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En su obra Constitución y Pueblo, Sampay1 se dedica a analizar en profundidad el concepto de Constitución, su evolución a lo largo de la historia y su significado real. En la primera parte del libro, el autor establece que la Constitución es objeto formal de una ciencia, y analiza su definición nominal, etimología y formación del término. Además, reconoce la gran influencia europea en la Constitución Argentina de 1853, la cual está basada y es casi una copia de la Constitución de California, Estados Unidos. Con este análisis, busca dar peso a sus argumentos y presentar una visión clara y rigurosa sobre la materia. Por esto mismo tomó varios referentes de la historia política y la filosofía para darle consistencia a su planteamiento; en primer lugar como la concebían los antiguos griegos que para ellos era la constitución el alma de la comunidad política, ya que todos en la polis participaban de la misma estaban al tanto de cómo progresaba. En Argentina, lamentablemente, la Constitución es desconocida por muchos ciudadanos y suele pasar desapercibida. Al respecto, Sampay menciona al filósofo y jurista suizo Vattel, quien definió a la Constitución como el reglamento fundamental que determina la forma en que debe ser ejercida la autoridad pública. Además, Vattel inspiró a las colonias inglesas de América para independizarse, al establecer que si la Nación considera que la Constitución no le conviene, tiene el derecho de cambiarla. En este sentido, Sampay destaca la importancia de conocer y valorar la Constitución como un elemento relevante para la defensa de los derechos y garantías de la ciudadanía.

Otro gran referente es el filósofo Kant quien se preocupa por los derechos del hombre y ve necesario que la Constitución debe ordenarse por estos, dándole así importancia al pueblo. Para él la Constitución es el conjunto de las leyes de derecho público y es la voluntad unificadora que organiza a un pueblo y así la conceptúa como un cato jurídico realizado por el pueblo. Sampay considera que la participación activa del pueblo en la elaboración y comprensión de la Constitución es fundamental. En este sentido, destaca la importancia de que nuestra Constitución se base en la voluntad popular y en la posibilidad de que la ciudadanía pueda participar en su elaboración. Por otro lado, Sampay hace referencia a las concepciones de Hegel y Marx sobre la organización del Estado y el proceso de su vida mecánica, que deben estar condicionados por la situación social del pueblo. De esta manera, el autor sostiene que, con la llegada de la segunda revolución industrial, las constituciones ya no se enfocan en realizar justicia ni en proteger los intereses del pueblo, sino que se centran en proteger los intereses de las oligarquías que se adueñan del gobierno por la fuerza. Lamentablemente, esta situación persiste en la actualidad, alejando a la sociedad de la política y la comprensión de la Constitución

En su obra Sampay también menciona a Pareto, mentor ideológico de Mussolini, quien consideraba que la Constitución era una realidad sociológica en la que se manifestaba la lucha de clases. En este sentido, los diferentes grupos luchan entre sí para tomar el poder y estar en el gobierno, sin importar el bienestar general de la comunidad política. El autor destaca cómo en Argentina ha sido común que los políticos busquen el empoderamiento en lugar de pensar en el pueblo y en el crecimiento del país. En este contexto, señala que la Constitución escrita se transforma en una realidad sociológica que se adapta a las transformaciones del tiempo. Para el autor, es fundamental que exista una correlación entre la Constitución real y la escrita, ya que una cosa es lo que se dice y otra muy distinta lo que se hace en la práctica. En definitiva, la Constitución debe ser una herramienta para alcanzar la justicia y el bienestar general de la comunidad política.

En el segundo capítulo, el autor habla propiamente de la Constitución argentina dictada en el año 1853 por Alberdi, la cual era oligárquica enfocándose en los ricos y dejando completamente de lado a los pobres. Queriendo que las masas populares trabajaran para poder generar ganancias que vayan al extranjero y no invertir y centrase en el territorio. Así, luego de la fallida presidencia y derrocamiento de Yrigoyen, las masas debían trabajar más, pero ese beneficio iba dirigido a los británicos. Por esto, la Constitución de 1949 lo que intentaba hacer era una revolución social por parte de la Argentina para que gobiernen los sectores populares y así poder lograr un manejo y desarrollo autónomo de la economía sin depender de otros países. Pero lamentablemente no se encontraba lo suficientemente fuerte y desarrollada para llevarla a cabo.

Es sumamente valioso el intento que Sampay, con el aval de Perón, realizó para lograr que los argentinos dependieran de sí mismos y sintieran orgullo por su economía, política y sociedad. Desde la creación de nuestra Constitución, se cometieron errores graves al no centrarnos en cómo se debía manejar el país y al copiar la Constitución de California, que es una sociedad completamente diferente a la nuestra. Es difícil cambiar algo que ha estado presente en el país durante dos siglos, especialmente si las personas que nos gobiernan siempre piensan en beneficiarse a sí mismos y no al pueblo o la justicia. A pesar de esto, no hay que perder la esperanza, como bien decía una profesora de historia del secundario: “el argentino es como el ave fénix, siempre resurge de las cenizas”. Sin duda, llevará mucho tiempo mejorar, pero es fundamental que los argentinos nos esforcemos por lograrlo y trabajar en conjunto para alcanzar una sociedad más justa y equitativa.

Notas

[1] Carlos S. Fayt Sampay fue un reconocido jurista argentino comprometido con la defensa de los derechos humanos y la democracia. Fue profesor de derecho constitucional en la Universidad de Buenos Aires y destacó por su postura crítica con los regímenes dictatoriales que gobernaron Argentina en la década de 1960 y 1970. Fue secuestrado y detenido durante la última dictadura militar en Argentina y continuó siendo un referente en temas constitucionales y de derechos humanos hasta su fallecimiento en 2012.

Bibliografía

Sampay, A. (1973). Constitución y Pueblo. Editorial Universitaria de Buenos Aires.

Imagen | Unsplash

Artículo de:

Sol Maria Catolino Carísimo (autora invitada):
De Buenos Aires, Argentina. Profesora de filosofía egresada del instituto Pbro. A. M. Sáenz y lic. en filosofía en la UCALP de la ciudad de la Plata.

Cite este artículo: Catolino, S. (2023, 13 de mayo). La Constitución y el pueblo argentino según Sampay. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/05/la-constitucion-y-el-pueblo-argentino-segun-sampay
#constitución, #filosofía, #Historia política, #justicia, #Oligarquía, #Pueblo

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