Espacio y tiempo: la representación de una muerte

El presente artículo pertenece a la sexta conferencia de nuestro evento anual en honor a la filosofía, la FILOCONF 2022, llevado a cabo 18 al 20 de noviembre de 2022. Puedes revivir todo el evento en nuestro canal de YouTube.

La presente ponencia1 tiene como finalidad mostrar el sentido del análisis filosófico para hablar del concepto de la representación sobre la muerte dentro del espacio público, esto será partiendo de una construcción social, política y artística, examinada desde la intervención fotográfica documental: La muerte sale por el oriente2 de Sonia Madrigal (2014).

Así que, iniciaremos ubicando el significado de la palabra representación, donde encontramos que, desde su etimología y bajo la tradición artística, repraesentāre o representatio, manifiesta el “hacer presente una cosa con palabras o figuras que la imaginación retiene”, igualmente, “hacer una imagen de una cosa”, “imitar”, “importar o simbolizar”. Tales significados nos invitan a reflexionar sobre la relación que se establece desde el ámbito de la percepción cultural con el espectador, debido a que, dichas imágenes podrán ser observadas e interpretadas desde una condición histórica, variable y transformable a partir de su función, como lo refiere Jaime Munarriz:

La representación no es sino una imitación de ciertos aspectos del objeto, en una sustitución de este por otro que nos ofrece esos aspectos destacados, despertando en nosotros un fenómeno asociativo que nos evoca el objeto representado. Una semejanza que puede darse en cualquiera de los componentes del objeto, en sus valores formales o incluso funcionales3

Dicho argumento deja ver que, estas formas o imágenes que son hechas y observadas en función de algo, se convierten en la base de nuestra percepción del entorno visual, permitiéndonos discernir entre elementos reales o ficticios que al mismo tiempo presentan mensajes simbólicos, puesto que se trata de objetos que ofrecen una información visual, es decir, si miramos una superficie representada como una totalidad, podremos descubrir límites, líneas, contornos y formas. De este modo, es sencillo suponer que, el mensaje visual representado en esa superficie aparece conformado por una diversidad de elementos y que esta unidad posibilita el acto de comunicación4.

Ya que, al representar se genera un encuentro donde es posible situar un lugar donde se expresa el aspecto visual de una cultura, podríamos decir que, ese lugar se va construyendo para que su fin sea, (en nuestro caso y a través del proceso creativo) presentar una creación artística con sus propios lenguajes, figurativo o literal.

Espacio y tiempo

Ahora, bajo los supuestos anteriores, el concepto de espacio y tiempo, nos servirán como medio para delimitar el concepto de la representación de la muerte intervenida sobre la obra artística. A este respecto, sabemos que existen muchas cosmovisiones para referirse a dichos términos, pero para nuestros fines, quedará entendido espacio como una extensión, así como se sitúa en la tradición filosófica de Platón y Aristóteles:

Platón lo concibe como un receptáculo universal (khora), donde las cosas toman la forma de las ideas por obra del demiurgo, mientras que Aristóteles, por no aceptar el vacío, considera el espacio como lugar (topos) —el límite interno que envuelve a un cuerpo—, como cualidad de las cosas, o como la distribución que adquieren en el universo los cuatro elementos que tienden a ocupar su lugar natural5.

De esta manera, entendemos esa extensión (espacio) como medio físico en el que se sitúan los cuerpos y los movimientos, y que suele caracterizarse como homogéneo, continuo, tridimensional y a veces limitado, pero también puede ser público6, el lugar con el que se habita y se dialoga. Por otro lado, para hablar del tiempo referirnos a Kant7, filósofo que analiza este concepto como una mera intuición individual concerniente con el movimiento y conformada por temporalidades externas e internas con las cuales percibimos el mundo.

El tiempo y el espacio son condiciones del conocimiento: espacio y tiempo son las condiciones absolutamente necesarias, solo bajo las cuales los objetos pueden ser dados a nuestros sentidos; y ello es debido única y exclusivamente a la naturaleza de nuestras facultades de conocer, en este caso, a la naturaleza de la sensibilidad humana. «El tiempo es, pues, dado a priori. En él tan solo es posible toda la realidad de los fenómenos. Todos ellos pueden desaparecer, pero el tiempo mismo (como la condición universal de su posibilidad) no puede ser suprimido». En efecto, es una condición de la inteligencia humana8.

