo cultural.

El nacionalismo defiende que ambas posturas son afirmativas: uno tiene un imperativo moral de hacer perdurar su cultura y tradición, pues es lo que le une a su pueblo, a su comunidad; y además toda nación debería tener su propio Estado, defendiendo la hegemonía cultural dentro de los Estados. Sin embargo, este sistema tiene muchos puntos débiles: por un lado, la opresión y el exilio de las minorías, dando lugar a la posibilidad de erradicación cultural; por otro lado, el aislamiento de sus ciudadanos al establecer relaciones y posiblemente matrimonio con extranjeros; y finalmente la dogmatización de la ley, pues sin el pluralismo internacional nada se antepondría a ello.

El nacionalismo multicultural propone que, aunque existe el deber de mantener la cultura de cada uno, dando importancia a toda mayoría y minoría, un Estado no se guía por su cultura sino su política, pues lo que une a los miembros de este es la búsqueda de la democracia, la libertad y los derechos de todos. Este sistema también cuenta con oposición, pues priva de un fuerte sentimiento de identidad social y posibilita conflictos internos.

En el caso del cosmopolitismo cultural, niega ambas cuestiones. En él, se defiende que las culturas no son obligatorias, no están ligadas a la pertenencia a una nación, sino que son valiosas, intercambiables y se deben mantener en común, pues el lazo que realmente nos ata es la propia humanidad. En cuanto a la política, defiende que se debe buscar una ética y política basada en la razón y universalmente aplicable, que tome lo bueno de cada cultura sin tomar sus dogmas. Proponen dos alternativas: un estado global, cosmopolita, que acoja a todas las naciones en sí de forma igualitaria; o una serie de Estados que compartan ciertos principios universales y racionales. La oposición a este sistema es la imposición de un gobierno único y general, libre de los males de las minorías pero también sus beneficios.(ej.: compensaciones por injusticias históricas a los indios americanos)

La tendencia actual apunta hacia la formación del cosmopolitismo, pues proyectos como la UE o la EAF (East African Federation) que busca combinar siete Estados en uno demostrando la tendencia a menos divisiones y fronteras y más cooperación, mientras que el nacionalismo radical resiste solo en bastiones específicos y el multicultural es el actual en gran parte del mundo.

Por lo tanto, podemos concluir que una globalización justa afronta estos cuatro grandes desafíos, pero que si recurrimos a la cooperación y la humanidad, a la búsqueda de la libertad, igualdad, bien común y solidaridad, conseguiremos superarlos. La razón es que esta ha sido la condición desde siempre, inherente a nosotros. En Georgia, se encontró la prueba de ello6: el esqueleto de un Homo erectus de 40 años, datado a poco menos de dos millones de años de antigüedad. En él, se encontró una mandíbula con un solo diente, estado en el que vivió varios años. Esto prueba que alguien tuvo compasión, que alguien le ayudó a sobrevivir: la primera muestra de humanidad. La razón es que gracias a esta el homo sobrevivió, dando lugar al sapiens, a nosotros. Esta amabilidad nos ayudó a superar guerras, crisis, plagas, un invierno glacial, y esta misma nos ayudará a perdurar y mejorar como individuos y como grupo, como seres humanos.

Notas

[1] La Voyager 1 es una sonda espacial robótica de 722 kilogramos, lanzada el 5 de septiembre de 1977, desde Cabo Cañaveral, Florida.

[2] Wikipedia. (2023, 22 de mayo). Disco de oro de las Voyager. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Disco_de_oro_de_las_Voyager

[3] Los Kwakiutl son un grupo indígena de la costa noroeste de América del Norte, específicamente en la región de la Columbia Británica y el sureste de Alaska. La palabra “Kwakiutl” se refiere tanto a la comunidad lingüística como a los diversos grupos que comparten una cultura y tradiciones similares. Son conocidos por su rica herencia cultural, que incluye elaboradas ceremonias, tótems tallados, artesanía en cestas y máscaras, así como su estilo distintivo de vida basado en la pesca, la caza y la recolección. La organización social de los Kwakiutl está marcada por un sistema jerárquico, con una estructura social compleja y una prominencia en el potlatch, una ceremonia de intercambio y redistribución de riqueza.

[4] Los bosquimanos, también conocidos como san o cazadores-recolectores del Kalahari, son grupos étnicos indígenas que habitan principalmente en el sur de África, en regiones como Botsuana, Namibia y Sudáfrica. Estas comunidades poseen una larga historia de subsistencia basada en la caza, la recolección y el conocimiento profundo de los recursos naturales de su entorno. Los bosquimanos han desarrollado una conexión íntima con la tierra y se caracterizan por su estilo de vida nómada, su dominio de técnicas de caza y recolección, y su rica tradición cultural, que incluye complejos sistemas de creencias y prácticas espirituales.

[5] Se puede consultar, para profundizar, el siguiente material: Vergara, L. (2012). Macintyre, una propuesta ética plausible. Repositorio Javeriana. https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/3909/VergaraGomezLuisMiguel2012.pdf

[6] Wikipedia. (2022, mayo 27). Homo georgicus. Recuperado el 23 de mayo de 2023, de https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_georgicus

Bibliografía

Michael J. Sandel (2011). Justicia. Debolsillo

Marvin Harris (2004). Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura. Alianza Editorial

Imagen | Fotografía tomada por el autor

Artículo de:

Nicolás Casas Pollmann (subcampeón de la XIII Olimpiada Filosófica de Madrid, 2023):
Joven estudiante de filosofía, bachiller en humanidades, antifascista, punk y mochilero,
nacido y criado en Alemania y residente actual en Madrid.

Cite este artículo (APA): Casas, N. (2023, 29 de mayo). ¿Es el transhumanismo un antihumanismo?. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/05/cuales-son-los-retos-que-afronta-una-globalizacion-justa
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por Olimpiada Filosófica de Madrid

Comisión que organiza el concurso anual para promocionar el encuentro de los jóvenes a través del desarrollo y puesta en común de pensamiento crítico, la reflexión filosófica y la creatividad, con diversas modalidades como disertación, dilema moral, fotografía filosófica, vídeo filosófico y diseño de póster. Participan también en la Olimpiada Filosófica de España.

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