Uniendo ambos conceptos, podemos sugerir que, el hombre se encuentra siempre dialogando con el espacio y el tiempo, en el mismo instante que los habita, por un lado, se muestra un espacio que es eterno, el que no cambia, pero también encontramos el espacio exterior, en consecuencia, con relación a los objetos con nosotros o con otras cosas, y también, el interior, ese espacio individualizado que nos envuelve, que lo podemos hacer propio.

En todo caso, todos utilizamos el espacio y el tiempo para ubicarnos, para reaccionar, para relacionarnos, para vivir en ellos posicionando nuestro devenir9, nuestro lugar en el mundo, y así, ese lugar es entendido como porción, que es y puede ser ocupada eternamente como posibilidad de conocimiento para aprehender la realidad y representarla, como se puede entender a partir del siguiente diagrama.

Naturaleza de la fotografía

No olvidemos que, la obra de arte, concebida como una representación o no, es siempre un objeto. Por ende, es necesario considerar que el arte de nuestros días, es propio de una nueva cultura, la de una sociedad global en un mundo de imágenes y comunicación instantánea por la tecnología.

Y un medio que responde a dichas condiciones es la fotografía, ya que ha venido a convertirse en uno de los mayores productores de imágenes de nuestra época, sobre todo por su incorporación a los medios impresos, puesto que es la forma más habitual que se tiene para crear, distribuir y contemplar imágenes estáticas, además que, por su capacidad de reproducir la apariencia visual de la realidad ha sustituido a la pintura, el dibujo o el grabado10.

Ella nos trata de dar una representación fiel y precisa de un objeto presente en la realidad, la fotografía como lo dice Fontcuberta, puede ser contemplada como un diálogo entre la voluntad de acercarnos a lo real y a las propias dificultades para hacerlo, pues su naturaleza radica más sobre el campo de la ontología que el de la estética, es decir, permanece en una forma y una naturaleza de la realidad, elementos extraños para su función donde participa la luz y el tiempo, ya que: “la función de la fotografía no consiste en ofrecer placer estético, sino en proporcionar verdades visuales sobre el mundo11”.

En ese sentido, podríamos decir que, la fotografía documental nace con la intención de plasmar la realidad o verdades visuales en una imagen fija, aunque eso implica conocer cómo habrían de entenderse estas “verdades visuales”, y si estas recaen en una función histórica de suministrar información visual precisa y fidedigna12. De forma sencilla se podría explicar que, cuando miramos fotografías estamos viendo escenas que no están realmente ante nuestros ojos, pero que han quedado atrapadas en una imagen, permitiendo una recreación del momento perceptivo.

La fotografía aparece como una representación fiel y precisa, una representación perfecta. Son imágenes que reproducen la realidad exactamente tal y como es. Las fotografías parecen haber congelado un instante de nuestra visión, almacenándolo para que podamos disfrutar de una experiencia diferida, repitiendo ese momento de observación13.

También, para Roland Barthes, “el punctum de una fotografía es ese azar que, en ella, nos afecta (pero que también nos resulta tocante, hiriente14)”. De modo que el punctum nace de una situación personal, es la proyección de una serie de valores que proceden de nosotros, que no están originariamente contenidos en la imagen. Dicho de otra manera:

El potencial expresivo de la fotografía es lo que nos atrapa, ya que es como el salto arbitrario, aleatorio, contingente, de un grado al otro lo que asigna el sentido y da su valor de mensaje a la imagen, pero que modifica sustancialmente la vinculación de la imagen con su referente y, por ende, su valor de uso, descartando así el sentido del uso de esa imagen15”.

Por otro lado, también es importante decir que, incluso lo transcendental de la fotografía radica en cómo la usa el fotógrafo, a qué intenciones sirve, ya que el creador de esta ejerce un control para imponer una dirección ética, porque también esconde mecanismos culturales e ideológicos que afectan nuestra percepción sobre ella.

La obra de arte, es un mecanismo dominado por determinadas elites, que de esta forma tienen el control social y económico de aquello que es mejor, de aquello que es la excelencia de esa sociedad. El objeto artístico de esta forma deja de ser un simple objeto excepcional para convertirse en una herramienta de control y de poder para aquellas elites intelectuales y económicas que lo posean14.

La muerte sale por el oriente:
¿Y si el vacío se ocupa, se refleja
y confronta a la realidad?

La muerte sale por el oriente, toma su nombre de un capítulo del libro” Las muertas del Estado: Feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto15”, por Humberto Padgett y Eduardo Loza, en referencia a la locación geográfica al este del Estado de México.

De esta manera, la Intervención artística de Sonia Madrigal comienza en 2014 y la cual, sigue en proceso. Este trabajo aborda la violencia feminicida del Estado de México, exponiendo algunos escenarios donde han sido abandonados los cuerpos sin vida de niñas y mujeres que han sido violentadas. Dicho trabajo, se sustenta en tres ejes: fotografía documental, intervención del territorio y mapeo digital colectivo.

Para la fotografía documental, Sonia Madrigal ha colocado en distintos lugares del Estado de México (considerados los más peligrosos), una silueta femenina recortada de la superficie de un espejo, la cual nombraremos para nuestra reflexión como “cuerpo sin vida”, en el que se establece el mensaje simbólico de la obra, ya que, esta es presentada dentro del marco de un escenario urbanizado, así, dicho “cuerpo sin vida” puede ser entendido como un aviso de peligro de la zona, o como recordatorio de los cuerpos localizados, pero también, puede ser monumento y señal de mapeo para no olvidar el espacio y el tiempo en el que hoy habitamos como sociedad, como Jaime Munarriz lo diría:

El símbolo es parte de la realidad y la interpretación del símbolo implica una reducción de significados, ya que se realiza necesariamente en un determinado plano, en un proceso semejante al de formación de alegorías. Cada intérprete encontrará aquello que vaya buscando, gracias a la potencia multisémica de los símbolos16.

Desde su estética, la obra explora diversas narrativas visuales para reflexionar de manera personal y colectiva en torno al cuerpo, a la violencia y al territorio, enfocándose principalmente a la muerte. Los espejos reflejan el entorno y se mimetizan con el paisaje urbanizado o desolado y al mismo tiempo pueden reflejarse personas que transitan esos rumbos, todo ello con el objetivo de establecer vínculos entre el espectador y el espacio retratado, que manifiestan la interiorización del miedo de las mujeres, la objetivación de sus cuerpos, su propia cosificación, el espacio de pérdida y de ausencia por la violencia a las mujeres, pero también, la empatía que muchos podríamos sentir por esas víctimas, pero, si en esas superficies se alcanzara a reflejar un violador o un asesino, ¿qué fin tendría esta obra artística?

La misma artista nos sugiere que su obra actúa como medio o como un espacio poético del drama social, donde la circunstancia del encuentro entre la víctima y el victimario se dan desde una imagen más performática y estética17, que guarda semejanzas de la realidad, donde están tanto factores físicos muy determinantes, siempre en relación con el entorno de percepción de la escena de la muerte, que podrá ser percibida o no dependiendo del observador y de su capacidad perceptiva, que le permitirán o no relacionar esos estímulos con una vivencia, recreando la muerte de la víctima.

Pero, retomando el concepto de espacio y la visión del espejo que aparece gracias al producto de la fotografía, miramos las imágenes de esos escenarios reconstruidos donde han sido abandonados los cuerpos sin vida, simbolizando tal vez, la senda de la muerte, pero al mismo tiempo surge una acción social para hablar de esa realidad, del espacio público que ahora se toma, donde se coloca un objeto (la silueta o “cuerpo sin vida”). Ahora la obra de arte irrumpe con la fuerza de la representación de esos cuerpos que son la huella imborrable de la violencia para continuar con la historia de vida de aquella víctima.

Cada fotografía es una imagen prolongada con varias formas que incluyen una zona desenfocada (Chimalhuacán, Ecatepec, Nezahualcóyotl18) y que podemos asociar a un elemento reconocible el “cuerpo sin vida”. La forma o silueta aparece en un grado primordial en la escala perceptiva, cuando relacionamos el aspecto de esa figura que se destaca sobre el fondo con nuestro reconocimiento del lugar. La forma implica, por tanto, un conocimiento de la realidad, y la percepción de ella implica asociar esa figura percibida a nuestras estructuras mentales, es decir, nuestra propia representación de la muerte. La silueta o “cuerpo sin vida”, es, pues, en cierto modo, la primera unidad significante, porque es la que despierta nuestras nociones de la idea de muerte, y permite afianzarlos en nuestro conocimiento de esta realidad visual.

Es importante analizar cómo se sitúa dicha silueta en las diferentes tomas dentro del campo de la imagen, ya que en su composición, se pueden observar diferentes dimensiones y aspectos determinados, que marcan el espacio representacional y la consecuencia de la interacción entre una forma y otra forma que la contienen, en este caso, la proximidad a un borde o a un vértice, o la ocupación del centro de ese campo serán posiciones muy diferentes en cuanto a las tensiones visuales que se producen en la interacción de los elementos.

Ahora bien, en una actitud integradora, tras estudiar todas las siluetas o cuerpos sin vida de la serie, las figuras como unidad o como elemento significativo, y su relación con el espacio en que se ven enmarcadas, nos muestran visiblemente las relaciones que se producen en un mismo espacio, la posición relativa entre formas establece una tensión, bien por proximidad o por lejanía, resultando ser más dramático así, presentar la idea de la representación de la muerte, que tan cerca estamos de ella o que tan lejos de su territorio.

El tamaño relativo entre las siluetas, supone de nuevo una tensión, bien por igualdad o por desigualdad, haciéndonos reflexionar si una muerte fue más violenta que otra o más cruel. Y la coincidencia de orientación o su disparidad, están marcando una nueva tensión, todas las siluetas representan lo que se vive al oriente del Estado de México, pero el significado de estas fuerzas, también dependerá del mensaje visual con cada espectador.

Así, la idea de integrar la imagen de todas ellas funciona como la articulación de un sistema de códigos propios, como hecho simbólico particular, establecedor de sus propios mecanismos significativos, pues ayuda a comprender la producción visual de cada escenario y en la que cada obra particular constituye un universo como unidad de representación, enfrascado en la época actual.

Conclusiones

Hasta aquí, ha sido complicado asimilarlo, y también pronunciarlo, se habla de la idea de un cadáver que se encuentra representado en un espacio público, se habla de un artista que toma los elementos encontrados en escenas de crimen y ahora son parte del discurso que invita a visibilizar la realidad, de la muerte de aquellas que tienen nombre, que tenían sueños, familia y que ahora solo se conocen por aquellos fragmentos encontrados de ellas.

A este respecto, por medio del arte y la silueta “cuerpo sin vida”, se constituye una representación que profundiza sobre lo que otros quieren callar, pero el sentido primordial, yace sujeto al fin que la propia artista busca presentar “la muerte de las mujeres” y esto lo logra cuando la obra de arte puede tomar el espacio público que todos habitamos ayudándose por un medio tecnológico capaz de simbolizar y que al mismo instante se ocupa del espacio y el tiempo.

Pero hablar de arte desde esta aproximación, como representación del mundo visual, implica realizar el análisis de cada pieza con su simbolismo, tanto del espacio que, esta creación toma para habitar y ser exhibida, para cumplir con su cometido, y que esta pueda ser una respuesta, o convertirse en un medio de lucha, o como ese argumento de vida y muerte, lo que nos enfrenta a la realidad, a la muerte provocada, a mirar una pieza que responde, que se activa, que visibiliza el cuerpo, y el aliento de vida que se va perdiendo de nuestra sociedad. En ella, no vemos que haya un rostro, cuando estamos interactuando con la pieza, la obra ya no es meramente contemplativa, sino ahora nos interpela enfrentándonos al indicio de la vida y la muerte.

Notas

[1] Esta ponencia formó parte de la FILOCONF 2022, el evento anual de Filosofía en la Red. Puedes ver la edición 2022 en: https://www.youtube.com/playlist?list=PLg-j93wfRPOwettGXsn1TyEcH0E2NCpKK

[2] Observa la intervención documental aquí: http://soniamadrigal.com/lamuertesaleporeloriente/

[3] Munarriz, J., La fotografía como objeto: La relación entre los aspectos de la fotografía considerada como objeto y como representación. (Diseño y artes de la Imagen, 1999), p. 127.

[4] Ibídem, p. 78.

[5] “Filosofía”, El espacio, consultado el 27 de mayo de 2022, http://ilosofia.laguia2000.com/diccionario-de-filosofia/el-espacio

[6] Para la Autoridad del Espacio Público (AEP): órgano de apoyo de las actividades de la jefatura de gobierno para la gestión integral de los espacios públicos de la Ciudad de México, es el lugar donde las personas realizan actividades compartidas individuales o en grupo de mercadeo, tránsito, recreación, juego o cultura. Cualquier persona tiene derecho a entrar y permanecer sin ser excluido por condición personal, social o económica. Son áreas físicas delimitadas por construcciones o elementos naturales, tales como calles, plazas, avenidas, viaductos, paseos, jardines, bosques, parques públicos y otros. En general, son los elementos estructurales destinados para el uso y disfrute colectivo.

[7] En la Crítica de la Razón Pura, Kant sostiene que el tiempo es una intuición a priori y una de las formas puras de la ciencia de la sensibilidad a priori. Su postura lo alejará inmediatamente de filósofos anteriores. No solo porque el tiempo, en cuanto elemento constitutivo del sujeto, es condición de posibilidad de la experiencia y conocimiento. Sino que, además, porque es una de las determinaciones mediante la cual el sujeto cognoscente puede representarse a sí mismo como objeto de conocimiento, y, por ende, constituir este sistema.

[8] López, J., Espacio y tiempo según Kant, La nueva España, consultado el 27 de mayo de 2022, https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/24439/espacio-tiempo-segun kant.html

[9] Desde la filosofía, el devenir es el proceso del nacimiento y desarrollo de un objeto; proceso en que el objeto llega a ser.

[10] Munarriz, J., La fotografía como objeto, p. 119.

[11] Fontcuberta, J., El beso de judas. Fotografía y verdad, Gustavo Gili”, (2002), p.13.

[12] Ibídem, p.14.

[13] Munarriz, J., La fotografía como objeto, p.120.

[14] Es él quien sale a escena como una flecha y viene a punzarme.» Punctum» es pinchazo, agujerito, pequeña mancha (…); es ese azar que en la fotografía me «despunta» (pero que también me lastima, me punza)»

[15] Padgett, H., & Loza, E. (2014). Las muertas del Estado: Feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto. GRIJALBO.

[16] Munarriz, J., La fotografía como objeto, p. 79

[17] Ibídem, p.159.

[18] Zonas del Estado de México, una de las 32 entidades federativas de México.

Bibliografía

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Dirección de Medios de Comunicación: Reflexionan sobre la fotografía como medio de denuncia, Boletín Nº 130 6 de abril de 2021.

Imagen y Representación Del realismo a la abstracción, Investigación, producción y compilación: Cátedra Comunicación Visual Gráfica 1. Edición 2 0 1 2.

Munarriz, J, La fotografía como objeto: La relación entre los aspectos de la fotografía considerada como objeto y como representación. (Diseño y artes de la Imagen, 1999).

Fontcuberta, J., El beso de judas. Fotografía y verdad, Gustavo Gili, 2002, pp. 9-17.

López, J, Espacio y tiempo según Kant, La nueva España, consultado el 27 de mayo de 2022, https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/24439/espacio-tiempo-segun

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Tatarkiewicz, Historia de seis ideas, pp. 311-314. 

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Cite este artículo (APA): Amezcua, P. (2023, 19 de abril). Espacio y tiempo: la representación de una muerte. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/05/espacio-y-tiempo-la-representacion-de-una-muerte
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por Paulina Amezcua

Licenciada en filosofía, Maestra MADEMS. Especialista en historia del arte por la UNAM.

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